El movimiento de mujeres anarquistas en Argentina hacia principios de siglo

De Ateneo Virtual
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Anarquismo y feminismo: el movimiento de mujeres anarquistas con sus logros y desafíos hacia principios de siglo

El movimiento anarquista del siglo XIX pone en marcha un proceso cultural alternativo que presiona y resquebraja el sistema ideológico vigente, se revela como una tentativa rupturista de las costumbres, en especial de aquellas que son reguladoras de la sexualidad.


La retorica anarquista, en su forma y contenido, irrumpe solitaria en uno de los centros mas fértiles de la trata de blancas como lo era la argentina de la época, y tiene un lugar protagónico en la lucha por la transformación de la moral victoriana local. Habría que comprender sus propuestas en torno a la problemática de la discriminación femenina y la sexualidad como una corriente antecesora del feminismo de los años 60, por mas que las feministas actuales soslayen (por desconociemiento) la fuerza del pionerismo libertario.


FORMA ORGANIZATIVA DE LAS MUJERES DE PRINCIPIO DE SIGLO

Con el flujo de las corrientes inmigratorias de ultramar en la Argentina (1870- 1930), un grupo sesgado de mujeres se lanza a conquistar derechos que aun no les son reconocidos en el campo laboral, civil, jurídico y educativo.


Los finales de siglo marcan el punto de partida de una leve inserción de la mujer en el campo laboral, el sindical y el de las luchas sociales, y se corresponde con el surgimiento de sectores obreros originados por la inmigración, asi como la consecuente aparición embrionaria de sus primeras organizaciones gremiales. Cabe recordar entonces que un clima tibio de reivindicaciones es generado por las mujeres en los principales centros urbanos e industriales, sus formas organizativas son espontáneas, efimeras y circunscriptas- casi siempre al recurso de la accioón directa.


Su autoconvocatoria fluctua entre demandas urgentes y puntuales o tratativas rupturistas de las costumbres tradicionales de un orden nuevo. Las posiciones que asumen las protagonistas no encierran ideas acabadas con respecto a la discriminación de genero. En realidad, la ofensiva vanguardista femenina de la epoca dirige sus criticas, basicamente, el sistema capitalista como unico orden de opresión existente, en tanto definen la opresión sexual no como un sistema de representación simbólica y material si no mas bien como compartamiento egoísta de los hombres. Casi todas cuestionan y comprenden su entorno desde la practica y la experiencia pesonal, a partir de sus marcas como mujeres, o bien, orientadas por las propuestas liberadoras que encierran sus referentes ideológicos. Este diagnóstico sesgado en sus miras no es caprichoso: se debera esperar el impacto del fenómeno "women's lib" de los 60, para encabezar esta cruzada que encierra la producción de marcos teóricos en torno al patriarcado y al sexismo.

TRES GENERACIONES DE LIBERTARIAS

A partir de 1880, se registran los primeros antecedentes de legendarias femeninas en los ámbitos libertarios, cuyos nombres comienzan a circular en la prensa contestataria de la epoca. de las mas invocadas se registran: Virginia Bolten, Teresa Caporaletti, Ana Maria Mazzoni y Pepita Guerra entre otras.


Durante la primera década del siglo emerge otra camada mas numerosa de militantes anarquistas en el río de la plata. Además de las ya nombradas se recuerda a Juana Rouco Buela, Maria Collazo, Maria Calvia, Carolina Urquiza, Maria Reyes, Marta Newelstein.


En tanto Rosa Dubovsky, Juana Dalla Valle, Iris Pavon, Angelica Tressa, Clarita y Sara Morocoff, Concepcion Fernandez, Ana Piacenza, Mercedez Pereyra Rodriguez, Hilda Frutos, Electra Molinas, Angeles Dermus Toca, Manuela Fina, Blanca Machado, Elvira Mendoza, Mercedes Pereyra, Edna Capparoni, M. Antonia Saldaño, Herminia Brumana, Salvadora Medina Onrubia y muchas mas participaron a lo largo de las décadas del '30, '40 y '50. En líneas generales, estas tres generaciones de mujeres son sensibles a las ondas expansivas en torno a los debates vanguardistas generados en los paises centrales, orientados hacia la emncipacion social, sexual e individual. Pensadoras de la talla de Louise Michel, Ana M. Mazzoni, Concepcion Arenal, Teresa Claramunt, Alejandra David, Belen de Sarraga, Lola Iturbe, Soledad Gustavo (Teresa Mañé), Federica Montseny, Emma Goldman, Milly Rocker, Suceso Portales, Hidalgat, sirven de base teórica y metodológica para que nuestras luchadoras locales se lancen a la práctica política.

LAS AGRUPACIONES INFORMALES FEMENINAS DEL PASADO SON LOS GRUPOS DE REFLEXIÓN DEL PRESENTE

Las prédicas de liberación femenina circulan en los sitios conocidos y transitados porla concurrencia cotidiana, y tambien en aquellos espacios nuevos creados para la practica concreta de difusión y orientación a lxs simpatizantes. Asi surgen centros de estudios Sociales y de Propaganda, por los comités de presxs sociales, organizaciones gremiales mixtas y de mujeres y de grupos informales femeninos. El diario "La Protesta" a lo largo de su recorrido, dedica espacio suficiente para que muchas de estas mujeres expresen sus críticas y su necesidad de apoyo explícito por parte del moviemiento anarquista a las luchas femeninas. Así mismo aparecen dos periódicos especificos de género: "La Voz de la Mujer" (1896/97) dirigido por Virginia Bolten, y "Nuestra Tribuna" (1922/25) bajo la responsabilidad de Juana Rouco Buela, ambas publicaciones son enteramente escritas por y para mujeres.


En cuanto a las agrupaciones informales de mujeres, constituyeron lugares mas acabados para reflexionar sobre las cuestiones específicas y para organizar desde allí estrategias de lucha economica y social. Estos centros tambien permitieron debatir problematicas propias ampliando asi sus horizontes de referencia.


En 1902 se constituye el grupo de "Las libertarias" cuyo perfil consistía en la busqueda de alternativas de resistencia para las mujeres en tanto trabajadoras. Su espiritu manifiesto se expresa en la siguiente convocatoria: "...A las compañeras: en casi todas las ciudades del mundo civilizado, las proletarias se unen y tratan de emanciparse, imponiendose al a burguesía explotadora. Unamonós, proletarias, no solamente para aumenar nuestro grupo sino para instruirnos reciprocamente. Las luchas parciales que ahora sostenemos pueden ser un dia no lejano solidarias y contemporáneas con las de todxs lxs trabajadorxs, sin distancia de sexo".


Dos años mas tarde surge el "Comité de huelga femenina", dependiente de la "Federación Obrera Anarquista" pero tendrá una vida efímera por los condicionamientos propios del anarquismo a la organicidad: Paralelamente se crea el grupo "Alcala del Valle", que se transformará en 1907 en el "Centro Femenino Anarquista". Durante ese mismo período nace en Rosario la agrupación "Luisa Michel", como un recordatorio de la fogosa comunera parisina. Sus manifiestos se manifiestan por un estilo verborrágico y batallador contra la esclavitud y la explotación en el ámbito cotidiano de la familia y el hogar. Representaron una de las versiones mas radicalizadas sobre la libertad de amar, retomando las pocisiones transgresoras del grupo libertario norteamericano "Las amantes libres" que provoco una revolución en la retorica hacia 1870.


Las participantes de estos colectivos nombrados atendian las grandes cuestiones discriminatorias hacia el colectivo femenino en torno a las necesidades insatisfechas puntuales, sin perder por ello el horizonte sobre ciertas intencionalidades de modificacion del orden establecido, Se desarrollaban en comites de propaganda entre aquelas mujeres que trabajan a destajo dentro y fuera de los establecimientos industriales, de allí que redactaban manifiestos que eran repartidos a las salidas de las fábricas, talleres y otros lugares laborales, a fin de persuadirlas a organizarse en sociedades de residencia o a salidarizarse con las ya existentes.


La concurrencia cotidiana de mujeres a estos grupos informales no era demasiado numerosa ni regular, y esta situacion se reitera y se reproduce en los espacios políticos y gremiales: responde en parte, a la escasez de figuras dirigentes dispuestas a la simultaneidad de acciones en sociedades de resistencia, centros femeninos y comités huelguisticos que son llevados adelante por estas mismas líderes. Estos fuertes desgastes personales provocan una tendencia a la dispercion frente a las exigencias de las luchas desarrolladas frente a las exigencias de las luchas desarrolladas dentro y fuera del hogar, la ausencia de la colaboracion de sus familiares intimos, la sobreimpocision de las obligaciones domesticas con las extra-domesticas, e incluso los obstáculos permanentes presentados por otras mujeres que no alcanzan a entender la dimensión e importancia de las propuestas y operaciones existentes. La incomprención de sus pares partia de la tendencia social a reprimir con mas enfasis a las activistas femeninas que a los masculinos, ya que ellas rompen el modelo tradicional de genero sustentado en desigual division sexual del trabajo. El caso específico de las mujeres cuyos compañeros son militantes o adherentes al ideario anarquista, se refuerza el rol idealizado de la maternidad por su precensia activa dentro del núcleo familiar. Las razones son evidentes: la familia anarquista casi siempre esta al margen de la ley. Un libertario vive observado, perseguido y condenadx por el orden establecido: es corridx de los conventillos y de los lugares laborales, pasa largos períodos en prisión, en la clandestinidad o deportadx. Esto provoca que las obligaciones mayores y menores en torno al mantenimiento material y emocional de los vastagos y de la unidad doméstica decaiga en la mujer. Ahora bien: si ella, en vez de cumplir el rol de compañera es o acompañante es tambien activista a la par de conyugue o camarada, la situación se complejiza por las espectativas tan altas puestas en su "noble" función de ser pieza fundamental en la unidad de la familia.


Otro detalle que no debemos olvidar es la falta de recursos materiales y espacio físico propio que imposibilita seriamente a los grupos de mujeres formalizarse en autoconvocatoria efectiva. La mayoría de las veces se reunen en sindicatos mixtos o masculinos que ofrecen su local para el evento.


Éstas son algunas de las razones que condicionan a la participacion femenina en los espacios politicos publicos que se van constituyendo con la celeridad de los cambios provocados por las luchas sociales, a lo largo de la primera década del siglo XX.

UNA HISTORIA CON HISTORIA DE MUJERES

Como un cuento popular transmitido de boca en boca, la historia de mujeres se va armando, como si fuese un rompecabezas, con datos imprecisos, ausencias referenciales y muchas de ellas son recuperadas a través de relatos orales y con perfiles de anécdotas. Por esta razón gran parte de estas protagonistas del pasado pierden su carácter trascendental al intentar reconstruir sus historias de vida.


Llama la atención que casi ninguna obra referida a la historia del movimiento obrero y a las luchas sociales en la Argentina haya registrado la participación de las mujeres en la gestación de los procesos y por la conquista de los derechos de su clase y en especial, por su condición de género.


Poco se ha avanzado debido a una presencia poco numerosa y en especial, por la falta de producción propia sobre su protagonismo social, y de escritos referidos a la época que reflexionen en torno a la discriminación de genero dentro y fuera del movimiento anarquista.


Esta invisibilidad femenina latente y subrepticia radica en el hecho de que, en la vida revolucionaria de principios de siglo, las figuras activas, numerosas y constantes son varoniles, justamente por la falta de compromiso dentro de la dinámica familiar, si bien su estatus supremo debe ser considerado en el marco del contexto histórico imperante: la marida masculina de la racionalidad, aun, para el cuestionamiento de la cultura patriarcal.


El dilema que se presenta entonces, es que a menudo delatan visiones falocéntricas sustentadas en la superioridad de los hombres con respecto a las mujeres. Por lo tanto en el Río de la Plata las cuestiones cruciales que hacen el debate a la discriminación de género están impulsadas en el espacio público a través de una presencia constante de activistas e intelectuales masculinos que van armando una estrategia de máxima fundada en el significado rupturista de sus presupuestos.


Poco se sabe sobre los efectos de transformación que produjo dicha lexicalidad revolucionaria al interior del movimiento de mujeres locales. Fue diferente en Europa y EEUU, donde la expresividad y acciones subversivas de las formas sexistas prevalecientes fueron desarrolladas y ejecutadas también por una amplia franja de mujeres contestatarias, provenientes de la intelectualidad y el feminismo.


En realidad, la ofensiva libertaria dirige sus críticas hacia el sistema capitalista como el único orden de opresión de género existente. Este diagnostico no es un capricho: aun se carece de un marco conceptualizador del sistema patriarcal y sexista para formar las condiciones de sometimiento específico de las mujeres en su rol de ama de casa, esposa y madre.


Pese a estos llamados de atención, la retórica libertaria introduce igualmente un claro pionerismo en el debate, al cuestionar el sometimiento femenino por el poder existente, expresado en el dominio masculino tanto en el espacio privado como en el público.


Mabel Bellucci. Asambleísta, feminista autónoma. Este artículo es una primera versión de un trabajo más ampliado,"Memoria, luchas de mujeres e ideario anarquista", aún sin publicar.