8 de marzo, día de la mujer trabajadora. Llamadas a paros y movilizaciones

 

 

En los últimos meses, las mujeres han tomado las calles en varias ocasiones con manifestaciones reivindicativas.  Multitudinariamente en toda América entre los meses de junio y noviembre contra la violencia de género en general y los feminicidos en particular bajo el lema "Ni una menos, viva nos queremos", en Italia contra la prohibición del aborto (logrando que 'suavizaran' la ley), en Polonia con la movilización por los derechos reproductivos de octubre, en EEUU con la marcha de las mujeres contra la investidura de Trump este año,... sin olvidar la manifestación en Pamplona tras la violación de una joven por cinco hombres en sanfermines.

Diversos colectivos feministas en todo el mundo han convocado una huelga para este 8 de marzo, al estilo de las "huelgas de cuidados" que se han ido proponiendo los últimos años para visibilizar el trabajo de la mujer, pero también reivindicando los derechos reproductivos y denunciando la violencia sexual. En el estado español ha cristalizado en una serie de paros a partir del mediodía, a distintas horas según ciudad y convocante. Son apoyados por sindicatos como UGT, CCOO y CGT. La Confederación Intersindical (con gran presencia en la educación pública a través de los STEs) ha convocado paros de 12 a 14 horas, de 18 a 20 horas y de 21 a 23 horas.  (Excepto en los territorios o sectores de la producción en que se haya convocado a otras horas). En Barcelona hay convocadas jornadas y una manifestación bajo el lema Se va a armar la gorda. En Madrid, asociaciones feministas llaman a una parada de empleos, cuidados y consumo de 12:00 a 12:30 horas. Se pueden consultar otras convocatorias en distintas localidades aquí.

Nos hacemos eco de distintas iniciativas internacionales, empezando por Turquía:

  

En Estambul el colectivo Anarşist Kadınlar (Mujeres Anarquistas) ha salido a la calle a difundir el periódico Meydan (prohibido por el estado y con su editor-jefe en prisión), que como todos los números de marzo, está realizado íntegramente por mujeres y ya había realizado para otro 8 de marzo una llamada a parar ese día, utilizando el gesto simbólico de poner los brazos en jarra. 

Nos hacemos eco aquí de una de las muchas llamadas a la huelga el 8 de marzo. Realizada desde el ámbito académico estadounidense, hace una llamada a un feminismo consciente de y conectado con las luchas de clase y raciales.

 

Llamamiento al Paro Internacional de Mujeres – 8 de marzo 2017
Ni una menos (Argentina)
 
Este 8 de marzo la tierra tiembla. Las mujeres del mundo nos unimos y organizamos una medida de fuerza y un grito común: Paro Internacional de Mujeres. Nosotras Paramos. Hacemos huelga, nos organizamos y nos encontramos entre nosotras. Ponemos en práctica el mundo en el que queremos vivir.
Paramos para denunciar:
Que el capital explota nuestras economías informales, precarias e intermitentes.
Que los Estados nacionales y el mercado nos explotan cuando nos endeudan.
Que los Estados criminalizan nuestros movimientos migratorios.
Que cobramos menos que los varones y que la brecha salarial llega, en promedio, al 27%.
Que no se reconoce que las tareas domésticas y de cuidado son trabajo que no se remunera y suma, al menos, tres horas más a nuestras jornadas laborales.
Que estas violencias económicas aumentan nuestra vulnerabilidad frente a la violencia machista, cuyo extremo más aberrante son los femicidios.
Paramos contra la violencia institucional que amenaza y persigue a las que ejercen la prostitución y a las trabajadoras sexuales.
Paramos para reclamar el derecho al aborto libre y para que no se obligue a ninguna niña a la maternidad.
Paramos para hacer visible que mientras las tareas de cuidado no sean una responsabilidad de toda la sociedad nos vemos obligadas a reproducir la explotación clasista y colonial entre mujeres. Para salir a trabajar dependemos de otras mujeres. Para migrar dependemos de otras mujeres.
Paramos para valorizar el trabajo invisibilizado que hacemos, que construye red, apoyo y estrategias vitales en contextos difíciles y de crisis.
Paramos porque nos faltan las víctimas de femicidio, voces que se apagan violentamente al ritmo escalofriante de una por día sólo en la Argentina.
 
Nos faltan las lesbianas y travestis asesinadas.
Nos faltan las presas políticas, las perseguidas, las asesinadas en nuestro territorio latinoamericano por defender la tierra y sus recursos.
Nos faltan las mujeres encarceladas por delitos menores que criminalizan formas de supervivencia, mientras los crímenes de las corporaciones y el narcotráfico quedan impunes porque benefician al capital.
Nos faltan las muertas y las presas por abortos inseguros.
Nos faltan las desaparecidas por las redes de trata; las víctimas de la explotación sexual.
 
Frente a los hogares que se convierten en infiernos, nos organizamos para defendernos y cuidarnos entre nosotras.
Frente al crimen machista y su pedagogía de la crueldad, frente al intento de los medios de comunicación de victimizarnos y aterrorizarnos, hacemos del duelo individual consuelo colectivo, y de la rabia lucha compartida. Frente a la crueldad, más feminismo.
Nos apropiamos de la herramienta del paro porque nuestras demandas son urgentes. Hacemos del paro de mujeres una medida amplia y actualizada, capaz de cobijar a las ocupadas y desocupadas, a las asalariadas y a las que cobran subsidios, a las cuentapropistas y a las estudiantes, porque todas somos trabajadoras. Nosotras paramos.
Nos organizamos contra el confinamiento doméstico, contra la maternidad obligatoria y contra la competencia entre mujeres, todas formas impulsadas por el mercado y el modelo de familia patriarcal.
Nos organizamos en todas partes: en las casas, en las calles, en los trabajos, en las escuelas, en las ferias, en los barrios. La fuerza de nuestro movimiento está en los lazos que creamos entre nosotras.
Nos organizamos para cambiarlo todo.
Tejemos un nuevo internacionalismo. Desde las situaciones concretas en las que estamos interpretamos la coyuntura.
Vemos que frente al giro neo-conservador, en la región y el mundo, el movimiento de mujeres emerge como potencia de alternativa.
Que la nueva “caza de brujas” que ahora persigue lo que nombra como “ideología de género” intenta justamente combatir y neutralizar nuestra fuerza y quebrar nuestra voluntad.
Frente a los despojos múltiples, las expropiaciones, y las guerras contemporáneas que tienen a la tierra y al cuerpo de las mujeres como territorios predilectos de conquista, nosotras nos acuerpamos política y espiritualmente.
 
Porque #VivasYLibresNosQueremos nos arriesgamos en alianzas insólitas.
Porque nos apropiamos del tiempo y construimos disponibilidad para nosotras, hacemos del estar juntas alivio y conversación entre aliadas, de las asambleas manifestaciones, de las manifestaciones una fiesta, de la fiesta un futuro común.
Porque #EstamosParaNosotras, este 8 de marzo es el primer día de nuestra nueva vida.
Porque #NosMueveElDeseo, 2017 es el tiempo de nuestra revolución.
Teléfonos de prensa: 11-36979086, 11-58077116.
 
8 de marzo: el reto de una huelga feminista global

Convocatoria en Italia por Non una di meno.

El 8 de marzo, en diferentes partes del mundo, las mujeres se movilizan para hacer la primera huelga global. Las activistas argentinas del movimiento Ni Una Menos están discutiendo cómo articular su lucha a través del bloqueo del trabajo productivo y reproductivo. En Polonia, donde un gobierno conservador y autoritario está reduciendo drásticamente los espacios de libertad, las mujeres reafirman la necesidad y la urgencia de la huelga. Hace solo unos días, después de la investidura de Trump en Estados Unidos, millones de mujeres salieron a las calles para manifestarse contra la violencia patriarcal y racista del neoliberalismo americano. Diversos movimientos feministas parece que empiezan a abrirse camino en distintas partes del mundo.

En Italia, en la extraordinaria manifestación nacional del 26 de noviembre en Roma y en las mesas temáticas del 27 de noviembre que empezaron a escribir un Plan feminista contra la violencia, una marea invadió la ciudad de Roma y reafirmó que la violencia machista contra las mujeres se manifiesta de múltiples formas, pero nunca desvinculadas de la explotación laboral y de la reproducción social.

Por eso, pensamos que una huelga, articulada a través de diferentes y nuevas maneras de paro, es un instrumento más potente que permite la abstención del trabajo productivo y reproductivo. Una huelga general de 24 horas, dentro y fuera de los puestos de trabajo, para las precarias, las empleadas, las desempleadas o las pensionistas; para las mujeres sin salario y aquellas reciben un subsidio; las mujeres con o sin pasaporte italiano; las mujeres autónomas y las estudiantes; en las casas, en las calles, en las escuelas, en los mercados, en los barrios.

El reto político de la nueva huelga feminista, sin embargo, no parece haber sido acogido del todo por algunos sindicatos de base que, aun habiendo apoyado la huelga general del 8 de marzo, han considerado oportuno lanzar una segunda fecha de abstención del trabajo en las escuelas para el 17 de marzo. Creemos que es necesario afirmarlo inmediatamente: las razones de la huelga del 17, contra la aprobación de las delegaciones vinculadas a la ley 107, son ampliamente compartidas. Es movimiento de las mujeres ha asumido desde el principio las críticas a la “Buona Scuola” (“Buena Escuela”), individuando en la torsión neoliberal de la educación uno de los elementos centrales de la lucha contra la violencia de género.

Por ello, desde nuestro punto de vista, desligar las dos movilizaciones, imponiendo en práctica a las trabajadoras de las escuelas una elección entre las dos fechas, separa de forma ficticia las reivindicaciones del movimiento de las mujeres – relegándolas a mera “batalla cultural o emancipadora”- de la batalla sindical, eligiéndola la “verdadera lucha sobre el trabajo”, que se organizaría en otra parte. Esta separación, desde nuestro punto de vista, no refuerza ninguno de los dos planos, sino que debilita ambos, allí donde el reto es, precisamente, potenciar la conexión entre trabajo, bienestar y medidas contra la violencia machista.

La acción innovadora que los sindicatos deberían cumplir sería situar la cuestión de la escuela (en la que el 80% de las fuerzas del trabajo está compuesto por mujeres) el día de la huelga general del 8 de marzo. Solo de este modo se podrían reforzar al mismo tiempo la batalla contra la reforma de la escuela y la lucha feminista contra la violencia. Por eso, invitamos a los sindicatos de base, que han llamado a una huelga en la escuela para el 17 de marzo, a repensar su elección haciendo converger las dos fechas.

Por último, invitamos a las confederaciones sindicales a responder al llamamiento de Non Una di Meno para realizar una huelga general el 8 de marzo, dirigiéndose con especial interés a aquellos sindicatos que, a través de varias formas y estructuras, han participado y se han un unido a la marea del 26 de noviembre y a las mesas de debate del 27 de noviembre en Roma y que, con nosotras, participarán en la asamblea nacional convocada en Bolonia el 4 y 5 de febrero para discutir sobre los instrumentos de lucha a la altura del reto de una huelga general feminista contra la violencia.

Por último, invitamos a las confederaciones sindicales a responder al llamamiento de Non Una di Meno para realizar una huelga general el 8 de marzo, dirigiéndose con especial interés a aquellos sindicatos que, a través de varias formas y estructuras, participaron y se unieron a la marea del 27 de noviembre y a las mesas de debate del 27 de noviembre en Roma y que, con nosotras, participaron en la asamblea nacional convocada en Bolonia el 4 y 5 de febrero para discutir sobre los instrumentos de lucha a la altura del reto de una huelga general feminista contra la violencia.

Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras.

 

Más allá de 'romper el techo de cristal', por un feminismo del 99 % y una huelga internacional combativa el 8 de marzo

Firmado por un grupo de académicas estadounidenses: Linda Martín Alcoff, Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya, Nancy Fraser, Barbara Ransby, Keeanga-Yamahtta Taylor, Rasmea Yousef Odeh, Angela Davis.

Publicada en View Point Mag. Traducción Viento Sur

Puede que las masivas manifestaciones de mujeres del pasado 21 de enero marquen el comienzo de una nueva ola de lucha feminista combativa. ¿Cuál será exactamente su propósito principal? En nuestra opinión, no basta con oponerse a Trump y sus políticas misóginas, homófobas, tránsfobas y racistas; también hace falta combatir el ataque neoliberal en curso a los servicios sociales y los derechos laborales. Aunque la misoginia descarada de Trump fue el desencadenante inmediato de la respuesta masiva del 21 de enero, el ataque a las mujeres (y a toda la población trabajadora) data de mucho antes de su toma de posesión. Las condiciones de vida de las mujeres, especialmente de las mujeres de color y trabajadoras, desempleadas y migrantes, se han deteriorado constantemente durante los últimos 30 años, debido a la financiarización y la globalización empresarial. El feminismo sumiso y otras variantes del feminismo empresarial no nos sirven a la gran mayoría de nosotras, que no tenemos acceso a la autopromoción individual ni al ascenso social, y cuyas condiciones de vida solo pueden mejorar mediante políticas que defiendan la reproducción social, aseguren la justicia reproductiva y garanticen los derechos laborales. Desde nuestro punto de vista, la nueva ola de movilización de las mujeres debe afrontar todas estas preocupaciones. Tiene que ser un feminismo para el 99 %.

El tipo de feminismo que preconizamos ya emerge a escala internacional, en luchas que se libran en todo el mundo: desde la huelga de mujeres en Polonia contra la prohibición del aborto hasta las huelgas y manifestaciones de mujeres en América Latina contra la violencia machista; desde la gran manifestación de mujeres del pasado noviembre en Italia hasta las protestas y la huelga de mujeres en defensa de los derechos reproductivos en Corea del Sur e Irlanda. Lo que llama la atención de estas movilizaciones es que varias de ellas combinaban la lucha contra la violencia machista con la oposición a la precarización del trabajo y la desigualdad salarial, denunciando asimismo la homofobia, la transfobia y las políticas de inmigración xenófobas. En conjunto, anuncian un nuevo movimiento feminista internacional con un programa ampliado: antirracista, antiimperialista, antiheterosexista y antineoliberal al mismo tiempo.

Queremos contribuir al desarrollo de este nuevo movimiento feminista más expansivo.

Como primer paso, proponemos organizar una huelga internacional contra la violencia machista y en defensa de los derechos reproductivos el 8 de marzo. En esto nos unimos a grupos feministas de una treintena de países que han llamado a esta huelga. La idea es movilizar a las mujeres, incluidas las mujeres transgénero, y todos los que las apoyan, en una jornada de lucha internacional: una jornada de huelgas, manifestaciones, bloqueo de carreteras, puentes y plazas, en la que nos abstengamos de todo trabajo doméstico, de cuidados y sexual, boicoteemos y denunciemos a políticos y empresas misóginas y hagamos huelga en centros de enseñanza. Estas acciones están destinadas a visibilizar las necesidades y aspiraciones de aquellas mujeres que el feminismo sumiso olvida: las mujeres en el mercado laboral formal, las que trabajan en el ámbito de la reproducción social y los cuidados, y las trabajadoras en paro o con empleo precario.

Al hacer nuestro el feminismo para el 99 %, nos inspiramos en el movimiento argentino Ni Una Menos. La violencia contra las mujeres, tal como la definen, tiene muchas facetas: es violencia doméstica, pero también violencia del mercado, de la deuda, de las relaciones de propiedad capitalistas y del Estado; violencia de las políticas discriminatorias contra las mujeres lesbianas, transgénero y queer, violencia de la criminalización de los movimientos migratorios por parte de los Estados, violencia del encarcelamiento masivo y violencia institucional contra los cuerpos de las mujeres mediante la prohibición del aborto y la falta de acceso a asistencia sanitaria gratuita y aborto gratuito. Su perspectiva anima nuestra determinación a oponernos a los ataques institucionales, políticos, culturales y económicos contra las mujeres musulmanas e inmigrantes, contra las mujeres de color, las trabajadoras y las desempleadas, o contra las lesbianas, las mujeres que no encajan en los géneros y las transgénero.

Las manifestaciones de mujeres del 21 de enero demostraron que en EE UU también puede estar surgiendo un nuevo movimiento feminista. Es importante no perder impulso. Unámonos el 8 de marzo y hagamos huelga, salgamos a la calle y manifestémonos. Aprovechemos la ocasión de este día de acción internacional para dejar de lado el feminismo sumiso y construir en su lugar un feminismo para el 99 %, un feminismo popular, anticapitalista, un feminismo en solidaridad con las mujeres trabajadoras, sus familias y sus aliados en todo el mundo.

Enlaces relacionados / Fuente: 
https://sevaarmarlagorda.wordpress.com
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