[Sevilla] El Huerto del Rey Moro frente al urbicidio

Los cascos históricos andaluces sufren en la actualidad la última fase de un proceso que, desde las políticas de rehabilitación patrimonial de los años 80 y la letal repercusión de los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI), ha transformado radicalmente la realidad de los barrios y gentes que los integran a través de una gentrificación despiadada, planes URBAN especulativos, más planes especiales y las nuevas Áreas de Gestión Integral planteadas por la administración autonómica para, mediante Áreas de Rehabilitación Concertada (ARC) entre las administraciones autonómica y municipal.

 

Y a través de la espectacularización de los espacios públicos y la rehabilitación de la vivienda, introducir los últimos resquicios de un pasado presente en la escenografía muerta del cartón piedra y las frases populistas…(”Sevilla la construcción de…una pesadilla”).

 

Pocos son los rincones intramuros que han escapado a la máquina urbanizadora que todo lo devora. Difícil es que esta ciudad dentro de la ciudad, herencia de su última etapa pretecnológica y de transformación hacia el espectáculo urbicida, albergue espacios públicos que permitan su uso y disfrute sin la temática rentabilidad económica del velador, la porra y el prohibido jugar a la pelota.

 

En la ciudad de Sevilla, sorprendentemente, aún sobrevive el mayor espacio público del casco histórico no urbanizado ni mercantilizado: el HUERTO del REY MORO. Antigua huerta precolombina, como casi todo el casco histórico norte entorno a los conventos, se encuentra situado entre las calles Sol y Enladrillada en uno de los barrios con mayor densidad edificatoria de la ciudad, en el sector noreste tras los Jardines del Valle.

 

Vinculada a la CASA del REY MORO, casa gótico-mudejar de fines del S. XV y la más antigua construcción doméstica excluyendo el Alcázar y residencias palaciegas, el HUERTO del REY MORO cuenta con 5000 m² de espacio vacío lleno de árboles, flora, fauna, niñ@s y vecin@s. CASA y HUERTA del REY MORO fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento, en el año 2001.

 

Abandonadas durante los últimos siglos, casa y huerta se transformaron de acuerdo a las necesidades del vecindario, en su momento la casa se transforma en Casa de Vecinos y la huerta en lugar de abastecimiento de higos, moras, nísperos, limones y naranjas de los árboles existentes y los productos hortícolas de los que cultivaron la huerta en épocas de necesidad. Los mayores del lugar aún recuerdan sus aventuras entre los restos de acequias, pozos, aljibes y albercas que configuraban este jardín-huerta, restos hoy desaparecidos bajo un relleno de escombros que ha ido colmatando y nivelando este singular espacio.

 

Tras años de bucólico y despiadado olvido, como el sufrido por el resto del barrio, la Huerta del Rey Moro vive desde hace tres años un revitalizante resurgir debido a la necesidad y el trabajo de sus vecin@s. Necesidad, por la ausencia de espacios públicos de encuentro, y trabajo por que han sido sus reivindicaciones y constancia las que han llenado de vida urbana y vecinal este maravilloso jardín público. El 15 de febrero de 2004 se inauguraba de forma vecinal la ocupación del espacio para uso y disfrute del vecindario.

 

Desde entonces hasta hoy múltiples han sido las reivindicaciones, propuestas y actividades que la Plataforma “La Noria” de Amig@s de la Huerta del rey Moro, creada por vecin@s, asociaciones y colectivos del barrio para la revitalización y uso de este espacio, han presentado a las administraciones públicas competentes.

 

El potencial de la Huerta del Rey Moro como espacio lúdico y de encuentro se revela como inmanente al mismo sin la necesidad de la clásica urbanización del espacio para su correcto uso que impone el urbanismo de autocad y catálogo. Diferentes espacios arbolados y vacíos verdes permiten albergar el reposo y el ocio entorno a actividades medioambientales, comidas populares, un cine de verano, jornadas infantiles de juegos, actuaciones musicales, teatrales, títeres, talleres de pintura y muchas otras propuestas que se dinamizan y trabajan por la plataforma “La Noria”.

 

Uno de los proyectos más importantes que se ha realizado hasta ahora en el Huerto del Rey Moro es la creación de un programa de huertos escolares con los colegios públicos del entorno. Este proyecto ha vinculado a el huerto a 800 escolares que han realizado múltiples jornadas de trabajo en torno a la cultura hortofrutícola y medioambiental, lo que ha permitido generar una pequeña infraestructura de huertos donde nuestros hij@s han aprendido a semillar, transplantar, distinguir variedades, a tratar plagas, instalar sistemas de riego y múltiples actividades en torno a la alimentación saludable y una cultura, la de la huerta y los productos ecológicos, que tan importante repercusión tiene en nuestra salud y nuestro medioambiente, su biodiversidad y nuestro futuro, tanto económico como sostenible.

 

Todo esta realidad se enfrenta a una planificación urbanística, la determinada por el Plan General de Ordenación Urbana de 1987, íntegramente heredada por el PGOU de 2006 (ARI-DC 05 Huerta del Rey Moro), que únicamente trata de obtener rentabilidad política a través de la promoción de viviendas públicas y la privatización de la huerta como jardín semiprivado, no respetando las determinaciones del Plan Especial del Casco Histórico que establece como usos del espacio: “la huerta arqueológica previa a 1492, huertas pedagógicas y científicas, esparcimiento y recreo compatibles con la huerta, organización de eventos y fiestas compatibles con la huerta, residencial y servicios de interés público y social”, y la declaración como Monumento de la integridad de la huerta.

 

A pesar de esta específica protección las condiciones particulares de la unidad de ejecución UE-2 Huerta del Rey Moro, que determina el Plan Especial del Casco Histórico Sector 3 Santa Paula-Santa Lucía, contemplan la construcción de viviendas en este vestigio incomparable del urbanismo sevillano. Aduciendo a la recuperación de la sección clásica del callejero se pretenden construir dos bloques de viviendas que cerrarían la potencial permeabilidad espacial y visual de la calle Enladrillada, cuyo precario cerramiento actual podría sustituirse por un cierre ligero, como en los parques, para contemplar el espectacular vacío verde que esconde.

 

Esta desafortunada interpretación del espacio actual y su potencial como espacio público de encuentro, tan necesario en estos barrios carentes de espacios de esparcimiento y ocio al aire libre, plantea un futuro incierto en el que la convivencia del proceso vecinal en marcha y la responsabilidades de la administración para con la ciudad y sus vecin@s deben de consensuarse según las necesidades reales del barrio y de acuerdo a sus carencias en materia de espacios públicos y equipamientos, que no necesariamente de vivienda, de las que aún quedan algunas miles vacías en el centro.

 

Frente al urbicidio. Esta es la postura del Huerto del Rey Moro y de la plataforma “La Noria”, imbuidos en una lucha ardua y tediosa contra las legislaciones y planes urbanísticos que, a golpe de m² de manchas de colores y espectaculares fotomontajes, se han olvidado que la ciudad, sus cánones y referentes, se ha forjado en la cotidianeidad de la calle y la plaza, la vivencia espacial y humana a través de relaciones espaciales y económicas espontáneas y variables, no estigmatizadas ni mercantilizadas por la rentabilidad turística a largo plazo o por la rentabilidad política cuatrienal. Evitemos el urbicidio.

 

Joaquín Moral García para GAS  www.grupodeaccionsocial.net

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