La palabra empoderar, y su definición discutible

Lo que se puede nombrar, –decía nuestra añorada Úrsula K. Le Guin–, es lo que puede ser dominado. Por eso en los universos de sus novelas fantásticas, el nombre verdadero de las cosas y de las personas es celosamente guardado por sus dueños, y solo se emplean apodos, salvo que uno sea un brujo afamado que conozca el nombre real del sujeto, o un amigo muy querido al que uno quiera revelar su ser. Los nombres, tienen su importancia, y por eso se establecen feroces combates en torno a lo que significan las palabras.

En esta ocasión, querría hacer una elucubración sobre el significado de "empoderar" (1). Se trata de un anglicismo que proviene de empowerment. Esta palabra fue popularizada por Julian Rappaport, un tipo bastante importante, profesor emérito de la Universidad de Illinois que impulsa la Psicología Social Comunitaria desde 1977 aproximadamente. Por no irme por las ramas, empoderar vendría a significar miles de cosas, siempre con un sentido positivo: fortalecer a los sectores marginados (indígenas, minorías étnicas, grupos subordinados, mujeres); promocionar el compromiso cívico; gestión propia de la educación y del self-help; control de las circunstancias que determinan la vida; ejercer poder y alcanzar objetivos propios; proceso por el que los grupos son capaces de ayudarse a sí mismos; proceso mediante el que a través del respeto mutuo, reflexión crítica y participación se obtiene el acceso y el control de los recursos; obtención de control sobre la vida; obtención de oportunidades para personas marginadas que construyen su propio acceso a esas oportunidades; eliminación de la caridad mediante la conquista de la autosupervivencia…

Las palabras, autonomía, libertad, independencia, solidaridad, están en la base de este discurso. En términos marxistas se resume en "toma de conciencia". Rappaport venía a decir que "tener derechos sin recursos, es una broma cruel".

Para ello, desde Trabajo Social (2), se lleva a cabo una estrategia, para que las propias personas marginadas creen sus organizaciones sin ánimo de lucro, dirigidas por los propios interesados/as. Por ejemplo, una organización de mujeres que se centran en el cáncer de mama, tiene que ser dirigida por esas mujeres precisamente, ya que son ellas las que mejor conocen el padecimiento, y las que pueden aportar soluciones, ayudar a otras mujeres con el mismo dolor, y movilizar personas para sensibilizar a la sociedad y obtener recursos…

El trabajador social, o profesional, el papel que realiza es el de "facilitador" y no el de "salvador". Permite la reflexión y procura la autosuficiencia, impidiendo que el cliente o marginado, caiga en la caridad o el asistencialismo. Por ejemplo, en el ámbito económico, se trata de movilizar los recursos que poseen los pobres (su poder oculto) en lugar de proporcionarles subsidios. Todo esto tiene un factor perverso, por supuesto, porque los gobiernos de derechas están encantados con este tipo de discurso. Lo que pasa es que como nada es perfecto…

El empoderamiento se lleva a cabo, por tanto, en múltiples campos: economía, ley, justicia y derecho, feminismo, educación, sanidad, derechos civiles… Se empodera a los pacientes, a los alumnos, a los profesores, a los marginados, a los empleados públicos, a los trabajadores, a los vecinos… En el ámbito empresarial, son exitosos los modelos laborales que facilitan poder a los trabajadores, para que ellos mismos organicen la gestión de sus puestos de trabajo, por supuesto sin tocar los intereses de los directivos. Leo por ejemplo, que el Submarino Atómico USS Santa Fe, es el buque más empoderado de los EEUU (2). Es una deliciosa paradoja, muy representativa de la teoría crítica, que un buque de élite, equipado con bombas nucleares y una jerarquía militar, tenga en su interior, marineros empoderados.

Lejos de mi criticar el término, por el aprovechamiento  que puedan hacer de él organizaciones políticas, empresariales, religiosas o del tipo que sea. Son cosas que pasan. Pero al menos que se sepa que pasan. Es más. Para mí, si el marco teórico que genera el concepto, y todos los que se asocian al empoderamiento (una riqueza de léxico que te cagas), beneficia a algún grupo marginado, pues bienvenido sea el beneficio. Lo que me vengo a referir, es que no se puede vender como la panacea, porque facilitar a un grupo subordinado el acceso a determinados campos de poder, no significan que tengan el poder. Si la dirección ve que el submarino no anda bien con los marineros empoderados, puede tranquilamente implantar de nuevo la disciplina tradicional y revisar la situación en una crisis. El poder es otra cosa, y este es mi único punto de disenso.

El Poder para los anarquistas, no es poder hacer cosas. Cuando un anarquista critica al Poder, lo que hace es oponerse de alguna manera a la violencia que ejerce para obtener un resultado que de otra forma no sería posible. El Poder implica coerción, imposición, desigualdad, violencia. Y toda la sociología del siglo XIX y XX, salvo contadísimas excepciones, reconoce la necesidad del Poder y de la Autoridad, admitiendo que hay un poder malo, que es el de los demás, y un poder bueno, que es el que le gusta a quien lo defiende. 

Por eso, en mi opinión, porque los académicos no condenan al Poder, si no que lo admiten como dado, empowerment se tradujo como "empoderar" y no como "fortalecer", aunque a todas luces, la segunda traducción sea más certera que la primera –me parece–. Y pienso que es un error que un anarquista conceda un solo punto positivo al Poder, que siempre imprime a una relación, desigualdad, desequilibrio, inequidad. Porque conocer el verdadero nombre de las cosas, permite en cierto modo su dominio, o que nos dominen.

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NOTAS

(1) Todo lo que digo a continuación debe ser entendido como un mero relato intrascendente, que no pretende más que expresar mi opinión. Carezco de conocimientos y actitudes para penetrar en el profundo sentido del conocimiento generado por miles de científicos del siglo XX, y es imposible comunicar el inmenso caudal de sus conocimientos en unas pocas de palabras, habida cuenta de que unas veces dicen una cosa, y otra dicen lo contrario, sin inmutarse siquiera.

(2) Seguramente algún compañero o compañera de Trabajo Social o de Sociología o de Psicología Social  podrá corregirme si me equivoco.

(3) https://hbr.org/2015/05/6-myths-about-empowering-employees

 

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