¿Seguridad, soberanía o autonomía alimentaria? ¿Qué implican?

Además del mercado y entre algunas de las actividades que pensamos y hacemos desde el Colectivo Mercando Juntos, hace ya un tiempo nos habíamos reunido a charlar sobre Soberanía Alimentaría, esa vez antes que respuestas, las que nos quedaron fueron varias dudas. Por eso hoy -sumándole otras cosas-, nos volvemos a encontrar para ver si resolvemos algo o si hay algo por resolver.

Para empezar hablamos que el asunto ‘alimentario’ puede estar antepuesto por varias palabras entre las que contamos seguridad, soberanía o autonomía, creemos que eso depende desde dónde se plantee el tema, o mejor desde quién o quienes lo hacen.

Seguridad alimentaría

Aclaramos que plantear la alimentación en términos de seguridad, corresponde a una visión oficialista, que además se asocia a una actitud constante de alerta y agresión hacia cualquier cosa que pueda afectar el orden establecido. Surgió entonces la pregunta: ¿Por qué las agendas se definen en términos de seguridad?, incluida la de la comida, y por esto miramos un poco hacia atrás:

Antes de que empezara lo que se llamo Guerra Fría, la agenda prioritaria de muchos países estaba dada en términos militares, los estados se concentraban entonces en reconocer cualquier cosa que pudiera amenazar el orden público, y estar relacionada con el comunismo.

A pesar que al fin de la Guerra Fría aparentemente se superaba el énfasis en la seguridad, en muchos países surgían nuevas agendas que giraban también en torno al miedo, representado en guerrillas, narcotráfico, bandas organizadas, etc. Estos temores hicieron parte de campañas electorales –especialmente en Estados Unidos- que se concentraban en las amenazas externas y la protección del afuera que ya para entonces no necesariamente era la Unión Soviética.

Con el 11 de septiembre se crea una nueva agenda de seguridad, y se comienza a hablar de nuevas amenazas, se comienzan a incluir agendas socioeconómicas en relación a la seguridad, lo ambiental, lo alimentario. Canadá comienza a pensar la seguridad del individuo, la seguridad humana, seguridad integral, en salud, en pobreza, en educación, etc. Esto lo utiliza Naciones Unidas para plantear que los problemas socioeconómicos son problemas de seguridad nacional, se pensaría que esto superaría la noción militarista de la seguridad, pero lo que sucede es que se comienzan a militarizar problemas que antes no tenían esta perspectiva.

En tanto parecieran acabarse los conflictos interestatales, se rompe el orden tradicional en que el ejercito protege del afuera y la policía resuelve problemas de orden publico internos de un país, y se comienza a ver intervención militar hacia dentro de los mismos estados nacionales. Se dan entonces presiones internacionales en diferentes países frente a temas como seguridad alimentaria, intervención frente a biodiversidad -por ejemplo la agenda amazona-, donde se dice que hay problemas de conflicto y esta es una zona que se debe proteger en nombre del mundo y por la biodiversidad!!!

Se crea una sensación social de que todo está en amenaza (hambre inminente, ausencia de diversidad inminente) y en consecuencia la gente acepta lo que sea necesario con miras a que se garantice eso que “está en riesgo”, se vuelven problemas trasnacionales de seguridad, y no importa el costo, hay que resguardar la seguridad.

El papel de países como el nuestro frente a esa nueva agenda de seguridad gringa, no ha sido proteger sus seguridades alimentarias, sino incluirse en prácticas de cooperación irrestricta frente a las prioridades y los mecanismos que plantea Estados Unidos- se amplía la apertura de piernas frente a lo que Estados Unidos plantea como sus nociones de seguridad; por ejemplo determina que los problemas medio ambientales del mundo, se resuelven interviniendo problemas medio ambientales del tercer mundo, quemas, tala, etc., pero no la contaminación que este país altamente industrializado genera.

Son muchas exigencias desde allá hacia acá, de surtir el menú, de garantizarles el acceso a una serie de productos, y enmarcado esto en una exigencia emblemática: la democratización de los gobiernos de los países del tercer mundo, obteniendo un sistema electoral saludable, en el que para el caso, la seguridad pasa por la seguridad democrática, a la criolla como lo conocemos con Uribe.

Frente a lo alimentario, la latencia del terrorismo está dada también por la pobreza, el hambre, en una relación no directa, pero si ubicada en una concatenación, que podría desestabilizar las democracias. Se asocia también con cubrir las agendas alimentarias de los países más desarrollados y generar cooperación con Estados Unidos, se piensa desarrollo y democracia como asuntos que van de la mano.

El problema agroalimentario en Colombia y según el Plan de Desarrollo de Uribe, no es una prioridad, el renglón de alimentos no es importante y por ello no se va a potenciar la gran producción de alimentos, se propone cultivar agro combustibles e importar alimentos, se inundara el mercado con productos del extranjero, no hay grandes agendas de seguridad alimentaria en Colombia, seguramente la atención se va centrar en zonas de control de biodiversidad y agua.

Muchos sectores que se dicen progresistas, están hablando de agendas de seguridad alimentaria, desde un enfoque de militarización y control, reforzamiento de fuerzas armadas en zonas de fuentes energéticas. En este contexto nacional hablar de seguridad alimentaria, pensando en el termino avalado hace muchos años, enmarca lo alimenticio en el estado de derecho y en la cooperación internacional.

Al respecto quisimos también tener en consideración, lo que se propone desde la ONU como seguridad alimentaria, dónde se plantea esta como “…un concepto que hace referencia tanto a la disponibilidad como al acceso a alimento en cantidad y calidad suficientes. La FAO estipula que existe seguridad alimentaria si "...todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos innocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias”. La seguridad alimentaria abarca cuatro dimensiones:

1. Disponibilidad (producción interior, capacidad de importación, de almacenamiento y ayuda alimentaria)
2. Acceso a los alimentos o capacidad para adquirirlos (en otros términos, los alimentos deben estar disponibles a toda la población, física y económicamente, en el momento oportuno)
3. Estabilidad de la oferta (independiente de las variaciones climáticas y sin excesiva variación de los precios, además del hecho de que se cuente con productos alternativos en función de las variaciones estacionales)
4. Salubridad, buena calidad e innocuidad de los alimentos (higiene, principalmente acceso al agua). Tiene que ver también con las llamadas "buenas prácticas agrícolas" (BPA), relativas, por ejemplo y entre otras muchas cosas, al uso de pesticidas y al control de plagas, así como al sistema de control de la higiene en la manipulación de alimentos”(1) .

Consideramos que uno de los principales inconvenientes con las agendas de seguridad, es que lo que plantean proteger suena bien, el inconveniente es ¿quiénes están legitimados a ejercer acciones cuando hay una amenaza a eso que se protege?, no todos/as podemos tomar acciones al respecto, además de que los planteamientos están dados en términos liberales utópicos.

De otra parte la seguridad alimentaria no contempla la esfera de la producción no importa quién produzca ni de donde venga lo que se produce, así pues, agentes externos pueden entrar a garantizar alimentación para cualquier pueblo, como consecuencia se irrespetan costumbres alimenticias distintas y se entra a violentar la autonomía.

Este tipo de irrupciones, están relacionadas con una estrategia de reducción y no desaparición del estado –propia del régimen neoliberal-, que legitima las acciones de organizaciones no estatales, en antiguas acciones que correspondían al estado. Así, el capitalismo demuestra que tiene un fuerte componente humano, una pequeña franja de tolerancia del hambre, se acepta el hambre, pero no morir por ella. En Haití hubo unas fuertes revueltas por una hambruna, y la ONU decide entrar para garantizar la seguridad alimentaria, a través de una fuerza militar humanitaria, si una problemática es evidente hay intervención, bajo una lógica de choque, pero no de solución, de esta manera, el estado se encarga de seleccionar quienes están sufriendo hambre para que otros organismos entren a asumir estos problemas. Entregar la responsabilidad frente a los más pobres a otros –no solo en el caso de la alimentación- es la tendencia generalizada, que se materializa en la caridad internacional y nacional.

Desde la definición que plantea la ONU, se revela también, una concepción que pretende dejar de lado la idea de derechos construida a mediados del siglo XX, no se aborda el derecho que se exige ante el estado, sino que se habla de acceso y capacidad. El acceso se garantiza con el funcionamiento de mercados, y la preocupación está dada en la capacidad económica de gasto que permita ingresar al mercado para comprar el alimento. Es una idea neoliberal, donde la gente que tenga la capacidad de gasto, puede acceder a lo que necesita, y aquí se incluye subsidios y ayudas estatales para que los más pobres puedan en algún momento entrar a ese mercado, obteniendo capacidad de gasto.

Soberanía alimentaría

Esta forma de nombrar y abordar lo alimentario, es incluida por Vía Campesina, agrupación en la que confluyen 60 organizaciones de varios lugares del mundo, se conforma en el año 93, trabajando –entre otras cosas- en generar relaciones de igualdad y paridad de género, y abordando de manera central la, producción a pequeña y mediana escala, el uso de la tierra y el uso de las semillas. Para el año 96, la FAO –Naciones Unidas- organiza una cumbre mundial de alimentación, Vía Campesina convoca a un evento alterno en el que comienza a plantear la idea de soberanía alimentaria, como la facultad de cada estado para definir sus propias políticas agrarias y proteger su mercado domestico, estableciendo cómo se produce, dónde y cómo se distribuye.

En el marco de esta propuesta, se plantea que el comercio alimentario internacional debe estar orientado por el propósito de servir al ser humano, y se impulsan estándares de igualdad y comercio justo, así como la veeduría y participación de la sociedad civil en el tema alimentario.

De esta manera, se comienza a construir la idea de la alimentación como un derecho- en oposición a la noción de seguridad que se refiere principalmente a las dinámicas de mercado-, pero sin desconocer al estado como garante. Al respecto nos planteamos una discusión en torno a lo que implica que el estado intervenga para garantizar la alimentación como un derecho:

Por una parte consideramos que la idea de la alimentación como un derecho, mantiene dos características: no niega la alimentación como un negocio y no discute el modelo capitalista de producción, distribución y consumo de la comida; así se legitima el paquete completo: donde el estado garantiza un derecho, tiene el monopolio de la fuerza, regula la propiedad y así mismo las relaciones sociales.

Lo anterior se ve abarcado así por el concepto de soberano, sobre el cual recaen fuertes prejuicios en tanto remite a un estado regulador y garante de derechos, que interviene en lo alimenticio. Pensando en este asunto, discutimos que los conceptos pueden ser un campo de batalla en sí mismos, un gobierno los puede adecuar a sus intereses, sin embargo la comprensión que puede tener cada pueblo de lo que es la soberanía alimentaria, está dada por diferencias culturales.

Teniendo en cuenta estas diferencias y la intención de no acabar en cárceles de palabras, se planteo que soberanía es una palabra típica de la modernidad, soberano es el que toma la decisión política, sea rey o pueblo. Cuando se saca el concepto de lo político y hacia lo alimentario, podría entenderse por soberano la capacidad de decidir sobre el alimento, que cada cual decida sobre su alimento.

Sin pretender quedarnos en la discusión sobre los nombres, si creemos que subvertir es una posibilidad dada desde tener unas claridades frente a los conceptos, entender sus orígenes, las razones por las que los vemos contaminados, y ahí sí llenar de sentido una palabra desde la práctica, vivir de una manera específica la soberanía o la autonomía alimentaría.

En lo concreto nuestras prácticas en torno a lo alimentario deben buscar cuestionar la forma de producción del campesino y la forma en la que se ve ligado al comercio; la historia de Colombia ha desconocido la historia de los campesinos y la producción que realizan para el país, pues no es solo para ellos mismos. El campesino en tanto está aislado, se puede aislar de la dinámica nacional, se le silencia y se le da duro, se le está extinguiendo, especializando zonas extensas para un solo cultivo, buscando ampliar la producción en el marco de la liberalización del comercio y de la apertura neoliberal que comienza en los 90.

Nuestro tema de soberanía se liga al tema de la producción campesina. El campesinado siempre ha producido comida, pero no de la manera romántica de que nos alimentan a todos, sino que producen bajo formas de dominación, de propietarios a los que les entregan sus productos, no son propietarios de la tierra, son trabajadores explotados. Solidarizarse con los campesinos pasa por replantear la posesión de los medios de producción; así como pasa por el mercado, pues hay que reivindicar producir alimentos por fuera de relaciones de dominación, por fuera de los circuitos cercanos y cerrados por los que circulan los productos actualmente. Soberanía no solo implica a quién le compro y qué como, sino mirar el problema globalmente, infraestructura, medios de producción, todo el pulpo.

Autonomía alimentaría

El término de autonomía alimentaría suele encontrarse asociado a crisis alimentaria, cultivo de productos para obtención de agro combustibles, utilización de amplias extensiones de tierra para ganadería, dinámicas de mercado y especulación. Podemos decir inicialmente que se trata de una respuesta a esto. Pero quisimos preguntarnos desde nosotras mismas: ¿qué es autonomía?

Se planteo que uno piensa que ser autónomo es decidir sobre lo que uno come, y esto resulta siendo infantil, en tanto la autonomía no se puede definir en ausencia, mi autonomía necesita de la autonomía del otro. De otra parte se hablo de autonomía referida al multiculturalismo –cada cual hace lo que se le venga en gana, aunque en ocasiones eso incluya sistemas de dominación-

En un encuentro mundial de semillas, se conformo una mesa de autonomía alimentaria, en la que se planteó que para alcanzar la soberanía popular alimentaria, hay que trabajar en torno a la autonomía integral de las comunidades productoras, redes de comercio justo, consumidores y campesinos en relación directa, agricultura ecológica, respeto a los ciclos naturales, recuperación de semillas, fortalecimiento de economías locales y solidarias sin estar ligadas al estado y las políticas que este promulga, buscando romper con la concepción del alimento como mercancía, entre otras cosas.

Suponiendo esto, pensando que destruir la forma en que está planteada la producción es un estadio de autonomía, que con la autonomía se llega a la soberanía, y que las cosas no están hechas y es necesario resignificarlas; podría hablarse de soberanía, pensándolo desde la autonomía, es decir, como soberanía no estatal, dónde no exista una división entre la toma y la ejecución de las decisiones. La autonomía garantizaría que de forma directa se tomen y ejecuten decisiones, no se necesita de un ente diferente a la autonomía de los otros sujetos.

A partir de todo lo anterior, nos ubicamos en la necesidad de construir definiciones propias arraigadas en nuestras prácticas y la comprensión de las de otros/as como los/as campesinos/as; por consenso absoluto descartamos la idea de seguridad alimentaria; dejamos en claro que es indispensable desligar la noción de soberanía de la noción de derecho; planteamos que la autonomía para decidir y cambiar el tipo de relaciones de producción y consumo que hay ahora, no se resuelve en cambiar de supermercado, y por eso nos dimos cuenta que el monstruo es más grande de lo que pensábamos.

Entonces nos dimos aliento, pensando en construir para cambiar la historia, construir la mmhhmm alimentaria, no es discutir el concepto y enseñárselo a todo el mundo, sino construirlo reconociendo cómo se produce lo que comemos, y acercándonos a otros círculos en los que se viene discutiendo el tema de autonomía y desde los mismos productores.

(1)¿Qué es autonomía, soberanía y seguridad alimentaria?
http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081113135232AA96yvc

www.mercandojuntos.blogspot.com

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