Blasfemias bilbaínas con la Hontzak Konpartsa

La Hontzak Konpartsa en la Aste Nagusia de Bilbao, ha sido censurada por blasfemia. La ertzaintza –el 21 de agosto– a instancias del juzgado que actuaba bajo presión del obispado, procedía a retirar las imágenes blasfemas de la caseta, que consistían en: a) el Cristo Crucificado de Velázquez, mostrando las diversas partes de su anatomía, y al que se le había modificado el lema de "rey de los judíos" por "despiece de cristino"; b) unas letras que ponían al su redor "carnicerías vaticanas": c) más cosas indeterminadas. Todo ello se ubicaba en un decorado propio de una carnicería clásica, con sus azulejos blancos, sus ganchos, mostradores, etc. El resultado como no podía ser de otro modo, era una bofetada a los sentidos sensibles de un humilde lagarto como yo… Pero no dejo de admitir que daba que pensar. Y pensé.

El Cristo de Velázquez, es una obra que aún siendo sobrecogedora, no es tan macabra como otros Cristos que se presentan con contorsiones impropias para ser vistas por niños impresionables. Jesús aparece de frente, bastante limpico, con algunos rastros de sangre más bien aguada que parten del lanzazo de Longinos, y de las heridas de manos, pies y cabeza que le proporcionaron los sargentos de la legión. 

La espalda, que llevó la peor parte durante la tortura, permanece oculta. El fondo oscuro hace que destaque de forma poderosa la figura del reo, iluminada, tridimensional, emocionante. Su cuerpo es el de un tío bueno. No es musculoso, pero muestra toda la anatomía al detalle. Un simple paño le tapa los genitales dejando todo al descubierto. Y un detalle que siempre me ha llamado la atención: no tiene pelos en el sobaco. Vamos, que yo tuviese gustos masculinos (cosa que es imposible), diría, "joder, está para comérselo al joío". Esa cabeza que cae sobre el pecho con un gesto que es de resignación y de paz… Como decía Unamuno: vela el Hombre desde su cruz, mientras los hombres sueñan; vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco como la luna de la noche negra. Sí. No hay dolor ya, no hay sufrimiento, Jesús se mece en brazos de la nada, y durante apenas un par de días, Dios permanece más muerto de lo que es habitual en Él, que es bastante. Podéis contemplarlo en el Museo del Prado.

Bueno, pues como digo, esta obra fue cogida por la Hontzak Konpartsa, y convertida en una caricatura. La caricatura, permite identificar al retratado a pesar de la deformación de los rasgos que se le aplican. La caricatura es un estilo de retrato que intensifica el parecido con la persona o grupo de personas que describe, al deformar sus rasgos de manera cómica. En este caso el dardo envenenado y su metáfora llegó a su destino: la jerarquía eclesiástica, los cristianos fundamentalistas, se reconocieron a sí mismos, y corrieron a poner una denuncia por blasfemia. Lo cual nos introduce en algo tan sumamente español como el esperpento, que a través de Valle Inclán nos enseña a deformar sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos. El  ertzaintza prejubilable subido a una escalera, sin medidas de seguridad, retirando pegatinas, escoltado por varias furgonetas, refuerzos incalculables, material antidisturbios, perros antidroga y unidades de caballería apostadas por los alrededores, acoquinando de buena mañana a un perplejo guarda de caseta medio dormido por la paliza de las fiestas que preguntaba… ¿pero qué coño pasa?

Así pues, estamos ante una caricatura y un esperpento monumental del que tenemos que ver su lógica. El Código Penal Español, la Constitución Negativa, establece en su artículo 525 que incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias… En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna. 

Claro, sabemos que ofender a quienes no profesan creencia alguna es dificilísimo. Hasta ahora no me consta que algún ateo haya denunciado a alguien por ofender sus sentimientos ateos, o sus ceremonias que no tiene. Es como ofender a un esquimal en sus creencias sobre los cocodrilos del Nilo. Pero los creyentes monoteístas tienen la piel muy fina. Piénsese por ejemplo, en los terroristas que se liaron a tiros en 2015 en la sede de la revista Charlie Hebdo, matando a 17 personas al grito de Alá es Grande y todo eso. Se habían sentido ofendidos en sus sentimientos religiosos por unas caricaturas de su Profeta. Exactamente lo mismo que estos cristianos, solo que aquí en vez de mandar a dos suicidas con ametralladoras, ten mandan a la policía religiosa y listo.

Vayamos a los hechos. ¿Pueden ofenderse los católicos por un cartel que muestre el despiece anatómico del Cristo de Velázquez, en el tétrico ambiente de una carnicería de barrio? Teniendo en cuenta que en cada misa los fieles consumen realmente en un milagro de transubstación, la carne y la sangre de Cristo, no. El pan y el vino son accidentes (sabor, olor, cantidad…). La sustancia de la comunión, es verdadera carne y sangre. Eso es algo que cualquiera que haya pasado por al escuela franquista, sabe.

Por delante vaya que la Hontzak Konpartsa ha tenido el buen gusto de dejar la sangre a un lado. Pero la carne está expuesta, sí. Ahora bien, ¿de qué carne hablamos? Cuando alguna vecina va al mercado, no le dice al que esté allí: "oye Iñaki, dame seis kilos de carne que viene mi yerno y quiero que reviente". Se especifica qué se quiere, de cuál parte, porque la calidad, el precio, las propiedades, son diferentes. No es lo mismo comerse un hígado para la anemia, que una carrillada. De ahí que la Hontzak Konpartsa realice un esfuerzo pedagógico para hacer ver a los fieles, que no se trata solo de comer la carne de Cristo, si no especificar, precisar qué carne se zampa uno. Porque lo mismo uno se está comiendo una parte del culo de Jesús, y cosas aún más chuscas y genitales, sin enterarse. Y así el cura al consagrar podría decir: "esta es la carne de la paletilla de Cristo, hoy toca eso".

Así pues: si en la comunión se come carne y sangre, y la Hontzak Konpartsa lo pone de relieve… ¿Dónde está la ofensa? En la fantasía de un juez parcial, de un obispo enfebrecido y de unos abogados malvados. Dios no se ofende, seguro que no, ya que no puede ofenderse por ser Todopoderoso. Y los fieles no deberían ofenderse porque se les explique lo que hacen en la comunión. O tal vez deberían revisar el Libro, y volverse vegetarianos, y decir "esta hostia es la verdura de Cristo o si lo preferís, mazapán sin huevo". 

El Acratosaurio, siempre dispuesto a ayudar y a enseñar sin pedir nada a cambio, ha dado su consejo.

Cristo de Velázquez

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