Una pregunta en el primero 1º de Mayo

Te vas a Mallorca, y no precisamente a la playa, si no a currar hasta fin de obra. Te encuentras con esta situación: alquiler de un camastro, 300 euros; jornada laboral, la que haga falta; compañeros de trabajo, montones de inmigrantes; un tío con un coche y un móvil, es el pistolero. No tiene sede, ni oficinas, ni maquinaria, ni nada. Y para ese, que busca la faena, es para quien trabajas. El tío, paga la nómina: 1200 euros, un sueldazo comparado con lo que se cobra en el pueblo. Y las horas extras, obligatorias y en negro. Nadie se niega a hacerlas, primero, porque no puedes negarte; y segundo, porque si quieres volver con algo de dinero, o mandar un poco a casa, hay que hacerlas.

Así que trabajas, con un ritmo infernal, echando mano a eso de las  siete de la mañana, viendo las lucecillas del alba, y prolongando la jornada hasta las dos de la madrugada, contemplando las estrellas. Mu romántico.

Cobras la primera nómina, y las horas ni las hueles, y te falta dinero, y el pistolero te dice que tiene que cobrar para pagarte, que el tipo está tan seco como tú. Y con una jeta que se la pisa. Pero como no hay otra, sigues y sigues hasta fin de obra, cobras la nómina, y te vuelves al pueblo, al que –con 150.000 habitantes–, le quedan tres empresas de unos cien trabajadores, salvo por el ayuntamiento, que da empleo al ciento y la madre. En definitiva, que te deben dos mil euros, que habrá que cobrar de algún modo, con suerte. Eso sí, has conseguido un empleo para tu hija en un hotel de "ayudante de kelly". Portentoso. Va ser precaria de precaria.

Veinte millones de contratos en España fueron el año pasado, temporales. Y más de cien millones, ni se hacen. Y dos millones, indefinidos, es decir, que en cualquier momento acaban aunque te digan que son estables. Y las condiciones de trabajo, pues como las descritas: viviendo en las obras, comiendo pan con tomate, racaneando el peculio, cobrando –si va todo bien– sin cotizar, y viéndolas venir. Dato curioso: las empresas más grandes no son las del IBEX. La empresa más grande del país, es el Estado. Eso sí, alegría, no nos falta.

Así que en esas condiciones, ni elecciones sindicales, ni comités de empresa, ni secciones sindicales. La pregunta que me hago es esta: ¿De qué le sirve a un precario profesional un sindicato pensado para trabajadores estables? ¿Y cuál es la respuesta que puede dar un sindicato, al precariado, que es la parte más numerosa, más tirada, más necesitada y más desprotegida de la clase obrera? ¿No es normal que den la espalda a toda la verborrea  ideológica? ¿Cuánto dinero, cuánta gente, cuánta infraestructura, cuánto tiempo dedica un sindicato a sus problemas? ¿Qué armas le proporciona, para hacer frente al patronariado? Ya lo sé, que son varias preguntas, pero en el fondo, solo es una.

Primero de Mayo, día de la fracción más jodida, de la clase obrera.

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