Activismo por activismo y follar por follar

Me decía un colega esta tarde, que el activismo por el activismo no es válido. Es una consigna que he escuchado durante décadas. El activismo por el activismo, vendría a ser una militancia que se lleva a cabo sin ton ni son. Y cada vez que me lo sueltan, me imagino a alguien que para hacerse una paja, pretende llevarla a cabo leyendo la Enciclopedia del Sexo de 1972… Es muy difícil si tienes que sostener un libro tan gordo, te lo aseguro. Entre analizar el follar, y el follar por follar... Por supuesto lo segundo. 

A mí me da que esos que critican el activismo por el activismo, tienen dos problemas. El primero, que les gustaría que el que derrocha energía en lo que sea, lo hiciera en otra cosa que piensa que es de mayor provecho.  Y el segundo motivo, que esos críticos en su vida han dado un palo al agua, y no saben ni cómo solucionar un problema de sanción de empleo y sueldo.

A esta opinión me adscribo en base a este razonamiento… Todos esos que dicen que la militancia ha de basarse en análisis sutiles… ¿Qué mierda consiguen? Un mojón, os lo digo yo. Una puta mierda. De hecho lo que hacen los grandes teóricos, es vivir del cuento contando lo que hacen los activistas.

Evidentemente, cualquier activismo tiene su razonamiento. Mejor o peor, la razón existe en cualquier cosa que hacen los humanos. Otra cosa es que lo que hacen sea completamente estúpido. No es incompatible ser un cretino monumental, y actuar en base a un objetivo, logrando lo contrario. Así es como intentan ligar muchos tíos, por ejemplo.

La cuestión es que –para mí–, es mejor detectar problemas, buscar soluciones, agrupar voluntades, organizar movidas y actuar sin condescendencia…, que quejarse de lo mal que está todo.

Un buen militante, siempre será un gran activista. Será una persona capaz de meterse en líos maravillosos y terribles, que canaliza la fuerza colectiva para ganar, que identifica necesidades, que aúna intereses, que comparte sus conocimientos, que interpreta el mundo y lo describe mediante su acción, que equivale a su palabra. 

Es la acción la que te proporciona un baño de realismo. Mediante ella mides la fuerza de tu enemigo, localizas tus debilidades y –muy importante–, aprendes que entre los dominados hay también cabrones, incongruencias y maldades. Por eso un buen activista no quiere que las cosas vayan bien o funcionen mejor. Con que vayan…, se da con un canto en los dientes.

Y de toda esa información que te proporciona el activismo, es de donde adquieres la experiencia. Gracias a ella vences el miedo, ganas valentía, organizas, unes, animas, clarificas, peleas, ganas… O eres derrotado. Entonces, tumbado en el suelo, antes de que suene la campana…, como un púgil que encaja el golpe, te levantas, escupes y vas a por más. Con la mirada atravesada, agrupando a los dispersos, viéndolas venir, pero tal vez sabiendo esta vez, cómo esquivar la siguiente guantada, y darle a ese cabrón que se sonríe pensando que las tiene todas consigo, una pedazo de hostia que le arranque la cabeza. 

No. No es violencia. Es activismo por activismo. Porque nos sale de las glándulas amatorias.

Comentarios

Detectar problemas, buscar soluciones, agrupar voluntades, identificar necesidades, aunar intereses, canalizar la fuerza colectiva para ganar, darte un baño de realismo, medir la fuerza del enemigo, localizar sus debilidades, aprender que entre los dominados hay cabrones o adquirir experiencia; todo eso suena bastante a analizar, probar, aprender y cambiar. Bastante distinto al activismo por el activismo, que sería seguir en lo mismo cuando una cosa no acaba de funcionar bien. Puedes aprovechar que no paras de tropezar con la misma piedra para darte con ella en los dientes, pero también está bien intentar superar el escollo y avanzar.

Que luego para conseguir algo hay que mojarse el culo, no limitarte a pensar y dar lecciones, pues claro.

Imagen de Acratosaurio rex

Je... Eso, Protorm, es exactamente lo que han dicho siempre, una serie de teóricos del activismo, que unos dicen una cosa, y los otros la contraria. Eso de denostar el activismo por el activismo, no es más que buscarse la excusa perfecta, para dar por culo a los demás con lo que se debería hacer o dejar de hacer, cuando lo suyo es hacerlo (nadie se lo impide al que quiere llevar ideas novedosas, en caso de que existan). ¿O acaso si yo me la machaco con dos piedras, o si me da por mascar un ladrillo mil años y perder los dientes, no es problema mío? Porque digo yo que después de tantos años de martirio teórico, el paraíso debería haber llegado a la tierra.

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