La identidad como fundamento de la Dominación en el sexto día

Imagina el día sexto de la Creación. Dios/a ha tenido una semana infernal, porque ha creado a todos los seres vivos del planeta. Todos los que existirán. También andas tú por allí. Como te digo, Dios/a está fastidiado en su trono, al lado del pichón y de Jesucristo, escuchando las peticiones de los vivientes, porque les dio a escoger lo que querrían ser en sus vidas. 

Y todos han elegido ser Princesa de  Disney en el reino de la Piruleta, donde todo el día es una fiesta. Dios/a, pacientemente le explica a un tipo con aspecto de camionero ecuatoriano (tú) y a una colonia de hongos (tu ingle), que no puede ser, que no pueden ponerse un vestido de terciopelo rosa y una diadema, ni tener poderes de telequinesia, cuando por fin, Dios/a pierde su paciencia infinita..., y aniquila a los kar-azam, una especie de árbol con patas que no dejaban de exigir en plan plasta. El resto guarda silencio mentras se los targa la tierra, ya que nunca habían visto eso. Dios/a grita que está hasta las gónadas, les reinicia, y le da a cada cual lo que se le apetece a Su Gracia. A ti te ha tocado ser gitana, pobre, ucraniana, negra, indocumentada, con diez hijos, en el reino de España. Esa es su identidad. Es decir, que te ha tocado una roncha que te cagas. Jesucristo intenta interceder diciendo algo de perdonar las ofensas, y Dios/a le condena a morir crucificado y a beberse una esponja mojada en hiel y vinagre, ¡por bocazas! El palomo no abre el pico.

¿Tú que hubieras querido ser? ¿A que es una pregunta inquietante? ¿Tú qué eres? ¿No es esa una cuestión trascendente? ¿Te lo has planteado siquiera? Solo has podido elegir mínimamente, dentro del catálogo de opciones que se te han ofrecido, después de marcarte como a una res. Porque la identidad es, en su mayor parte, impuesta desde que apareces. Fíjate, te han dado una identidad nacional por meramente nacer en un sitio; una identidad de género, que impone un comportamiento y normas morales; una identidad étnica, con un color que hace que veas y que te vean diferente o igual… Observa que es dificilísimo renunciar a las identidades. No te dejan renunciar a ser español. Inténtalo y verás. Sólo puedes renunciar, si coges otra nacionalidad. Y el género pasa lo mismo: sólo puedes cambiar el que tienes adoptando otro. Procura dejar de ser pobre… Y verás qué difícil. Si eres insolvente, indocumentado, de una etnia maldita… Tienes la garantía casi al 100%, de que tus hijos la pasarán de fábula dentro del catálogo de sus posibilidades, y ya puedes disimular, que cuando te planten el estigma, no hay quien te lo quite luego.

No solo es difícil renunciar a ser español, pobre, mujer, gitana por sus desventajas… También resulta que esas identidades te pueden aportar privilegios, y es difícil renegar de ellos. Intenta dejar de ser rico… Muy complicado. El español más pobre en España, posee más derechos que un inmigrante que haya cruzado a nado el Estrecho y bese la arena de la playa de Tarifa. El gitano rumano más indocumentado, tiene siempre a mano un montón de familiares y una red de apoyo mutuo. Por eso "prefiere" ser gitano, a abandonar su identidad, que hará que los otros le sigan viendo como gitano, pero perdiendo el apoyo de los suyos.

Todas estas identidades son aprovechadas dentro de una sociedad, para fundamentar y hacer más efectiva la dominación. Dominar es imponer algo que ni en sueños querrías de poder elegir. Por ejemplo, un trabajador… Un chapista en una cadena de montaje, puede sentirse orgulloso de su obra, del trabajo en equipo, de aportar soluciones a problemas complejos, de su fuerza y resolución… Ese el el Dominado. Todas esas cualidades las aprovechará la Dirección de la empresa para dar un aire de familia a una relación asimétrica trabajador/dirección… Y así uno se hará millonario (el Dominante), y otro tendrá una enfermedad profesional. Adivina quién. ¿Tú qué elegirías?  ¿El orgullo del chapista y la enfermedad profesional no reconocida a los 48 años? 

Toda dominación se asienta en creencias de lo que es el mundo y quienes lo componen. Pero esto de la identidad, y cómo fundamenta la dominación, por ejemplo en una fábrica, lo dejo para otro día que tenga ganas. Que si uno lo dice tó, al final es como si dijese ná. Que al séptimo día descansó, y nunca más volvió a trabajar.

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