Acratosaurio Rex

En los últimos años, es curioso que desde los púlpitos políticos, se llame "nacionalistas", a cualquiera menos a uno mismo, así lleve encima una bandera de dos metros. Con total tranquilidad se puede denunciar que un medio de comunicación adoctrina, pero el tuyo no. En estado de ataraxia afirmar que la escuela lava el cerebro de los niños, menos la que sirve a tus intereses. Y desenfadadamente declarar, que esos políticos son totalitarios, justamente los que tú no votas.

Por el Acratosaurio. Estaba leyendo el tema ese de portada "de dónde venimos y a dónde vamos", y algunos artículos es que son la alegría de huerta. Básicamente vienen a expresar que los anarquistas estamos como estamos, porque nos falta un jervor.

Por ejemplo, el que dice que está "contra el anarquismo", hace la propuesta de que renunciemos a nuestra identidad, porque definiéndonos como anarquistas, somos reconocidos por el sistema, el poder, la policía, o lo que quiera que sea, y eso no nos conviene. Bueno, hay que renunciar a nuestra identidad –dice–, y eso viene a ser –digo– como renunciar a ser lo que eres. No se puede. Porque identidad tiene todo Cristo. Las feministas tienen identidad, los pacifistas, los ecologistas… Resulta que esos pueden tener su identidad. Pero pareciera que ser anarquista tuviese algo de malo o de erróneo o fatídico. Básicamente –me parece– por esto: porque somos cuatro gatos. [Seguir leyendo]

Ahora que ha pasado un año tan divertido como 2017, me parece oportuno comentar quién ha sido el político que más me ha gustado de este año. Puedo decir sin ninguna hipocresía, que ha sido Carles (Juan Carlos) Puigdemont (1). Me cae bien por lo siguiente.

Hace unos días en un vídeo de esos que me mandan, escuchaba a una señora periodista que ponía a parir a los periodistas, de los que decía que en la Transición se plegaron al discurso del pacto y del consenso, elogiando las componendas con los ladrones y asesinos del franquismo, que darían lugar poco después a lo que ahora se llama en ámbitos de izquierda "Régimen del 78", y antes era "Modélica Democracia". Para esta señora los periodistas de entonces fueron los causantes del negro presente que tenemos, y que según el rey, es futuro luminoso.

Ahora que han pasado las elecciones catalanas, y observando sus resultados, convendría detenerse un poco en esas afirmaciones que se lanzan en torno a los males de la abstención. La peor de ellas, que la abstención beneficia a la derecha, y que si no votas: eres fascista.

Quería, ya que estamos sufriendo una campaña electoral más, decir mi opinión al respecto de "a quién votar", simplemente de forma descriptiva, sin pretender tirar tierra a nadie. Y para ello he pensado en mencionar el programa electoral más avanzado que hay, el de la CUP, que en la prensa reaccionaria es definida, como "el partido anarquista" o "antisistema". ¿Y por qué hablar de este programa avanzado, en lugar de analizar los programas de derechas?

Estaba leyendo en las noticias, estas cosas que son imposibles de eludir, como la capitalidad de Jerusalén, el incendio de California, la situación de Cataluña, y lo buena película que es Thor Ragnarok. Y puestos a elegir, elijo –como no– Cataluña, para estudiar eso de cómo vivimos aquí. El tema elegido como excusa en esta ocasión, es el de cómo se lo han pasado en la cárcel los ex-consellers.

Me pregunta uno, que si no voy a decir nada de las próximas elecciones autonómicas catalanas. Las del 21-D. Vale. Un inciso: si tú tienes decidido votar a quien sea, no leas lo que sigue, porque de verdad, te puedes cagar en mis muertos. A mis muertos no les importa, pero a mí me dolería pensar, que siembro dicotomías, o sea, la mala hostia.

Me he enterado de que están deteniendo a gente, y que les piden años de cárcel, por alegrarse –presuntamente– de la muerte de un extraordinario letrado que falleció repentinamente. Hay que añadir que, además de alegrarse, por lo visto, lo han dicho públicamente en la red. Decirlo en público es el pecado, y no la alegría, porque si vamos al caso, la mayor parte de la gente se alegra de la muerte de otros, desde vecinos a compañeros de trabajo pasando por suegras, cuñados, etc., pero, claro, no lo ponen en el face familiar o de los colegas, ¡jajajajajá!

Me gustan las palabras y sus definiciones. Por ejemplo, cuando miro la palabra "empoderar", es como cuando observo maravillado a un bicho con muchísimas patas. ¿Por qué alguien –me pregunto– pasó esa palabra al castellano español de lo más antiguo? Pienso que empowerment se tradujo como empoderar, por dos motivos. 

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