hamburgo

Ha pasado más de un mes desde que el G20 se reunió en Hamburgo y miles de personas protestaron en contra de sus políticas. Decenas de ellas todavía siguen arrestadas en prisión preventiva sin acusaciones concretas, como es el caso del bilbaíno David Rincón preso en la cárcel de billwerder. En Hamburgo la represión contra el movimiento anarquista y autónomo se ha intensificado, desalojando la okupa Teppichfabrik y hostigando el Rote Flora. Traducimos un reportaje, no exento de autocrítica, del medio contrainformativo Enough is Enough, que realizó una intensa cobertura diaria en su momento, sobre la semana de movilizaciones en Hamburgo. [Leer]

Un presunto ataque contra una comisaría de policía ha sido el pretexto utilizado por la consejeria de Interior para imponer, de manera indefinida, una "zona de peligro" en el centro de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo. Gefahrengebiet - área de peligro en alemán-, así es como la ha llamado el senador de Interior de la ciudad, el socialdemócrata Michael Neumann, cuando a efectos prácticos es un toque de queda encubierto con componentes de ley marcial. Se encuentra en vigor desde el 5 de enero y suspende varios derechos básicos.

Casi un millar de personas han sido controladas, identificadas y registradas. Todo ello a tirones, con intimidación y golpes. La declaración de "zona de peligro", estipulada desde 2005, permite a la policía de Hamburgo detener, de forma arbitraria, a cualquier peatón que transite por el espacio público. "Basta con llevar un jersey con capucha, calzado deportivo, una bolsa de tela colgada en el hombro o una chapa del FC St. Pauli. Cualquier cosa. Todo el mundo es potencialmente sospechoso", afirma Humber, un vecino del distrito de St. Pauli y militante de la izquierda autónoma y antifascista hamburguesa que prefiere ocultar su nombre tras un pseudónimo. "Pasear, ir en grupo, fumar por la calle, sentarse en un banco o llamar está perseguido", asegura. Miles de policías han sido desplegados en los barrios de St. Pauli, Schanze y Altona, que aparte de imponer la "zona de peligro", reprimen y detienen cualquier tipo de manifestación y concentración, ya sea espontánea o convocada en contra de esta medida extraordinaria, que ha puesto bajo sospecha general a las más de 50.000 personas que viven en ella. "Se trata de una represión brutal, nunca vista", afirma Humber a la Directa. "Las movilizaciones seguirán. Esto no puede quedar así".

32 activistas están en prisión preventiva debido a las movilizaciones contra la reunión del G20 en Hamburgo. Además hay 160 investigaciones en curso que se prevee que acabarán en nuevas acusaciones. Estos procesos se están utilizando para volver la opinión pública contra autónomos, anarquistas e izquierda radical.

Páginas

Subscribe to RSS - hamburgo
Aviso Legal  |  Política de Privacidad  |  Contacto  |  Licencias de Programas  |  Ayuda  |  Soporte Económico  |  Nodo50.org