anarquismo

@BlackSpartak

Desde que estoy activo en el movimiento libertario he sido testigo de algunos altibajos de nuestra militancia. Al menos eso me parecía ver. Encaro este artículo para plantear lo que veo de bueno y de malo del movimiento, desde mi experiencia. Sirve como artículo también de autoanálisis y de búsqueda de un sentido y un rumbo a nuestra acción política.

Vaya por delante que a diferencia de muchos otros textos críticos con el anarquismo actual yo no soy un «quemado». Confío en que las ideas libertarias serán determinantes en el futuro. Quizá no como un sistema-mundo en sí mismas si no más bien como conjunto de micro-sociedades libres que afrontarán y sobrevivirán a las tres grandes crisis de nuestro siglo: la crisis ecológica (cambio climático, aridificación del suelo, destrucción del medio ambiente, contaminación, nuclearización del ecosistema, liquidación de la pesca, sexta extinción de especies...), la crisis de los recursos (recursos mineros y energéticos que hundirán toda capacidad expansiva de la economía) y la crisis demográfica (envejecimiento en Europa, que colapsará el sistema de pensiones; explosión demográfica en África que pondrá en peligro cualquier estabilidad en los países ricos al no ser capaces de soportarlo aquellos estados). [Seguir Leyendo]

Por Jose Luis Carretero Miramar

Un revolucionario, para merecer tal título, debe dominar la economía, la dialéctica, la política y la estrategia; cargarse de paciencia; defenderse con la ironía y emplear la acción a su debido tiempo
Abraham Guillén. Desafío al Pentágono

Una estrategia revolucionaria es una estrategia que apuesta por el cambio acelerado, por una transformación social que vaya más allá de las tendencias evolutivas, por la apertura de un proceso que encauce las mutaciones que vive nuestra economía y nuestra política en la dirección deseada por los revolucionarios. [Seguir leyendo]

Por el Acratosaurio. Estaba leyendo el tema ese de portada "de dónde venimos y a dónde vamos", y algunos artículos es que son la alegría de huerta. Básicamente vienen a expresar que los anarquistas estamos como estamos, porque nos falta un jervor.

Por ejemplo, el que dice que está "contra el anarquismo", hace la propuesta de que renunciemos a nuestra identidad, porque definiéndonos como anarquistas, somos reconocidos por el sistema, el poder, la policía, o lo que quiera que sea, y eso no nos conviene. Bueno, hay que renunciar a nuestra identidad –dice–, y eso viene a ser –digo– como renunciar a ser lo que eres. No se puede. Porque identidad tiene todo Cristo. Las feministas tienen identidad, los pacifistas, los ecologistas… Resulta que esos pueden tener su identidad. Pero pareciera que ser anarquista tuviese algo de malo o de erróneo o fatídico. Básicamente –me parece– por esto: porque somos cuatro gatos. [Seguir leyendo]

¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos?

Para comenzar el 2018 — año del 150 aniversario de la creación de la primera organización anarquista de la historia (moderna), la Alianza por la Democracia Socialista — proponemos a todo el movimiento un ejercicio de auto-análisis y propuestas. Pretendemos iniciar un ciclo de debates realistas sobre el estado del movimiento anarquista y sus posibilidades de establecer una sociedad sin capitalismo ni estado en nuestro territorio (que circunscribimos a Iberia para limitarlo de alguna manera). 

En definitiva, os proponemos que si creéis que tenéis algo que aportar, pongáis vuestras reflexiones por escrito y las vamos publicando aquí tratando de ofrecer soluciones también, no sólo crítica.

No es nuestra pretensión aumentar el número de textos críticos para el consumo rápido y posterior olvido. Lo que nos gustaría es que alguno/s de ellos, más allá de la reflexión personal y discusión informal entre compas, sirviera/n de base para el debate en grupos de afinidad y colectivos, y porqué no, en encuentros a nivel local o regional. No se trata sólo de dar respuestas, sino de asumirlas y aplicarlas. [Leer]

Por Ruymán Rodríguez

Desde que era muy joven y empecé a contactar con otras anarquistas ajenas a mi círculo siempre me sorprendió la forma de abordar lo que podríamos llamar la “identidad anarquista”. Sí, ciertamente se entiende como una identidad, cultural, filosófica, política, social. Siempre me decían, con un aire de solemnidad y mirando al horizonte con los ojos brillantes: “¿yo anarquista? Algún día me gustaría serlo. Estoy en ello”. O también: “¿anarquista? Esa palabra es demasiado grande para mí. Es un proceso, lo intento”. Faltaba música de violín de fondo y un manto de nieve que casi nunca cae en Canarias. Yo, a pesar de ser muy inexperto y tener la cabeza repleta de lecturas, no sabía muy bien si creérmelo.

Con el paso del tiempo no he visto que se rebaje este discurso. Convertirse en anarquista es entendido por algunas como una prueba iniciática: de capullo a ser superior. Es un proceso de años que requiere lecturas, formación, aprender códigos y mil requisitos formales. Es casi como una oposición. Opositar para anarquista, qué gran labor. [Seguir Leyendo]

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