Patriarcado

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¿Qué Es El Patriarcado?

Orden social vigente que supuso la instauración del Poder; comenzando con una toma de poder histórica por parte de los hombres sobre las mujeres, en el que las mujeres, fruto de la represión que han sufrido, los miedos ocasionados y los engaños, han colaborado y colaboran en el sostenimiento de él de forma inconsciente generalmente; las cuales han pasando de ser propiedad del hombre a asociadas. En dicho orden “el Hombre” es el centro y medida de todo, y el análisis de la realidad se hace desde lo masculino (androcentrismo); organización social cuya institución primaria es la familia, en la cual el Padre manda, l@s hij@s obedecen y la maternidad es negada.

Durante mucho tiempo, la Madre y la Mujer en general, estuvieron sometidas al Padre y/o al Marido, al Hombre, en parecida forma que l@s niñ@s al Padre; progresivamente esto fue cambiando, de tal manera que la Mujer, en nombre de la igualdad, ha ido asumiendo el modelo masculino y las relaciones de dominación establecidas en el sistema sin darse cuenta. Por todo ello, también la Madre ha renunciado a ella misma, poniéndose de parte del Padre; frente a l@s niñ@s, desde el adultocentrismo (es decir, el/la “Adult@” es el centro y medida de todo y lo más importante). El Patriarcado es el origen de todas las formas de dominación. Supuso la primera gran división social, anterior a la escisión en clases, la cual no es más que un reflejo de la primera.

El Género

A lo largo de milenios se ha falseado sistemáticamente la historia de la humanidad para convertirla en la Historia de los hombres. Haciendo un análisis histórico simplificado, asumiendo que los procesos históricos no lo son, diremos que, las mujeres se vieron inmersas en la nueva cultura creada por los hombres permitiéndoles beneficios en ella a cambio de la renuncia a sí mismas; los pocos datos que se tienen de la época pre-clásica demuestran que disfrutaban de cierta igualdad respecto de los hombres en el nuevo orden social, lo que demuestra lo diferente que debió ser la realidad social antecedente, tratándose de un periodo de transición. Cuanto más se desarrolló el androcentrismo más se veía a la Mujer como un ser inferior , y mejor justificaban la substracción de ciertas ventajas, cometidos o cambios en la consideración, por una supuesta “debilidad moral que la incapacitaba para tener sentimientos duraderos, equilibrio y sentido de la medida, así como la predisponía a una maldad innata (engaños, artimañas)”, su supuesta “ambigüedad no la hacía digna de confianza”. Por eso, en un mundo basado en el Poder no consideraron apta a la Mujer para el mando en general, y en particular en el plano social y jurídico, y la apartaron de todo aquello que tuviera que ver con eso. Relegándola al “ámbito doméstico, la reproducción y la conservación del grupo familiar”, espacio que siempre fue suyo, ahora ya vaciado de su contenido ancestral.

Cuanto más cambiado estuviera el ámbito maternal más dejaban que las mujeres asumieran la educación de l@s hij@s y cuanto menos lo estuviera más asumían esa labor los hombres. Lo mismo ocurría con la disponibilidad de las mujeres para salir del ámbito del hogar (por una cuestión de prestigio o por coerción más directa) y/o desarrollar actividades fuera, de mayor o menor importancia, dependiendo, también, de su capacidad para asumir el modelo masculino. La Mujer era considerada ciudadana en función del Hombre. Tenía que estar bajo autoridad o control paterno (potestas), de un esposo (manus) u otro (tutela), si no era esclava (o pagaba por su libertad). La maternidad estaba considerada como un deber de las mujeres hacia la comunidad. El matrimonio era, incluso, por encima de la maternidad, la principal misión de la mujer. Los matrimonios eran de conveniencia. Llega a compartir la Autoridad con el Hombre sobre los hij@s y sirvientes. Las cualidades valoradas en las mujeres eran, y siguen siendo aún (tal vez empezando a cambiar), “el silencio, la sumisión y la abstinencia”. La ansiedad provocada por este Orden lleva a buscar consuelo en la religión (sobre todo las mujeres) y en el sexo (sobre todo los hombres), desde la Antigüedad hasta más de la mitad del siglo XX; en la actualidad existen otras muchas formas de consuelo y evasión, igual de importantes y sin distinción por género.

“En la Edad Media, la iglesia quemaba ocho millones de pretendidas brujas. Los historiadores consiguieron borrar en menos de un siglo todo rastro del primer movimiento feminista alemán del siglo XIX. Las mujeres fueron el elemento más radical de la Revolución Francesa. Formaban [agrupaciones] de amazonas de hasta 4.000 luchadoras. Las mujeres contribuyeron de un modo esencial, aunque silenciado sistemáticamente, a la lucha contra el fascismo hitleriano. Etc., etc.” (Alice Schwarzer)

En épocas más recientes el Padre, llamado “cabeza de familia”, tenía poder absoluto sobre su esposa y sus hijos. La Mujer adoptaba el apellido de su marido cuando se casaba (tenía que pedirle permiso para trabajar, y para casi todo, y darle el sueldo de su trabajo).

Cuando la implantación del Patriarcado es total, y no se pone en peligro su existencia, se realizan concesiones hacia la disidencia: desde el siglo XIX algunas mujeres lucharon para conseguir la igualdad plena con los hombres, lo que ha supuesto que poco a poco hayan adquirido derechos políticos, sociales y familiares. La Mujer ya no es considerada sólo como esposa y madre. Es reconocida socialmente. Haciendo creer que el pseudofeminismo (feminismo aparente) estaba o está atentando contra el propio Patriarcado, eliminando la disidencia y consiguiendo, en realidad, la perpetuación del propio sistema. Las mujeres comenzamos a ser consideradas personas, se produce un reconocimiento relativo de nuestra importancia, de nuestra autonomía, independencia, etc.; sintiéndonos valoradas y respetadas e incitadas a desobedecer y a cuestionar la autoridad y la propiedad de forma parcial. Así, algunas, creyeron que la liberación de la Mujer consistía en la participación de las mujeres en los privilegios, el Poder y los estamentos jerárquicos. En 1931 se establece el Sufragio Universal, y, en nuestro país, desde la década de 1960, las leyes han ido instaurando progresivamente la “igualdad” entre ambos sexos, con la culminación de este proceso en la creación del Ministerio de la Igualdad; por supuesto, aunque ha habido muchos pasos hacia la “igualdad”, la homogeneización más bien, todavía hay desigualdades y en ello están. Como ya hemos dicho, todo esto es desvirtuar el feminismo, no es el feminismo; ya que las transformaciones que se producen lo hacen dentro del orden patriarcal. Cuanto más se asume un papel favorable al Patriarcado mediante la autocoerción, mayores concesiones se da a las mujeres (es decir, que se cede, se transige en parte), y esa es la trampa. No necesitamos ser sometidas de forma explícita (directa, clara). Por el contrario, lo somos, por ejemplo, mediante el sometimiento al mundo laboral con la promesa de una mayor independencia económica y por tanto mayores cotas de libertad; o mediante el sometimiento al mundo político con la promesa de un "empoderamiento" y por tanto, de mayores cotas de libertad. Esta libertad está dentro de los márgenes de Su Orden. Lo que no podemos negar es que este pseudofeminismo del patriarcado nos ha proporcionado herramientas para una verdadera liberación, a pesar de las trabas que nos pone, entre ellas la más importante, quizás sea, la que hace creer que los hombres están oprimidos por el patriarcado en este momento en la misma medida que lo estamos las mujeres y, como consecuencia, la proliferación de las teorías post-feministas; cuando lo que ha ocurrido es que las mujeres han renunciado (o se las ha hecho renunciar) a sus señas de identidad que pondrían en cuestión el patriarcado y los hombres se han apropiado de cualidades originarias de lo femenino para ponerlas al servicio del patriarcado. Los hombres tienen en el Patriarcado similar sometimiento que la realeza en la monarquía, la cual prevalece a pesar del padecimiento de sus majestades. El Patriarcado es de los hombres como la monarquía es de l@s reyes. Jugamos con reglas masculinas aunque juguemos l@s dos. Digamos que las señas de identidad ancestrales de las mujeres giran en torno a conceptos como: la Maternidad (consciente y al servicio de la criatura y de la propia madre, no del patriarcado), la comunidad, la colectivización, el apoyo mutuo, la naturaleza,... antagónicos de: el Ejército, la Iglesia, el Estado, la Familia, la Civilización, la Propiedad, el Dinero, el Matrimonio, la Autoridad...

Pasos para el control de la Mujer como sujeto histórico

Plano psicobiológico: El Hombre: 1º la raptó, 2º la violó, 3º la hizo madre a la fuerza, 3º le quitó l@s hij@s también a la fuerza, 4º cuando se hubo saciado de la violencia le dijo que corría peligro y que él estaba dispuesto a “protegerla” (Victoria Sau).

Plano psicosocial: 1º Infundiendo miedo mediante la represión violenta más o menos directa, 2º despreciando a ellas y a todo su mundo, 3º alabando su función femenina al servicio del patriarcado y 4º permitiendo la masculinización de las mujeres, no por demostrar sus capacidades sino por capacitarse para el sistema establecido, pasando de objeto a sujeto, perfeccionándolo. Cada vez que una mujer sufre malos tratos por parte de un hombre,

en el sentido aceptado por el propio Patriarcado, se reproduce el proceso de sometimiento histórico psicosocial, excepto en la “masculinización” que es rechazada (por tratarse de unos malos tratos o machismo más visceral). El Patriarcado ha perpetrado el asesinato de la naturaleza humana, ha domesticado a la criatura humana, la ha arrebatado su capacidad de ser libre. El Patriarcado ha cometido el matricidio humano universal. El Patriarcado ha provocado la traición femenina, creando “mujeres cohartada” y “mujeres-macho”.

Habría que “matar al Hombre” para liberar a las mujeres. Habría que “matar al Padre... o a todo lo que le represente” para liberar a l@s niñ@s y evitar el matricidio. Habría que recuperar a “la mujer prohibida” para acabar con el patriarcado.

Aclarando algunos conceptos:

  • Estereotipos: modelos que reproducimos por costumbre, sin reflexionar sobre ellos. Por ejemplo: los niños son fuertes y conducen coches, las niñas son coquetas y cocinan.

Algunos comportamientos contribuyen a perpetuar los estereotipos: Los/las profesores/as tienden a preguntar dos veces más a los niños que a las niñas. Se anima a las niñas para que sean listas, bellas, dulces y alegres y a los niños para que sean fuertes, activos, ágiles y valientes. Etc. En la actualidad, en nuestra sociedad, hay muchos roles y comportamientos que van asumiendo ambos sexos por igual, en la medida en que interese al Sistema y estén plenamente capacitad@s para hacerlo según las directrices que marca el Poder. Esto contribuye a “la invisivilización de las relaciones de dominación” (Pedro García Olivo).

  • Hombre: Individuo de la especie humana del sexo masculino. Filogenética y ontológicamente procede de la mujer. Su probabilidad de venir a la vida está en manos del sexo femenino, lo cual provoca un gran estado de ansiedad y frustración (Victoria Sau), estado que trata de paliar con la paternidad en su demanda de “poder de vida y muerte”. Ser androcéntrico y capaz de asumir el modelo masculino perpetuador del orden establecido patriarcal. El Hombre se ha definido a sí mismo, a la Mujer la ha definido él, hasta ahora.
  • Matricidio: Destrucción básica de la trama social de apoyo mutuo que corresponde a la condición del ser humano (Casilda Rodrigañez). La desaparición de la madre amante y su sustitución por una relación de sumisión/autoridad (Amparo Moreno). Se trata de cambiar la madre verdadera por la madre patriarcal que no reconoce los deseos de las criaturas, que es insensible a su sufrimiento y que es capaz de reprimirla. Este es el principio de la Autoridad en nuestras vidas (Casilda Rodrigañez).
  • Mujer- alibi o mujer- coartada: Es el tipo de mujer que, por circunstancias diversas, se abre camino en áreas profesionales o políticas tradicionalmente reservadas a los hombres, y que al hacer el análisis de una insólita situación atribuye su éxito a la ayuda y cooperación recibida de aquellos, pasando por tanto a defender la tesis de que las mujeres que no llegan a sus mismas cotas de éxito es por culpa de ellas mismas, pero no porque los hombres les pongan trabas. Para el hombre la mujer-alabi es la coartada por medio de la cual se disimula el sexismo masculino en la sociedad. Se tolera el ascenso de una determinada cantidad de mujeres-alibi, incluso se las mima y protege sin que ellas vean en esto paternalismo, utilizándolas de pantalla para que no se perciban los obstáculos y dificultades impuestas, en cambio, a la mayoría.

En la antigüedad “la coartada” era un pacto al que llegaba el esclavo con su amo de cara a su liberación individual (Victoria Sau).

  • Mujer- macho: La superación del patriarcado para ella se reduce a un reparto de roles y privilegios equitativo. Niega la existencia del género y acepta el modelo masculino de persona. Defiende que ambos sexos están sometidos y padecen el sistema (reduciéndolo a lo económico o político) por igual; por lo que la lucha debe ser mixta. Como la mujer- alabi, culpa a las mujeres de su propia opresión.
  • Maternidad: En tanto que institución no existe. El Hombre no redujo la Mujer a Madre, el Hombre le robó su maternidad (consciente y entrañable) y su fruto (criatura libre natural y sana), destruyendo la cultura matrifocal . También le negó su sexualidad, su afectividad y su libertad; le ha negado su identidad.
  • Padre: El Hombre deja de tener hijos al azar y empieza a regular en beneficio suyo el tabú del incesto con el invento del matrimonio como primera estructura masculina en una nueva sociedad basada en la distribución de mujeres y apropiación de hij@s. El poder de reembolso del padre fue disminuyendo y desplazándose a otras figuras paternas (personas o instituciones ) emanadas de la actuación del propio padre pero que acabaron haciéndose superiores a él subsumiéndolo y otorgándole un simple papel delegado (Victoria Sau); al que se incorporan también las mujeres en su calidad de “padre femenino”. Lo importante ya no es apropiarse a pequeña escala de l@s hij@s, pues ya se ha hecho en un plano social. Ahora l@s niñ@s están sol@s frente al Poder, l@s niñ@s son domesticad@s en muy poco tiempo, y con ayuda de otros agentes, reduciendo el número de miembros de la estructura familiar hasta llegar casi al individuo, hacia el que se ejerce un control y un dominio directo. Un individuo tan vulnerable.


Familia: Pilar Del Patriarcado

En su etimología “familia” significa conjunto de esclav@s; en la cultura del Imperio Romano la familia estaba constituida por la esposa, l@s hij@s y l@s demás sirvientes que vivían en la misma casa y estaban a las órdenes de hombre, del señor. En el contexto actual, la Familia es la institución, grupo o estructura social constituida por un@ o dos progenitores/as y un@ o más descendientes donde tiene lugar el matricidio y la adquisición de la Obediencia “amorosamente”. La Familia siempre ha tenido la función de preparar para la sumisión, de domesticar a l@s seres humanos para aceptar la opresión. Desde el Renacimiento además se ha introducido en la Familia la emocionalización, reprimiendo los sentimientos, los impulsos propios y espontaneidad en l@s niñ@s y se ha hecho una peligrosa mezcla entre poder y amor que da como resultado seres completamente alienados, dementes, doblegados, sometidos de forma sutil y desde un plano inconsciente, pudiendo prescindir de agentes externos represores (autocontrol). Es decir, te cuesta menos rebelarte ante alguien que te manda callar, por ejemplo, y no tienes un vínculo afectivo con esa persona, que ante alguien que dice (y que a veces te “demuestra”) que te quiere y que además te manda callar porque te quiere (por tu “propio bien”: alguien a quien estás obligad@ a querer y para el que ser buen@ es sinónimo de obediente). Y para rizar el rizo, cuando l@s padres hacen que se ponen de parte de l@s niñ@s (“van de enrollaos”), como estrategia para convencerles de que lo mejor es que se callen, pues, aún la táctica represiva es más, mucho más efectiva, ¿no creéis?

El amor mantiene, y al mismo tiempo cimenta, anima, sublima y enmascara. No se sabe si se ama o se somete. O si se ama la sumisión. Se exige amor y se educa sin tener en cuenta a l@s niñ@s; el amor o es libre o no es amor, cuando la educación carece de sentido se puede utilizar la palabra relación (Christiane Rochefort). Cuando l@s adult@s confunden posesión con amor, domesticación con aprendizaje, sumisión con respeto, control con protección son fieles servidores del Poder. La evolución en la institución familiar es debida a su adecuación a las necesidades del Patriarcado para establecerse y perpetuarse. Al principio tuvo que basarse en una relación de amo y esclav@s, en la cual l@s esclav@s eran una propiedad más del amo, un objeto en su totalidad. De la esclavitud se pasa a la servidumbre. Cuando este Patriarcado primario se hubo consolidado, evolucionó a nuevas formas de control más perfectas. Con el fin de que las mujeres aceptaran su condición de engendradoras de descendencia y de objeto sexual para un sólo hombre se instaura el matrimonio, que suponía un cierto reconocimiento social hacia las mujeres que lo aceptaban y más aún hacia las madres. Los matrimonios al principio se formaban mediante la concertación entre padres, amig@s y parientes, se producía la reducción de su existencia a una vida al lado del hombre para atender a sus intereses y necesidades, control de la sexualidad y cuerpo femenino y deformación psíquica de la esposa, de considerarla extraña pasa a la obligatoriedad de amar al marido; después se establecerá la elección libre del cónyuge. Cada vez el Padre inicia antes su función quebrantadora del vínculo materno con l@s hij@s. Cada vez se separa más el ámbito público del privado. A partir de lo cual se designa a la mujer como responsable del mantenimiento del espacio privado y al hombre como responsable de traer alimento.

El proceso evolutivo de la Familia se refleja en el resto de las estructuras sociales: A la Mujer, al alumn@, al trabajador/a, al preso en la cárcel,... se les hace partícipes de su propia opresión (dándoles supuestas cotas de poder dentro de un orden impuesto, culpabilizándoles o concediendo mayores cotas de libertad condicional). Es decir, que igual que l@s niñ@s, en la Familia, sufren un proceso de identificación con la figura paterna que permite la autorepresión y que, posteriormente reproduzcan la estructura, en su caso familiar, asumiendo el rol de padre (patriarcal) (es lo mismo que ocurre en los maltratos reconocidos), las mujeres lo pueden sufrir con los hombres, l@s alumn@s con l@s profesoras/es, l@s trabajadoras/es con l@s patron@s, la/el reclus@ con l@s carceler@s- funcionari@s de prisiones, cualquier secuestrad@ con sus secuestradores/as,... y así en todas las relaciones de dominación. Lo cual, no significa que desaparezca el dominio, muy al contrario, se desarrolla considerablemente nuestra capacidad de ser sumis@ sin aumentar el control e invisivilizando a l@s opresores/as.

Hay paralelismos que tal vez no sean tan casuales: al introducir el amor en la familia los juegos de poder se hacen más sofisticados y sutiles, así como introduciendo el juego democrático en la política estatal. Al favorecer las relaciones de exclusividad (pareja, familia) entre las personas se establecen privilegios igual que las naciones y las patrias hacen separaciones entre personas autóctonas y extranjeras que devienen en separaciones absurdas o cosas peores.

La Mecánica Patriarcal Y Su Repercusión

El Patriarcado marca las pautas en el plano social, más, si cabe, que las circunstancias económicas o políticas, al menos en un plano más profundo y universal, ya que de él parten todos los sistemas del Poder. Al principio el objetivo fundamental del Hombre consiste en tratar de demostrar su supremacía exageradamente (impresionar), de la única manera que entonces estaba capacitado a ejercer: por la fuerza física, la brutalidad y la crueldad, y lo hizo en un plano personal mediante la represión directa hacia las mujeres y lo femenino ancestral, y en un plano social mediante el imperialismo (la dominación masiva de otros pueblos) y el establecimiento de leyes (Derecho: Código de Hammurabi, Derecho Romano, etc.). Mediante el dominio y la posesión de las mujeres y de l@s hij@s el Hombre suple su complejo de inferioridad, debido a su papel complementario y secundario como apoyo maternal en la concepción y la crianza que tiene por naturaleza, y es así como en compensación de sus mermadas facultades naturales, crea una cultura reaccionaria en la medida en que toda ella no es sino una reacción a no- ser (control de la vida y la muerte). (Victoria Sau). Después, además, logró consolidar el Patriarcado, negando la naturaleza misma del ser humano y eliminando todo vestigio de ella que se encontraba en las mujeres y las criaturas: primero mediante la separación de las mujeres en función de la utilidad (sexual, materna y custodia), a continuación mediante la moralización y después mediante la civilización, consistente en mostrar como malo la proximidad, el contacto afectuoso, el establecimiento de tabúes como la sexualidad (tabú del incesto, complejo de Edipo,...), la muerte, el dinero, las cosas de mayores,... en la inculcación y asunción de modales y normas de comportamiento represivos y autocoercitiv@s.

A medida que el autocontrol avanzaba el ser humano se hacía más individuo. Esta nueva condición empezó a darse en la clase burguesa, que consiguió imponerse. A partir de ahora se comienza a utilizar la Escuela para extender y universalizar la civilización (después será el civismo). Debido a las carencias propias naturales y las generadas por la ruptura del vínculo materno y la frialdad en las relaciones, el Hombre tiene un afán de posesión cada vez mayor que le lleva a expoliar los recursos de otr@s pueblos y a mercantilizar la vida, poniendo la sociedad y su medio al servicio del Dinero, cuyo valor supremo será el respeto a la propiedad. Progresivamente el afecto, la heterosexualidad y la fidelidad matrimoniales, basados en la preferencia personal, se convirtieron en amor conyugal obligatorio para todos, al servicio de la procreación. Aún con la abstinencia como posición moral más elevada. La mujer era vista como un ser imperfecto y delicado.

El ensalzamiento de la función procreativa contrarresta la denigración de la función sexual del matrimonio por influencia del cristianismo lo que supuso un afán productivo también en el ámbito público (industrialización). En la actualidad las premisas cambian, por conveniencia del sistema patriarcal, a raíz de cambios sociales inducidos (a pesar de la Iglesia y de los sectores más conservadores de la sociedad), se produce un ensalzamiento de la función sexual “la ideología del sexo sustituye la necesidad de la ideología del amor en el matrimonio” (condicionado por la utilización de métodos anticonceptivos y la mercantilización del deseo) y se favorece la aceptación de otras formas de familia no tradicionales, así como la soltería, y se busca la conciliación de la vida laboral de ambos cónyuges con la crianza de l@s hij@s (tratando de favorecer la función procreativa y la masculinización de las mujeres), todo lo que, unido a la creación de falsas necesidades en el individuo lleva a favorecer, de forma completamente irracional, la explotación de los recursos y el consumo desmedid@ (capitalismo).

=Patriarcado Viene De Padre

En el contrato social masculino se llegó a la conclusión de que para hacerse con los hijos (patria potestad) había que hacerse con las madres (manus: poder del esposo, matrimonio). Proceso que culmina con la masculinización, haciéndose con las mujeres propiamente dichas.

1º El Hombre se impone por la fuerza y establece pautas para desenvolverse en el Patriarcado de las cuales excluye a la Mujer, el Hombre desarrolla sus capacidades en torno a esas pautas.

2º Posteriormente domina a la Mujer por la “razón” debido a la incapacidad propia de las mujeres para asimilar las pautas patriarcales y la incapacidad adquirida a causa de la exclusión sufrida.

3º Finalmente, las mujeres asimilan las pautas patriarcales (superficialmente) y se preparan para desenvolverse dentro del patriarcado como los hombres.

4º Paralelamente, a raíz de la frustración que produce en las mujeres esta situación se trata de introducir valores femeninos en el plano laboral, financiero y político para subsanar las deficiencias del Patriarcado y sus sistemas económicos y políticos, apuntalándolos; creyendo así, las mujeres por su parte, que es posible la “feminización” del Orden social imperante.

Esto supone que: el Hombre invade el ámbito materno, con su nuevo prototipo de organización social, incluso físicamente, después, una vez transmitidos los valores patriarcales en el ámbito materno, para aislar a las madres y semejantes (mujeres) y evitar una posible influencia en lo social las recluye en el ámbito “doméstico” y él se desenvuelve en todos (en el “doméstico” en un plano más secundario), a continuación, ya consolidado el modelo patriarcal (en todos los ámbitos), las propias mujeres reniegan de la maternidad (pasando también para las madres a un plano secundario) ya que ya no es propia sino ajena, pues la madre desarrolla su labor al servicio del Padre y de sus intereses y no de los propios y de los de l@s hij@s; para finalmente ser ellas mismas las que exigen, ya transformadas, formar parte del ámbito masculino y de su orden en igualdad de condiciones.

El Género sólo ha sido un instrumento de dominación, aunque ha habido interés en mostrarlo como fin, el Patriarcado prevalece ya que sigue estableciendo el imperio de la dominación, mediante la sumisión consciente e inconsciente y la imposición de su propio orden.

La Opresión De L@s Niñ@s (domesticación de la especie)

La infancia es una institución, no un hecho. Como hecho, la infancia es un estado que se mueve dentro de unos límites imprecisos. Como institución, va desde el nacimiento hasta una edad fijada por decreto. Las sociedades modernas han legalizado una discriminación basada en la diferencia de fuerza muscular. Menor significa: más pequeño. Inferior. Los llamados “niñ@s” son un conjunto de seres humanos más débiles en el combate cuerpo a cuerpo, instituido por los de una categoría más pesada, y sometid@s a un estatuto y a un tratamiento especiales. El estatuto es la privación de autonomía. El tratamiento aplicado por la autoridad adulta, a la cual los menores no pueden sustraerse, consiste en eliminar los elementos indeseables, incontrolables, o simplemente superfluos del potencial innato, para conservar y desarrollar sólo los que son útiles para la explotación.

En realidad, se trata de una mutilación. Una mutilación corporal, y no sólo un condicionamiento mental. Las mutilaciones corporales caen bajo el peso de la ley en nuestras sociedades, pero no ésta, que no se presenta como tal. Se llama formación, educación (acorazamiento, adiestramiento, domesticación). Para estimar aproximadamente lo que ha sido cercenado en un plano corporal, basta con comparar la agudeza de sentidos de una/un niñ@ de tres años, su permanente vitalidad, la intensidad de sus deseos, su mirada, su capacidad de asombro, su ternura, su ligereza felina e incluso su sueño, con los de una/un adult@ medio. Este es como una lámpara ya apagada. A simple vista puede distinguirse en qué puntos ha sido operado esta/este adult@ que ha pasado a ser un modelo de serie. Sus emociones negativas lo dominan; en cuanto a las positivas, prácticamente ha dejado de conocer el gozo. Su facultad de relación ha quedado reducida a la retracción total: ¡el Otro le da miedo! Y todo esto, que no tiene teme perderlo. L@s adult@s han acabado por creerse que es “natural” derrumbarse hasta este punto, ya que de lo contrario se pegarían un tiro. Pero no lo es: es una profunda que todavía aspiran a transmitirla. Lo muerto arrastra lo vivo.

Tod@s l@s niñ@s de nuestras sociedades son mutilad@s. Solamente cambia la forma. La devastación es universal. El conjunto de niñ@s es reinterpretado oficialmente por los expertos en niñ@s. Los movimientos de l@s niñ@s quedan limitados al interno de este complejo tiempo–espacio controlado. Ninguna movilidad sin autorización hasta por lo menos los 16 años. Irse a pasear se llama fuga, si eres menor de edad. También los movimientos interiores están igualmente reglamentados: tú no tienes deseos sexuales antes del momento prescrito por l@s adult@s, ni hacia quien tú quieres (sentido obligatorio hacia el sexo opuesto), excepto en casos de permisividad (criticable y más rara). Siempre están disponibles, y pueden recibir órdenes. Sus actividades pueden ser interrumpidas. Sobre todo si están jugando: el juego equivale a no hacer nada. El juego no es nada serio. El juego sólo es placer, el juego no es Trabajo: ¡si por lo menos estuviera haciendo sus deberes! La vida no está hecha para divertirse, ya lo verás cuado seas mayor. L@s adult@s condenados al trabajo envidian a quien todavía puede divertirse (lo muerto mata lo vivo). Y de juegos interrumpidos y reinterrrumpidos, de continuas referencias a la “realidad”, la imaginación acaba muriendo (¿quién no recuerda la muerte lenta de su imaginación?)

Estas intervenciones, órdenes, preguntas,... que pueden variar según la condición de los padres, su carácter, su humor, son totalmente arbitrarias. Estas arbitrarias intervenciones se considerarían “inaceptables” entre “personas”. Y no se discuten cuando se trata de niñ@s. Evidentemente, no se les aplica el mismo baremo. Se dispone de ell@s. Sobre ell@s se desborda el sobrante de ternura, y también el malhumor. En sus primeros años de vida se le ponen adornos, no para ell@s, sino por muchas y distintas razones. Se les quiere como a objetos, objetos preciosos, objetos tesoros. U objetos tiranos. U objetos molestos. No se trata de una relación de intercambio.

Se les coge de la mano aunque caminen sol@s y aunque no tengan ganas, se les lleva de visita, a los entierros, a los grandes almacenes, al doctor, a la escuela... qué hacer con ellos de otro modo, ya que como todo el mundo sabe no pueden apañárselas sol@s. [Las decisiones familiares o legales que les conciernen se toman sin contar con ell@s , ejemplos: dónde vivir, con quién vivir, en qué ambiente desarrollarse,... cuándo hacemos viajes, como divertirse, cuando comemos, étc,... y no digamos cuando se imponen cosas porque nuestro criterio nos dice que es lo mejor: la formación académica, la alimentación (omnívora), la vacunación, etc.] “Menosprecio sistemático del criterio del/la pequeñ@, por norma, porque la tabla de medir las decisiones que se toman es adultocéntrica” (Christiane Rochefort). Muchas veces ni siquiera se les informa de los acontecimientos familiares importantes (no los entenderían, o los traumatizarían). Las ocupaciones de las personas mayores son más importantes que las de l@s niñ@s que reclaman su atención (“Ahora no, estoy ocupad@”). L@s niñ@s molestan.

L@s adult@s no creen necesario pedir disculpas si cometen una torpeza con sus hij@s. Se dirigen a l@s niñ@s en un registro especial: más imperioso, a menos que, deseando ponerse a su nivel, hablen como si fueran tont@s. La razón de l@s adult@s es la mejor, aunque digan tonterías. Naturalmente, se les pierde el respeto. Así como los motivos para respetarlos. Pero el principio permanece. La idea de ser cortés con un niñ@ ni siquiera pasa por la cabeza. El mundo adulto vive ingenuamente, sin pensar en poner nada en cuestión, en la creencia de que hay una importante diferencia entre adult@s y niñ@s.

L@s niñ@s son definid@s por l@s adult@s.

Ahora bien, l@s adult@s no conocen a l@s niñ@s, y no pueden conocerl@s, ya que sólo los miran cuando están vigilad@s.

Un observador modifica lo observado. Esta ley es especialmente válida en las ciencias humanas, y en el caso de una relación de poder, la indeterminación puede acercarse al 100%. Esto significa que la observación es imposible.

Sólo se conocen l@s niñ@s-de-l@s-adult@s, como durante mucho tiempo sólo se conocieron l@s negr@s-de-l@s-blanc@s.

Para que una observación sobre l@s niñ@s sea válida, sería preciso que la autoridad desapareciera completamente y no existiera en forma alguna.

Hasta este momento, l@s niñ@s no pueden ser conocid@s por l@s adult@s.

Son únicamente l@s adult@s l@s que establecen la ciencia de l@s niñ@s, y dan de ell@s, en numerosas obras, las definiciones aceptadas, a las cuales l@s propi@s niñ@s deben acomodarse. Sólo l@s adult@s saben lo que son l@s niñ@s, y lo que es bueno para ell@s.

Si l@s niñ@s no se parecen a la imagen aceptada, es que se equivocan. No se conocen, se desvían, no son “auténtic@s” niñ@s.

El retrato del/la niñ@-de-l@s-adult@s ha llegado a todos los rincones, en imágenes publi-propagandísticas, en palabras, en toda la literatura “para” niñ@s hecha por adult@s, en una literatura de iniciación para l@s niñ@s, y en la mente de casi todo el mundo.

L@s niñ@s, vist@s a la cegadora luz de la autoridad, son human@s inacabad@s, tanto física como mentalmente. Torpes, distraíd@s, atontad@s, frágiles, dispers@s, cambiantes, nada seri@s, sólo piensan en jugar, incapaces de arreglárselas sol@s; por tanto, necesitan protección y amos. Siguen siendo un@s inmadur@s y un@s incapaces hasta l@s 18 años (salvo para cosas como trabajar sin salario o responder de sus fechorías ante la ley), y después, de repente, maduran. Son tiern@s, adorables, encantadores/as, hasta el momento en que intentan escapar al control; entonces se vuelven imposibles. Dado que todavía no piensan, no se les pregunta su opinión, se les escucha a veces para quedar bien con ell@s, pero no se les tiene en cuenta. No se les debe tomar en serio, ya que no lo son. Respetar a una/un niñ@, no consiste en no ser “indecente” ante ella o él, es respetar la moral de l@s adult@s. L@s niñ@s son escamotead@s (privad@s) de la operación respeto.

Estas son sólo algunas indicaciones entre centenares; cada niñ@ y cada antiguo niñ@ pueden completar la lista.

Está tan profundamente gravada la imagen adulta de “lo Niño”, que nadie sabe mirar lo que tiene ante él. Para limpiar los ojos adultos habría que aceptar, poco a poco, la contrapartida de la idea recibida: l@s niñ@s son más complet@s, son sólid@s, heróic@s (¡véase sino todo lo que deben resistir!), hábiles, capaces, seri@s, profund@s, su inteligencia es amplia y ágil, son sutiles e irónic@s, saben apañárselas, sobretodo sol@s, etc. ¿Es realmente esta descripción más falsa que la anterior?

Evidentemente, la falta de confianza en su capacidad impide su desarrollo (“¡No lo toques, lo vas a romper!, Y ¡bang!, Ya está, se ha roto, es lo que te había dicho”), y de este modo queda confirmada la incompetencia a priori.

Naturalmente si se sigue bajo dependencia, se acaba siento dependiente y con ello se confirma la necesidad de dependencia. L@s esclav@s tampoco “sabían vivir como seres libres”; antes de serlo.

La no- consideración invalida la experiencia, los sentimientos, el pensamiento, hace dudar de un@ mism@, y niega la identidad. Se deja de saber quién el un@. Cómo hay que vivir, cómo hay que ser amado, se interioriza esta definición exterior, esta inexistencia, un@ mism@ se invalida y se imita la imagen dada como verdadera. Si se es inteligente, se aprende muy rápido a aceptar las ventajas de este juego. Se da a l@s adult@s embobad@s y gratificantes las respuestas que esperan (sino, de lo contrario, lo consideran afrentas). Se acaba creyendo realmente que salen de un@. De esta forma se acaba siendo “niñ@”. El sueño adulto se convierte en realidad. Con ello l@s adult@s producen la Infancia, “diferente”, de otra naturaleza. No son l@s niñ@s l@s diferentes, son l@s adult@s. ¡Pero esta opresión sólo es transitoria! (Se entiende: por tanto, no es tan terrible). Es cierto, sólo es una cuarta parte de la vida, frente a las dos terceras partes. Por desgracia, es en primer lugar la parte más bonita, lo cual no deja de ser lamentable.

Por desgracia y sobre todo, esta cuarta parte por la que todo el mundo pasa, y durante la cual se está a merced de todas las manipulaciones, prepara y permite la continuación, es decir, la sumisión a las demás formas de opresión. Es una parte totalizadora.

Muy pocas veces se cura un@, y nunca del todo.

Sin hablar de los padres que se arrogan ingenuamente y para siempre el “derecho” a intervenir en la vida de sus vástag@s culpabilizad@s ya mayores, y culpabilizad@s, precisamente, durante esta cuarta parte totalizadora, para que un@ se acostumbre a la dependencia y bajo una forma interiorizada, como una segunda naturaleza, se eternice en necesidad de padres, jefes/as, patrones, esposos, expert@s, doctores/as, analistas, gobiernos, instancias supremas,... se eternice hasta la muerte, si es posible. Y en realidad hasta mucho más allá, ya que mientras tanto se habrá transmitido a l@s que siguen. De manera que en realidad es eterna.

L@s niñ@s no tienen ningún derecho, a excepción de los que les han sido otorgados, y que por tanto pueden retirárseles en cualquier momento. Deben obediencia a padres, aliad@s, amos y si es necesario a cualquier persona (adulta) que se tercie.

Prebendas y castigos dependen del/la adult@ arbitrari@, ya que se carece de código (a no ser en caso de asesinato o de daños físicos probados) y no está prevista ninguna reparación por los posibles daños o errores. Y, como corresponde a un régimen de tiranía, el juez es también parte.

Esta opresión específica, inherente al sistema patriarcal, se ha vivido durante mucho tiempo en el aislamiento. Pero, debido a la evolución del capitalismo (explosión demográfica, expansión escolar y de los medios de “comunicación”, acceso de l@s jóvenes al estatuto de consumidoras/es, etc.), esto cambió, se llamó “crisis de la juventud”, [tal vez, de nuevo, se halla vuelto al aislamiento, aunque en un plano superficial no se aprecie, como la soledad de la gente entre las multitudes]. L@s ejecutores/as del tratamiento reductor [doblegador] son tod@s l@s adult@s que mantienen con l@s niñ@s una relación institucional. Entre ell@s, los padres ocupan una posición clave: a menos que tengan una percepción clara de la política de la educación, sirven “maquinalmente” los intereses del Poder y, por ello, sea cual sea la idea que tengan al respecto, los padres y l@s niñ@s entran en una relación antagónica.

-“¡Qué dice, qué horror! ¿Cómo se puede hablar en estos términos de la más pura y natural de las relaciones humanas?”- Son l@s adult@s l@s que así se expresan, ya l@s habréis reconocido. Respuesta a est@s grandes sentimentales: hacer creer que la relación padres-hij@s está toda ella tejida únicamente por amor mutuo y recíproco, sólo es hipocresía y camuflaje. Si se mantiene oculta la función real, social, de esta relación, hablar solamente del sentimiento de amor es un insulto al amor. El amor sólo puede ganar si se le desembaraza de l@s usurpadoras/es que utilizan su nombre para conseguir sus propios fines, que además no tienen nada de amorosos. El amor nada tiene que temer al examen, y resultará mucho más hermoso si se lo lava. Solamente l@s mistificadoras/es temen el análisis. [Tabla del amor patriarcal: tú me lo debes todo = tú me amas; tú no puedes hacer nada sin mí = tú me amas; tú quieres ser amado = tú me amas. Christiane Rochefort] Y, precisamente, el opresor u opresora siente horror a que se le recuerden las bajas realidades materiales, ya que él/ella mism@ vuela muy alto en el ideal, donde todo es tan maravilloso. (Aparte de los pequeños detalles que serán objeto de reformas en el momento, justo cuando ya no sea peligroso hacerlas.)

Siempre es igual: sólo la/el oprimid@ siente su opresión. El opresor u opresora está muy content@ en esta situación, no sufre en absoluto, encuentra que todo esto está muy bien, que es justo, normal y bueno para el/la otr@, y “natural”. Además, “oprimid@” es una palabra muy fuerte que choca al opresor u opresora (otra palabra fuerte); de hecho, se le reconoce por esta reacción, intentadlo, nunca falla.

La/el otr@ (la/el oprimid@) no tiene nada que decir, en primer lugar porque no tiene la palabra. Intentar tomarla podría costarle caro, y lo sabe: en un régimen tiránico el tirano puede ser permisivo, no por ello deja de tener el poder absoluto, y aunque conceda la libertad de expresión es prudente no decirle lo que no quiere oír: éste es el motivo por el que vuestr@s hij@s son mud@s. La/el oprimid@ no tiene nada que decir, y además, no tiene la palabra, su propia palabra. El opresor u opresora dispone del lenguaje y de las connotaciones, así como de los simbolismos. Bueno, justo, normal, bueno para el/la otr@, NATURAL. Y de este modo debe ser aceptado por tod@s. Sobre todo por la/el oprimid@. De lo contrario se oyen clamores: naturalmente, es el opresor u opresora quien grita: escándalo, sacrilegio, vulgaridad, ridículo, y a usted qué le importa, desnaturalizad@, anticuad@, asesin@. Y como el amplificador de sonido está en su poder, su voz todo lo cubre. Quien cambia los términos declara la guerra.


Extraído, con pequeñas modificaciones, de la publicación Aula Libre

Apéndice

Cansadas De Tanto Neomachismo

...del abuso encubierto

Es curioso, uno tras otro vamos creyendo superar (sobrepasar) los -ismos, el anarquismo, el feminismo,... posiblemente debido a nuestra incapacidad para superar (vencer) el Patriarcado, el Estado,... vamos pasando por diferentes planteamientos de confrontación sin haber conseguido la realización de ninguno verdaderamente, los desgastamos igual que si fuese un pantalón de moda.

La única manera de que no ocurra esto es vivenciando las teorías e impidiendo su asimilación (de conceptos o de contenidos) por parte del Sistema, ya sea en el ámbito patriarcal general o en los específicos democrático o capitalista. En el lado contrario están l@s que concretizan el/la enemig@, porque no son capaces de ver que el enemigo es muy ambiguo, amplio y omnipresente y, generalmente, inabarcable e invencible fácilmente y en poco tiempo. Sabéis qué pasa, a lo mejor también os pasa a vosotr@s, que el término género se nos queda pequeño si queremos descubrir y mostrar todas las trampas y estrategias que utiliza el Patriarcado para su perpetuación. Sobretodo, teniendo en cuenta, que la tendencia es el establecimiento del género en función del rango social y no del sexo, tal vez, algún día, habrá que cambiarle el nombre, pero no podemos obviar sus raíces, que lo condicionan. El Patriarcado es el principio de toda opresión cimentado en la Familia y el Estado. El resto de Sistemas e Instituciones (Capitalismo, Escuela, Iglesia, Cuerpos y Fuerzas represivos, Civilización, etc.) son circunstanciales o complementarios.

Bibliografía

Aula Libre. Por una práctica libertaria en la enseñanza. Nº23, Sindicato de Enseñanza, C.N.T.; Zaragoza, 1982.

Alejandra. Publicación anarquista antipatriarcal. Desde el año 2002. Soria. Alejandraxanarcofem@gmail.com

Historia de las mujeres. Dirigido por Georges Duby y Michelle Perrot. Cinco tomos. Madrid, 1993.

El juego de los niños. Estudios sobre la génesis de la infancia. Elschenbroich, D. 1979

Diccionario Ideológico Feminista. Victoria Sau; Barcelona, 1990.

Niños y niñas. Gwenaëlle Bolet, Hartine Fournier, Charlotte Ruffault y Nahalie Diochet, 2006.

Sobre la situación de la mujer en la Antigüedad Clásica. Juan Carlos Tello Lázaro. Revista de Aula de Letras. Humanidades y Enseñanza. Universidad Pablo de Olaride. Sevilla, 2003-2005. La mujer en la Antigüedad. Rafael Hernández Martinez. Internet, 2008.

O se asume un cambio radical y revolucionario permitiendo la rebelión de l@s oprimid@s y la disolución del Poder de forma definitiva, profunda, auténtica o se reforma la realidad perpetuando la dominación adaptada a los tiempos.



Biblioteca archivo Teresa Claramunt

biblio.teresaclaramunt@gmail.com

Análisis del Patriarcado hecho desde la cultura dominante.

Era de la opresión, Invierno de 2458 (2009)

Manzanares 42315 Peralejo de los escuderos (Soria)

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