Cuba : Campañas mediáticas y dobles raseros

 

El doble resero utilizado por el Poder "reaccionario" es el mismo que el utilzado por el Poder "revolucionario"

Hace poco y aquí mismo, en Kaos, Santiago Alba insistía en que, "por principio los medios alternativos deberían reununciar a reproducir los procedimientos propagandísticos y de manipulación que denunciamos en el enemigo".  En otras palabras: que la izquierda debería aplicar en este terreno una ética diferente a la que emplea la derecha, para la que los fines justifican los medios. Y eso no sólo por ética sino también porque "nuestras mentiras, al contrario que las suyas, sencillamente nos desacreditan". 

Que los revolucionarios convertidos en Jefes de Estado apliquen esa lógica del fin jusitica los medios y aplique, como los Jefes de Estado reaccionarios, el doble rasero para medir situaciones similares, ha sido y es, desgraciadamente, una constante a lo largo de la historia que ha desacreditado a esos movimientos revolucionarios. 

Es hora ya de meter fin a una tal perversión del ideal emacipatorio y de aplicar el mismo rasero para informar y juzgar lo que ha sucedido y sucede en el ejercicio de los Poderes que se proclaman revolucionarios.  Es por ello que reproduzco a continuación el artículo que me ha llegado de Cuba sobre las campañas mediáticas y los dobles raseros.

Octavio Alberola

Ninguna de las partes se puede sacar del potaje.

El gobierno cubano mantiene una permanente denuncia sobre campañas mediáticas que en su contra han seguido especialmente la Unión Europea y los Estados Unidos. Y, entre los argumentos con que se defiende, los acusa de doble rasero para medir situaciones similares. Eso es absolutamente cierto. Mas también lo es que el denunciante actúa igual.

Por un lado, la UE y EE.UU. claman contra las tristísimas muertes de opositores prisioneros o detenidos como las de Orlando Zapata en el 2010, del villareño Soto en 2011 y recién la del joven Wilman Villar, en Cuba; en tanto, obvian las cárceles secretas aceptadas a EE.UU. en sus territorios y los secuestrados mantenidos en ellas o en la Base de Guantánamo; y no se pronuncian sobre los tres mil muertos y cinco mil heridos ocasionados en décadas pasadas por los actos terroristas de organizaciones extremistas radicadas en los EE.UU. (Claro que visto desde la ética que sea tan solo una o comparativamente menos muertes no absuelve de la criminal esencia.)

No obstante, la dirigencia cubana muy crítica de aquello, no es proclive a reconocer que los mismos países acusadores de la vieja Europa se han adherido a las 19 resoluciones de condena al boicot/bloqueo estadounidense a Cuba.

Así las cosas…

Para evitar los dobles raseros

Se debe enjuiciar moralmente las muertes que propicia en altamar la Ley de Ajuste Cubano, y debe seguirse exigiendo justicia por el sabotaje de un avión en pleno vuelo que causó la muerte de 76 personas. Igualmente debe hacerse con hechos como el del remolcador 13 de Marzo hundido por los remolcadores Polargo 2 y 5 en 1994 a 7 millas de la bahía de la Habana, donde perdieron la vida 41 personas; principalmente, mujeres y niños. Por el que –sea por dolo o culpa, presente hasta en un simple accidente de tránsito- al parecer nadie se ha enjuiciado nunca en Cuba. Así como reconocer el gobierno cubano lo alevoso de haber volatilizado con misiles lanzados por dos poderosos aviones de combate Migs 29 sendas avionetas Cessna desarmadas, que habían notificado al control aéreo cubano su rumbo. Cuando pudieron ser amarizadas fácilmente y estando en entredicho si se encontraban o no fuera de aguas territoriales.

Por otra parte, analistas e historiadores sobran para recordar que las autoridades cubanas (mismas desde hace 52 años) no debieran aludir a extranjeras interferencias en los asuntos internos de Cuba, mientras ellas siempre han caminado por el mismo trillo. No es posible que se hable bolcheviquemente de internacionalismo proletario para la exportación de violencia (entrenamiento y apoyo en general a guerrillas, promoción y respaldo a otros movimientos insurreccionales e intervención en conflictos bélicos nacionales entre bandos) y de criminal subversión únicamente para lo que acomete el adversario.

Mediciones distintas han existido en temas de Historia en cuanto a la imposición de bases militares soviéticas, “aceptadas” a la luz (o sombra) del Pacto de Varsovia por gobiernos “comunistas” impuestos en los países de Europa del Este. Raseros disímiles se han usado para invasiones del imperialismo soviético. Por ejemplo, a Hungría, Checoslovaquia y Afganistán. El caso de este último país es patético: en su momento, se justificó por el mando cubano –teniendo la presidencia pro tempore de los No Alineados– la invasión dela URSSy ahora –como también debió hacerse en la otra- se repudia la de EE.UU. y otros aliados europeos. Según la uniprensa cubana, antes los talibanes eran terroristas fundamentalistas, hoy son patriotas.

Lo de Checoslovaquia fue de donde dije digo, digo Diego. Habiéndose antes justificado por Fidel Castro televisivamente la llegada de los tanques a Praga en 1968 porque no se podía aceptar su “reaccionario” desgaje del llamado Bloque Socialista; al quebrarse la empatía política con Gorbachov, se declaró que las hasta entonces repúblicas soviéticas eran soberanas de separarse de ese Estado multinacional.

En sus momentos, se han aceptado golpes de Estado dirigidos contra gobernantes de distintos países, cuando debieron execrarse como bien se hizo con la defenestración del presidente Zelaya en Honduras.

Caso contrario, de presidente a presidente se le envía una carta en febrero de 1992 a Carlos Andrés Pérez, con muestras de agradecimiento por su ayuda a Cuba, de solidaridad y desagravio por la anticonstitucional asonada militar dirigida por Hugo Chávez. Sin embargo, recientemente se celebró en Cuba un aniversario del frustrado golpe de Estado. Lo que es catristamente comprensible: después ha sido Chávez quien viene sosteniendo la derruida economía cubana. (Y pobres de nos si la salud o el electorado le pusieran a él un traspiés en el eleccionario octubre venidero).

Fue decididamente contra derecho la intervención de la OTAN en Libia. Eso es una cosa, y otra que trataran de pasarnos a Gaddafi como el propio Alá o Mahoma redivivo. Cuando hasta en un reciente artículo (El odio divide a la Libia post-Gaddafi, de 4.11.11) del colaborador extranjero Simba Rosseau, publicado en el principal periódico oficialista (Granma) se comienza reconociendo que el coronelísimo de la Gran República Árabe Libia Popular y Socialista (¡Ni los soviéticos la conceptuaban así!) había “gobernado a su país con mano de hierro durante cuatro décadas”(sic).

Si el Granma no es de las publicaciones que hace recaer únicamente en los autores la responsabilidad emergente de los contenidos de sus trabajos, sino que se solidariza con ellos, entonces se reconoce por ese libelo que el difunto fue mantenedor de una tiranía. Un sátrapa, que impartía justicia ad libitum, importó grupos étnicos para conformar organizaciones paramilitares leales a su persona, se había convertido en uno de los más grandes millonarios del mundo e, incluso, nombró monárquicamente sucesor a su hijo Islan? Como en Siria, Hafez-al Assad a su hijo el oftalmólogo Bashar. Como Kim il Sun, a su hijo y éste al generalillo de 28 años suyo, en la mazmorra denominada Corea del Norte. Todas ellas dinastías de facto. Parte del Grupo de 11 países más Siria que votó en la Asamblea General de la ONU contra una resolución aprobada por 137 Estados. ¡Que desbalance!

Y es que a los gobernantes “socialistas” (y sus nada desinteresados allegados) que en el mundo son les sucede como a los monos cuales los indígenas, para cazarlos vivos, fijan en un cocotero una calabaza que contiene cacahuetes. El mono acude, mete la mano, coge los cacahuetes y cierra el puño. Entonces no puede retirar la mano, lo que ha cogido lo mantiene prisionero. Tal les ocurre con el poder a los caudillos y sus cancerberos.

Siguiendo con los raseros…

Se refutan premiaciones otorgadas a críticos del gobierno como Yoanni Sánchez y opositores como Osvaldo Payá y Guillermo Fariñas. Y se trata de borrar de toda memoria humana, documental o electrónica que la más alta condecoración de Cuba, la Orden José Martí, fue otorgada a genocidas como Mengistu Haile Marian y (¡nada menos!) que a Heng Samring, de los khameres Rojos que exterminaron a tres millones de conciudadanos. (Por cierto, actualmente los jefes genocidas supérstites de esa banda criminal están en el banquillo de la Corte Internacional Penal).

Se denuncia las extremas sanciones a cinco de los diez agentes de inteligencia cubanos apresados en EE.UU. en 1998. A dos, Gerardo y René, por infiltrarse en organizaciones terroristas de origen cubano, los otros tres por penetrar (o intentarlo) instalaciones militares norteamericanas (los restantes cinco agentes cubanos apresados negociaron sus condenas, y cumplieron entre 4 y 7 años).

No obstante, en la primavera negra del 2003 se enjuiciaron y condenaron a enormes penas (hasta 25 y 30 años) a 75 personas (15 X 1, como se hizo con los asaltantes al Cuartel Moncada), disidentes calificados de mercenarios, por escribir como periodistas o poseer bibliotecas independientes; que fueron liberados en fechas recientes (aunque muchos desterrados contra su voluntad a España) gracias a la presión internacional y la mediación de la Iglesia católica.

Por cierto, casi todos con serios problemas de salud, surgidos o agravados en la prisiones; siempre lejanas de sus provincias de origen, lo que dificulta las visitas de familiares y comunicaciones con abogados. Por supuesto, nada de las posibilidades de acceso a Internet u otras actividades de que disfrutan los reos en cárceles norteamericanas, inclusive las de alta seguridad.

Se ha de estar contra toda pena capital. Por eso debemos declararnos en conformidad con que se haya condonado las penas de muerte a dos mercenarios terroristas extranjeros pese a que con bombas en hoteles y otros centros públicos, en 1998, hayan creado conmoción dentro de la población y el turismo, causado daños materiales de consideración y (lo peor) la muerte de Fabio Di Celmo, un joven italiano; así como heridas e incapacidades a varios nacionales.

Por lo mismo, es imposible comprender que se haya fusilado en 2003 -mediante juicio sumarísimo que duró, incluida la ejecución, una semana- a tres jóvenes negros cubanos que, intentando secuestrar la lancha de Regla para emigrar hacia los EE.UU., crearon una situación de rehenes, de peligro, pero no les causaron daño físico alguno.

Aquellas penas de cárcel y estas muertes provocaron gran disgusto hasta en la izquierda mundial, ocasionando el distanciamiento de muchísimos amigos del régimen.

Repudiamos la violenta represión a nuestros hermanos los Indignados de Grecia, España, EE.UU., Gran Bretaña y de cualquier país, que el oficialismo cubano se encarga diariamente de exponer detalladamente por todos sus medios. Mas recuerdo que el Gobierno cubano justificó el asesinato de dos mil seiscientos manifestantes (mil en una sola noche de junio de 1989) en su inmensa mayoría jóvenes estudiantes u obreros, en la Plaza de Tiananmen, y ha estado acallando sistemáticamente todas las víctimas fatales de las constantes represiones a campesinos y proletarios en China y otros países con mandatarios adeptos al cubano.

Como de igual forma es de cabrearnos con la represión hacia las Damas de Blanco, Sara Marta Fonseca y su familia y a tantos, principalmente apresados y condenados, por cuestión de conciencia. Lo que es una constante en Cuba. En ocasiones, más de quinientos en una u otra situación, en solo un mes.

Es de rechazar cuantas organizaciones paramilitares crean los dominadores en otros países, pero también las variadas formaciones de igual tipo implantadas en Cuba a los efectos de que no aparezcan la policía y el ejército como involucrados en múltiples iniquidades. Así como la tenebrosa urdimbre de vigilancia y delaciones entre vecinos, compañeros de trabajo y hasta familiares, que el Partido y los órganos de la Seguridad cubanos han estado construyendo desde los inicios del proceso. Unas y otra utilizadas de diferentes maneras y para disímiles cosas… Con el consiguiente deterioro de la ética, las relaciones interpersonales y del normal desarrollo de las virtudes humanas.

En Cuba, hasta 1958 había unos 14 centros penitenciarios, hoy son más de cuatrocientos, y cientos de miles los cubanos que han pasado por ellos en este medio siglo.

¡Qué bueno que el Consejo de Estado, ante la prevista visita del Papa a Cuba, tomó la decisión de indultar a 2 900 presos! Se ha dicho que ello se repetirá en los próximos años. Desde 1959, algo tan positivo en la materia tratada nunca se había hecho. Permite avizorar algo de luz dentro de un largo y oscuro túnel.

Confiemos que para ello no haya que esperar siguientes visitas de éste o sucesores papas, ni otros 52 años.

“Costos y ganancias”

A lo interior del país, la campaña mediática contra una sinarquía de más de cinco décadas se viene utilizando por el grupúsculo geronto-histórico para tratar de levantar los ánimos revolucionarios de un pueblo que ha estado sufriendo una aguda desideologización, así como un fuerte incremento de la frustración ciudadana por imposibilidad de que esa cúpula siquiera se acerque a las expectativas de una decepcionada población en cuanto a la naturaleza, velocidad y profundidad de los cambios que se precisan, al menos, a fin de aliviar las condiciones de vida y frenar el mayúsculo éxodo, principalmente juvenil.

Así, los llamados a unirse en defensa de la Patria (editoriales en la prensa, desmesurados libros, vallas, marchas, mítines en los centros de trabajo o estudio y conciertos mediante), sirven al grupo gobernante principalmente para intentar una pizca de reconciliación con la mayoría de a pie; o, por lo menos, para que se desvíe un tanto la vista de las múltiples insatisfacciones ciudadanas, que una casta burocrática (¿o clase imprevista?) ya no puede aminorar. Con todo lo cual ésta solo consigue mantener la extendida simulación dentro de la ciudadanía.

En lo exterior, se constata que la imagen del gobierno cubano sufre evidentemente fuerte deterioro, ya que un amplísimo espectro del progresismo y la izquierda mundiales sí definitivamente se ha bajado del tren de la “Revolución”. Otros –cada vez menos– no ven o no quieren ver porque necesitan un soporte espiritual después de la caída del mal llamado campo socialista; y dicen hoy apostar por la “actualización de un modelo”, sin contabilizar los debe y haber para calcular hacia donde nos llevan estas reformas. Algunos que sí prevén y lo comentan a la baja, se abstienen de criticar públicamente, aplicando el relativismo de que el gobierno cubano –pese a todo- no es tan malo como los otros y, por demás, es el mayor referente antiyanqui en el orbe.

Hasta en la meca del capitalismo mundial, pensadores revolucionarios como Noam Chomski, Howard Zinn, críticos acérrimos del sistema de su país, han mantenido sus cátedras universitarias en centros de alto relieve y han escrito o investigado lo que han deseado. En Francia, ha sido igual con Edgard Morín o el joven de ascendencia árabe Salin Lamrani, profesor de una universidad parisina, amigo acrítico del gobierno cubano. Michael Moore ha realizado cuantos documentales bien ácidos contra el american way of life ha querido. Un Oscar obtuvo otro largometraje (visto en la Mesa Redonda) que apremiaba a la persecución criminal contra los fraudulentos políticos y grupos financieros del primer nivel de la nación.

Aquí, en Cuba, eso es impensable. Un escrito contra la corrupción (cuyo combate es proclamado parte principal de la política oficial) puede ocasionar como recientemente a un catedrático todo un viacrucis. O un grafitti, quizás algunos volantes, pueden dar lugar a años de privación de libertad.

Pese a determinadas señales novedosas, el núcleo de poder cubano -beneficiado con mendrugos de reconocimiento por una solidaridad, dentro y fuera del país, que se debe únicamente al hacer y al sacrificio del pueblo, no de su privilegiada clase enriquecida- sigue justificando, como desde hace 5 décadas, los enormes y sostenidos déficits de libertad y democracia, con el enfrentamiento al imperialismo norteamericano. Puro Plattismo.

Nada justifica lo del Trinquenio Gris -siempre inacabado- contra los artistas y escritores. Nada justifica convertir la isla en una cárcel donde, solo como mero ejemplo: teniendo su hijo, nuera y nietos en Argentina, se le prohibió desde 1994 y hasta el pasado año emigrar a la Dra. Hilda Molina. Todo por renegar de sus condecoraciones, sellos, órdenes, medallas y el carné del partido y renunciar a su cargo de directora en el Centro Internacional de Restauración Neurológica. Este caso motivó incluso desavenencias entre los Kirchner y Fidel Castro durante la Cumbre Iberoamericana en Argentina.

Nada fundamenta legal ni moralmente, mantener la tarjeta blanca (carta de libertad la llama el pueblo); que, a pesar de anuncios y re-anuncios, no acaba de expirar, porque todo tiene que ser “paulatinamente” y no tan rápido como se construye un nuevo mausoleo en el cementerio de Santa Efigenia.

El Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, así como el Centro de Estudio Martianos son algunos ejemplos de “filtros” para evitar el apropiado saber de las gentes, y darles solo lo que se estime conveniente. En Cuba, la información no canalizada por los medios oficialistas y la posibilidad de arribar a conclusiones personales a partir de ella son cuestiones consideradas peligrosamente subversivas.

En las escuelas los niños y adolescentes tienen que adorar a Fidel (ahora, también a Raúl), ingresar y mantenerse como pioneros y repetir constantemente que quieren ser como el Ché. No pueden exclamar, por ejemplo, que como Martí, Ghandi, Jesucristo, Espartaco, Buda, Rosa Luxemburgo, o la Madre Teresa de Calcuta.

Quien esto escribe, en la enunciada campaña mediática, no toma partido por bando alguno, ni acepta polarización entre ellos, ya que las manzanas de uno y otro árbol tienen lombrices. Como tampoco se aviene al muy interesado chovinismo que se trata permanentemente de insuflar a los cubanos, puesto que la Patria es Humanidad y las fronteras no son más que convenciones impuestas por los dominadores, para resguardar su poder y propios intereses.

Por encima de toda bandera (paradójicamente para los patrioteros, la nuestra fue enarbolada por primera vez por el anexionista Narciso López), himno e ideología está la vida y la felicidad de cada persona.

¿Qué hacer?

Si la reconocida derecha internacional hoy utiliza los tumores que Cuba tiene, la solución no es la grandilocuencia politiquera de la cripto-derecha cubana, sino producir los cambios necesarios para abolir el aberrante socialismo de Estado (en puridad capitalismo monopolista de Estado, cual Martí calificó iluminadamente de esclavitud de los trabajadores por parte del funcionariado) y emprender un camino de liberación individual y de extendida autogestión, participativo, inclusivo,… realmente democrático. Con respeto de todos los derechos humanos, de los que se cumplen actualmente y de los muchos y primordiales que no. Con una verdadera socialización del poder.

Cuando esto se cumpla, las campañas por vitriólicas que sean, y vengan de donde vengan, colisionarán –no contra frases, mítines, piramidales libros y conciertos epopéyicos ni justificaciones ahistóricas, sobredimensionadas o tergiversadas– sino contra verdadero e inexpugnable muro de moral, humanismo, justicia social, democracia, ética y…Libertad.

Tratemos de comenzar a lograrlo en este primer año de la Era Acuario...

Miguel Arencibia Daupés

 

 

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