Elecciones francesas. Punkis de postal

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@BorrokaGaraia

En la literatura, manga y anime japonés existe la figura bastante recurrente del estudiante que a mitad de curso es traspasado a otro colegio y ello siempre encierra un misterio y a veces una aventura para sus nuevos compañeros de clase.

A mi me pasó algo parecido con uno que trasladaron a nuestra clase del insti poco después de ya haber iniciado el curso. El caso es que estábamos en el bendito recreo, que nunca me parecía que llegaba lo suficientemente pronto, y el nuevo estaba todo solitario con los walkman (sí, esos artefactos que dentro de poco los sacarán de excavaciones arqueológicas). Como buen embajador me acerqué a donde él con la intención de integrarle en el grupo. Bueno, en realidad fue que me había fijado en varios detalles como que llevaba botas de militar, pendiente, ikurriña en la carpeta, camiseta de rayitas horizontales y una coletilla de esas unilaterales que solíamos llevar en la nuca. Vamos, que pensé que podría ser del rollo así que otro para la saca. Le preguntó a ver qué estaba escuchando y me dijo sorotan bele. Eso podría entrar en el reino de lo posible, pensé. Será que es un chico sensible. Así que seguí estirando la cuerda a través de diversos comentarios a ver a dónde me llevaba. El tipo acabó siendo un egitxu y miembro de gesto por la paz además de contestón (claro que yo no lo soy menos así que nos juntamos el hambre con las ganas de comer). Si llega a alargarse unos minutos más el recreo acabamos a ostias.

En esa época se les solía llamar punkis de postal, ahora creo que en moderno se dice poser. Pues algo parecido es lo que está pasando con las elecciones francesas. Todos los candidatos principales son “anti-establishment” y hasta con rasgos de anti-sistema y rebeldía diría alguno. Una auto-reinvención del propio establishment para vehiculizar el descontento y que al final todo siga siendo igual de bodrio y los mismos intereses o parecidos sean resguardados. Echemos cuentas sino:

Emmanuel Macron, ex banquero y ex ministro de economía vinculado al poder financiero y sus círculos de poder, que habla de no se qué ni de derecha ni de izquierda como decían los falangistas y está patrocinado hasta por el clan Rothschild. Derecha extrema.

François Fillon ex primer ministro derechista de toda la vida.

Le Pen y Mélenchon. Tanto la una como el otro, por mucho que al progresismo le guste situar en la extrema derecha clásica al lepenismo, populismo social-liberal la una (que no deja de ser nueva derecha extrema “popular”) y populismo socialdemócrata el otro (que no deja de ser vieja socialdemocracia). 35 años de funcionariado en el Partido “Socialista” francés (PSF), ex-ministro, ex-senador y ex-europarlamentario le avalan.

Buen panorama. En tiempos de crisis la derecha de toda la vida se hace “irreverente” y “anti-sistémica” y la supuesta izquierda “conservadora”. Como dice un colega, los que siembran reformismo ayudan a la dominación, los que siembran socialdemocracia cosechan fascismo. Y eso está cosechando Europa después del ciclo socialdemócrata que consiguió que las clases trabajadoras despreciaran a una izquierda que no fue tal. Las derechas se reorganizan y se reinventan mientras que la izquierda progresista se reinventa en vieja socialdemocracia y acaba muriendo lastimosamente en Grecia.

Y todavía habrá gente que piense que salirse de la UE “es de derechas” y se extrañe de los resultados electorales, sin tener en cuenta la cobardía política de “la izquierda”, cuando sería ella la que tendría que comandar tal proyecto de salida en claves de socialismo.

No es posible ninguna alternativa o cambio social en Europa sin una ruptura con las estructuras que aseguran el poder de las clases dominantes. No es posible una alternativa sin la salida de la UE y la OTAN. De la misma forma que no es posible una salida nacional de un pueblo oprimido sin ruptura con un estado imperialista y capitalista ya constituido. La lógica del capital es siempre preponderante a cualquier democracia burguesa formal y cualquiera de sus gobiernos.

Se podría decir que este esquema de fracaso que se repite una y otra vez es el siguiente: 1. Se produce una activación social y ciclo de lucha que genera unas condiciones y crea unas oportunidades 2. Éstas se van perdiendo por las limitaciones de la lucha de masas dependiente del institucionalismo y del bucle socialdemócrata/progresista donde se dan punto por punto casi todas las tendencias negativas que se pueden acumular en una la lucha. Desde la tendencia de las masas explotadas a creerse las promesas, las limitaciones de la protesta sectorial basada exclusivamente en reformas parciales sin alternativa estratégica, la vehiculización parlamentarista burguesa para ahogar cambios debido a la aparición en escena de la burocratización y el reformismo, la tendencia al estancamiento y retroceso de los movimientos populares debido a ello.

Cuando las condiciones dejan de generarse, las oportunidades se van esfumando y el institucionalismo progresista cae en su propio agujero negro debido a sus limitaciones estratégicas (siendo insalvable su no ruptura con el capitalismo y su política de conciliación). De ahí al social-liberalismo hay un paso y a la vuelta de tuerca de la derecha otro.

Cómo crear puntos de inflexión de lucha ascendente, cómo no malgastar las oportunidades que se crean. Cómo hacer que la misma activación social y plebeya sea la que gestione las oportunidades que ella misma crea y no sea otra clase social o dirigente la que lo gestione delegadamente. Qué tipo de modelo y lucha institucional de darse puede asegurar estos intereses… son algunos de los puntos que tendrá que resolver la izquierda de los y las de abajo para dar por zanjado este bucle. Algo que solo podrá poner en marcha la izquierda revolucionaria. Algo que no ha hecho.

Los que alimentan revolución fecundan dignidad, vida y futuro. Es la izquierda revolucionaria ante el bucle de la derecha y el progresismo, la que se tiene que reinventar a todos los niveles incluido el frente institucional.

Mientras tanto, da miedo echar un vistazo a los resultados de Ipar Euskal Herria por la abrasiva preponderancia masiva de las diferentes facciones derechistas  y nacionalistas francesas cuando aún los gases lacrimógenos de la policía no se han despejado de Barkoxe, Gabadi y Domintxin.

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