Los incendios forestales, daños colaterales de un sistema basado en la propiedad

La oleada de incendios que cada año sufre la provincia de Zamora, especialmente las comarcas del oeste, ponen en evidencia la situación de abandono y desarraigo ecocultural que atenaza el desarrollo rural de estas zonas, víctimas sociodemográficas de un sistema neoliberal que defenestra el territorio al destruir los recursos sostenibles de los que se nutre nuestra tierra, en pos de la polarización de los medios de producción en zonas masificadas, toda vez que se despueblan estas otras a consecuencia de esta desproporción de oportunidades económicas.

En este contexto, los fuegos intencionados que se producen, entre otras variables, son consecuencia de una falta de aprecio por los recursos naturales y una evidente falta de conciencia social y medioambiental, la cual se convierte en arma arrojadiza contra los bienes públicos y colectivos que un sistema basado en la propiedad provoca su falta de consideración, ya que entendemos que algo que se sintiese como propio no se atacaría.

Es un hecho cultural la utilización del fuego en esta zona pero hasta hace no muchos años el conocimiento del medio en el que se estaba integrado permitía que a nadie se le ocurriese prender fuego intencionadamente pues el perjuicio también recaía sobre sí mismo y si fortuitamente se producía un incendio, era el conjunto de los vecinos quien al toque de campanas se organizaba en concejo para asumir la responsabilidad común de extinguirlo. Eludir esa responsabilidad esperando que las autoridades nos solucionen los problemas es a lo que ha llevado la situación actual. No obstante, la carencia de activación de los recursos asociados al Medio Ambiente por la administración y la no asunción como tales recursos por parte de la población, actúa como agravante en ese desprecio e indiferencia hacia lo que se destruye, ya que la mercantilización de los bienes y recursos productivos, hace que no se vea como algo rentable aquello que no revierte en un beneficio económico directa o indirectamente. Situación esta que se agrava cuando existen diferentes y a veces contrapuestos intereses entre los usos y formas de explotación de los montes y el territorio.

Cuando la administración monopoliza y usurpa a la población la gestión y la soberanía sobre sus recursos provoca la falta de responsabilidad sobre el aprovechamiento de los mismos, lo que unido a la falta de sensibilidad ambiental crea un caldo de cultivo para que se produzcan los desastres ecológicos que cada año arrasan con hectáreas de arbolado, vegetación o cultivo.

Aunque, considerando que esta es la raíz del problema, lo que favorece su magnificación y la intensificación de los daños, es, por supuesto, la falta de prevención mediante medios tradicionales asociados a actividades agroganaderas de pastoreo, selvicultura y formas de aprovechamiento sostenible que la despoblación y el abandono de estas costumbres han ido cercenando, y dado que la asunción de estas tareas por las administraciones competentes mediante desbroces, gradeos y limpieza de maleza, vegetación y materiales pirófitos, se lleva a cabo de manera muy precaria, desigual y nula en muchas ocasiones, pues, el terreno queda abonado para que sea pasto de las llamas.

Ante todo esto, solo cabe seguir avanzando hacia la Revolución Social que permita enculturizar y empoderar a las personas hacia la autoorganización de sus vidas y la gestión directa de sus recursos sociales, culturales o ambientales y recuperar el espíritu colectivo que las costumbres comunales de estas zonas mantenía una cierta soberanía y autosuficiencia sobre el territorio y sus bienes.

Trabajadores del campo de CNT Zamora

zamora@cnt.es

Avd/Cardenal Cisneros Nº 64B

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http://zamora.cnt.es/2017/08/03/los-incendios-forestales-danos-colaterales-de-un-sistema-basado-en-la-propiedad/
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