Manifiesto comunista libertario

EL COMUNISMO LIBERTARIO, UNA DOCTRINA SOCIAL.

Fue en el siglo XIX, cuando el capitalismo se desarrollaba y las primeras grandes luchas de laclase obrera tenían lugar -y para ser más precisos, fue en el seno de la Primera Internacional(1864-1871)- que una doctrina social llamada "socialismo revolucionario" (en oposición alsocialismo legalista, estatista o reformista) apareció.

También era conocida como "socialismoanti-autoritario" o "colectivismo", y más tarde como "anarquismo", "comunismo anárquico" o"comunismo libertario".Esta doctrina, o teoría, aparece como reacción de los trabajadores socialistas organizados.Está, en todo caso, ligada a una progresiva agudización de la lucha de clases.

Es un producto histórico que se origina de ciertas condiciones en la historia, a raíz del desarrollo de la sociedadde clases -y no a través de la crítica idealista de unos cuantos pensadores específicos.

El rol de los fundadores de la doctrina, principalmente de Bakunin, fue expresar la verdaderaaspiración de las masas, sus reacciones y experiencias, y no el crear artificialmente una teoría,confiando en un análisis puramente ideal y abstracto o en teorías anteriores. Bakunin- y con élJames Guillaume, luego Kropotkin, Reclus, J. Grave, Malatesta y otros- comenzaron a mirar lasituación de las asociaciones de obreros y los cuerpos de campesinos, y cómo se organizabany luchaban.

Ese anarquismo originado en la lucha de clases no puede ser puesto en discusión.¿Cómo es que entonces haya sido el anarquismo considerado con frecuencia como unafilosofía, una moral o ética independiente de la lucha de clases, y así, como una forma dehumanismo al margen de condiciones históricas y sociales?

Vemos muchas razones para esto. Por una parte, los primeros teóricos del anarquismo, aveces, buscaban confianza en la opinión de escritores, economistas e historiadores anteriores aellos (especialmente en Proudhon, muchos de cuyos escritos expresan, sin lugar a dudas, ideasanarquistas).Los teóricos que les seguían habían, incluso, encontrado en escritores como La Boëtie,Spencer, Godwin, Stirner, etc... Ideas análogas al anarquismo,- en el sentido que demostrabanuna oposición a toda forma de sociedades explotadoras y a los principios de dominación queencontraban en ellas.

Pero las teorías de Godwin, Stirner, Tucker y el resto, son sólo simplesobservaciones sobre la sociedad -pero que no tomaban en cuenta ni la historia ni las fuerzasque la determinan, o las condiciones objetivas que plantea el problema de la Revolución.Por otra parte, en todas las sociedades basadas en la explotación y la dominación siempre hahabido actos individuales o colectivos de rebelión, a veces con un contenido comunista ofederalista, o bien, auténticamente democrático.

Como resultado, a veces el anarquismo ha sidopensado como expresión de la eterna lucha del pueblo hacia la libertad y la justicia- una ideavaga, insuficientemente arraigada en la sociología o en la historia, y que torna al anarquismo enun humanismo vago, basado en nociones abstractas de "humanidad" y "libertad". Los historiadores burgueses del movimiento obrero siempre se encuentran prestos a mezclar elanarco-comunismo con teorías individualistas e idealistas, y son, en gran medida, responsablesde esta confusión. Ellos son quienes han intentado enlazar a Stirner con Bakunin.Por el olvido de las condiciones de nacimiento del anarquismo, ha sido a veces reducido a unasuerte de ultraliberalismo y despojado de su carácter materialista, histórico y revolucionario.

De cualquier modo, incluso si las revueltas previas al siglo XIX y las ideas de ciertospensadores sobre la relación entre los individuos y los grupos humanos prepararon el camino alanarquismo, no había ningún anarquismo o doctrina tal, hasta Bakunin.Los trabajos de Godwin, por ejemplo, expresan la existencia de una sociedad de clases muybien, aunque sea de una forma un tanto confusa e idealista. Y la alienación del individuo por elgrupo, la familia, la religión, el Estado, la moral, etc..., que es, ciertamente, de naturaleza social,es por cierto, expresión de una sociedad dividida en clases o castas.

Puede decirse que las actitudes, ideas y formas de actuar de la gente que podríamos llamar rebeldes, no conformistas o anarquistas en el vago sentido del término, siempre han existido.Pero la formulación coherente de la teoría comunista anárquica data hacia fines del siglo XIX ycontinúa cada día, perfeccionándose y volviéndose más precisa.

Así es que el anarquismo no puede ser asimilado como una filosofía o como una ética abstractae individualista.Nació dentro de lo social, y tendrá que esperar por un período histórico dado y por un estado deantagonismo de clases dado, para que las aspiraciones del comunismo anárquico puedanmostrarse claramente ante el fenómeno o rebelión, para así resultar en una concepciónrevolucionaria completa y coherente.Ya que el anarquismo no es una filosofía o ética abstracta, no puede estar arraigado en lapersona abstracta, en la persona en general.

Para el anarquismo no existe el ser humano asícomo así, en nuestras sociedades: está la persona explotada de las clases desposeídas y estála persona de los grupos privilegiados, de la clase dominante. Hablar de la persona es caer enel error o sofisma de los liberales cuando hablan del "ciudadano" sin considerar la condiciónsocial o económica de los ciudadanos. Y hablar de la persona en general, a la vez que negandoel hecho de que existen clases y de que existe la lucha de clases, mientras nosautocomplacemos en vacías declaraciones retóricas sobre Libertad y Justicia- en un sentidogeneral y con mayúsculas- es aceptar que todos los filósofos burgueses que se muestran comoliberales, pero que son de hecho conservadores o reaccionarios, infiltren el anarquismo, parapervertirlo en un humanitarismo vago, para castrar la doctrina, su origen y sus militantes.

Hubo una época, y para ser honestos, éste es aún el caso entre determinados grupos en ciertospaíses, que el anarquismo degeneró en un absoluto pacifismo de llorones o en una suerte decristianismo sentimental. Debe reaccionar en contra de esto, y es ahora que el anarquismo estáatacando al viejo mundo con algo más que pensamientos etéreos.Es a los expoliados, los explotados, el proletariado, los obreros y campesinos, que elanarquismo en tanto doctrina social y método revolucionario, habla- pues sólo la claseexplotada, como fuerza social, puede hacer la revolución.¿Nos referimos con esto a que la clase trabajadora constituye una clase mesiánica, que lostrabajadores tienen una providencial clarividencia, todo virtud y ningún defecto?

Esto sería caeren la idolatría al obrero, en una nueva forma de metafísica. Pero la clase que es explotada, alienada, gobernada y defraudada, el proletariado- tomado enel amplio sentido y compuesto tanto por la clase obrera propiamente tal (compuesta portrabajadores manuales que tienen cierta psicología común, una cierta forma de ser y de pensar)y otros asalariados, tales como trabajadores de escritorio; o expuesto de otro modo, la masa deindividuos cuya única función en la producción y en el orden político es recibir órdenes y versedespojados de todo control- sólo ésta clase puede derrocar al poder y a la explotación, dada suposición económica y social. Sólo los productores pueden implementar el control obrero y ¿quésería la revolución, sino el paso del control a todos los productores?La clase proletaria es, por consiguiente, la clase revolucionaria por sobre todas, pues es quienpuede implementar una revolución social y no sólo política- al liberarse a sí, libera a toda laHumanidad; al romper con el poder de la clase privilegiada, produce la abolición de las clases..

Ciertamente, hoy en día no existen barreras precisas entre las clases. Es durante variosepisodios en la lucha de clases que esta división ocurre. No hay divisiones precisas, pero haydos polos- proletariado y burguesía (capitalistas, burócratas, etc...); las clases medias sefraccionan en períodos de crisis y se mueven hacia un polo u otro; son incapaces de proponeruna solución por sí mismas, pues carecen tanto de las características revolucionarias delproletariado, como del control de la sociedad contemporánea, como la burguesía propiamentetal. En las huelgas, por ejemplo, puede verse una sección de los técnicos (especialmenteaquellos que son especialistas, aquellos de los departamentos de investigaciones, por ejemplo)unirse a la clase obrera, mientras que otra sección (técnicos de altas posiciones en la planta y lamayoría de los supervisores) se aleja de la clase obrera, al menos, por un tiempo. La prácticade los gremios siempre ha confiado en la prueba y el error, en el pragmatismo, sindicalizandociertos sectores y no otros, de acuerdo al rol y ocupación.

De cualquier modo, es la ocupación yactitud lo que distingue a una clase, más que el salario.Así, está el proletariado. Aquí está su más determinada, su más activa parte, la clase obrerapropiamente definida. Hay aún algo más amplio que el proletariado y que incluye otros estratossociales que deben ser incorporados a la acción: esto es la masa del pueblo, que comprendepequeños campesinos, artesanos pobres y a otros como el proletariado.No es cuestión de caer en una mística proletaria, sino que la apreciación de este hechoespecífico: el proletariado, aunque lento para concientizarse y a pesar de sus retrocesos yderrotas, es, en última instancia, el único creador real de la revolución.

Bakunin: "Comprendan que desde que el proletariado, el trabajador manual, el trabajadorcomún, es el representante histórico del último sistema de esclavitud en la Tierra, suemancipación es la emancipación de todos, su triunfo el triunfo final de la Humanidad..."Ciertamente ocurre que gentes pertenecientes a los grupos sociales privilegiados, quiebran consu clase, y con su ideología y con sus ventajas, y se adhieren al anarquismo. Su contribución esconsiderable, pero en cierto sentido ésta gente se convierte en proletarios.

Para Bakunin nuevamente, los socialistas revolucionarios, estos son los anarquistas, se dirigena "las clases laboriosas tanto en la ciudad como en el campo, incluyendo a todo aquel de buenavoluntad de las clases superiores que, haciendo un claro quiebre con su pasado, se les una sinreservas y aceptando por completo su programa".Pero a raíz de esto, no puede decirse que el anarquismo hable a la persona en abstracto, a lapersona en general, sin considerar su status social.Privar al anarquismo de su carácter de clase, sería condenarlo al amorfismo, a un vacío decontenido, transformándolo en un pasatiempo filosófico inconsistente, una curiosidad para la burguesía intelectual, un objeto de simpatía para gente deseosa de tener un ideal, un tema paradiscusión académica.

Concluimos: el Anarquismo no es una filosofía del individuo o del ser humano en un sentidogeneral. Anarquismo es, si se quiere, una filosofía o ética, pero en un sentido muy específico,muy concreto. Es tal por los deseos que representa, por las metas que fija: -como dice Bakunin-"su triunfo (del proletariado) es el triunfo final de la Humanidad..."El proletariado, clase basada en origen, es sólo en sus fines que es universalmente humana, osi se prefiere, humanista.

Es una doctrina socialista, o para ser más precisos, el único socialismo o comunismoauténticos, la única teoría y método capaz de lograr una sociedad sin castas ni clases, deimplementar la libertad y la igualdad.

El anarquismo socialista o comunismo anárquico, otambién comunismo libertario, es una doctrina de revolución social la cual se dirige alproletariado, cuyos deseos representa, cuya verdadera ideología demuestra- una ideología dela cual el proletariado se concientiza mediante sus propias experiencias.

 

EL PROBLEMA DEL PROGRAMA.

Como el anarquismo es una doctrina social, se hace conocido gracias a un conjunto de análisisy proposiciones que exponen propósitos y tareas, en otras palabras, a través de un programa. Yes éste programa el cual constituye la plataforma común a todos los militantes en laorganización anarquista.

Sin ésta plataforma, la única cooperación que podría haber estaríabasada en deseos sentimentales, vagos y confusos, y no habría una real unidad de perspectivas.

Habría, entonces, sólo un andar juntos bajo un mismo nombre, de ideasdiferentes, e inclusive, opuestas.Surge una pregunta: ¿Puede el programa no ser una síntesis, tomando en cuenta los puntoscomunes a gente que comparte una misma idea, o más específicamente, la misma o casi lamisma consigna? Eso sería buscar una unidad artificial donde evitar los conflictos, sosteniendola mayor parte del tiempo algo que no es realmente importante: se encontraría una plataformacomún, pero prácticamente vacía.

Éste experimento ha sido intentado varias veces, y en lugarde una "síntesis"- uniones, coaliciones, alianzas y entendimiento- se ha hallado inefectividad yuna rápida vuelta al conflicto: como la realidad entrega problemas para los cuales cada cualofrecía soluciones diferentes y hasta opuestas, las viejas pugnas reaparecían y el vacío, la inutilidad del pseudo-programa compartido- que podría ser tan sólo un rechazo a la acción-quedaba en clara evidencia.

Y aparte, la mismísima idea de crear un programa de parche, por fijación en pequeños puntosen común, supone que todos los puntos de vista propuestos son correctos, y que un programapuede sólo surgir de la mente de las personas, así en abstracto.

Ahora, un programa revolucionario, el programa anarquista, no puede ser creado por ungrupúsculo para luego imponerse a las masas. Es lo opuesto lo que debe ocurrir: el programade la vanguardia revolucionaria, de la minoría activa, puede tan sólo ser expresión -concisa ypoderosa, clara tan consciente como simple- de los deseos de las masas explotadas llamadas ahacer la Revolución. En otras palabras: la clase antes que el partido.

El programa debe ser determinado por el estudio, la prueba y la tradición de lo queconstantemente es buscado por las masas. Así, en el trabajo del programa debe prevalecer uncierto empirismo, uno que rehuya del dogmatismo y que no sea un sustituto a un plan trazadopor un pequeño grupo de revolucionarios, y que se demuestre en el pensamiento y accionar delas masas. En este sentido, cuando el programa haya sido trabajado y conocido por las masas,puede sólo aumentar su conciencia.

Finalmente, el programa definido de esta manera, puedeser modificado como análisis de la situación y las tendencias en los progresos de las masas, ypuede ser reformulado en términos más claros y precisos.Es en este sentido en que el programa no es un conjunto de aspectos secundarios que agrupan(o frecuentemente, que no dividen) a gene que piensa semejante, sino que es un corpus deanálisis y propuestas que es sólo adoptado por quienes creen en él y deciden difundir éstetrabajo y transformarlo en realidad.

Pero, pueden decir, ésta plataforma tendrá que ser trabajada, trazada por algún individuo ogrupo. Por supuesto, pero desde que ésta no es producto de ningún programa añejo, sino quedel programa del anarquismo social, la única propuesta que será aceptada, será aquella enconcordancia con los intereses, aspiraciones, pensamientos y habilidad revolucionaria de lasclases expoliadas.

Aquí se puede hablar con propiedad de una síntesis, pues no es en absolutocuestión de descartar asuntos importantes por no causar división -es un asunto de combinarpropuestas que puedan ser unidas en puntos esenciales en un nuevo texto compartido. Es rolde los centros de estudio, asambleas y conferencias revolucionarias el identificar un programa,luego volver luego a reunirse y fundar una organización con base en éste programa.

El drama es que muchas organizaciones reclaman ser verdaderas representantes de la clasetrabajadora- organizaciones socialistas reformistas y comunistas autoritarias, tanto comoorganizaciones anarquistas. Sólo la experiencia puede asentar la materia, puede definir deforma concluyente cual es la correcta.No hay revolución posible, a menos que la masa de gente que la va a hacer, se reúna en labase de una cierta unidad ideológica, a menos que actúen con la misma lógica.

Esto significa para nosotros que, a través de su propia experiencia, las masas encontrarán el camino hacia elcomunismo libertario. Esto también significa que la doctrina anarquista no se haya completahasta que sus enfoques detallados y aplicaciones no se preocupen y se creen continuamente, yse completen a sí mismos a la luz de los eventos históricos.

De intentos parciales como la Comuna de París, la Revolución popular de Rusia en 1917, losMakhnovistas, los logros en España, huelgas, al hecho de que la clase obrera estéexperimentando la dura realidad del socialismo de Estado, total o parcial (de la URSS a lasnacionalizaciones y a la traición de los partidos políticos del Oeste) -de todo esto, pareceposible establecer que el programa anarquista, con todas sus modificaciones, está abierto arepresentar la dirección en que se revelará la unidad ideológica de las masas.

Por el momento, contentémonos con resumir éste programa en: sociedad sin clases y sin Estado.

MANIFIESTO COMUNISTA LIBERTARIO.

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