El mayor pelotazo urbanístico del Estado, en Zaragoza

Artículo extraído de http://expo-no.noblezabaturra.org
Muy interesante para dar qué pensar sobre cómo se siguen haciendo ciudades-dormitorio en todo el Estado.

Arcosur, clamando en el desierto

Por Leo Vargas, Asoc Vecinal de la Madalena Calle y Libertad

Si preguntáramos a los ciudadanos de Zaragoza dónde se está construyendo el mayor pelotazo urbanístico del Estado Español hoy en día, aún tras el estallido de la célebre burbuja inmobiliaria, es probable que muchos no supieran responder, pero es en su propia ciudad. Hablamos de Arcosur.

Arcosur es el proyecto urbanístico estrella de los últimos años por parte del Ayuntamiento de Zaragoza. Un proyecto estrella que asumió y ahora promociona con el mayor desparpajo el concepto de ciudad-dormitorio en nuestra ciudad, perseverando en el error de Valdespartera, otro mega-barrio de 9600 viviendas, más grande que muchas ciudades del Estado, en el que las avenidas son en realidad ramales de autovía y la mejor alternativa de comercio son centros comerciales situados a varios kms de distancia.

Arcosur no es sino empeorar el modelo de Valdespartera, mandando a vivir a los primeros 6000 habitantes a un desierto que, con suerte, terminará de estar urbanizado en 2021, una fecha que va creciendo con los años y que cada vez se antoja menos concreta.

Pero, para entender Arcosur, hay que mirar hacia los años previos a la Expo 2008 y aún más atrás.

En 1991 ya salió a relucir la idea de Arcosur pero fue rechazada incluso por los más avezados ladrilleros, precisamente por los mismos problemas que ahora está generando. Años más tarde, en noviembre de 2004 Ibercaja, principal impulsora de Arcosur junto con López Madrazo, propietario de la constructora Montecanal, pegó el que probablemente sea el mayor pelotazo urbanístico de la historia de Zaragoza, firmando un convenio con el Ayuntamiento por el cual ésta compraba terrenos en el meandro de Ranillas (donde se situaría posteriormente la Expo 2008) para permutarlos posteriormente por aprovechamientos urbanísticos en Arcosur.

El informe fue a parar al Tribunal de Cuentas que se pronunció diciendo que la adquisición de 106 parcelas vulneró los principios de transparencia, publicidad y concurrencia. No pasó nada. (1) No sólo eso, sino que además, Ibercaja se ha convertido en la principal acreedora de los compradores de vivienda en el futuro barrio.

La cosa tiró adelante, se desestimaron todas las posibles alegaciones, incluyendo las de AENA porque el barrio se situaría en pleno cono de ruidos del aeropuerto. Se aumentó la edificabilidad hasta 21.500 viviendas y se dio por normal que unas 70.000 personas vayan a vivir entre 11 y 16 kms de la zona centro de la ciudad. El cabreo entre las organizaciones vecinales fue de órdago, porque se sumaba al ya lejano y con un alto coste de dinero público, barrio de Valdespartera, pero poco se pudo hacer frente a la prepotencia de los señores del ladrillo, en aquel entonces muy crecidos en pleno clímax de la burbuja inmobiliaria.

Se empezó la construcción, con un edificio aquí y otro allá, separados por kilómetros de nada, con venta de viviendas sobre plano a precios en teoría atractivos para los precios de 2006 o 2008 pero mucho menos interesantes ahora mismo.

Pero los desmanes de Arcosur no habían hecho más que empezar y, según fueron avanzando las obras, avanzaron, al mismo tiempo, las irregularidades. Por lo pronto se planteó construir casi 7.000 viviendas más sin prever que la Ley de Urbanismo de Aragón les obliga a destinar 35 metros cuadrados de zonas verdes y equipamientos educativos, deportivos y sociales por cada vivienda. Algo tendrá que decir el Gobierno de Aragón. Más tarde, viendo que es prácticamente imposible colocar tanto piso, se plantea “devolver” parcelas al Ayuntamiento, pero ahora resulta que parte de esas parcelas ya tienen viviendas vendidas (2)

Pero más grave es aún el proyecto de urbanización del barrio, que amenaza con convertirlo en una colección de edificios aislados entre sí. Cuando todo era de color rosa, se acordó acometer la urbanización en dos fases y acabar todo en el 2015 –aunque en el 2011 se pactó posponer la conclusión a mayo del 2017–, el nuevo plan dibuja un cronograma que divide el proyecto en nada menos que diez fases distintas y donde se finalizarían todas las obras en diciembre del 2020.

Hay bloques de VPO actualmente en construcción que, aun contando con accesos, no verían urbanizada su zona hasta 2017 y el barrio, siendo muy optimistas, estaría completo en 2021.

¿Completo? Recapitulemos. A fecha de hoy aún quedan cientos de viviendas en Valdespartera sin ocupar, aún siendo de VPO y con precios que, en su momento, eran considerados económicos. Como la VPO no se puede vender en mercado libre es difícil saber su precio actual, pero, dada la caída de precios en la ciudad consolidada, es muy probable que, ahora mismo, su precio de mercado sea inferior a lo que se pagó por ellas. De hecho en 2010, aún quedaban un 22% de viviendas sin adjudicar y, según datos de enero de 2012, quedaban muchas viviendas terminadas y sin venderse, aún contando con rebajas considerables y sin salir al sorteo de VPO tanto en Parque Goya II como en Valdespartera. (3)

Parece, de nuevo, que los primeros vecinos servirán de conejillos de indias. Las instalaciones deportivas de referencia, por ejemplo, serán las de Valdespartera, que sólo existen sobre plano, a la espera del comienzo de las obras. Nada se sabe de centro de salud o de colegios públicos, a la espera de partida presupuestaria, ni mucho menos de algo tan simple como una farmacia, de la que también carece el barrio vecino.

La Asociación Arqueros, de futuros residentes en este barrio, lleva presentando diferentes quejas ante el cariz que van tomando los acontecimientos. Primero contra la junta de compensación y su composición, comandada por los propios promotores, como el mismo presidente Manuel Asín (4), en función de juez y parte. Más tarde se han movilizado contra el plan que pretende urbanizar mediante “islas” el barrio, pero, evidentemente, no cuestiona el hecho de la aberración que es en sí este modelo de ciudad, para nada necesario en Zaragoza, cuyo centro se está despoblando a marchas forzadas, sin tener en cuenta que la ciudad tiene un crecimiento vegetativo ínfimo.

El futuro de Arcosur es incierto, aunque apunta hacia un satélite de la ciudad consolidada en la que los habitantes que no sean del barrio no necesitarán ir para nada y que arrastrará una serie de handicaps evidentes al estar situado entre varias autovías y en pleno cono de ruidos del aeropuerto, por ejemplo. Asimismo no parecen inspirar mucha confianza los planes de viabilidad de un barrio que se hacen y se reforman en cuestión ya no de semanas, sino incluso días (5).

El consuelo, bastante pobre. Por lo pronto el de los hechos consumados de las casi 2000 viviendas en construcción. Consuelo que se basa en que con el tiempo este sea un barrio normalizado. Puede ser, aunque la realidad de las ciudades dormitorio en otras urbes no parece la más halagüeña. Más bien Arcosur será una ciudad paralela a Zaragoza, un lugar que necesitará del vehículo privado casi para todo y, por desgracia, impersonal y feo como él solo. Eso sí, de acallar las protestas puede que se encargue el estruendo de los aviones. Los señores del ladrillo ya se habrán llevado su parte.

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(1) Parte de estos datos están tomados del informe del Grupo de Estudios Metropolitanos A_Zofra Ladrillos para hoy, crisis para mañana.

(2) El Periódico de Aragón 26-01-2012. Arcosur sopesa denunciar el convenio del que depende el corredor verde.

(3) El Periódico de Aragón 12-11-2011 y 17-01-2012

(4) http://arquerosarcosur.wordpress.com/2011/11/08/

(5) En este sentido y por la variedad de planes habidos, recomendamos seguir las entradas del blog http://arquerosarcosur.wordpress.com

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