Opinión

Autor

Mi “Crítica de la noción de felicidad y repudio del hedonismo. La vida como esfuerzo”*, igual que las charlas y recensiones (en Ekintza Zuzena nº 35) que lo desarrollan, han suscitado fuertes incomprensiones, aunque también han recibido el respaldo de muchos, hastiados de la ideología oficial sobre la obligatoriedad del placer, y de que la búsqueda de la felicidad sea mandamiento número uno del orden constituido.

Las pasadas elecciones europeas han mostrado el declive de los partidos socialistas del Viejo Continente. Es comprensible, pues han sido usados para parar el primer golpe de la crisis económica. Sin embargo, su equivalente en EEUU, el partido Demócrata, conoce momentos de euforia, tras la derrota de Bush, lograda con la movilización de los anti-sistema, hoy entregados a Obama. Reflexionar sobre todo esto es necesario, dado que la socialdemocracia es hoy la primordial fuerza política reaccionaria.

Bueno, no sé cuál ha sido el detonante de la situación en la que estamos instalados, yo no soy economista, bueno en verdad creo que no soy nada, aparte de lo subjetivo, es decir: mamífero humano.

A veces me cuestiono si la mirada distorsionada que tenemos sobre los fenómenos sociales puede deberse a algo más allá de la tintada lente cóncava desde la que se nos permite ver a la propia sociedad.

Me interrogo y trato de sondear el problema en “buena lid”, con afán constructivo y desinteresado; no obstante, la conclusión, empírica, es siempre la misma.

–Acusado, ¡vuestras manos están llenas de sangre!

–¡Como vuestra toga roja, Señor Presidente!

Emile Henry (ante la Audiencia , 1894).

Hace unos días un hombre –según parece, una entidad biológica cargada de necesidades y deseos– cargó su coche contra la familia real de Holanda. El resultado fueron 8 muertos (incluyendo al propio regicida frustrado) y la dinastía monárquica ilesa.

Si, alegraos pues sois los únicos que no necesitáis hacer ninguna revolución, ni soñar en ninguna utopía para vivir conforme a lo que pensáis.

El temible proyecto de B. Obama, una revisión estratégica de la línea política-militar del imperio para superar el relativo fiasco de ésta con G. Bush, es complejo y afecta a numerosos aspectos. Uno es la recuperación de lo que aún permanece extramuros del radicalismo de los 60 y 70 del siglo pasado: a éste le ha llegado el momento de escoger ente alinearse definitivamente con las instituciones, rectificar sus viejos y descomunales desaciertos, haciéndose revolucionario, o extinguirse.

La búsqueda de la utopía ha creado sangrientos equívocos y algunos gestos heroicos. Empeñarse en ella es poco recomendable, viene a ser como tener un modelo de mujer perfecta y bajar a la arena a encontrarla. Cualquiera puede darse cuenta de que es inevitable el fracaso. Al principio uno suele engañarse, no se reparan en esos primeros desajustes respecto del modelo, pero con el tiempo... y luego viene el drama.

Alguien dijo en alguna ocasión, y no me importa ni quien ni cuando, que “Os espanhóis viven de costas a Portugal”, y lo cierto es que todavía hoy seguimos mirando a nuestros vecinos del norte olvidándonos la más de las veces de lo que acontece en nuestro vecino cultural y geográficamente más próximo.

Nadie o casi nadie ignora que el tema de la llamada “Memoria Histórica” se ha vuelto, desde hace algunos años, de actualidad en los medios informativos nacionales. Aunque esta “actualidad” no significa que el tema les interese realmente y mucho menos que quieran convertirlo en un verdadero debate público. La verdad es que, más alla de su interés por “cubrir la actualidad informativa” y justificar su “neutralidad informativa”, la mayoría de estos medios lo ha enterrado rapidamente.

Páginas

Aviso Legal  |  Política de Privacidad  |  Contacto  |  Licencias de Programas  |  Ayuda  |  Soporte Económico  |  Nodo50.org