Encantado con la sentencia


Respeto total a los jueces. Ñigo ñigo.

Uy, que estoy encantado con la que hay liada en Cataluña a cuenta de la sentencia esa. Miles de personas manifestándose, pidiendo la libertad de los presos, colapsando la ciudad. Por supuesto que hay violencia: la que genera el Estado y la policía, porque la violencia no puede faltar donde haya resistencia al Estado. Es decir: de un lado hay gente de a pie descontenta porque siempre hay motivos de descontento; del otro hay gobernantes, policías, periodistas, opinantes, políticos, jueces… ¿Con quién estoy siempre? Pues con los manifestantes, por supuesto. Por la libertad, claro que sí. Sin respeto de ningún tipo a las resoluciones judiciales, porque lo que diga el juez se aguanta porque no queda otra, no porque se respete, a ver si vamos a ser tontos ahora. Un juez al fin y al cabo, tiene que cagar como cualquier vecino. Y convendría reflexionar sobre un par de cuestiones.

La primera, la de la oportunidad perdida. A la vista está que si el movimiento social que hay en marcha quisiera, podría tomar Cataluña sin pegar ni un solo tiro. Y el Estado carecería de capacidad de respuesta, ya que frente a cientos de miles de personas decididas, no hay manera de luchar. O sea, que si el día del referéndum los dos millones de votantes hubiesen ocupado no solo los colegios electorales, si no todo punto estratégico como carreteras, plantas de energía, agua, gas, gasolineras, emisoras de radio y televisión, periódicos…, a día de hoy Cataluña sería independiente del Estado español, y con algo de suerte de todos los Estados. Y así los presos andarían libres y ociosos dando conferencias, y el planeta tendría otro modelo más libertario que seguir. En mi opinión, poner tanta energía en marcha, para pedir simplemente otro referéndum más para crear un Estado, y que suelten a unos pocos presos, es muy poco ambicioso. Y es que los políticos nunca convocan: desconvocan.

La segunda cuestión se me ha olvidado cuál era. Era algo que resolvería todo este enredo, pero se me ha ido.

Sea como sea, estamos contemplando la inoperancia de todos los políticos habidos y por haber. Mientras que en los parlamentos lo único que hacen es hablar y conversar animadamente en la cafetería, dándose abrazos y besos, y posando en la tele como que se llevan mal…, joder, que llevan mas de un año sin hacer ni el huevo, nada más que haciendo fintas, esperando las resoluciones judiciales, condenando la violencia (ajena) a todas horas. Mientras que los políticos, en resumen, cobran la nómina sin que se les vea el trabajo realizado, es la gente que desobedece, la que se manifiesta e incumple con el protocolo, la que pone los titulares de la prensa. Y es la que consigue llegar mucho más allá, de lo que cualquier partido prometa. Porque contra millones de personas informales y decididas, cada cual haciendo lo que le toca, no hay policía o ejército que pueda. Y es que donde el Estado se encuentra más cómodo, es combatiendo a otro Estado, creado o por venir. 

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NOTA

El título es un mero enganche, so carajote.

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