Anarquismo, antiimperialismo, Cuba y Venezuela
Anarquismo, antiimperialismo, Cuba y Venezuela
Anarquismo, antiimperialismo, Cuba y Venezuela
x Pablo Moras - La Haine
Denunciar la política imperialista debe complementarse con la crítica a los Estados, ya sean socialistas o capitalistas. Por tanto, la participación del movimiento anarquista en los procesos de lucha antiimperialista se advierte indispensable.
1) CNT y CGT en Salamanca
¿Qué posición debemos defender lxs anarquistas ante movimientos y conquistas populares que no son específicamente anarquistas? ¿Cuál debe ser nuestra postura frente a procesos como el cubano o el venezolano?
Desde un sector del movimiento anarquista la cosa está clara. En la manifestación de CNT contra la cumbre de Salamanca el pasado 15 de octubre se gritaron consignas sobre Cuba y Venezuela como “Chávez y Fidel la misma mierda es” y “lo llaman socialismo y no lo es”.
La CNT de Salamanca señalaba en una nota de prensa que “La situación en Cuba y Venezuela tras la implantación de los regímenes castrista y chavista respectivamente, no ha mejorado mucho respecto a la anterior. Ambos países siguen siendo paraísos turísticos de los países occidentales mientras la miseria sigue afectando a gran parte de la población; y para colmo se ha generado una gran casta política que parece indestructible”.
En una entrevista en esa manifestación, un portavoz de CNT definió a Cuba y Venezuela como “dictaduras camufladas”.
En la misma jornada de protesta, la anarcosindical CGT y Ecologistas en acción repartieron en su manifestación conjunta un texto con las consignas: “La lucha armada no sirve de nada”, “Cuba libre de todo tirano, Vista verde olivo o kaqui tejano”.
Este sector libertario forma parte de una tendencia que entiende que la única revolución es la anarquista, y no reconoce el carácter revolucionario al resto de procesos de liberación no específicamente anarquistas. Para estos compañerxs, cualquier avance popular en el mundo que no consiga hacer desaparecer el Estado no supone ventaja alguna.
2) Imperialismo, antiimperialismo y anarquismo
Desde los planteamientos citados, la lucha antiimperialista no tiene ningún sentido. Algunos compañerxs anarquistas van más allá y plantean que no existe el imperialismo, que eso es una invención de los marxistas, olvidando que la dominación de empresarixs sobre obrerxs no es la única en el mundo aunque sea la más decisiva: también hay un norte que oprime al sur, países que oprimen a países, hombres que oprimen a mujeres…
Por desgracia, analizar la realidad de América Latina sin el concepto de imperialismo es imposible. ¿Cómo definir, entonces, la estrategia de EEUU en América? ¿Cómo definir la estrategia de la UE cuyo puente es el Estado español y las multinacionales españolas?
Es imposible entender lo que pasa en el mundo sin el concepto de imperialismo, por eso hasta la internacional obrera anarquista AIT lo utiliza:
Hace un año vimos el montaje de la guerra de Irak y las riñas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con relación a las inspecciones de armamento. Estos desacuerdos entre los USA y Rusia, Francia y Alemania eran sólo la tapadera de las raíces subyacentes del conflicto: la batalla imperialista sobre recursos petrolíferos presentes y futuros, el control de los competidores, el mecanismo de precios, y las divisas de transacción de petróleo e inversiones.[1]
La tendencia libertaria que niega la validez de la lucha antiimperialista y la entiende como específicamente marxista, puede debilitar al anarquismo ya que olvida la lucha de miles de militantes anarquistas contra el imperialismo de desde hace 150 años en todos los rincones del mundo:
En la Europa de 1873, los anarquistas tuvieron un papel destacado en las insurrecciones de Bosnia y Herzegovina contra el imperialismo Austro húngaro y 30 años después en Macedonia, esta vez contra el imperio Otomano.
La tradición anti imperialista del anarquismo continuó quince años más tarde con el movimiento Makhnovista que organizó una revuelta campesina para derrotar a la ocupación alemana de Ucrania y de los distintos ejércitos rusos hasta ser vencidos en 1921.
En Egipto el movimiento anarquista impulsó la lucha contra el colonialismo británico y en Argelia, se opuso por todos los medios al dominio francés.
En Francia y España, los sindicatos anarquistas lanzaron insurrecciones en contra del imperialismo de estos países en el norte de África, durante los primeros años del siglo XX.
En la guerra colonial de Cuba (1895-1904), los anarquistas cubanos y sus sindicatos confluyeron con las fuerzas armadas independentistas, mientras sus compañeros españoles realizaban propaganda contra el imperialismo. Cuando el anarquista Michele Angiolillo ajustició al presidente del gobierno español Cánovas en 1897, declaró que lo hacía como respuesta a la represión contra los anarquistas hispanos y como respuesta a las atrocidades cometidas en las guerras coloniales.
En la Italia de finales del siglo XIX, el más duro oponente al imperialismo italiano en el este de África no era otro que el movimiento anarquista. Cuando Italia entró en la primera guerra mundial en 1915, los anarquistas impulsaron una gran campaña anti imperialista que continuó en 1920 con la oposición a la invasión de Albania y a la intervención militar contra la revolución rusa.
A principios del siglo XX, con Japón expandiéndose por China y Corea, el movimiento anarquista coreano declaraba que “las políticas de saqueo de Japón constituyen el enemigo de nuestra nación y es nuestro derecho expulsar al Japón imperialista por todos los medios necesarios”. A renglón seguido señalaban que la solución al imperialismo japonés no pasaba por la creación de un Estado coreano sino de la revolución social de pobres y campesinos. [2]
Como muestra el ejemplo del anarcosindicalista irlandés James Connoly, el antiimperialismo que desarrollaban los anarquistas se negaba a dejar de lado la lucha de clases. Es decir, la participación en las luchas de liberación nacional se hacía desde una perspectiva propia, libertaria, basada en que sólo se logrará el fin de la opresión nacional y el imperialismo con la destrucción del capitalismo y el Estado. Los anarquistas han participado en la lucha anti imperialista oponiéndose a aquellos nacionalistas que tratan de ocultar el antagonismo de clases para fundar un Estado independiente.
El antiimperialismo, aún pudiendo conllevar mejoras para los pueblos dominados, tiene el peligro de que por sí sólo no amenaza la perpetuación del capitalismo. Por eso es tan necesaria la participación de los anarquistas en las luchas contra la dominación de los estados sobre los pueblos: ¿unidad antiimperialista con tendencias capitalistas? No. Más bien defensa de la autodeterminación de los pueblos, denuncia frontal al imperialismo y lucha desde una independencia política que nos permita impulsar la acción contra el capital y el Estado.
3) Las otras tendencias revolucionarias
Una vez repasadas algunas razones que tenemos los anarquistas para participar en luchas justas y necesarias aunque con claras limitaciones como el antiimperalismo, conviene hacer una reflexión sobre la postura de algunos sectores libertarios con relación a otros sectores revolucionarios.
Una posición bastante extendida se basa en no reconocer el resto de tendencias revolucionarias, no reconocer los avances positivos de los procesos revolucionarios en América Latina y no reconocer los logros de determinadas políticas antiimperialistas. Desde estos planteamientos, si no se logra la destrucción del Estado, la lucha no vale de nada.
¿Es la revolución anarquista la única revolución posible? Veamos qué plantea Enrico Malatesta sobre este mismo problema en la Italia de principios del siglo XX:
Suceden, han sucedido y sucederán revoluciones independientes de la voluntad y de la acción de los anarquistas, puesto que los anarquistas no son más que una pequeñísima minoría de la población y la anarquía no es una cosa que se pueda hacer por la fuerza, por imposición violenta de algunos.
No podemos hacer la anarquía, o por lo menos la anarquía extendida a toda la población y a toda las relaciones sociales, porque hasta ahora ninguna población es totalmente anarquista y no podemos aceptar otro régimen sin renunciar a nuestras aspiraciones y a perder toda la razón de ser como anarquistas. Y entonces ¿qué podemos y debemos hacer?[…]
Con frecuencia se repite la frase: “La revolución será anarquista o no será”. La afirmación puede parecer muy revolucionaria, muy “anárquica”, pero en realidad es una tontería, cuando no es un medio peor que el mismo reformismo para paralizar las buenas voluntades e inducir a la gente a permanecer tranquila, soportando en paz el presente esperando el paraíso futuro.
Evidentemente, la “revolución anarquista” o será anarquista o no será. ¿Pero acaso no hubo revoluciones en el mundo cuando aún no se concebía la posibilidad de una sociedad anarquista? […]
La verdad es que la revolución será lo que pueda ser y nuestra tarea es acelerarla y esforzarnos para que sea lo más radical posible. Pero entendamos bien. La revolución no será anarquista si, como verdaderamente ocurre actualmente, las masas no son anarquistas. Pero nosotros somos anarquistas, debemos seguir siéndolo y obrar como tales antes, durante y después de la revolución.
Sin los anarquistas, sin la obra de los anarquistas, la revolución podrá malograrse y hacerse estéril. La revolución necesita de nuestro impulso. […]
Nosotros debemos actuar y permanecer en medio de las masas, impulsarlas a la acción directa, a la toma de posesión de los instrumentos de producción y a la organización del trabajo y de la distribución de los productos, a la ocupación de los edificios habitables, a la ejecución de los servicios públicos sin esperar deliberaciones ni órdenes de autoridades superiores. [3]
La cuestión está en cómo se logrará destruir el Estado: ¿con una huelga general revolucionaria? ¿Con una insurrección como la que recientemente golpeó al Estado francés? ¿Acaso una revuelta consigue una transformación tan radical de la mayoría de las personas para poder vivir sin Estado de un día para otro?
Porque el problema, como planteaba Enrique Malatesta en una sociedad mucho menos compleja que las actuales, es que hasta que el pueblo organizado no esté preparado y sea capaz de asumir las tareas estatales distintas a la represión y a la dominación, no desaparecerá el Estado.
Ahora bien, tampoco podemos limitarnos a construir organización popular sin preocuparnos por el Estado, como si éste fuera un agente neutral en la lucha de clases. Aunque el Estado garantice en algunos casos ciertos servicios y funciones sociales (arrancados por las luchas de las generaciones anteriores), su función esencial es garantizar la desigualdad y la sumisión de la sociedad.
El Estado no se va a extinguir sólo, hace falta la voluntad de combatirlo y destruirlo. En este sentido, los anarquistas debemos mantener intactas nuestras ideas y pelear por ellas porque siguen siendo más válidas que nunca y tienen mucho que aportar a los procesos revolucionarios en todo el mundo. Pero eso no puede hacerse sin reconocer los avances que logran otros movimientos y organizaciones. No debemos imponer nuestra concepción de la lucha social y global sino construirla desde la base, de la mano del resto de sectores sociales oprimidos. Somos anarquistas, no autoritarios ni dictadores.
4) Cuba y Venezuela: ¿qué estrategia anarquista?
En el estado español varios grupos anarquistas se agarran, para analizar la realidad venezolana, a la visión del colectivo "El Libertario". Vaya un saludo afectuoso a este colectivo, coincidamos o no en todos los planteamientos, porque por lo menos ellos luchan con sus propias ideas en las tripas del sistema.
Pero mientras en el estado español, en el día a día los anarquistas sabemos muy bien diferenciar entre CNT o CGT (por poner un ejemplo), esta precisión no se da con un grupo de exiliados que se autoproclaman "movimiento libertario cubano". Más que anarquistas nos recuerdan a los soviéticos, ya que los movimientos no se decretan, se construyen. Mientras vemos que durante las dictaduras más feroces que ha habido en el continente, como la chilena o la argentina, financiadas por EEUU, los movimientos anarquistas han resistido desde dentro de los países junto a los oprimidos, en el caso cubano casualmente no ocurre lo mismo. No existe un movimiento libertario en Cuba, pero eso no significa que no existan anarquistas, con quienes he hablado y, textualmente, reconocen que "los comunistas nos cierran las puertas pero no nos persiguen, porque en Cuba no se persigue a nadie, sólo a la gusanada pro-imperialista".
Lo que existe es un grupo que desde Mexico se llama a si mismo “movimiento libertario cubano”, un grupo que es ensalzado por revistas y publicaciones abiertamente oligárquicas y neoliberales, como "Carta de Cuba" o "La Nueva Cuba". ¿Hay alguna revista burguesa que en el estado español difunda a los anarquistas revolucionarios? ¿los burgueses son nuestros amigos o nuestros enemigos?
Con similar sorpresa, aunque ya menos, comprobamos como desde este grupo se reclama a los zapatistas que abandonen las armas para caminar únicamente por el sendero del pacifismo y se apoya a Frank Fernandez. Un compañero anarquista del colectivo mexicano Axión Kritika Kolectiva (que de represión contra el anarquismo saben bastante por lo que les toca), nos recuerdan que Frank Fernández "tiene mucho de esos anarquistas de café; digo la verdad les guste o no, que lo más importante de un movimiento social no es la propaganda así lo haya dicho Kropotkin sino -y evidentemente- la construcción y defensa de las bases del movimiento social, y como no soy comunista pues obviamente no me refiero a las bases como gente seguidora de una dirigencia que encabeza protestas sino y principalmente al sustento de él. Si en Cuba ha habido revolución es precisamente debido al pueblo trabajador que mediante la autogestión ha podido crecer y desarrollarse de una manera que no tiene igual con los otros países de América y aún de Europa. Si Frank Fernandez es anarquista entonces en lugar de exiliado deberia estar cortando caña, organizándose autogestivamente con los cubanos, rompiendo la vieja infraestructura estatal vanguardista de una idea de revolución, y creando aquella que permita seguir viviendo libremente a los cubanos, claro sin pagar impuestos. Asi que choros a la tira".
Represión es la que sufren los compañeros anarquistas colombianos, que lloran a sus muertos asesinados por la policía en manifestaciones callejeras, como denuncia El Piojo Editorial, y con todo, acto seguido levantan las ideas por las que ellos lucharon para seguir combatiendo la dictadura capitalista de Uribe y de cuantos sangrientos presidentes coloque allí EEUU para la defensa de sus intereses.
Lejos de regalar legitimidad a determinados grupos que dicen mucho y hacen poco, la validez y actualidad de los principios anarquistas nos sitúa ante la cuestión de cómo intervenir (ya sea en América latina o en Europa) en realidades como la revolución cubana o el antiimperialismo venezolano que nace en el pueblo.
¿Qué actitud debemos tomar los anarquistas respecto a revoluciones que no son anarquistas como la cubana o procesos antiimperialistas que caminan con todos sus titubeos hacia una sociedad más justa, como en Venezuela, aunque no supongan por ahora la desaparición del Estado?
- No podemos dejar de reconocer los avances revolucionarios o simplemente democráticos y sociales, siempre que se demuestre que estos avances chocan con los intereses del capitalismo imperialista, que es quien pretende adueñarse del mundo a través de la sumisión y colaboración activa de los gobiernos locales del llamado tercer mundo. Debemos respetar los procesos defendidos mayoritariamente por los pueblos oprimidos, sin dejar de trabajar por nuestro proyecto. Reconocer no significa aceptar sumisamente ni quedarse de brazos cruzados. Eso sí, tampoco podemos olvidar que no actuamos en el vacío, sino en una coyuntura inestable en la que el imperialismo yanki y en un segundo plano el europeo, realizan un permanente trabajo de acoso con todos los recursos de desestabilización a su alcance, que no son pocos.
- El indispensable aporte anarquista pasa por plantear que la lucha antiimperialista es absolutamente necesaria pero insuficiente, que además de ella, es la autoorganización popular quien debe asumir la gestión de la economía y la sociedad y no el Estado, que debe debilitarse hasta desaparecer durante el mismo proceso de lucha revolucionaria de masas.
- La participación en los movimientos revolucionarios en ningún caso debe ser acrítica, en ese caso el anarquismo perdería su potencial liberador. Debe impulsar la máxima descentralización, la máxima participación popular y la mínima delegación.
Es decir, quedarnos en la posición de criticar a Cuba y a Venezuela tachándolas de “dictaduras camufladas” no sólo dice muy poco del anarquismo a ojos de muchos simpatizantes, además es un error. Lo primero es reconocer el valor del antiimperialismo en un continente sometido política y económicamente por EEUU a sangre y fuego. La UE quiere su parte y trabaja activamente por lograrlo con el Estado español de punta de lanza: la pasada cumbre de Salamanca es una clara muestra de ello.
No podemos ignorar el avance que para toda la humanidad supone cuestionar en la práctica que el capitalismo no es “la menos mala de las soluciones” ni “el único sistema posible” con el desarrollo de una economía y una cultura socialista en Cuba y sus tímidos avances en Venezuela. Y es que aquí no estamos hablando en el plano de las ideas puras. Estamos hablando, en el caso de Cuba, de un pueblo culto, donde no les falta el pan cada día en la mesa, donde la atención médica (desde la clínica barrial hasta el dentista) y la educación (desde el jardín de infancia hasta la universidad), son gratuitas. Donde los que aquí entendemos por diputados municipales (que en la mayoría de los casos no conocemos o a lo sumo oímos hablar por la televisión), allí rinden cuenta a la población de la gestión política local y nacional, barrio a barrio y manzana a manzana, cada seis meses en asambleas vecinales abiertas. Quien firma este texto ha participado en ellas más de una vez, comprobando con sus propios ojos que cuando hablamos de Cuba, hablamos de un país donde el estado tiene estructuras de poder que ya han desaparecido y donde no rige la lógica del máximo beneficio económico en la mayoría de los pilares fundamentales que sostienen el modelo social. Si esto no fuera así, entre otras cosas Cuba no podría hacer frente con éxito a los destructivos huracanes caribeños. La gente moriría a puñados en la primera ráfaga de viento, desorganizada e incluso enfrentada entre sí, como ocurre en EEUU y en los países centroamericanos.
Esto no significa que debamos dejar de luchar contra las estructuras del Estado que aún se mantienen en pie, todo lo contrario. Pero no empobrezcamos el análisis. Una sanidad desmercantilizada salva vidas y garantiza una población sana. Una educación desmercantilizada enriquece culturalmente y garantiza el derecho al conocimiento. Si los anarquistas no tenemos esto en consideración cuando elaboramos nuestra crítica a Cuba, jamás podremos situarnos correctamente en el escenario de la lucha por la transformación social radical y global. Y de la misma manera, si abandonamos la lucha por la desaparición total del estado cubano, entonces estaremos traicionando nuestros ideales.
Y en el caso de Venezuela, si bien hasta el momento no podemos hablar más que de un “debilitamiento del capitalismo”, tampoco podemos quedarnos al margen de todo el llamado “proceso revolucionario bolivariano”. Hay obreros que siguen luchando por mejoras laborales y con ellos debemos estar, al igual que con los campesinos que luchan por sus tierras frente a la lentitud del burocrático “estado chavista”. Pero en ningún caso podemos pasar por alto las reformas (en algunos casos en paralelo al estado, por su incompetencia) en el ámbito de la educación, la sanidad y la alimentación. Estas medidas son contrarias al actual desarrollo del capitalismo y mientras en todo el mundo las sociedades caminan hacia la catástrofe humana y social, en Venezuela los niños empiezan a comer, a leer y a escribir, a recibir atención médica.
A día de hoy es ridículo plantear que existe algún tipo de “socialismo” en Venezuela, sólo la socialdemocracia más reaccionaria puede lanzar tal afirmación. Pero no podemos impulsar la lucha contra el estado venezolano dándole la espalda a los amplios sectores empobrecidos que se están autoorganizando, que trabajan para convertir el proceso bolivariano socialdemócrata en un proceso verdaderamente revolucionario, que sin duda en su mayoría están con Chávez (¡ojo! no con el sector chavista estatal y burocrático) y que ya demostraron que darán la vida por defender este proceso "bolivariano" abierto cuando el imperialismo orquestó un golpe militar en abril del 2002, frustrado en buena medida por los pobres organizados.
Reivindicamos a los pueblos cubano y venezolano y no a sus estados, pero no podemos estar al margen de los procesos que se están dando, en los cuales de una forma u otra participa efectivamente el pueblo. Desde nuestros planteamientos específicamente libertarios, debemos denunciar el acoso imperialista, saludar las medidas que mejoran las condiciones de vida de la población, pero también impulsar, con total decisión, la profundización y radicalización de los procesos.
Desde aquí se deben criticar con contundencia aquellas políticas que no impulsen la descentralización, la participación popular, el debilitamiento del Estado y que el pueblo organizado asuma las tareas necesarias para la vida. En ese camino debemos trabajar para construir alternativas anarquistas que acompañen el fortalecimiento de la lucha de los pueblos oprimidos. Decir que en Cuba y Venezuela existen “dictaduras” sobre la base teórica de que aún los Estados de estos países no han desaparecido por completo, nos lleva al inmovilismo. La desesperación de los pueblos no puede esperar. El comunismo libertario es la única salida.
POR LA RADICALIZACIÓN DE LOS PROCESOS ANTIIMPERIALISTAS HACIA EL COMUNISMO LIBERTARIO
ANARQUÍA O BARBARIE
Notas:
[1] AI : Circular 8/9/10 - agosto/septiembre/octubre 2003
http://www.iwa-ait.org/circular-8-9-10-03-es.html
[2] Hacia una historia del anti imperialismo anarquista
http://www.struggle.ws/issues/war/afgha ... tiimp.html
[3] Enrico Malatesta: Escritos. FAL páginas 55,56, 62 y siguientes.
De http://www.lahaine.org/index.php?p=11190&more=1&c=1
x Pablo Moras - La Haine
Denunciar la política imperialista debe complementarse con la crítica a los Estados, ya sean socialistas o capitalistas. Por tanto, la participación del movimiento anarquista en los procesos de lucha antiimperialista se advierte indispensable.
1) CNT y CGT en Salamanca
¿Qué posición debemos defender lxs anarquistas ante movimientos y conquistas populares que no son específicamente anarquistas? ¿Cuál debe ser nuestra postura frente a procesos como el cubano o el venezolano?
Desde un sector del movimiento anarquista la cosa está clara. En la manifestación de CNT contra la cumbre de Salamanca el pasado 15 de octubre se gritaron consignas sobre Cuba y Venezuela como “Chávez y Fidel la misma mierda es” y “lo llaman socialismo y no lo es”.
La CNT de Salamanca señalaba en una nota de prensa que “La situación en Cuba y Venezuela tras la implantación de los regímenes castrista y chavista respectivamente, no ha mejorado mucho respecto a la anterior. Ambos países siguen siendo paraísos turísticos de los países occidentales mientras la miseria sigue afectando a gran parte de la población; y para colmo se ha generado una gran casta política que parece indestructible”.
En una entrevista en esa manifestación, un portavoz de CNT definió a Cuba y Venezuela como “dictaduras camufladas”.
En la misma jornada de protesta, la anarcosindical CGT y Ecologistas en acción repartieron en su manifestación conjunta un texto con las consignas: “La lucha armada no sirve de nada”, “Cuba libre de todo tirano, Vista verde olivo o kaqui tejano”.
Este sector libertario forma parte de una tendencia que entiende que la única revolución es la anarquista, y no reconoce el carácter revolucionario al resto de procesos de liberación no específicamente anarquistas. Para estos compañerxs, cualquier avance popular en el mundo que no consiga hacer desaparecer el Estado no supone ventaja alguna.
2) Imperialismo, antiimperialismo y anarquismo
Desde los planteamientos citados, la lucha antiimperialista no tiene ningún sentido. Algunos compañerxs anarquistas van más allá y plantean que no existe el imperialismo, que eso es una invención de los marxistas, olvidando que la dominación de empresarixs sobre obrerxs no es la única en el mundo aunque sea la más decisiva: también hay un norte que oprime al sur, países que oprimen a países, hombres que oprimen a mujeres…
Por desgracia, analizar la realidad de América Latina sin el concepto de imperialismo es imposible. ¿Cómo definir, entonces, la estrategia de EEUU en América? ¿Cómo definir la estrategia de la UE cuyo puente es el Estado español y las multinacionales españolas?
Es imposible entender lo que pasa en el mundo sin el concepto de imperialismo, por eso hasta la internacional obrera anarquista AIT lo utiliza:
Hace un año vimos el montaje de la guerra de Irak y las riñas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con relación a las inspecciones de armamento. Estos desacuerdos entre los USA y Rusia, Francia y Alemania eran sólo la tapadera de las raíces subyacentes del conflicto: la batalla imperialista sobre recursos petrolíferos presentes y futuros, el control de los competidores, el mecanismo de precios, y las divisas de transacción de petróleo e inversiones.[1]
La tendencia libertaria que niega la validez de la lucha antiimperialista y la entiende como específicamente marxista, puede debilitar al anarquismo ya que olvida la lucha de miles de militantes anarquistas contra el imperialismo de desde hace 150 años en todos los rincones del mundo:
En la Europa de 1873, los anarquistas tuvieron un papel destacado en las insurrecciones de Bosnia y Herzegovina contra el imperialismo Austro húngaro y 30 años después en Macedonia, esta vez contra el imperio Otomano.
La tradición anti imperialista del anarquismo continuó quince años más tarde con el movimiento Makhnovista que organizó una revuelta campesina para derrotar a la ocupación alemana de Ucrania y de los distintos ejércitos rusos hasta ser vencidos en 1921.
En Egipto el movimiento anarquista impulsó la lucha contra el colonialismo británico y en Argelia, se opuso por todos los medios al dominio francés.
En Francia y España, los sindicatos anarquistas lanzaron insurrecciones en contra del imperialismo de estos países en el norte de África, durante los primeros años del siglo XX.
En la guerra colonial de Cuba (1895-1904), los anarquistas cubanos y sus sindicatos confluyeron con las fuerzas armadas independentistas, mientras sus compañeros españoles realizaban propaganda contra el imperialismo. Cuando el anarquista Michele Angiolillo ajustició al presidente del gobierno español Cánovas en 1897, declaró que lo hacía como respuesta a la represión contra los anarquistas hispanos y como respuesta a las atrocidades cometidas en las guerras coloniales.
En la Italia de finales del siglo XIX, el más duro oponente al imperialismo italiano en el este de África no era otro que el movimiento anarquista. Cuando Italia entró en la primera guerra mundial en 1915, los anarquistas impulsaron una gran campaña anti imperialista que continuó en 1920 con la oposición a la invasión de Albania y a la intervención militar contra la revolución rusa.
A principios del siglo XX, con Japón expandiéndose por China y Corea, el movimiento anarquista coreano declaraba que “las políticas de saqueo de Japón constituyen el enemigo de nuestra nación y es nuestro derecho expulsar al Japón imperialista por todos los medios necesarios”. A renglón seguido señalaban que la solución al imperialismo japonés no pasaba por la creación de un Estado coreano sino de la revolución social de pobres y campesinos. [2]
Como muestra el ejemplo del anarcosindicalista irlandés James Connoly, el antiimperialismo que desarrollaban los anarquistas se negaba a dejar de lado la lucha de clases. Es decir, la participación en las luchas de liberación nacional se hacía desde una perspectiva propia, libertaria, basada en que sólo se logrará el fin de la opresión nacional y el imperialismo con la destrucción del capitalismo y el Estado. Los anarquistas han participado en la lucha anti imperialista oponiéndose a aquellos nacionalistas que tratan de ocultar el antagonismo de clases para fundar un Estado independiente.
El antiimperialismo, aún pudiendo conllevar mejoras para los pueblos dominados, tiene el peligro de que por sí sólo no amenaza la perpetuación del capitalismo. Por eso es tan necesaria la participación de los anarquistas en las luchas contra la dominación de los estados sobre los pueblos: ¿unidad antiimperialista con tendencias capitalistas? No. Más bien defensa de la autodeterminación de los pueblos, denuncia frontal al imperialismo y lucha desde una independencia política que nos permita impulsar la acción contra el capital y el Estado.
3) Las otras tendencias revolucionarias
Una vez repasadas algunas razones que tenemos los anarquistas para participar en luchas justas y necesarias aunque con claras limitaciones como el antiimperalismo, conviene hacer una reflexión sobre la postura de algunos sectores libertarios con relación a otros sectores revolucionarios.
Una posición bastante extendida se basa en no reconocer el resto de tendencias revolucionarias, no reconocer los avances positivos de los procesos revolucionarios en América Latina y no reconocer los logros de determinadas políticas antiimperialistas. Desde estos planteamientos, si no se logra la destrucción del Estado, la lucha no vale de nada.
¿Es la revolución anarquista la única revolución posible? Veamos qué plantea Enrico Malatesta sobre este mismo problema en la Italia de principios del siglo XX:
Suceden, han sucedido y sucederán revoluciones independientes de la voluntad y de la acción de los anarquistas, puesto que los anarquistas no son más que una pequeñísima minoría de la población y la anarquía no es una cosa que se pueda hacer por la fuerza, por imposición violenta de algunos.
No podemos hacer la anarquía, o por lo menos la anarquía extendida a toda la población y a toda las relaciones sociales, porque hasta ahora ninguna población es totalmente anarquista y no podemos aceptar otro régimen sin renunciar a nuestras aspiraciones y a perder toda la razón de ser como anarquistas. Y entonces ¿qué podemos y debemos hacer?[…]
Con frecuencia se repite la frase: “La revolución será anarquista o no será”. La afirmación puede parecer muy revolucionaria, muy “anárquica”, pero en realidad es una tontería, cuando no es un medio peor que el mismo reformismo para paralizar las buenas voluntades e inducir a la gente a permanecer tranquila, soportando en paz el presente esperando el paraíso futuro.
Evidentemente, la “revolución anarquista” o será anarquista o no será. ¿Pero acaso no hubo revoluciones en el mundo cuando aún no se concebía la posibilidad de una sociedad anarquista? […]
La verdad es que la revolución será lo que pueda ser y nuestra tarea es acelerarla y esforzarnos para que sea lo más radical posible. Pero entendamos bien. La revolución no será anarquista si, como verdaderamente ocurre actualmente, las masas no son anarquistas. Pero nosotros somos anarquistas, debemos seguir siéndolo y obrar como tales antes, durante y después de la revolución.
Sin los anarquistas, sin la obra de los anarquistas, la revolución podrá malograrse y hacerse estéril. La revolución necesita de nuestro impulso. […]
Nosotros debemos actuar y permanecer en medio de las masas, impulsarlas a la acción directa, a la toma de posesión de los instrumentos de producción y a la organización del trabajo y de la distribución de los productos, a la ocupación de los edificios habitables, a la ejecución de los servicios públicos sin esperar deliberaciones ni órdenes de autoridades superiores. [3]
La cuestión está en cómo se logrará destruir el Estado: ¿con una huelga general revolucionaria? ¿Con una insurrección como la que recientemente golpeó al Estado francés? ¿Acaso una revuelta consigue una transformación tan radical de la mayoría de las personas para poder vivir sin Estado de un día para otro?
Porque el problema, como planteaba Enrique Malatesta en una sociedad mucho menos compleja que las actuales, es que hasta que el pueblo organizado no esté preparado y sea capaz de asumir las tareas estatales distintas a la represión y a la dominación, no desaparecerá el Estado.
Ahora bien, tampoco podemos limitarnos a construir organización popular sin preocuparnos por el Estado, como si éste fuera un agente neutral en la lucha de clases. Aunque el Estado garantice en algunos casos ciertos servicios y funciones sociales (arrancados por las luchas de las generaciones anteriores), su función esencial es garantizar la desigualdad y la sumisión de la sociedad.
El Estado no se va a extinguir sólo, hace falta la voluntad de combatirlo y destruirlo. En este sentido, los anarquistas debemos mantener intactas nuestras ideas y pelear por ellas porque siguen siendo más válidas que nunca y tienen mucho que aportar a los procesos revolucionarios en todo el mundo. Pero eso no puede hacerse sin reconocer los avances que logran otros movimientos y organizaciones. No debemos imponer nuestra concepción de la lucha social y global sino construirla desde la base, de la mano del resto de sectores sociales oprimidos. Somos anarquistas, no autoritarios ni dictadores.
4) Cuba y Venezuela: ¿qué estrategia anarquista?
En el estado español varios grupos anarquistas se agarran, para analizar la realidad venezolana, a la visión del colectivo "El Libertario". Vaya un saludo afectuoso a este colectivo, coincidamos o no en todos los planteamientos, porque por lo menos ellos luchan con sus propias ideas en las tripas del sistema.
Pero mientras en el estado español, en el día a día los anarquistas sabemos muy bien diferenciar entre CNT o CGT (por poner un ejemplo), esta precisión no se da con un grupo de exiliados que se autoproclaman "movimiento libertario cubano". Más que anarquistas nos recuerdan a los soviéticos, ya que los movimientos no se decretan, se construyen. Mientras vemos que durante las dictaduras más feroces que ha habido en el continente, como la chilena o la argentina, financiadas por EEUU, los movimientos anarquistas han resistido desde dentro de los países junto a los oprimidos, en el caso cubano casualmente no ocurre lo mismo. No existe un movimiento libertario en Cuba, pero eso no significa que no existan anarquistas, con quienes he hablado y, textualmente, reconocen que "los comunistas nos cierran las puertas pero no nos persiguen, porque en Cuba no se persigue a nadie, sólo a la gusanada pro-imperialista".
Lo que existe es un grupo que desde Mexico se llama a si mismo “movimiento libertario cubano”, un grupo que es ensalzado por revistas y publicaciones abiertamente oligárquicas y neoliberales, como "Carta de Cuba" o "La Nueva Cuba". ¿Hay alguna revista burguesa que en el estado español difunda a los anarquistas revolucionarios? ¿los burgueses son nuestros amigos o nuestros enemigos?
Con similar sorpresa, aunque ya menos, comprobamos como desde este grupo se reclama a los zapatistas que abandonen las armas para caminar únicamente por el sendero del pacifismo y se apoya a Frank Fernandez. Un compañero anarquista del colectivo mexicano Axión Kritika Kolectiva (que de represión contra el anarquismo saben bastante por lo que les toca), nos recuerdan que Frank Fernández "tiene mucho de esos anarquistas de café; digo la verdad les guste o no, que lo más importante de un movimiento social no es la propaganda así lo haya dicho Kropotkin sino -y evidentemente- la construcción y defensa de las bases del movimiento social, y como no soy comunista pues obviamente no me refiero a las bases como gente seguidora de una dirigencia que encabeza protestas sino y principalmente al sustento de él. Si en Cuba ha habido revolución es precisamente debido al pueblo trabajador que mediante la autogestión ha podido crecer y desarrollarse de una manera que no tiene igual con los otros países de América y aún de Europa. Si Frank Fernandez es anarquista entonces en lugar de exiliado deberia estar cortando caña, organizándose autogestivamente con los cubanos, rompiendo la vieja infraestructura estatal vanguardista de una idea de revolución, y creando aquella que permita seguir viviendo libremente a los cubanos, claro sin pagar impuestos. Asi que choros a la tira".
Represión es la que sufren los compañeros anarquistas colombianos, que lloran a sus muertos asesinados por la policía en manifestaciones callejeras, como denuncia El Piojo Editorial, y con todo, acto seguido levantan las ideas por las que ellos lucharon para seguir combatiendo la dictadura capitalista de Uribe y de cuantos sangrientos presidentes coloque allí EEUU para la defensa de sus intereses.
Lejos de regalar legitimidad a determinados grupos que dicen mucho y hacen poco, la validez y actualidad de los principios anarquistas nos sitúa ante la cuestión de cómo intervenir (ya sea en América latina o en Europa) en realidades como la revolución cubana o el antiimperialismo venezolano que nace en el pueblo.
¿Qué actitud debemos tomar los anarquistas respecto a revoluciones que no son anarquistas como la cubana o procesos antiimperialistas que caminan con todos sus titubeos hacia una sociedad más justa, como en Venezuela, aunque no supongan por ahora la desaparición del Estado?
- No podemos dejar de reconocer los avances revolucionarios o simplemente democráticos y sociales, siempre que se demuestre que estos avances chocan con los intereses del capitalismo imperialista, que es quien pretende adueñarse del mundo a través de la sumisión y colaboración activa de los gobiernos locales del llamado tercer mundo. Debemos respetar los procesos defendidos mayoritariamente por los pueblos oprimidos, sin dejar de trabajar por nuestro proyecto. Reconocer no significa aceptar sumisamente ni quedarse de brazos cruzados. Eso sí, tampoco podemos olvidar que no actuamos en el vacío, sino en una coyuntura inestable en la que el imperialismo yanki y en un segundo plano el europeo, realizan un permanente trabajo de acoso con todos los recursos de desestabilización a su alcance, que no son pocos.
- El indispensable aporte anarquista pasa por plantear que la lucha antiimperialista es absolutamente necesaria pero insuficiente, que además de ella, es la autoorganización popular quien debe asumir la gestión de la economía y la sociedad y no el Estado, que debe debilitarse hasta desaparecer durante el mismo proceso de lucha revolucionaria de masas.
- La participación en los movimientos revolucionarios en ningún caso debe ser acrítica, en ese caso el anarquismo perdería su potencial liberador. Debe impulsar la máxima descentralización, la máxima participación popular y la mínima delegación.
Es decir, quedarnos en la posición de criticar a Cuba y a Venezuela tachándolas de “dictaduras camufladas” no sólo dice muy poco del anarquismo a ojos de muchos simpatizantes, además es un error. Lo primero es reconocer el valor del antiimperialismo en un continente sometido política y económicamente por EEUU a sangre y fuego. La UE quiere su parte y trabaja activamente por lograrlo con el Estado español de punta de lanza: la pasada cumbre de Salamanca es una clara muestra de ello.
No podemos ignorar el avance que para toda la humanidad supone cuestionar en la práctica que el capitalismo no es “la menos mala de las soluciones” ni “el único sistema posible” con el desarrollo de una economía y una cultura socialista en Cuba y sus tímidos avances en Venezuela. Y es que aquí no estamos hablando en el plano de las ideas puras. Estamos hablando, en el caso de Cuba, de un pueblo culto, donde no les falta el pan cada día en la mesa, donde la atención médica (desde la clínica barrial hasta el dentista) y la educación (desde el jardín de infancia hasta la universidad), son gratuitas. Donde los que aquí entendemos por diputados municipales (que en la mayoría de los casos no conocemos o a lo sumo oímos hablar por la televisión), allí rinden cuenta a la población de la gestión política local y nacional, barrio a barrio y manzana a manzana, cada seis meses en asambleas vecinales abiertas. Quien firma este texto ha participado en ellas más de una vez, comprobando con sus propios ojos que cuando hablamos de Cuba, hablamos de un país donde el estado tiene estructuras de poder que ya han desaparecido y donde no rige la lógica del máximo beneficio económico en la mayoría de los pilares fundamentales que sostienen el modelo social. Si esto no fuera así, entre otras cosas Cuba no podría hacer frente con éxito a los destructivos huracanes caribeños. La gente moriría a puñados en la primera ráfaga de viento, desorganizada e incluso enfrentada entre sí, como ocurre en EEUU y en los países centroamericanos.
Esto no significa que debamos dejar de luchar contra las estructuras del Estado que aún se mantienen en pie, todo lo contrario. Pero no empobrezcamos el análisis. Una sanidad desmercantilizada salva vidas y garantiza una población sana. Una educación desmercantilizada enriquece culturalmente y garantiza el derecho al conocimiento. Si los anarquistas no tenemos esto en consideración cuando elaboramos nuestra crítica a Cuba, jamás podremos situarnos correctamente en el escenario de la lucha por la transformación social radical y global. Y de la misma manera, si abandonamos la lucha por la desaparición total del estado cubano, entonces estaremos traicionando nuestros ideales.
Y en el caso de Venezuela, si bien hasta el momento no podemos hablar más que de un “debilitamiento del capitalismo”, tampoco podemos quedarnos al margen de todo el llamado “proceso revolucionario bolivariano”. Hay obreros que siguen luchando por mejoras laborales y con ellos debemos estar, al igual que con los campesinos que luchan por sus tierras frente a la lentitud del burocrático “estado chavista”. Pero en ningún caso podemos pasar por alto las reformas (en algunos casos en paralelo al estado, por su incompetencia) en el ámbito de la educación, la sanidad y la alimentación. Estas medidas son contrarias al actual desarrollo del capitalismo y mientras en todo el mundo las sociedades caminan hacia la catástrofe humana y social, en Venezuela los niños empiezan a comer, a leer y a escribir, a recibir atención médica.
A día de hoy es ridículo plantear que existe algún tipo de “socialismo” en Venezuela, sólo la socialdemocracia más reaccionaria puede lanzar tal afirmación. Pero no podemos impulsar la lucha contra el estado venezolano dándole la espalda a los amplios sectores empobrecidos que se están autoorganizando, que trabajan para convertir el proceso bolivariano socialdemócrata en un proceso verdaderamente revolucionario, que sin duda en su mayoría están con Chávez (¡ojo! no con el sector chavista estatal y burocrático) y que ya demostraron que darán la vida por defender este proceso "bolivariano" abierto cuando el imperialismo orquestó un golpe militar en abril del 2002, frustrado en buena medida por los pobres organizados.
Reivindicamos a los pueblos cubano y venezolano y no a sus estados, pero no podemos estar al margen de los procesos que se están dando, en los cuales de una forma u otra participa efectivamente el pueblo. Desde nuestros planteamientos específicamente libertarios, debemos denunciar el acoso imperialista, saludar las medidas que mejoran las condiciones de vida de la población, pero también impulsar, con total decisión, la profundización y radicalización de los procesos.
Desde aquí se deben criticar con contundencia aquellas políticas que no impulsen la descentralización, la participación popular, el debilitamiento del Estado y que el pueblo organizado asuma las tareas necesarias para la vida. En ese camino debemos trabajar para construir alternativas anarquistas que acompañen el fortalecimiento de la lucha de los pueblos oprimidos. Decir que en Cuba y Venezuela existen “dictaduras” sobre la base teórica de que aún los Estados de estos países no han desaparecido por completo, nos lleva al inmovilismo. La desesperación de los pueblos no puede esperar. El comunismo libertario es la única salida.
POR LA RADICALIZACIÓN DE LOS PROCESOS ANTIIMPERIALISTAS HACIA EL COMUNISMO LIBERTARIO
ANARQUÍA O BARBARIE
Notas:
[1] AI : Circular 8/9/10 - agosto/septiembre/octubre 2003
http://www.iwa-ait.org/circular-8-9-10-03-es.html
[2] Hacia una historia del anti imperialismo anarquista
http://www.struggle.ws/issues/war/afgha ... tiimp.html
[3] Enrico Malatesta: Escritos. FAL páginas 55,56, 62 y siguientes.
De http://www.lahaine.org/index.php?p=11190&more=1&c=1
- irrecuperable
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- Registrado: 05 Oct 2005, 21:12
De: "rudolfrocker2000" <rudolfrocker@hotmail.com>
Asunto: Cuba medidas del gobierno
Salud compas
Los apologistas de la dictadura del PCC simpre encuentran argumentos
para justificar la aciones de tirano, ya han hecho un arte de ello
diría yo, ya sea por el miedo a una invasión imperialista, por culpa
del "bloqueo"...bla, bla bla... toda la porqueria a la que ya
estamos acostumbrados; justifican todas y cada una de la medidas
represiva que toma el gobierno que siempre son en perjuicio del
pueblo y en favor de ayudar a la nueva clase gobernate a perpetuarse
en el poder. Hoy utilizando aún a sus propios enemigos del pasado,
los trostkistas, intentan decir de que esto es solo
una "rectificación revolucionaria" enarbolando teorias por ellos
mismos satanizadas como la "revolucion permanente" y otra pila de
mierdas más.Pero a mi, no me engañan, todo es más de lo mismo; lo
que si creo es que debemos enfrentarlos, desenmascararlos diría yo,
preguntar por qué fue Cason intocable hasta ahora, por qué no se
hacen manifestaciones multitudinarias en protesta por la torturas de
los presos en Guantanamo, por qué se permite la explotación de la
mano de obra cubana por multinacionales llevandose el estado
capitalita su parte.
Yo creo que una restificación revolucionaria en Cuba sería
decentralizar la economía, diferir el control a las instancias
menores, si se quiere con el propio "poder popular", pero
democratizandolo, (al estilo "glassnot" no con el pluripartidismo
americamo), tanto en lo económico (promoviendo la autogestion) como
en lo político, consultando en ves de dictar. Demilitarizando la
isla, reemplazando el ejercito con milicias de autodefensa, que en
realidad es la única defensa viable ante una invasión yankee, (vease
Iraq) , la eliminación de todos los aparatos represivos, la
inmediata liberación de todos los presos políticos , reconocimiento
de los derechos de los obreros según lo que dictan organizaciones
internacionales del trabajo y a la libre expresión con aceso a los
medios de comunicación.
Lo que está ocurriendo en Cuba ahora, y todas las medidas que se
han tomado en los ultimos años, nada tienen que ver con
rectificación revolucionaria, esas medidas son los ajustes
necesarios que hace cualquier clase gobernante para mantenerse en el
poder .
El peligro yankee fue real, aún lo es hasta el punto que no nos
estan permitiendo progresar, aunque la política del gobierno hace
más por impedir ese desarrollo que el propio imperialismo, pero no
se puede negar que la dictadura del PCC, utiliza esta condición
tanto para justificar errores como la represión, al estilo que lo
hiso Hitler con los judíos, Estalin con los trostkistas y Bush hoy
con el terrorismo islámico.
Salud y anarquía
Omar
Asunto: Cuba medidas del gobierno
Salud compas
Los apologistas de la dictadura del PCC simpre encuentran argumentos
para justificar la aciones de tirano, ya han hecho un arte de ello
diría yo, ya sea por el miedo a una invasión imperialista, por culpa
del "bloqueo"...bla, bla bla... toda la porqueria a la que ya
estamos acostumbrados; justifican todas y cada una de la medidas
represiva que toma el gobierno que siempre son en perjuicio del
pueblo y en favor de ayudar a la nueva clase gobernate a perpetuarse
en el poder. Hoy utilizando aún a sus propios enemigos del pasado,
los trostkistas, intentan decir de que esto es solo
una "rectificación revolucionaria" enarbolando teorias por ellos
mismos satanizadas como la "revolucion permanente" y otra pila de
mierdas más.Pero a mi, no me engañan, todo es más de lo mismo; lo
que si creo es que debemos enfrentarlos, desenmascararlos diría yo,
preguntar por qué fue Cason intocable hasta ahora, por qué no se
hacen manifestaciones multitudinarias en protesta por la torturas de
los presos en Guantanamo, por qué se permite la explotación de la
mano de obra cubana por multinacionales llevandose el estado
capitalita su parte.
Yo creo que una restificación revolucionaria en Cuba sería
decentralizar la economía, diferir el control a las instancias
menores, si se quiere con el propio "poder popular", pero
democratizandolo, (al estilo "glassnot" no con el pluripartidismo
americamo), tanto en lo económico (promoviendo la autogestion) como
en lo político, consultando en ves de dictar. Demilitarizando la
isla, reemplazando el ejercito con milicias de autodefensa, que en
realidad es la única defensa viable ante una invasión yankee, (vease
Iraq) , la eliminación de todos los aparatos represivos, la
inmediata liberación de todos los presos políticos , reconocimiento
de los derechos de los obreros según lo que dictan organizaciones
internacionales del trabajo y a la libre expresión con aceso a los
medios de comunicación.
Lo que está ocurriendo en Cuba ahora, y todas las medidas que se
han tomado en los ultimos años, nada tienen que ver con
rectificación revolucionaria, esas medidas son los ajustes
necesarios que hace cualquier clase gobernante para mantenerse en el
poder .
El peligro yankee fue real, aún lo es hasta el punto que no nos
estan permitiendo progresar, aunque la política del gobierno hace
más por impedir ese desarrollo que el propio imperialismo, pero no
se puede negar que la dictadura del PCC, utiliza esta condición
tanto para justificar errores como la represión, al estilo que lo
hiso Hitler con los judíos, Estalin con los trostkistas y Bush hoy
con el terrorismo islámico.
Salud y anarquía
Omar
- Alquimista loco
- Mensajes: 2317
- Registrado: 23 Feb 2005, 17:41
¿Es una manera "políticamente correcta" de decir al resto de anarquistas que dejemos de tocar las narices a las cúpulas autoritarias, o sólo me lo parece a mí?
Personalmente, me parece que hace demagogia con el concepto de "revolución" (la Revolución Francesa puede considerarse una revolución, una revolución que benefició a la burguesía). Ni toda revolución es anarquista, ni toda influencia anarquista ha desembocado en revolución. Pero la que queremos nosotros los endogámicos y ogros anarquistas, la libertaria, no se puede hacer sin dejar atrás a las élites gobernantes (lo cual, por extensión incluye a cualquier imperio).
El imperialismo empieza cuando una persona se cree con legitimidad para gobernar sobre otra, se transcribe en el marco de los Estados, y se traduce en la administración "heterogestionaria" de territorios físicos diversificados geográfica o históricamente, no cuando una potencia enemiga expresa unos intereses contrarios a los que defiende la propia. El imperialismo es consecuencia del ejercicio de la autoridad, y sin autoridad no puede haber imperialismo, pero sin imperialismo sí puede quedar autoridad.
Por la radicalización de las formas políticamente correctas y amigables, por la transparencia y contra toda autoridad.
Salud.
Personalmente, me parece que hace demagogia con el concepto de "revolución" (la Revolución Francesa puede considerarse una revolución, una revolución que benefició a la burguesía). Ni toda revolución es anarquista, ni toda influencia anarquista ha desembocado en revolución. Pero la que queremos nosotros los endogámicos y ogros anarquistas, la libertaria, no se puede hacer sin dejar atrás a las élites gobernantes (lo cual, por extensión incluye a cualquier imperio).
El imperialismo empieza cuando una persona se cree con legitimidad para gobernar sobre otra, se transcribe en el marco de los Estados, y se traduce en la administración "heterogestionaria" de territorios físicos diversificados geográfica o históricamente, no cuando una potencia enemiga expresa unos intereses contrarios a los que defiende la propia. El imperialismo es consecuencia del ejercicio de la autoridad, y sin autoridad no puede haber imperialismo, pero sin imperialismo sí puede quedar autoridad.
Por la radicalización de las formas políticamente correctas y amigables, por la transparencia y contra toda autoridad.
Salud.
En la sección de noticias (Info) también está colgado con algunas intervenciones.
http://www.alasbarricadas.org/info/arti ... ticle=1831
http://www.alasbarricadas.org/info/arti ... ticle=1831
Antimperialismo y dictadura (o café y anarquía)
Respuesta a Pablo Moras:
x Canek Sánchez Guevara
El imperialismo es una práctica de la cual nuestra historia está llena, tú bien lo sabes; en consecuencia, luchas antimperialistas ha habido siempre. Pero antimperialistas han sido también, a lo largo y ancho del mundo, las burguesías nacionales, que prefieren explotar por sí mismas a sus clases trabajadoras y no que las explote una “potencia extranjera”. El antimperialismo ha servido también para justificar actitudes nuevamente imperialistas (el ejemplo más claro es el de Hitler, si no simplificamos la historia); y el antimperialismo de Fidel Castro, por ejemplo, no le impidió mandar tropas cubanas (es decir, al ejército oficial) a Angola y Etiopía. Tienes razón también cuando afirmas que los anarquistas debemos involucrarnos en toda lucha que valga la pena, conduzca o no de manera directa a la tan ansiada transformación radical del estado de las cosas y los individuos; en eso estamos de acuerdo. También estamos de acuerdo en que la de clases no es la única lucha que se sostiene (de hecho actualmente se sostienen más ese otro tipo de luchas que la de clases misma), pero también estamos de acuerdo en que el antimperialismo no es un fin en sí mismo (tú lo has dicho: “el antimperialismo... por sí sólo no amenaza la perpetuación del capitalismo”). Puesto que el antimperialismo no es el eje central de nuestra lucha sino una de sus tantas partes, no podemos utilizar el antimperialismo como rasero para medir la justeza de un régimen (¡mucho menos de un régimen!). Podemos y debemos simpatizar y colaborar con organizaciones que lo sean, pero no podemos justificar una dictadura por el simple hecho de que ésta se nombre antimperialista. No sólo no es ético, además es mezquino. Sí, hay algo muy mezquino en esa justificación de los ideales “revolucionarios” por encima de la realidad del pueblo. Realidad en la que la explotación no se ejerce en nombre del Capital, sino del “socialismo” —el ideal de libertad vuelto justificante de la opresión... cosas de la dialéctica.
Como cubano me halaga mucho esa imagen que tienes de nosotros en tanto pueblo culto, educado y saludable; desgraciadamente los servicios de salud, educación y cultura resienten también los efectos de la crisis del régimen cubano. Porque en la actualidad es eso: un régimen de crisis, en el que se agotaron hace mucho ideales y proyectos y ahora vive al día remendando con esparadrapo las grietas de su propia ineficacia. Cuba es una crisis en sí misma. De aquellos grandes servicios de salud, educación, cultura y deporte que algún día fueron su orgullo hoy sólo queda una ruina más o menos disfuncional. Repito, desgraciadamente. Por lo demás me parece de lo más falaz la comparación que haces entre la dictadura cubana y la chilena y la argentina. Desde sus mismos ideales son diferentes, así como diferentes fueron sus métodos de represión y control (como son diferentes también en las democracias burguesas o en las dictaduras islámicas). En Cuba lo que predominó fue el control absoluto sobre los individuos. Un control total puesto que el Estado controlaba todas y cada una de las actividades de la vida colectiva e individual. Además del control total de la educación y la cultura, y de los medios de comunicación impresos y electrónicos, además de los aparatos profesionales de represión (las diversas policías, el ejército, las milicias y demás)estaban las organizaciones “ciudadanas” de vigilancia y control. Tal estructura dota a estos individuos carentes de escrúpulos (una persona escrupulosa no se presta voluntariamente a ser policía) de un cierto podercito minúsculo en lo más bajo de esa verticalidad absoluta y que a la vez, puede ejercer con total arbitrariedad: sí, los peores chivatos siempre fueron los del vecindario. Todo esto fue tan efectivo que durante años resultó muy difícil para los cubanos entablar una conversación política ya no digamos crítica, sino poco complaciente con respecto al régimen. A eso se le llama miedo. El régimen de Fidel Castro instaló el miedo a la palabra en todos los cubanos —nos contagió su propio miedo. No es una herramienta de control desconocida para nadie. Todo gobierno la utiliza con mayor o menor eficacia; la diferencia, insisto, es que en Cuba Fidel (el Estado) lo controlaba todo. Por supuesto que allá todo el mundo habla mierda de Fidel, pero eso es una cosa, conspirar es otra. Sí, porque cualquier intento de asociación se juzga inmediatamente como conspiración y esto, comprenderás, ya es un asunto mayor. El miedo ha sido efectivo en Cuba, no podemos negarlo, pues aunque el fusilamiento y la prisión eran los métodos extremos contra el disidente había también otro no menos cruel: el ostracismo. Cuando se quería eliminar a alguien sin eliminarlo se recurría a eso. Se le “separaba” del trabajo o de la escuela, se le tachaba de enfermo social causando el distanciamiento de todo ser vivo, se le condenaba a no-ser en medio de esa sociedad comunal del nosotros totalizador. Morían de aislamiento. Ahora, si todo esto lo he escrito en pasado no es porque tales cosas ya no ocurran, sino porque el desmoronamiento general del Estado cubano lo imposibilita para ejercer la represión en su totalidad. En efecto, muchas cosas han cambiado en Cuba en lo últimos años pero no porque el socialismo haya avanzado, sino porque el capitalismo se ha hecho más fuerte en Cuba. Hoy en día hay más organizaciones opositoras dentro de Cuba de las que ha habido en los cuarenta años anteriores (de todo tipo, menos anarquistas, ciertamente). Y esto me lleva al siguiente punto: Acusas al MLC (a nosotros, hablando en plata) de ser una patética minoría en Cuba, cuando unos párrafos antes citas a Malatesta afirmando que “los anarquistas no son más que una pequeñísima minoría de la sociedad”. En efecto, en Cuba hay anarquistas, lo que no hay es anarquismo. No es cierto eso que afirmas de en Cuba sólo se persigue a la gusanada imperialista, es una mentira, en Cuba se ha perseguido hasta a los marxistas, a los comunistas y a los socialistas. En Cuba se persigue a todo aquel que cuestiona abiertamente la verticalidad del Estado, con Fidel en lo más alto del tinglado. Y ese no es un reclamo exclusivo de la derecha, tengámoslo claro.
Por otra parte, toda esa tontería que citas de los compas mexicanos es pura basura: ¿de qué autogestión del pueblo trabajador cubano hablan, si en Cuba, lo hemos dicho hasta el hartazgo, el control total de la producción, del mercado y de las fuerzas laborales está en manos del Estado? Si nosotros no estamos en Cuba es precisamente porque (en aquellos momentos al menos) no encontramos espacios para desarrollar iniciativas autogestivas, para difundir nuestras ideas, para organizarnos y manifestarnos. El hecho concreto es que ahora estamos fuera de Cuba y desde aquí tenemos que hacer llegar nuestras ideas a la Isla, establecer contactos y fortalecer un verdadero movimiento con una base social sólida (tienes razón, nuestro nombre es pretencioso y hasta arcaico, pero recuerda que el nombre tiene cuarenta años ya y que en aquellos tiempos ninguna organización utilizaba unas siglas que sonaban AKK, literalmente). Por lo pronto tenemos que enfrentarnos a una de las consecuencias primarias del “socialismo” cubano: que los cubanos de a pie ya no quieren saber nada que suene a “ismo” de izquierda. Términos como “socialismo”, “comunismo”, “revolución”, “poder popular”, “reforma agraria”, "sindicalismo” y tantas otras han perdido su valor semántico y hoy sólo significan “dictadura” para una buena porción de cubanos. En la escuela a todos se nos enseñó que los anarquistas eran más o menos como los comunistas pero en iluso, caótico, ineficaz y egoísta... Con tales antecedentes, nos preguntamos nosotros, cómo hacemos para difundir nuestras ideas sin sonar a “más de lo mismo”. Porque estamos concientes que somos una patética minoría (entre nosotros, de broma y con orgullo, nos llamamos “los cuatro gatos”); estamos concientes que un movimiento no se construye de la nada, y estamos concientes que la propaganda por sí sola no forja un movimiento, pero sabemos también que por ahora es lo que podemos hacer. Y que no coman mierda esos compas mexicanos de AKK, que en México hasta los perros hacen manifestaciones todos los días —no es sólo una metáfora, los policías se declaran en huelga y salen a manifestarse a la calle—: lo más normal en México es toparte con una manifestación o dos cada día. Bien, eso en Cuba es imposible. Sin embargo, y quiero dejar esto bien claro, no porque en México las libertades de expresión, asociación y manifestación hayan alcanzado los niveles que hoy tienen, no por eso, repito, me voy a poner yo a defender o a avalar al régimen mexicano.
Y aquí viene lo más patético de todo: ¿Qué hace un anarquista defendiendo una dictadura?, ¿qué hace un anarquista defendiendo a gobierno alguno, a cualquier verticalidad que se atraviesa en su camino? La obligación de todo anarquista es cuestionar el absoluto ahí donde se encuentre (y en este sentido valga una aclaración, nosotros no somos anarquistas cubanos exclusivamente, somos cubanos y somos anarquistas también, pero lo anarquista no queda nunca supeditado a nuestra especifidad nacional: nosotros somos anarcos en todos lados, y donde estamos nos involucramos en aquellos proyectos u organizaciones que nos parecen afines, que nos parecen justos): nosotros no limitamos nuestra anarquía a la cubanía. Sin embargo, a ustedes parece que los anarquistas se les quita en cuanto se topan con Fidel o Chávez, y no entiendo por qué. Parece que se hicieran chiquitos ante tamañas figuras históricas y de pronto, lo subversivo se les evapora y lo ácrata pasa a segundo plano. Se les olvida lo que son, parece. No sólo se hacen de la vista gorda ante los excesos de la dictadura, además, se ponen de su lado y se comportan como sus policías, aquí entre nosotros, juzgándonos por delitos de lesa anarquía. Pero otra vez te doy la razón: sostenemos pequeñas luchas en diversos frentes, y la más importante de todas debe ser al interior mismo del anarquismo, para despojarlo de una vez de esos tintes autoritarios que aún se reproducen entre tantos ácratas (autoritarios porque se autoerigen como autoridades del anarquismo, y eso es caer muy bajo ya).
Volviendo al MLC: nosotros miramos al frente. Sabemos que la parte verdaderamente dura de nuestra lucha en Cuba no es ahora en pos de la caída de Fidel, será mañana en la reconstrucción de Cuba. Sabemos que cuando el Viejo muera no vamos a ser libres; nos habremos librado al fin de él (más bien, él nos habrá librado de su tediosa presencia) pero no entraremos de pronto en ningún sitio sagrado llamado Libertad. No, la reconstrucción de Cuba va a ser ardua; reconstrucción que deberá comenzar desde lo ideológico mismo. Por eso trabajamos desde ahora difundiendo nuestras ideas pero no con la idea de que éstas acabarán con el tirano, sino de que podrían servir de base para un futuro movimiento ácrata. Necesitamos establecer contacto con cuantos individuos en Cuba simpaticen con nuestras ideas y por eso, en lugar de atacarnos, sería conveniente más bien que nos presentaras a los anarquistas cubanos con los que has hablado para ver si juntos podemos comenzar a ser un poco menos minoría.
Por otra parte, aún si es cierto que Fidel Castro es antimperialista, también es cierto entonces que en Cuba, Fidel se comporta como un emperador. Nosotros no decimos que en Cuba (o en Venezuela) hay dictadura simple y llanamente porque el Estado no ha desaparecido —o porque se se nos hincharon las bases teóricas, como sugieres—; por el contrario, lo que ocurre en estos países es que el Estado se ha fortalecido desmedidamente, metiéndose en cosas que no son de su incumbencia —los asuntos privados de los individuos, por ejemplo, las ideas. No las llamamos dictaduras porque el proceso revolucionario sea lento, las llamamos así porque tal proceso más que revolucionario es involucionario. Si consideramos que la evolución política de las sociedades se mide por el grado de participación que los ciudadanos adquieren en éstas (la capacidad de decidir sobre los asuntos comunes), entonces sólo podemos hablar, en los casos cubano y venezolano, de involución pura y dura. Sin espacios de participación ciudadana no hay proceso democratizante posible, no hay horizontalidad, no hay espacios para la autogestión, no hay una posible crítica al poder porque el poder acapara para sí el derecho a la crítica. Esa “izquierda” en el poder está ya reproduciendo fielmente el papel de la derecha, que es preservar el status quo, el orden social, la verticalidad del sistema. Son unos conservadores. ¿Te parece que esas son actitudes muy antimperialistas? Estados Unidos estableció, en otro de tantos arrebatos policiaco-mundialistas, un embargo económico contra Cuba que en la práctica lo que prohíbe es que las empresas norteamericanas hagan negocios con el gobierno de Fidel Castro. Fidel Castro, el antimperialista, por su parte ha insistido siempre en el fin del embargo para poder hacer negocios con las empresas del imperio que dice combatir (y, en las tesis antimperialistas que sostienes, ¿no son las empresas la punta de lanza del imperio?). No es el imperio quien quiere negociar con el régimen cubano, es Fidel quien quiere negociar con el imperio. Es el gobierno “antimperialista” cubano quien exige que se le permita negociar libremente con empresas imperialistas. El fin del embargo va a significar, por paradójico que te parezca, el fin de la autonomía económica cubana. El embargo es la puerta cerrada que aún mantiene al capitalismo salvaje fuera de Cuba, y es Fidel quien exige que acabe. Que el embargo es una medida típicamente imperialista nadie lo niega. En efecto, hay algo de antimperialista en exigirle a una nación que se meta en sus propios asuntos y que deje a las demás en paz; pero insisto, el fin del embargo significará el inicio (el reinicio en verdad) del poderío económico norteamericano en Cuba. Ahora, si me lo preguntas, yo soy partidario del fin del embargo, aún con las consecuencias que sé esto traerá. Pero no porque prefiera el capitalismo al socialismo, sino porque en Cuba lo que no hay, es precisamente socialismo. No hay libertad individual ni colectiva, los trabajadores no deciden un carajo en torno a su producción, no hay libertad de expresión, asociación o manifestación, no hay federalismo ni horizontalidad de tipo alguno, no hay elecciones directas, los sindicatos son mecanismos de control del Estado sobre los trabajadores, y toda forma de disidencia organizada es inmediatamente reprimida con fiereza; entonces, ¿qué socialismo?, eso es sólo barbarie. Y eso es lo que estás defendiendo. Los cubanos no son “socialistas” porque así lo quieran, sino porque así se les impone. La única verdadera lucha que sostienen los cubanos hoy día es la de la supervivencia cotidiana en una jungla capitalista bajo control absoluto del Estado. Que la salud y la educación gratuita, sí, es cierto, pero tampoco son exclusividades de los Estados socialistas, sino que existen en cualquier Estado moderno más o menos desarrollado.
En cuanto al anarquismo, lo repito, no hay razón alguna para que los anarquistas repartamos avales entre dictadores afines: no hay dictadura que sea afín a los ideales ácratas. No existe, ni existirá jamás. Tampoco existe entre nosotros un método único de lucha, una sola vía. La multiplicidad es parte fundamental del anarquismo, y sin tales diferencias el anarquismo sólo sería una parodia de sí mismo (como parodia del gran movimiento comunista decimonónico acabaron siendo los PCs del siglo XX). Así el anarquismo crece, y donde algunos ven división sólo hay en verdad diversidad. Y no veo por qué se le teme a eso. Desde mis viejos amigos anarcopunks de La Habana hasta un gerente de empresa con la biblioteca ácrata más impresionante que he visto, a lo largo del camino me he topado con la gente más bizarra que se reivindica anarquista. He conocido anarquistas involucrados en luchas ecologistas, feministas, obreras, agrarias, estudiantiles. He conocido ácratas trabajando en la academia, en el sindicato, en la oenegé e incluso, sí, en instituciones de éste o aquel gobierno, así como he conocido también a anarcos radicales de armas tomar sumamente desencantados con el pacifismo actual de todos los demás; y aunque los métodos y los medios de lucha eran tan distintos el uno del otro, todos estaban seguros de estar en lo correcto, de hacer lo que consideraban conveniente de acuerdo a sus circunstancias particulares y al momento “histórico” en cuestión; y pretender limitar eso decretando una suerte de formas de conducta es lo más fanático que se le pueda ocurrir a alguien. Aceptemos de una vez que todos los medios son buenos para diseminar los ideales ácratas (y ejercerlos, ahí donde estemos) y que además estamos en la obligación de hacerlo en la medida de nuestras posibilidades y en el terreno de nuestra competencia —porque supongo que no me vendrás tú con todo ese culto al sacrificio, tan “comunista” en verdad. Nosotros no queremos mártires ni los necesitamos, allá los cristianos con eso y con sus santos, y con su paraíso y con su infierno. Los anarquistas no necesitamos esas simplificaciones baratas de la realidad.
Pero los anarquistas tampoco necesitamos un escalafón para que todos sepan qué tan anarquistas somos porque el anarquismo, se supone, es una entidad horizontal, por lo que no hay posibilidad alguna aquí de decidir quién es más que quién, como los compañeros de AKK proponen. Ni es el caso, me parece. Caer en la tontería de juzgar el “anarquismo” de un compañero me parece francamente leninista. Me parece lo más ajeno a nuestros ideales de libertad e igualdad que se pueda concebir. Me parece estúpido, además. Por lo demás, si el compañero Frank Fernández es o no es un anarquista de café, francamente es algo que a mí no me incumbe —mucho menos siendo yo un simple anarco de bar.
A tu salud.
"...la libertad sin el socialismo es el privilegio, la injusticia;
y que el socialismo sin la libertad es la esclavitud y la brutalidad."
M. Bakunin, 1867
Movimiento Libertario Cubano (MLC)
http://www.movimientolibertariocubano.org
Respuesta a Pablo Moras:
x Canek Sánchez Guevara
El imperialismo es una práctica de la cual nuestra historia está llena, tú bien lo sabes; en consecuencia, luchas antimperialistas ha habido siempre. Pero antimperialistas han sido también, a lo largo y ancho del mundo, las burguesías nacionales, que prefieren explotar por sí mismas a sus clases trabajadoras y no que las explote una “potencia extranjera”. El antimperialismo ha servido también para justificar actitudes nuevamente imperialistas (el ejemplo más claro es el de Hitler, si no simplificamos la historia); y el antimperialismo de Fidel Castro, por ejemplo, no le impidió mandar tropas cubanas (es decir, al ejército oficial) a Angola y Etiopía. Tienes razón también cuando afirmas que los anarquistas debemos involucrarnos en toda lucha que valga la pena, conduzca o no de manera directa a la tan ansiada transformación radical del estado de las cosas y los individuos; en eso estamos de acuerdo. También estamos de acuerdo en que la de clases no es la única lucha que se sostiene (de hecho actualmente se sostienen más ese otro tipo de luchas que la de clases misma), pero también estamos de acuerdo en que el antimperialismo no es un fin en sí mismo (tú lo has dicho: “el antimperialismo... por sí sólo no amenaza la perpetuación del capitalismo”). Puesto que el antimperialismo no es el eje central de nuestra lucha sino una de sus tantas partes, no podemos utilizar el antimperialismo como rasero para medir la justeza de un régimen (¡mucho menos de un régimen!). Podemos y debemos simpatizar y colaborar con organizaciones que lo sean, pero no podemos justificar una dictadura por el simple hecho de que ésta se nombre antimperialista. No sólo no es ético, además es mezquino. Sí, hay algo muy mezquino en esa justificación de los ideales “revolucionarios” por encima de la realidad del pueblo. Realidad en la que la explotación no se ejerce en nombre del Capital, sino del “socialismo” —el ideal de libertad vuelto justificante de la opresión... cosas de la dialéctica.
Como cubano me halaga mucho esa imagen que tienes de nosotros en tanto pueblo culto, educado y saludable; desgraciadamente los servicios de salud, educación y cultura resienten también los efectos de la crisis del régimen cubano. Porque en la actualidad es eso: un régimen de crisis, en el que se agotaron hace mucho ideales y proyectos y ahora vive al día remendando con esparadrapo las grietas de su propia ineficacia. Cuba es una crisis en sí misma. De aquellos grandes servicios de salud, educación, cultura y deporte que algún día fueron su orgullo hoy sólo queda una ruina más o menos disfuncional. Repito, desgraciadamente. Por lo demás me parece de lo más falaz la comparación que haces entre la dictadura cubana y la chilena y la argentina. Desde sus mismos ideales son diferentes, así como diferentes fueron sus métodos de represión y control (como son diferentes también en las democracias burguesas o en las dictaduras islámicas). En Cuba lo que predominó fue el control absoluto sobre los individuos. Un control total puesto que el Estado controlaba todas y cada una de las actividades de la vida colectiva e individual. Además del control total de la educación y la cultura, y de los medios de comunicación impresos y electrónicos, además de los aparatos profesionales de represión (las diversas policías, el ejército, las milicias y demás)estaban las organizaciones “ciudadanas” de vigilancia y control. Tal estructura dota a estos individuos carentes de escrúpulos (una persona escrupulosa no se presta voluntariamente a ser policía) de un cierto podercito minúsculo en lo más bajo de esa verticalidad absoluta y que a la vez, puede ejercer con total arbitrariedad: sí, los peores chivatos siempre fueron los del vecindario. Todo esto fue tan efectivo que durante años resultó muy difícil para los cubanos entablar una conversación política ya no digamos crítica, sino poco complaciente con respecto al régimen. A eso se le llama miedo. El régimen de Fidel Castro instaló el miedo a la palabra en todos los cubanos —nos contagió su propio miedo. No es una herramienta de control desconocida para nadie. Todo gobierno la utiliza con mayor o menor eficacia; la diferencia, insisto, es que en Cuba Fidel (el Estado) lo controlaba todo. Por supuesto que allá todo el mundo habla mierda de Fidel, pero eso es una cosa, conspirar es otra. Sí, porque cualquier intento de asociación se juzga inmediatamente como conspiración y esto, comprenderás, ya es un asunto mayor. El miedo ha sido efectivo en Cuba, no podemos negarlo, pues aunque el fusilamiento y la prisión eran los métodos extremos contra el disidente había también otro no menos cruel: el ostracismo. Cuando se quería eliminar a alguien sin eliminarlo se recurría a eso. Se le “separaba” del trabajo o de la escuela, se le tachaba de enfermo social causando el distanciamiento de todo ser vivo, se le condenaba a no-ser en medio de esa sociedad comunal del nosotros totalizador. Morían de aislamiento. Ahora, si todo esto lo he escrito en pasado no es porque tales cosas ya no ocurran, sino porque el desmoronamiento general del Estado cubano lo imposibilita para ejercer la represión en su totalidad. En efecto, muchas cosas han cambiado en Cuba en lo últimos años pero no porque el socialismo haya avanzado, sino porque el capitalismo se ha hecho más fuerte en Cuba. Hoy en día hay más organizaciones opositoras dentro de Cuba de las que ha habido en los cuarenta años anteriores (de todo tipo, menos anarquistas, ciertamente). Y esto me lleva al siguiente punto: Acusas al MLC (a nosotros, hablando en plata) de ser una patética minoría en Cuba, cuando unos párrafos antes citas a Malatesta afirmando que “los anarquistas no son más que una pequeñísima minoría de la sociedad”. En efecto, en Cuba hay anarquistas, lo que no hay es anarquismo. No es cierto eso que afirmas de en Cuba sólo se persigue a la gusanada imperialista, es una mentira, en Cuba se ha perseguido hasta a los marxistas, a los comunistas y a los socialistas. En Cuba se persigue a todo aquel que cuestiona abiertamente la verticalidad del Estado, con Fidel en lo más alto del tinglado. Y ese no es un reclamo exclusivo de la derecha, tengámoslo claro.
Por otra parte, toda esa tontería que citas de los compas mexicanos es pura basura: ¿de qué autogestión del pueblo trabajador cubano hablan, si en Cuba, lo hemos dicho hasta el hartazgo, el control total de la producción, del mercado y de las fuerzas laborales está en manos del Estado? Si nosotros no estamos en Cuba es precisamente porque (en aquellos momentos al menos) no encontramos espacios para desarrollar iniciativas autogestivas, para difundir nuestras ideas, para organizarnos y manifestarnos. El hecho concreto es que ahora estamos fuera de Cuba y desde aquí tenemos que hacer llegar nuestras ideas a la Isla, establecer contactos y fortalecer un verdadero movimiento con una base social sólida (tienes razón, nuestro nombre es pretencioso y hasta arcaico, pero recuerda que el nombre tiene cuarenta años ya y que en aquellos tiempos ninguna organización utilizaba unas siglas que sonaban AKK, literalmente). Por lo pronto tenemos que enfrentarnos a una de las consecuencias primarias del “socialismo” cubano: que los cubanos de a pie ya no quieren saber nada que suene a “ismo” de izquierda. Términos como “socialismo”, “comunismo”, “revolución”, “poder popular”, “reforma agraria”, "sindicalismo” y tantas otras han perdido su valor semántico y hoy sólo significan “dictadura” para una buena porción de cubanos. En la escuela a todos se nos enseñó que los anarquistas eran más o menos como los comunistas pero en iluso, caótico, ineficaz y egoísta... Con tales antecedentes, nos preguntamos nosotros, cómo hacemos para difundir nuestras ideas sin sonar a “más de lo mismo”. Porque estamos concientes que somos una patética minoría (entre nosotros, de broma y con orgullo, nos llamamos “los cuatro gatos”); estamos concientes que un movimiento no se construye de la nada, y estamos concientes que la propaganda por sí sola no forja un movimiento, pero sabemos también que por ahora es lo que podemos hacer. Y que no coman mierda esos compas mexicanos de AKK, que en México hasta los perros hacen manifestaciones todos los días —no es sólo una metáfora, los policías se declaran en huelga y salen a manifestarse a la calle—: lo más normal en México es toparte con una manifestación o dos cada día. Bien, eso en Cuba es imposible. Sin embargo, y quiero dejar esto bien claro, no porque en México las libertades de expresión, asociación y manifestación hayan alcanzado los niveles que hoy tienen, no por eso, repito, me voy a poner yo a defender o a avalar al régimen mexicano.
Y aquí viene lo más patético de todo: ¿Qué hace un anarquista defendiendo una dictadura?, ¿qué hace un anarquista defendiendo a gobierno alguno, a cualquier verticalidad que se atraviesa en su camino? La obligación de todo anarquista es cuestionar el absoluto ahí donde se encuentre (y en este sentido valga una aclaración, nosotros no somos anarquistas cubanos exclusivamente, somos cubanos y somos anarquistas también, pero lo anarquista no queda nunca supeditado a nuestra especifidad nacional: nosotros somos anarcos en todos lados, y donde estamos nos involucramos en aquellos proyectos u organizaciones que nos parecen afines, que nos parecen justos): nosotros no limitamos nuestra anarquía a la cubanía. Sin embargo, a ustedes parece que los anarquistas se les quita en cuanto se topan con Fidel o Chávez, y no entiendo por qué. Parece que se hicieran chiquitos ante tamañas figuras históricas y de pronto, lo subversivo se les evapora y lo ácrata pasa a segundo plano. Se les olvida lo que son, parece. No sólo se hacen de la vista gorda ante los excesos de la dictadura, además, se ponen de su lado y se comportan como sus policías, aquí entre nosotros, juzgándonos por delitos de lesa anarquía. Pero otra vez te doy la razón: sostenemos pequeñas luchas en diversos frentes, y la más importante de todas debe ser al interior mismo del anarquismo, para despojarlo de una vez de esos tintes autoritarios que aún se reproducen entre tantos ácratas (autoritarios porque se autoerigen como autoridades del anarquismo, y eso es caer muy bajo ya).
Volviendo al MLC: nosotros miramos al frente. Sabemos que la parte verdaderamente dura de nuestra lucha en Cuba no es ahora en pos de la caída de Fidel, será mañana en la reconstrucción de Cuba. Sabemos que cuando el Viejo muera no vamos a ser libres; nos habremos librado al fin de él (más bien, él nos habrá librado de su tediosa presencia) pero no entraremos de pronto en ningún sitio sagrado llamado Libertad. No, la reconstrucción de Cuba va a ser ardua; reconstrucción que deberá comenzar desde lo ideológico mismo. Por eso trabajamos desde ahora difundiendo nuestras ideas pero no con la idea de que éstas acabarán con el tirano, sino de que podrían servir de base para un futuro movimiento ácrata. Necesitamos establecer contacto con cuantos individuos en Cuba simpaticen con nuestras ideas y por eso, en lugar de atacarnos, sería conveniente más bien que nos presentaras a los anarquistas cubanos con los que has hablado para ver si juntos podemos comenzar a ser un poco menos minoría.
Por otra parte, aún si es cierto que Fidel Castro es antimperialista, también es cierto entonces que en Cuba, Fidel se comporta como un emperador. Nosotros no decimos que en Cuba (o en Venezuela) hay dictadura simple y llanamente porque el Estado no ha desaparecido —o porque se se nos hincharon las bases teóricas, como sugieres—; por el contrario, lo que ocurre en estos países es que el Estado se ha fortalecido desmedidamente, metiéndose en cosas que no son de su incumbencia —los asuntos privados de los individuos, por ejemplo, las ideas. No las llamamos dictaduras porque el proceso revolucionario sea lento, las llamamos así porque tal proceso más que revolucionario es involucionario. Si consideramos que la evolución política de las sociedades se mide por el grado de participación que los ciudadanos adquieren en éstas (la capacidad de decidir sobre los asuntos comunes), entonces sólo podemos hablar, en los casos cubano y venezolano, de involución pura y dura. Sin espacios de participación ciudadana no hay proceso democratizante posible, no hay horizontalidad, no hay espacios para la autogestión, no hay una posible crítica al poder porque el poder acapara para sí el derecho a la crítica. Esa “izquierda” en el poder está ya reproduciendo fielmente el papel de la derecha, que es preservar el status quo, el orden social, la verticalidad del sistema. Son unos conservadores. ¿Te parece que esas son actitudes muy antimperialistas? Estados Unidos estableció, en otro de tantos arrebatos policiaco-mundialistas, un embargo económico contra Cuba que en la práctica lo que prohíbe es que las empresas norteamericanas hagan negocios con el gobierno de Fidel Castro. Fidel Castro, el antimperialista, por su parte ha insistido siempre en el fin del embargo para poder hacer negocios con las empresas del imperio que dice combatir (y, en las tesis antimperialistas que sostienes, ¿no son las empresas la punta de lanza del imperio?). No es el imperio quien quiere negociar con el régimen cubano, es Fidel quien quiere negociar con el imperio. Es el gobierno “antimperialista” cubano quien exige que se le permita negociar libremente con empresas imperialistas. El fin del embargo va a significar, por paradójico que te parezca, el fin de la autonomía económica cubana. El embargo es la puerta cerrada que aún mantiene al capitalismo salvaje fuera de Cuba, y es Fidel quien exige que acabe. Que el embargo es una medida típicamente imperialista nadie lo niega. En efecto, hay algo de antimperialista en exigirle a una nación que se meta en sus propios asuntos y que deje a las demás en paz; pero insisto, el fin del embargo significará el inicio (el reinicio en verdad) del poderío económico norteamericano en Cuba. Ahora, si me lo preguntas, yo soy partidario del fin del embargo, aún con las consecuencias que sé esto traerá. Pero no porque prefiera el capitalismo al socialismo, sino porque en Cuba lo que no hay, es precisamente socialismo. No hay libertad individual ni colectiva, los trabajadores no deciden un carajo en torno a su producción, no hay libertad de expresión, asociación o manifestación, no hay federalismo ni horizontalidad de tipo alguno, no hay elecciones directas, los sindicatos son mecanismos de control del Estado sobre los trabajadores, y toda forma de disidencia organizada es inmediatamente reprimida con fiereza; entonces, ¿qué socialismo?, eso es sólo barbarie. Y eso es lo que estás defendiendo. Los cubanos no son “socialistas” porque así lo quieran, sino porque así se les impone. La única verdadera lucha que sostienen los cubanos hoy día es la de la supervivencia cotidiana en una jungla capitalista bajo control absoluto del Estado. Que la salud y la educación gratuita, sí, es cierto, pero tampoco son exclusividades de los Estados socialistas, sino que existen en cualquier Estado moderno más o menos desarrollado.
En cuanto al anarquismo, lo repito, no hay razón alguna para que los anarquistas repartamos avales entre dictadores afines: no hay dictadura que sea afín a los ideales ácratas. No existe, ni existirá jamás. Tampoco existe entre nosotros un método único de lucha, una sola vía. La multiplicidad es parte fundamental del anarquismo, y sin tales diferencias el anarquismo sólo sería una parodia de sí mismo (como parodia del gran movimiento comunista decimonónico acabaron siendo los PCs del siglo XX). Así el anarquismo crece, y donde algunos ven división sólo hay en verdad diversidad. Y no veo por qué se le teme a eso. Desde mis viejos amigos anarcopunks de La Habana hasta un gerente de empresa con la biblioteca ácrata más impresionante que he visto, a lo largo del camino me he topado con la gente más bizarra que se reivindica anarquista. He conocido anarquistas involucrados en luchas ecologistas, feministas, obreras, agrarias, estudiantiles. He conocido ácratas trabajando en la academia, en el sindicato, en la oenegé e incluso, sí, en instituciones de éste o aquel gobierno, así como he conocido también a anarcos radicales de armas tomar sumamente desencantados con el pacifismo actual de todos los demás; y aunque los métodos y los medios de lucha eran tan distintos el uno del otro, todos estaban seguros de estar en lo correcto, de hacer lo que consideraban conveniente de acuerdo a sus circunstancias particulares y al momento “histórico” en cuestión; y pretender limitar eso decretando una suerte de formas de conducta es lo más fanático que se le pueda ocurrir a alguien. Aceptemos de una vez que todos los medios son buenos para diseminar los ideales ácratas (y ejercerlos, ahí donde estemos) y que además estamos en la obligación de hacerlo en la medida de nuestras posibilidades y en el terreno de nuestra competencia —porque supongo que no me vendrás tú con todo ese culto al sacrificio, tan “comunista” en verdad. Nosotros no queremos mártires ni los necesitamos, allá los cristianos con eso y con sus santos, y con su paraíso y con su infierno. Los anarquistas no necesitamos esas simplificaciones baratas de la realidad.
Pero los anarquistas tampoco necesitamos un escalafón para que todos sepan qué tan anarquistas somos porque el anarquismo, se supone, es una entidad horizontal, por lo que no hay posibilidad alguna aquí de decidir quién es más que quién, como los compañeros de AKK proponen. Ni es el caso, me parece. Caer en la tontería de juzgar el “anarquismo” de un compañero me parece francamente leninista. Me parece lo más ajeno a nuestros ideales de libertad e igualdad que se pueda concebir. Me parece estúpido, además. Por lo demás, si el compañero Frank Fernández es o no es un anarquista de café, francamente es algo que a mí no me incumbe —mucho menos siendo yo un simple anarco de bar.
A tu salud.
"...la libertad sin el socialismo es el privilegio, la injusticia;
y que el socialismo sin la libertad es la esclavitud y la brutalidad."
M. Bakunin, 1867
Movimiento Libertario Cubano (MLC)
http://www.movimientolibertariocubano.org
Primero que todo, la situaciones venezolana y cubana son absolutamente distintas, al decir que en los dos paises hay una dictadura se está cayendo en un desconocimiento total de lo que está sucediendo en Venezuela. En Venezuela existe una democracia que se dice llamar directa pero no es directa sino que sigue siendo representativa y parlamentaria. ¿Esta es la realidad cubana? En Venezuela se dice que se está viviendo un proceso revolucionario, pero es más mediatico que real, pero ¿desde cuando en Cuba dejó de existir una revolución? o ¿acaso llego a existir realmente, o diremos entonces que fue una revolución burocrática y autoritaria desde su origen? Entoces de que clase de revolución hablamos. Existen unos poderes, en Cuba, en Venezuela, en España, etc, sean dictaduras, democracias directas, representativas, etc, en donde las estructuras de poder a traves de sus instituciones represivas, reguladoras, culturales son las que se conectan entre estas realidades distintas pero afines en sus objetivos de control, explotación, vigilancia, castración de la libertad y de la imaginación. Sí Chavez es dictador, es tan dictador como Zapatero, y como el estado español, venezolano, frances, y cubano, y en eso podemos estar claros. ¿Y Fidel como quedá aquí? ¿y el Che no fue acaso un revolucionario romantico burócrata también?
¿No se acuerdan de la posición de Cuba y ese discurso de Fidel justificando la invasión de Checolosvakia por el ejercito Sovietico en el 68? ¿Eso no es imperialismo? ¿Y en ese discurso no se trató al pueblo cubano como a unos idiotas? ¿A caso no se trata a los ciudadanos de las democracias también como a unos idiotas y estos a su vez se dejan tratar como tal?
"En bonito mundo estamos.
¿Quién será tan estupido
que no vea este palpable artificio?
Pero ¿quién será tan osado
para decir que lo ve?"
Shakespeare, Ricardo III
Salud y Anarquía
¿No se acuerdan de la posición de Cuba y ese discurso de Fidel justificando la invasión de Checolosvakia por el ejercito Sovietico en el 68? ¿Eso no es imperialismo? ¿Y en ese discurso no se trató al pueblo cubano como a unos idiotas? ¿A caso no se trata a los ciudadanos de las democracias también como a unos idiotas y estos a su vez se dejan tratar como tal?
"En bonito mundo estamos.
¿Quién será tan estupido
que no vea este palpable artificio?
Pero ¿quién será tan osado
para decir que lo ve?"
Shakespeare, Ricardo III
Salud y Anarquía
Ni anarquismo vergonzante ni anti imperialismo desvergonzado: Réplica a P. Moras
* El equipo redactor de El Libertario, vocero de la Comisión de Relaciones Anarquistas (CRA) de Venezuela, responde a los señalamientos del artículo "Anarquismo, antiimperialismo, Cuba y Venezuela", difundido recientemente vía Internet, donde desde el desconocimiento y la falsificación se intenta descalificar nuestra perspectiva sobre la realidad venezolana.
En nuestra contestación a lo afirmado allí, aclaremos de partida que nos limitaremos a las aventuradas afirmaciones que se hacen en relación a Venezuela y su situación político-social. Para rebatirle en lo que corresponde al caso de Cuba, ya el compa Canek Sánchez, del Movimiento Libertario Cubano, puso las cosas en su sitio con toda propiedad en el texto "Antimperialismo y dictadura (o café y anarquía) - Respuesta a Pablo Moras" http://www.alasbarricadas.org/info/arti ... ticle=1865. De hecho, compartimos de tal modo las agudas e irreverentes líneas de Canek que no nos ocuparemos aquí de la argumentación que él desarrolla para desmontar el alucinado verbo que pretende justificar al dictador cubano y, por extensión, a su aprendiz venezolano.
Empecemos recalcando que, como se deduce rápidamente en la lectura de su artículo (inicialmente divulgado en http://www.lahaine.org/index.php?blog=2 ... &more1&c=1), Moras ignora cosas esenciales en torno a la realidad venezolana actual. Aun cuando se toma la molestia de saludar afectuosamente a lo que llama colectivo El Libertario, luego cuestiona a los grupos libertarios ibéricos que nos toman como referencia para entender lo que pasa en estas tierras. Pese a ello, parece desconocer totalmente los planteamientos concretos que hemos hecho en las páginas de nuestro periódico, en otros materiales impresos que hemos producido, en nuestro website y en las abundantes contribuciones que hemos divulgado por vía de múltiples medios alternativos, de cuyo conocimiento hubiese podido extraer anticipada imagen de lo que intentaremos condensar en esta réplica. De hecho, la falta de noción de lo que ocurre por aquí se evidencia en lo escuetos y genéricos que son los párrafos y líneas donde Moras hace alusión directa a Venezuela, contenidos sobre los cuales insistiremos pues es en base a afirmaciones de carrerilla que se quieren descalificar los amplios análisis que venimos difundiendo en El Libertario sobre el régimen chavista y la coyuntura nacional desde que el teniente coronel ascendió a la presidencia en 1999. Una lista completa de esos trabajos está en la sección Índice Temático, en nuestra página web http://www.nodo50.org/ellibertario.
En el plano más general, es un absurdo promover esa idea tan Komintern según la cual es "avance popular" y/o "anti imperialismo" todo aquello que se autodefine de dicho modo. Para el caso venezolano, los fulanos avances populares en educación, salud y alimentación solo pueden ser vistos como tales desde un desconocimiento absoluto de la historia local, pues desde mediados del siglo XX la renta petrolera permitió satisfacer ciertas necesidades en esas áreas a cambio del apoyo clientelar que recibía la élite en el poder, que es exactamente lo mismo que sucede hoy (Un análisis detallado al respecto en "Un Cardenal sermonea sobre las misiones", El Libertario, # 45, noviembre 2005). Sobre el anti imperialismo de Chávez, desde nuestra publicación hemos mostrado con amplios detalles (ver las secciones _Petróleo_, _Coyuntura venezolana_ y _Luchas y movimientos sociales en Venezuela_ del citado Índice Temático) cómo este gobierno ha cedido servilmente ante las exigencias imperiales para controlar lo que a la globalización capitalista le interesa en Venezuela: fundamentalmente en tanto fuente de suministros energéticos y algunas otras materias primas, manteniéndonos como comprador de productos manufacturados, incluso los que estamos en capacidad de producir o que hasta hace poco hacíamos. El Comandante podrá vociferar los insultos que le de la gana contra la persona de Bush, pero ese anti imperialismo de bocazas no es nada mientras siga cediendo a la Chevron, la Conoco-Phillips y a YPF-Repsol el control de las reservas de petróleo y gas, a Telefónica las telecomunicaciones, al Grupo Santander y al BBV el sector bancario, a Cristallex la minería del oro y a Vale Do Rio Doce los recursos carboníferos.
Cuando Moras habla de Venezuela, hace afirmaciones absolutamente insostenibles. Por ejemplo, se refiere a obreros y campesinos en lucha, aparentemente aludiendo a los imaginativos cuentos que la propaganda chavista difunde en el exterior sobre las tomas de fabricas y haciendas, situación que solo ha ocurrido en términos muy limitados y bajo control del aparato gubernamental, que ha estatizado empresas agrícolas e industriales en bancarrota o con graves problemas judiciales, operándolas bajo régimen de capitalismo estatal y sin ninguna intención de dejarlas en manos de sus trabajadores. Quizás esos obreros y campesinos en lucha sean el modo en que a Moras le gusta imaginarse a los nuevos burócratas sindicales al servicio del gobierno, agrupados en la central sindical UNETE, que con su discurso de izquierdas sirven de coartada legitimadora a los modos de opresión que ahora padecen los trabajadores. Al respecto, basta referirse a la conducta del gobierno con sus propias empresas cogestionarias, aparte del hecho de que la estructura de mando en la administración gubernamental está en su mayoría en manos de militares y ex-militares. Para una descripción puntual de esta situación, se pueden consultar los artículos de la sección _Sindicalismo y entorno laboral_ de nuestro Índice Temático, en particular: "Fábricas tomadas: mitos, realidades y una postura libertaria" (# 38), "Cogestión bolivariana-socialista" (# 43) y "Venepal no es de los trabajadores" (# 43).
En cuanto al golpe de abril del 2002, Moras repite sin chistar lo de que fue "frustrado por el pueblo", hipótesis más que discutible para cualquiera que se asome en los detalles de todas las manipulaciones de poder que ocurrieron entre el 10 y el 13 de abril de 2002. Sobre dicho tema, hemos publicado y divulgado vía Internet el folleto "Una encrucijada hacia ninguna parte" (http://www.nodo50.org/ellibertario/folleto-abril-02.doc), recopilando lo esencial que en su momento anotamos sobre tal circunstancia, que en ningún caso puede entenderse en esos términos banales que han difundido la propaganda del chavismo y sus fieles en el exterior.
Por otra parte, Moras nos presenta una idílica visión de sectores populares autoorganizándose, lo que sería un resultado del proceso chavista. A este respecto, remitimos al muy preciso cuadro que hemos descrito en El Libertario sobre cómo este régimen - con el valioso concurso de sus opositores socialdemócratas y de derechas - ha sido obstáculo importantísimo para que avance la organización social autónoma, puesto que se han impuesto agendas políticas que han desnaturalizado la movilización social hasta el punto de casi hacerla desaparecer. La transformación de los círculos bolivarianos en grupos meramente pro-electorales (ahora con el nombre de Unidades de Batalla Electoral) es un claro ejemplo. Las referencias más recientes en este caso, entre muchas otras incluidas en la sección _Coyuntura Venezolana_ donde discutimos el tema, son los artículos: "Más allá del Referéndum" (# 39), "Propuestas para la coyuntura inmediata" (# 39), "El eclipse de los movimientos sociales" (# 40) y "El socialismo chavista" (# 42), además de lo que apuntamos en los editoriales de casi todas nuestras ediciones de 2004 y 2005. La suposición clave de Moras sobre este asunto sería que "impulsar la lucha contra el Estado venezolano" implica que se estaría "dándole la espalda a amplios sectores que se están autoorganizando". Como señalamos en esos textos y es fácilmente verificable en contacto con la realidad local, lo de la autoorganización es una gigantesca mentira, y la grotesca experiencia con la organización teledirigida de cooperativas es muestra evidente de ello, pues lo que ocurre bajo el manto de la seudo-revolución bolivariana es encuadramiento clientelar que devotamente sigue al líder iluminado. Por lo tanto, lo que nos cabe como opción a los anarquistas es impulsar la autogestión fuera de esa organización institucionalizada cuyas consignas, financiamiento y dinámica vienen del caudillo y sus secuaces.
Ver "debilitamiento del capitalismo" y "tímidos avances de la economía y la cultura socialista" en el actual gobierno venezolano suena muy diplomático para quedar bien con esos deudos del marxismo-leninismo que ahora aúpan a Chávez, pero se traduce en ignorar olímpicamente lo eficaz que ha sido este régimen para promover el control por las transnacionales de los procesos claves de la economía local, así como otros rasgos que son la negación absoluta de cualquier socialismo. ¿Es acaso debilitamiento del capitalismo sustituir a la burguesía rentista de la IV República por una burguesía rentista "bolivariana"? ¿Cabe presentar como avance popular que vayan tan mal como 10 ó 20 años atrás indicadores claves de bienestar en salud, vivienda, alimentación, empleo, seguridad social, etc., bajo el gobierno que ha tenido el ingreso petrolero más grande en la historia venezolana? ¿Es inherente al anti imperialismo la incondicionalidad al caudillo único y el culto a la inmarcesible sabiduría que emana de sus interminables presentaciones en TV? ¿Es avance de la economía socialista constituir por decreto cooperativas para vender desayunos o cuidar jardines de la empresa petrolera estatal, mientras ésta sigue dando enormes contrataciones a esa Halliburton tan conocida en el Iraq ocupado por los yankis? ¿Es una muestra de cultura socialista que militares activos o en retiro hayan tomado por asalto el control del aparato estatal, y que de tal cepa castrense esté surgiendo el grueso de la nueva burguesía rentista? ¿Alguien puede pensar en serio que la corrupta élite de lacayos del líder que hoy gobierna Venezuela es la vanguardia del cambio revolucionario anticapitalista?... (¡y el etcétera sería muy largo de exponer!)
Ante el cuadro descrito, es inaceptable que el pretexto del anti imperialismo chavista, de mucho ruido y pocas nueces, sea una excusa válida para inducir a que el movimiento anarquista se sume al coro de esa izquierda marxista de ingenuos y traficantes que hoy sacraliza al militar venezolano. Reiteramos la invitación que continuamente hacemos cuando hemos participado en debates desde el exterior, referida a que al pretender comprender mejor la situación de este país no es posible quedarse únicamente en la imagen tramposa que nos venden, cada uno por su lado pero en sospechoso contrapunto, el chavismo gobernante o sus opositores socialdemócratas y de derecha. Desde la CRA y El Libertario hemos asumido un camino sin duda difícil, pero ciertamente en coherencia con el pensamiento y la práctica ácrata, de construir una visión y una ruta de acción que rompa con esa disyuntiva tramposa de los contendientes por el poder. Frente a esas pandillas, no es posible optar por un quimérico "menos malo" o por un imposible "aliado táctico", pues hacerlo significa que abandonemos lo que hay de específico e irrenunciable en el ideal anarquista. Que P. Moras esté dispuesto a hacerlo y promoverlo ¡allá él!... Nosotros seguiremos en esta lucha, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y ese mundo nuevo está creciendo ahora mismo...
ellibertario@nodo50.org
http://www.nodo50.org/ellibertario
* El equipo redactor de El Libertario, vocero de la Comisión de Relaciones Anarquistas (CRA) de Venezuela, responde a los señalamientos del artículo "Anarquismo, antiimperialismo, Cuba y Venezuela", difundido recientemente vía Internet, donde desde el desconocimiento y la falsificación se intenta descalificar nuestra perspectiva sobre la realidad venezolana.
En nuestra contestación a lo afirmado allí, aclaremos de partida que nos limitaremos a las aventuradas afirmaciones que se hacen en relación a Venezuela y su situación político-social. Para rebatirle en lo que corresponde al caso de Cuba, ya el compa Canek Sánchez, del Movimiento Libertario Cubano, puso las cosas en su sitio con toda propiedad en el texto "Antimperialismo y dictadura (o café y anarquía) - Respuesta a Pablo Moras" http://www.alasbarricadas.org/info/arti ... ticle=1865. De hecho, compartimos de tal modo las agudas e irreverentes líneas de Canek que no nos ocuparemos aquí de la argumentación que él desarrolla para desmontar el alucinado verbo que pretende justificar al dictador cubano y, por extensión, a su aprendiz venezolano.
Empecemos recalcando que, como se deduce rápidamente en la lectura de su artículo (inicialmente divulgado en http://www.lahaine.org/index.php?blog=2 ... &more1&c=1), Moras ignora cosas esenciales en torno a la realidad venezolana actual. Aun cuando se toma la molestia de saludar afectuosamente a lo que llama colectivo El Libertario, luego cuestiona a los grupos libertarios ibéricos que nos toman como referencia para entender lo que pasa en estas tierras. Pese a ello, parece desconocer totalmente los planteamientos concretos que hemos hecho en las páginas de nuestro periódico, en otros materiales impresos que hemos producido, en nuestro website y en las abundantes contribuciones que hemos divulgado por vía de múltiples medios alternativos, de cuyo conocimiento hubiese podido extraer anticipada imagen de lo que intentaremos condensar en esta réplica. De hecho, la falta de noción de lo que ocurre por aquí se evidencia en lo escuetos y genéricos que son los párrafos y líneas donde Moras hace alusión directa a Venezuela, contenidos sobre los cuales insistiremos pues es en base a afirmaciones de carrerilla que se quieren descalificar los amplios análisis que venimos difundiendo en El Libertario sobre el régimen chavista y la coyuntura nacional desde que el teniente coronel ascendió a la presidencia en 1999. Una lista completa de esos trabajos está en la sección Índice Temático, en nuestra página web http://www.nodo50.org/ellibertario.
En el plano más general, es un absurdo promover esa idea tan Komintern según la cual es "avance popular" y/o "anti imperialismo" todo aquello que se autodefine de dicho modo. Para el caso venezolano, los fulanos avances populares en educación, salud y alimentación solo pueden ser vistos como tales desde un desconocimiento absoluto de la historia local, pues desde mediados del siglo XX la renta petrolera permitió satisfacer ciertas necesidades en esas áreas a cambio del apoyo clientelar que recibía la élite en el poder, que es exactamente lo mismo que sucede hoy (Un análisis detallado al respecto en "Un Cardenal sermonea sobre las misiones", El Libertario, # 45, noviembre 2005). Sobre el anti imperialismo de Chávez, desde nuestra publicación hemos mostrado con amplios detalles (ver las secciones _Petróleo_, _Coyuntura venezolana_ y _Luchas y movimientos sociales en Venezuela_ del citado Índice Temático) cómo este gobierno ha cedido servilmente ante las exigencias imperiales para controlar lo que a la globalización capitalista le interesa en Venezuela: fundamentalmente en tanto fuente de suministros energéticos y algunas otras materias primas, manteniéndonos como comprador de productos manufacturados, incluso los que estamos en capacidad de producir o que hasta hace poco hacíamos. El Comandante podrá vociferar los insultos que le de la gana contra la persona de Bush, pero ese anti imperialismo de bocazas no es nada mientras siga cediendo a la Chevron, la Conoco-Phillips y a YPF-Repsol el control de las reservas de petróleo y gas, a Telefónica las telecomunicaciones, al Grupo Santander y al BBV el sector bancario, a Cristallex la minería del oro y a Vale Do Rio Doce los recursos carboníferos.
Cuando Moras habla de Venezuela, hace afirmaciones absolutamente insostenibles. Por ejemplo, se refiere a obreros y campesinos en lucha, aparentemente aludiendo a los imaginativos cuentos que la propaganda chavista difunde en el exterior sobre las tomas de fabricas y haciendas, situación que solo ha ocurrido en términos muy limitados y bajo control del aparato gubernamental, que ha estatizado empresas agrícolas e industriales en bancarrota o con graves problemas judiciales, operándolas bajo régimen de capitalismo estatal y sin ninguna intención de dejarlas en manos de sus trabajadores. Quizás esos obreros y campesinos en lucha sean el modo en que a Moras le gusta imaginarse a los nuevos burócratas sindicales al servicio del gobierno, agrupados en la central sindical UNETE, que con su discurso de izquierdas sirven de coartada legitimadora a los modos de opresión que ahora padecen los trabajadores. Al respecto, basta referirse a la conducta del gobierno con sus propias empresas cogestionarias, aparte del hecho de que la estructura de mando en la administración gubernamental está en su mayoría en manos de militares y ex-militares. Para una descripción puntual de esta situación, se pueden consultar los artículos de la sección _Sindicalismo y entorno laboral_ de nuestro Índice Temático, en particular: "Fábricas tomadas: mitos, realidades y una postura libertaria" (# 38), "Cogestión bolivariana-socialista" (# 43) y "Venepal no es de los trabajadores" (# 43).
En cuanto al golpe de abril del 2002, Moras repite sin chistar lo de que fue "frustrado por el pueblo", hipótesis más que discutible para cualquiera que se asome en los detalles de todas las manipulaciones de poder que ocurrieron entre el 10 y el 13 de abril de 2002. Sobre dicho tema, hemos publicado y divulgado vía Internet el folleto "Una encrucijada hacia ninguna parte" (http://www.nodo50.org/ellibertario/folleto-abril-02.doc), recopilando lo esencial que en su momento anotamos sobre tal circunstancia, que en ningún caso puede entenderse en esos términos banales que han difundido la propaganda del chavismo y sus fieles en el exterior.
Por otra parte, Moras nos presenta una idílica visión de sectores populares autoorganizándose, lo que sería un resultado del proceso chavista. A este respecto, remitimos al muy preciso cuadro que hemos descrito en El Libertario sobre cómo este régimen - con el valioso concurso de sus opositores socialdemócratas y de derechas - ha sido obstáculo importantísimo para que avance la organización social autónoma, puesto que se han impuesto agendas políticas que han desnaturalizado la movilización social hasta el punto de casi hacerla desaparecer. La transformación de los círculos bolivarianos en grupos meramente pro-electorales (ahora con el nombre de Unidades de Batalla Electoral) es un claro ejemplo. Las referencias más recientes en este caso, entre muchas otras incluidas en la sección _Coyuntura Venezolana_ donde discutimos el tema, son los artículos: "Más allá del Referéndum" (# 39), "Propuestas para la coyuntura inmediata" (# 39), "El eclipse de los movimientos sociales" (# 40) y "El socialismo chavista" (# 42), además de lo que apuntamos en los editoriales de casi todas nuestras ediciones de 2004 y 2005. La suposición clave de Moras sobre este asunto sería que "impulsar la lucha contra el Estado venezolano" implica que se estaría "dándole la espalda a amplios sectores que se están autoorganizando". Como señalamos en esos textos y es fácilmente verificable en contacto con la realidad local, lo de la autoorganización es una gigantesca mentira, y la grotesca experiencia con la organización teledirigida de cooperativas es muestra evidente de ello, pues lo que ocurre bajo el manto de la seudo-revolución bolivariana es encuadramiento clientelar que devotamente sigue al líder iluminado. Por lo tanto, lo que nos cabe como opción a los anarquistas es impulsar la autogestión fuera de esa organización institucionalizada cuyas consignas, financiamiento y dinámica vienen del caudillo y sus secuaces.
Ver "debilitamiento del capitalismo" y "tímidos avances de la economía y la cultura socialista" en el actual gobierno venezolano suena muy diplomático para quedar bien con esos deudos del marxismo-leninismo que ahora aúpan a Chávez, pero se traduce en ignorar olímpicamente lo eficaz que ha sido este régimen para promover el control por las transnacionales de los procesos claves de la economía local, así como otros rasgos que son la negación absoluta de cualquier socialismo. ¿Es acaso debilitamiento del capitalismo sustituir a la burguesía rentista de la IV República por una burguesía rentista "bolivariana"? ¿Cabe presentar como avance popular que vayan tan mal como 10 ó 20 años atrás indicadores claves de bienestar en salud, vivienda, alimentación, empleo, seguridad social, etc., bajo el gobierno que ha tenido el ingreso petrolero más grande en la historia venezolana? ¿Es inherente al anti imperialismo la incondicionalidad al caudillo único y el culto a la inmarcesible sabiduría que emana de sus interminables presentaciones en TV? ¿Es avance de la economía socialista constituir por decreto cooperativas para vender desayunos o cuidar jardines de la empresa petrolera estatal, mientras ésta sigue dando enormes contrataciones a esa Halliburton tan conocida en el Iraq ocupado por los yankis? ¿Es una muestra de cultura socialista que militares activos o en retiro hayan tomado por asalto el control del aparato estatal, y que de tal cepa castrense esté surgiendo el grueso de la nueva burguesía rentista? ¿Alguien puede pensar en serio que la corrupta élite de lacayos del líder que hoy gobierna Venezuela es la vanguardia del cambio revolucionario anticapitalista?... (¡y el etcétera sería muy largo de exponer!)
Ante el cuadro descrito, es inaceptable que el pretexto del anti imperialismo chavista, de mucho ruido y pocas nueces, sea una excusa válida para inducir a que el movimiento anarquista se sume al coro de esa izquierda marxista de ingenuos y traficantes que hoy sacraliza al militar venezolano. Reiteramos la invitación que continuamente hacemos cuando hemos participado en debates desde el exterior, referida a que al pretender comprender mejor la situación de este país no es posible quedarse únicamente en la imagen tramposa que nos venden, cada uno por su lado pero en sospechoso contrapunto, el chavismo gobernante o sus opositores socialdemócratas y de derecha. Desde la CRA y El Libertario hemos asumido un camino sin duda difícil, pero ciertamente en coherencia con el pensamiento y la práctica ácrata, de construir una visión y una ruta de acción que rompa con esa disyuntiva tramposa de los contendientes por el poder. Frente a esas pandillas, no es posible optar por un quimérico "menos malo" o por un imposible "aliado táctico", pues hacerlo significa que abandonemos lo que hay de específico e irrenunciable en el ideal anarquista. Que P. Moras esté dispuesto a hacerlo y promoverlo ¡allá él!... Nosotros seguiremos en esta lucha, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y ese mundo nuevo está creciendo ahora mismo...
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bakuninista
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Venezuela y el Anarquismo
Alguien nos ha preguntado(a la ACL) en un foro de debate que es lo que pensamos sobre Cuba y Venezuela, y si tenemos las mismas apreciaciones simplistas que tiene la CNT y El Libertario de Venezuela.
He aquí una breve respuesta que se centra en la cuestión venezolana.
Compañero, por supuesto que desde la ACL contamos con un análisis propio a lo que acontece con Chávez, el "chavismo" y el proceso político general venezolano. Y cabe dejar bien claro que el nuestro se desarrolla sobre una perspectiva completamente diferente a la de las organizaciones a las que haces mención.
La situación actual de la CNT es muy triste y lamentable, sus posicionamientos políticos están impregnados de un idealismo tan ridículo como inoperante, pero eso si, lo maquillan perfectamente para hacerlo pasar por un purismo ideológico intachable. El haber montado esa campañita de “donde vaya el poder encontrará resistencia”, para descalificar a Hugo Chávez y Fidel Castro en la cumbre iberoamericana, es el mejor ejemplo de la pobreza analítica con la que afrontan los acontecimientos estos compañeros. La clave del problema reside en englobar a todos los regímenes del mundo dentro del concepto “poder” y atacarlos a todos por igual, sean estos “poderes” imperialistas o del tercer mundo, ¡cómo si fueran exactamente lo mismo!
Por supuesto que para nosotros Chávez no es en absoluto el mesías revolucionario que las masas proletarias estaban esperando para ser emancipadas. Desde la Organización lo hemos caracterizado como el típico nacionalista burgués con retórica de izquierda, que no va a romper con las relaciones sociales capitalistas, por mas que hable del “socialismo del siglo XXI”, sin embargo, eso no lo convierte en el “dictador” que nos quieren vender los de la CNT ó El Libertario de Venezuela.
Nosotros, que al contrario de gente como la de El Libertario, hacemos partir nuestras posiciones políticas de una perspectiva de CLASE, hemos dicho claramente, que para los intereses de la clase proletaria, es mucho mas correcto que ésta, se encuentre detrás de Chávez, que del imperialismo.
“El hecho de que los obreros venezolanos, los campesinos, estudiantes y desempleados, se encuentren respaldando enérgicamente a Chávez, es el producto del interés que se ha despertado en las masas por la vida económica y política de su país y es un claro reflejo de ese nivel de concientización que han logrado, gracias al entendimiento del papel nefasto que juega, y busca incrementar, la intervención imperialista.” De Solidaridad Proletaria número 8
Esto no significa de ningún modo brindarle apoyo político al presidente venezolano, sino que nuestra aspiración última es la de la Revolución Socialista y Libertaria, y que el proletariado venezolano se encuentra mucho mas cerca de esa perspectiva detrás de Chávez que si estuviera respaldando a la oposición golpista.
El movimiento popular que se ha creado entorno al gobierno “bolivariano” cuenta con una dirección burguesa, según nosotros, el papel de los anarquistas es hacer una intervención directa en dicho movimiento, donde se encuentran los trabajadores y luchar desde ahí por la independencia política de la clase, así como de la construcción de una perspectiva abiertamente proletaria y revolucionaria: Superar al chavismo.
La conclusión de El Libertario es la del aislamiento, la de “no mancharse las manos” con movimientos que simpatizan con el “poder”. Es una perspectiva reaccionaria, que no propone una salida, ni cuenta con estrategia alguna para llevar adelante una lucha anticapitalista.
Estos liquidacionistas ni siquiera tienen entre sus aspiraciones la construcción de un movimiento clasista, y que no se me acuse de calumniarlos, la prueba está en uno de los artículos de su número anterior, donde clasifican al CLASISMO de DISCRIMINATORIO y nos dicen que los ricos y pobres somos iguales, pero que la desgraciada televisión quiere dividirnos.
“La programación actual y pasada, siempre a estado basada en la competencia entre seres iguales como los son los hombres y las mujeres, ricos y pobres, niños y niñas; estas competencias nos son influenciadas a través de programas de contenido sexista, homofóbico, clasista entre otros términos de discriminación, en donde se dividen a las personas en dos grupos o más, creando así competencia y no cooperación para lograr el éxito” De El Libertario número 44
SIN PALABRAS.
He aquí una breve respuesta que se centra en la cuestión venezolana.
Compañero, por supuesto que desde la ACL contamos con un análisis propio a lo que acontece con Chávez, el "chavismo" y el proceso político general venezolano. Y cabe dejar bien claro que el nuestro se desarrolla sobre una perspectiva completamente diferente a la de las organizaciones a las que haces mención.
La situación actual de la CNT es muy triste y lamentable, sus posicionamientos políticos están impregnados de un idealismo tan ridículo como inoperante, pero eso si, lo maquillan perfectamente para hacerlo pasar por un purismo ideológico intachable. El haber montado esa campañita de “donde vaya el poder encontrará resistencia”, para descalificar a Hugo Chávez y Fidel Castro en la cumbre iberoamericana, es el mejor ejemplo de la pobreza analítica con la que afrontan los acontecimientos estos compañeros. La clave del problema reside en englobar a todos los regímenes del mundo dentro del concepto “poder” y atacarlos a todos por igual, sean estos “poderes” imperialistas o del tercer mundo, ¡cómo si fueran exactamente lo mismo!
Por supuesto que para nosotros Chávez no es en absoluto el mesías revolucionario que las masas proletarias estaban esperando para ser emancipadas. Desde la Organización lo hemos caracterizado como el típico nacionalista burgués con retórica de izquierda, que no va a romper con las relaciones sociales capitalistas, por mas que hable del “socialismo del siglo XXI”, sin embargo, eso no lo convierte en el “dictador” que nos quieren vender los de la CNT ó El Libertario de Venezuela.
Nosotros, que al contrario de gente como la de El Libertario, hacemos partir nuestras posiciones políticas de una perspectiva de CLASE, hemos dicho claramente, que para los intereses de la clase proletaria, es mucho mas correcto que ésta, se encuentre detrás de Chávez, que del imperialismo.
“El hecho de que los obreros venezolanos, los campesinos, estudiantes y desempleados, se encuentren respaldando enérgicamente a Chávez, es el producto del interés que se ha despertado en las masas por la vida económica y política de su país y es un claro reflejo de ese nivel de concientización que han logrado, gracias al entendimiento del papel nefasto que juega, y busca incrementar, la intervención imperialista.” De Solidaridad Proletaria número 8
Esto no significa de ningún modo brindarle apoyo político al presidente venezolano, sino que nuestra aspiración última es la de la Revolución Socialista y Libertaria, y que el proletariado venezolano se encuentra mucho mas cerca de esa perspectiva detrás de Chávez que si estuviera respaldando a la oposición golpista.
El movimiento popular que se ha creado entorno al gobierno “bolivariano” cuenta con una dirección burguesa, según nosotros, el papel de los anarquistas es hacer una intervención directa en dicho movimiento, donde se encuentran los trabajadores y luchar desde ahí por la independencia política de la clase, así como de la construcción de una perspectiva abiertamente proletaria y revolucionaria: Superar al chavismo.
La conclusión de El Libertario es la del aislamiento, la de “no mancharse las manos” con movimientos que simpatizan con el “poder”. Es una perspectiva reaccionaria, que no propone una salida, ni cuenta con estrategia alguna para llevar adelante una lucha anticapitalista.
Estos liquidacionistas ni siquiera tienen entre sus aspiraciones la construcción de un movimiento clasista, y que no se me acuse de calumniarlos, la prueba está en uno de los artículos de su número anterior, donde clasifican al CLASISMO de DISCRIMINATORIO y nos dicen que los ricos y pobres somos iguales, pero que la desgraciada televisión quiere dividirnos.
“La programación actual y pasada, siempre a estado basada en la competencia entre seres iguales como los son los hombres y las mujeres, ricos y pobres, niños y niñas; estas competencias nos son influenciadas a través de programas de contenido sexista, homofóbico, clasista entre otros términos de discriminación, en donde se dividen a las personas en dos grupos o más, creando así competencia y no cooperación para lograr el éxito” De El Libertario número 44
SIN PALABRAS.
- Ricardo Fuego
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No realizo ninguna defensa de la CNT o El Libertario (todo el que conoce lo que pienso se reiría al pensar que yo defiendo a la CNT), pero lo que está escrito arriba por bakuninista parece una versión izquierdista del discurso de El Militante.
Primero, dar un saludo a la bandera a todos los principios revolucionarios (asi no sospechan que somos reformistas).
Segundo, acusar de sectario a todo el que no se dé cuenta que un gobierno imperialista y un gobierno tercermundista "no es lo mismo". ¡Ahora los que estamos contra todos los gobiernos necesitamos entrar en la puja politiquera entre los distintos gobiernos!
Tercero, aseverar que, aunque no nos guste, las masas venezolanas están con Chavez y por lo tanto "hay que tener una política hacia ellas". Esto quiere decir que decir la verdad de frente (que Chavez es otro explotador más) sería "sectario". Entonces, hay que encontrar una manera de no hacer ni apoyo ni oposición abierta, sino una posición pragmática.
Para darle más fuerza a este punto hay que acusar a todo el que tenga una posición principista de independencia de clase de "no mancharse las manos". ¿Esto que quiere decir? Que lo correcto es "mancharnos las manos" o "embarrarnos los pies". Las típicas arengas del reformismo.
Cuarto, ridiculizar todas las posiciones "sectarias" y ofrecer a cambio una posición "realista", que mantenga el equilibrio entre intransigencia de principios y flexibilidad táctica. Mantener los principios "revolucionarios" pero tampoco ser "sectario".
Todo esto es típico pensamiento de partido político, regulado por la lógica cuantitativa. Como la actividad política se reduce a "insertar un programa" entre las masas, hay que hallar la manera más inteligente de hacerlo. Somos revolucionarios pero las masas siguen a un reformista. Entonces, no podemos decir la verdad de plano, hay que encontrar alguna manera de que las masas adopten un programa revolucionario (y por lo tanto, fuera y contra el chavismo) pero sin que lo sepan o sabiéndolo a medias. Asi que, transitoriamente, cualquier oposición abierta a Chavez es "liquidacionista".
Esto es pura política de jefe.
Primero, dar un saludo a la bandera a todos los principios revolucionarios (asi no sospechan que somos reformistas).
Segundo, acusar de sectario a todo el que no se dé cuenta que un gobierno imperialista y un gobierno tercermundista "no es lo mismo". ¡Ahora los que estamos contra todos los gobiernos necesitamos entrar en la puja politiquera entre los distintos gobiernos!
Tercero, aseverar que, aunque no nos guste, las masas venezolanas están con Chavez y por lo tanto "hay que tener una política hacia ellas". Esto quiere decir que decir la verdad de frente (que Chavez es otro explotador más) sería "sectario". Entonces, hay que encontrar una manera de no hacer ni apoyo ni oposición abierta, sino una posición pragmática.
Para darle más fuerza a este punto hay que acusar a todo el que tenga una posición principista de independencia de clase de "no mancharse las manos". ¿Esto que quiere decir? Que lo correcto es "mancharnos las manos" o "embarrarnos los pies". Las típicas arengas del reformismo.
Cuarto, ridiculizar todas las posiciones "sectarias" y ofrecer a cambio una posición "realista", que mantenga el equilibrio entre intransigencia de principios y flexibilidad táctica. Mantener los principios "revolucionarios" pero tampoco ser "sectario".
Todo esto es típico pensamiento de partido político, regulado por la lógica cuantitativa. Como la actividad política se reduce a "insertar un programa" entre las masas, hay que hallar la manera más inteligente de hacerlo. Somos revolucionarios pero las masas siguen a un reformista. Entonces, no podemos decir la verdad de plano, hay que encontrar alguna manera de que las masas adopten un programa revolucionario (y por lo tanto, fuera y contra el chavismo) pero sin que lo sepan o sabiéndolo a medias. Asi que, transitoriamente, cualquier oposición abierta a Chavez es "liquidacionista".
Esto es pura política de jefe.
Ni partidos ni sindicatos, ni siglas ni dirigentes: ¡autonomía proletaria!
Círculo Internacional de Comunistas Antibolcheviques
cica_web@yahoo.com
http://www.geocities.com/cica_web
Círculo Internacional de Comunistas Antibolcheviques
cica_web@yahoo.com
http://www.geocities.com/cica_web
Salud. Me parece muy interesante el debate, y creo que todas las posturas son muy valiosas. Lamentablemente el compañero del primer texto fue bastante agresivo hacia el MLC, pero sin embargo creo que planteó un debate totalmente necesario.
En realidad, creo que lo que hay que debatir es aún más profundo: ¿cuál debe ser nuestra postura -en tanto partidarios de la Revolución Social- hacia todo movimiento reformista?
Creo que estamos todos de acuerdo en que ni Chávez ni Fidel Castro representan el modelo de sociedad que nosotros -anarquistas, consejistas, asamblearios, etc.- deseamos y construimos.
Por lo tanto, cualquier pocisionamiento que tengamos ante ellos tiene que partir de la premisa: ¿Son Chávez y Fidel Castro líderes reformistas -en el sentido favorable al pueblo- del sistema?
Esto a la vez nos lleva al interrogante que planteé antes: si fueran realmente líderes reformistas (es decir, que representan modelos capitalistas menos alienantes que el clásico neoliberalismo) ¿cuál debería ser nuestro pocisionamiento?
Por lo tanto, pregunto a los compañeros venezolanos y cubanos ¿significan Chávez y Fidel Castro una mejora, aunque sea leve, en las condiciones de vida de los pueblos, respecto a los modelos anteriores a ellos -o los que, desde el capitalismo neoliberal, los enfrentan- ?
Y también ¿sienten los pueblos cubanos y venezolanos, que Fidel Castro y Chávez los conducen a unas mejora en las condiciones de vida?
Si ambas respuestas son afirmaciones, entonces creo que nuestra postura tiene que ser, como afirman los compañeros de la ACL mexicana, pelear desde adentro del movimiento, para que las personas que participen en ellos superen a todas las direcciones (sean de derecha o de izquierda), tomando su destino en sus propias manos, mediante la auto-convocatoria, el protagonismo de todos, la democracia directa, asamblearia, autonomía, etc.
De esta manera, se aprovecharía el impulso que implican estos líderes para sobrepasarlos, avanzando en el camino de la autoactividad hacia la Revolución Social, y al mismo tiempo se defenderían las pequeñas reformas que implican para los sectores más alienados estos lideres.
Si las respuestas, en cambio, fueran negaciones, creo que la postura más adecuada es la confrontación lisa y llana, matizando en algunos casos en sus aspectos progresivos (si los tuvieran).
Creo que aquí el eje del debate no debe ser el anti-imperialismo (categoría que de por sí no implica mejoras en la vida de las multitudes oprimidas) si no el "reformismo progresivo", que expuse anteriormente.
Saludos fraternales
El Ale de Argentina
En realidad, creo que lo que hay que debatir es aún más profundo: ¿cuál debe ser nuestra postura -en tanto partidarios de la Revolución Social- hacia todo movimiento reformista?
Creo que estamos todos de acuerdo en que ni Chávez ni Fidel Castro representan el modelo de sociedad que nosotros -anarquistas, consejistas, asamblearios, etc.- deseamos y construimos.
Por lo tanto, cualquier pocisionamiento que tengamos ante ellos tiene que partir de la premisa: ¿Son Chávez y Fidel Castro líderes reformistas -en el sentido favorable al pueblo- del sistema?
Esto a la vez nos lleva al interrogante que planteé antes: si fueran realmente líderes reformistas (es decir, que representan modelos capitalistas menos alienantes que el clásico neoliberalismo) ¿cuál debería ser nuestro pocisionamiento?
Por lo tanto, pregunto a los compañeros venezolanos y cubanos ¿significan Chávez y Fidel Castro una mejora, aunque sea leve, en las condiciones de vida de los pueblos, respecto a los modelos anteriores a ellos -o los que, desde el capitalismo neoliberal, los enfrentan- ?
Y también ¿sienten los pueblos cubanos y venezolanos, que Fidel Castro y Chávez los conducen a unas mejora en las condiciones de vida?
Si ambas respuestas son afirmaciones, entonces creo que nuestra postura tiene que ser, como afirman los compañeros de la ACL mexicana, pelear desde adentro del movimiento, para que las personas que participen en ellos superen a todas las direcciones (sean de derecha o de izquierda), tomando su destino en sus propias manos, mediante la auto-convocatoria, el protagonismo de todos, la democracia directa, asamblearia, autonomía, etc.
De esta manera, se aprovecharía el impulso que implican estos líderes para sobrepasarlos, avanzando en el camino de la autoactividad hacia la Revolución Social, y al mismo tiempo se defenderían las pequeñas reformas que implican para los sectores más alienados estos lideres.
Si las respuestas, en cambio, fueran negaciones, creo que la postura más adecuada es la confrontación lisa y llana, matizando en algunos casos en sus aspectos progresivos (si los tuvieran).
Creo que aquí el eje del debate no debe ser el anti-imperialismo (categoría que de por sí no implica mejoras en la vida de las multitudes oprimidas) si no el "reformismo progresivo", que expuse anteriormente.
Saludos fraternales
El Ale de Argentina
Me olvidaba de dos posibilidades:
1)Que el pueblo tenga expectativas en los líderes, aunque estos no hayan tomado medidas reales para favorecerlo. En este caso, creo que la postura a adoptar tiene que ser de "neutralidad exigente", es decir, de exigirle a los líderes que hagan efectivos sus discursos progresistas, sin pocisionarse a favor ni en contra. De esta manera, si las multitudes se movilizaran, los gobiernos podrían o bien conceder reformas (lo cual nos lleva al primer caso que planteé) o rechazalas (lo que nos conduce al segundo)
2)Que el pueblo no tenga expectativas aunque el gobierno haya tomado medidas que en la práctica lo favorece. Este caso es improbable, porque si un gobierno realmente concede mejoras para las multitudes, es porque estas se lo exigieron, pasiva o activamente.
Quería además analizar el caso de Chile con Allende, ya que, según tengo entendido, el gobierno de la UP tomó medidas que favorecieron en gran medida a los explotados, y a la vez estimuló una gran movilización popular que terminó superándolo dándose en la práctica algunas colectivizaciones, que el gobierno se vio en la disyuntiva de favorecer o reprimir. Como no hizo ninguna de las dos cosas, fue derribado por la burguesía, comenzando un período de reacción que el pueblo no logró combatir.
Este caso está muy relacionado también con las posibilidades que abre la elección de Evo Morales en Bolivia, quien podría ser un nuevo Allende, o más bien un nuevo Lula, o inclusive la palanca que desate paradójicamente la Revolución Social.
1)Que el pueblo tenga expectativas en los líderes, aunque estos no hayan tomado medidas reales para favorecerlo. En este caso, creo que la postura a adoptar tiene que ser de "neutralidad exigente", es decir, de exigirle a los líderes que hagan efectivos sus discursos progresistas, sin pocisionarse a favor ni en contra. De esta manera, si las multitudes se movilizaran, los gobiernos podrían o bien conceder reformas (lo cual nos lleva al primer caso que planteé) o rechazalas (lo que nos conduce al segundo)
2)Que el pueblo no tenga expectativas aunque el gobierno haya tomado medidas que en la práctica lo favorece. Este caso es improbable, porque si un gobierno realmente concede mejoras para las multitudes, es porque estas se lo exigieron, pasiva o activamente.
Quería además analizar el caso de Chile con Allende, ya que, según tengo entendido, el gobierno de la UP tomó medidas que favorecieron en gran medida a los explotados, y a la vez estimuló una gran movilización popular que terminó superándolo dándose en la práctica algunas colectivizaciones, que el gobierno se vio en la disyuntiva de favorecer o reprimir. Como no hizo ninguna de las dos cosas, fue derribado por la burguesía, comenzando un período de reacción que el pueblo no logró combatir.
Este caso está muy relacionado también con las posibilidades que abre la elección de Evo Morales en Bolivia, quien podría ser un nuevo Allende, o más bien un nuevo Lula, o inclusive la palanca que desate paradójicamente la Revolución Social.
- Ricardo Fuego
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No hay una explotación mejor que la otra ni existen regímenes "menos alienantes" que otros.
O se combate la explotación en todas sus formas o se es cómplice de ella. En esto no hay término medio.
Los revolucionarios no buscamos que los explotados "vivan mejor", sino que dejen de ser explotados.
O se combate la explotación en todas sus formas o se es cómplice de ella. En esto no hay término medio.
Los revolucionarios no buscamos que los explotados "vivan mejor", sino que dejen de ser explotados.
Ni partidos ni sindicatos, ni siglas ni dirigentes: ¡autonomía proletaria!
Círculo Internacional de Comunistas Antibolcheviques
cica_web@yahoo.com
http://www.geocities.com/cica_web
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No estoy de acuerdo Paul. Esa visión del mundo me parece extremadamente limitada.
No es lo mismo la explotación ultracapitalista ultrautoritaria -jornada laboral de 12 horas, salarios mínimos, maltrato, riesgos de accidentes, dictadura militar, prohibición absoluta de la libre asociación, detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones- que la explotación capitalista "constitucional" -jornada de 8 horas, salarios que alcanzan para vivir, respeto al trabajador, condiciones laborales, sistema parlamentario, libertad de asociación y prensa, detenciones únicamente al amparo de la ley-.
Ninguno de esos dos modelos es el que queremos, sin embargo, mientras no tengamos fuerzas para revolucionar la sociedad, al menos hay que luchar por vivir en el segundo modelo, y no en el primero.
No es lo mismo la explotación ultracapitalista ultrautoritaria -jornada laboral de 12 horas, salarios mínimos, maltrato, riesgos de accidentes, dictadura militar, prohibición absoluta de la libre asociación, detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones- que la explotación capitalista "constitucional" -jornada de 8 horas, salarios que alcanzan para vivir, respeto al trabajador, condiciones laborales, sistema parlamentario, libertad de asociación y prensa, detenciones únicamente al amparo de la ley-.
Ninguno de esos dos modelos es el que queremos, sin embargo, mientras no tengamos fuerzas para revolucionar la sociedad, al menos hay que luchar por vivir en el segundo modelo, y no en el primero.
- LuCyFeR_1818
- Mensajes: 185
- Registrado: 28 Oct 2005, 20:19
- Ubicación: Andalucía
No podemos pretender salvar al mundo de la totalidad de sus miserias. En términos absolutos, sólo existe un derecho legítimo: el derecho a desobedecer.
No luchamos para ser mejor tratados por nuestros amos. Aspiramos a vivir libres entre semejantes y no nos cabe otra cosa que esperar de nuestra rebeldía, que el maltrato más despiadado.
Nuestros enemigos no son el hambre, el dolor y la muerte. A estos los toleramos como acordes de la sinfonía de la vida. El miedo y la necedad, son nuestros auténticos adversarios, los únicos que merecen sucumbir sepultados en el silencio.
Saludos.
No luchamos para ser mejor tratados por nuestros amos. Aspiramos a vivir libres entre semejantes y no nos cabe otra cosa que esperar de nuestra rebeldía, que el maltrato más despiadado.
Nuestros enemigos no son el hambre, el dolor y la muerte. A estos los toleramos como acordes de la sinfonía de la vida. El miedo y la necedad, son nuestros auténticos adversarios, los únicos que merecen sucumbir sepultados en el silencio.
Saludos.
"Hay hombres que luchan un dia y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay los que luchan muchos años y son muy buenos, pero hay los que luchan toda una vida,
esos son los IMPRESCINDIBLES"
BERTOLT BRECHT
esos son los IMPRESCINDIBLES"
BERTOLT BRECHT