Los políticos y grandes empresarios son una casta curiosa. Aman a sus hijos tiernamente, los mandan a colegios caros, los entrenan para que encuentren parejas de su cuerda, los llevan de cacería, estudian para obtener beneficios, poder y sexo. Sus estímulos son la avaricia y el mando. Si pudieran prescindir de los trabajadores, y ganar dinero con robots, nos exterminarían, no me cabe duda, dejando un puñado de pueblerinos a los que dar órdenes como mascotas.