Somos anti-anti-centristas porque los anti-centristas son más centristas que los centristas

Lo que piensa el Taller Libertario Alfredo López sobre la polémica del centrismo

El Taller Libertario Alfredo López, colectividad cubana socialista-libertaria, anti-capitalista y anti-autoritaria, co-fundadora y partícipe de la Federación Anarquista Centroamericana y del Caribe (FACC), tiene algo que decir sobre la actual polémica en torno al centrismo político en Cuba.

El Taller defiende y defenderá el derecho a la libertad de expresión de todas las partes implicadas en la polémica, pero sobre todo defiende y defenderá el derecho de cada habitante de Cuba y del planeta (no sólo intelectuales o gente con acceso al ciberespacio) a decidir con libertad sobre los destinos de sus sociedades, previa razonada, libre e isegórica discusión.

El Taller comparte la idea de que “mezclando” elementos del capitalismo privado con los del denominado socialismo histórico realmente existente en su variante cubana actual no se resuelven los problemas que acucian a quienes convivimos en Cuba.

Sabemos que entre quienes son ahora acusado/as de “centristas” por los medios oficiales del Estado cubano existen partícipes del debate público que han aportado ideas interesantes y críticas, las cuales no necesariamente expresan posturas de centrismo político, sino que derivan de análisis e interpretaciones de la misma situación –de desesperadas ansias de libertad, rectificación pública y mejoría en lo humano, frente a la profunda e imperiosa crisis social, económica, espiritual y ecológica que atraviesa nuestro país, crisis que a su vez parecen ignorar olímpicamente quienes les acusan- por lo cual a todas luces estamos en presencia de una cortina de humo para inmunizar a las oligarquías políticas decisorias contra cualquier crítica lúcida y pública con respecto a su actuar.

El Taller igualmente declara que quienes desde el bando oficial acusan a sus contrapartes de “centristas” son al mismo tiempo colaboradores conscientes y confesos de una política de cambios tendente a implantar en Cuba los elementos más rapaces del capitalismo privado –bajo disfraces sociales o sin ellos-, en medio de la agudización de la crisis social, económica, espiritual y ecológica que atraviesa nuestro país, elementos que incluyen cláusulas plasmadas explícitamente en documentos públicos como el nuevo Código de Trabajo, la Ley de Inversión Extranjera, y la Conceptualización del Modelo Económico y Social, criticados fuertemente en su momento por nuestro Taller y otras colectividades de la izquierda crítica cubana, desde posturas anti-capitalistas y anti-autoritarias.

Hemos denunciado en repetidas ocasiones tales cláusulas, así como hechos incontrovertibles derivados del actual emerger de la explotación económica privada, la indefensión procesal de quienes trabajan, el resurgimiento de las más diversas discriminaciones lesivas a la dignidad humana, la propaganda explícita del sexismo, actitudes violentas y la hipercompetencia en medios apoyados o espacios facilitados por el Estado, los manejos mediáticos por los gobiernos de EEUU y Cuba durante la llamada “normalización”, el auge de la publicidad capitalista y de empresas de lujo depredadoras del ecosistema cubano y de nuestros paisajes naturales más auténticos: hechos que deberían ponerle el pelo en punta a cualquier ser humana/o que se precie en defender una auténtica Revolución liberadora, pero que a su vez han tenido una repercusión nula entre quienes hoy están en el frente de combate imaginario contra el centrismo, y que no obstante han sido ocasionalmente denunciados también por quienes ahora son blanco de sus ataques.

Sin embargo, el Taller aprecia y valora la crítica al sistema-mundo capitalista, desdeñada hoy por gran parte de quienes critican el estatismo cubano (por ejemplo: negando la existencia e importancia de la confrontación clasista en Cuba). Pero hacer crítica que no sea ingenua significa denunciar constantemente tanto del sistema capitalista global, como sus derivaciones locales, con variantes ya sean privadas, ya sean estatistas y populistas. La crítica al capital privado sin tocar el Estado, o la del Estado sin tocar el capital privado, usualmente son disfraces de quienes toman decisiones (o aspiran a hacerlo) a espaldas de la casi totalidad de quienes conviven en nuestro país: oligarquías deseosas de capitalizar y privatizar en un momento propicio el producto de su acumulación histórica de poder.

Sepamos entonces distinguir entre posturas en defensa de la Revolución, y los empeños propios de testaferros desde “nuestra” rama local del sistema-mundo capitalista, que se generan usando fondos públicos para cobrar jugosos estipendios y acceder a recursos de todo tipo para disfrutar de la dolce vita al servicio de las oligarquías decisorias post-revolucionarias cubanas.

POR CUBA LIBRE Y LIBERTARIA,

TALLER LIBERTARIO ALFREDO LÓPEZ.

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