El problema de los precarios en la estructura sindical

Me plantea el problema de los precarios el Churri, que es un precario sindicado. El asunto me lo describe de esta manera: «La estructura sindical, solo se centra en centros de trabajo, ya que los que tienen horas (1) salen de ahí. Así que los temas que se discuten en las reuniones, están relacionados con gente que trabaja en empresas. Claro —me dice—, a un precario le da igual lo que pase en RENFE, si cierran uralita, si al tonto del trosko le quitan las horas, o si a un médico afiliado se le hinchó un huevo pasando consulta (2)». Y pregunta:  «¿De qué manera puedo crear un sindicato de precarios, meterlo en la estructura del sindicato y hacer que me den parte de la cuota (3)?». La pregunta es más delicada, pero se traduce en eso.

Bueno Churri. La única oportunidad que tienes, es crear desde afuera ese sindicato, y entonces te lloverán las ofertas (4). Para crear ese sindicato, yo diría que como primer paso tienes que definir a ese trabajador precario, cómo es, qué intereses tiene. De esa manera te podrás dirigir a él. Así que voy a describir al Churri, que es un precario ejemplar.

Un precario es un trabajador que hasta el 2008 posee una vida laboral de cien folios. En 2008 (5) se acaba su vida laboral. Desde esa fecha se atreve a hacer casi que cualquier cosa, salvo aquellas que han acabado en desastre completo. Por ejemplo, intentó montar un toldo en un cuarto piso sin ascensor, y cuando acabó se le cayó enterito a la calle… Eso da otra cualidad del precario: es capaz de explicar con absoluta certeza, que eso que ha pasado no es culpa suya. El cemento apulgarado —o algo nefasto anterior a él—, es el responsable. Siempre. Un precario es capaz de responder a cualquier pregunta que le haga sobre sus trabajos la señora de la casa. Una misteriosa madera clavada con puntas en una viga de hierro, por ejemplo, «permite fortalecer la estructura». Sabe Satán. Un precario tiene un móvil de tarjeta sin saldo, fuma abyecta picadura y bebe botellines. Sus dientes piden un dentista a gritos, y sus gafas un buen óptico. Si está sindicado, un precario lleva la camiseta del sindicato, no para hacer propaganda, sino para guarrearla. ¡Ah! Un precario jamás se viene abajo. Nunca. Espera una llamada para un curro, y siempre es el del banco por los impagos (6), la profesora por los hijos que repiten (7), la mujer que se enajenó y se le olvidó firmar el paro (8), y el sindicato para que le monte un toldo (9), que ya viene la caló. No se decepciona, habla, cuelga y continúa su camino. Un precario tiene siempre mil proyectos en mente, relacionados cuadernas y carlingas (10), y tal vez folla menos que el gato del Vaticano. Un precario es capaz de ir dejando los defectos para el que venga detrás: la pared se corrige con el enlucido, el lucido con la perlita, la perlita con la pintura, y el último que pague el pato.

¡Sindicato de precarios!, ¡siempre en obras! Perdonen las molestias señores sindicales, pero existen. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

 

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NOTAS

(1) El Churri se refiere a los liberados con horas sindicales. En los sindicatos, todo gira en torno a las elecciones sindicales y al jodido crédito horario y a quién coge el cargo que sea. Por eso, aunque digan estar muy preocupados por los desahucios, no se ocupan gran cosa de ellos.

(2) Todo eso le queda como que muy lejano al trabajador precario. Que un delegado pierda las horas ¿en qué le afecta? El precario está más concentrado en cómo enganchar la luz desde que le arrancaron el contador los de IBERDROLA, que lo mismo también son precarios. Y sin embargo en los sindicatos las discusiones no van de ese palo, sino de temas completamente sotéricos.

(3) El reparto de la cuota suele beneficiar a los comités superiores, que van concentrando porcentajes más y más grandes, no actuando a pie de centro o calle en la batalla. Por eso tener un sindicato propio, te permite manejar cuotas, un teléfono y cosas de esas sin darle explicaciones al del Gran Comité.

(4) Intentar cambiar una organización, es una empresa vana. Desde dentro solo pueden majarte a hostias esa gente que llevan décadas construyendo su casita con sus federaciones y su llegada de cuotas a la estructura... ¿Y ahora llegas tú poniendo pegas? Desde fuera pues.

(5) El año de la puñetera crisis.

(6) Un precario siempre debe pasta por cien mil motivos que es capaz de explicar de manera convincente.

(7) Los hijos suelen ser para los precarios fuentes de tremendos desasosiegos, ya que no los pueden mandar internos a colegios en Suiza.

(8) Un olvido de ese tipo, y adiós prestación. Las mujeres también son precarias en estos casos, y duras como diablas, sea dicho de paso.

(9) Aunque el Churri juró que no montaría más toldos, allá va el tío porque piensa que ya aprendió y le pagan 25 euros.

(10) Partes de un barco. Hoy, mientras caminábamos, hemos escuchado una rotaflex lejana, y se ha parado a deleitarse con ese sonido, como si fuese Mozart.

 

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