La izquierda solo es de izquierdas, cuando no gobierna

Según las teorías de Gramsci y la hegemonía esa, o sea, ese rollo de estar en todas partes con mucho poder, se nos viene a decir que las instituciones forman parte del cambio, y que su conquista por la izquierda es imprescindible para cambiar. Y además hace falta el pueblo luchando en las calles. Yo digo que eso es falso. Comprobado: cuando los políticos de izquierdas conquistan las instituciones, lo que quieren no es un pueblo que luche, si no un pueblo que aplauda. Si protesta, el pueblo, les molesta. Y de inmediato los protestatarios son definidos como reaccionarios. 

 

Diáfano lo veis en el Ayuntamiento de Barcelona. Lo que quiere esa institución es que el pueblo esté tranquilo, trabajando, negociando. Si declara la huelga el pueblo mientras hay un gran Congreso Mundial de Teléfonos Móviles... Molestan, son un incordio, quieren que dejen de luchar. ¿No? Con lo bonito que es un Congreso, y los congresistas yendo de un lado a otro...

 

Vale, entonces, ¿cuál es la izquierda en el ayuntamiento de Barcelona, que defiende la lucha del pueblo? La CUP. ¿Y por qué? Pues porque no gobierna. La izquierda únicamente está a favor de la lucha popular, cuando no pinta ná. Cuando ocupa los sillones, no quiere luchas, si no aplausos a su gestión. La izquierda cuando gobierna desea que la gente diga que ya no hay desahucios, que ningún niño pasa frío, y que los gatos son salvados de los árboles por los bomberos. ¡Gritadlo conmigo! ¡Ya no hay desahucios!

 

Luego está lo otro, lo de las "limitaciones presupuestarias". Por lo visto no se puede soltar la mosca al proletariado, ya que las jabas están contás. Pero es que resulta, a) que eso ya lo sabían cuando aceptaron gestionar fondos públicos bajo la bandera de la mayor eficacia. Y b) el periódico ABC en su número del domingo 21 de febrero, prensa reaccionaria, sacaba un artículo afirmando que "los españoles" (chupa del frasco), tienen más de ciento sesenta mil millones de euros en paraísos fiscales, cifra que podía llegar a más de doscientos mil millones. Un montón de pasta. Bueno. Pues ya saben cómo cuadrar el presupuesto, basta con que le metan mano a ese dineral y esto será poco menos que el paraíso. ¿Ah que no pueden? Claro, hay leyes, unas reglas que cumplir, y las Islas Caimán y Andorra están en la quinta leche. 

 

Pues para eso ha estado siempre la lucha social: para forzar a los poderes políticos, económicos e ideológicos a abrir la billetera. Lo otro, la concertación, subvenciones, prejubilaciones, cierres, reformas laborales y hacerse la foto todos cogidos de la mano, patronal, gobierno y sindicatos, sonriendo mientras los del catering preparan el bufé con las cigalas, jamón y tinto pa lo zeñorito, ya veis a dónde nos ha traído. A tener doscientos mil millones en el extranjero.

 

Empírico y comprobable, la izquierda solo es de izquierdas cuando no gobierna. Lo que es de uno es de todos, los que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

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