[México] La Diatriba y el Madruguete.

PRIMER ACTO

EL VIEJO Y EL MAR…DE MUERTOS

(Que cuenta cómo un anarquista de la tercera edad vive entre sus fantasmas del Jurasic Park)

 

En la reseña “Jurasic Park. El imposible revivil del especificismo. Crónicas de encuentros y desencuentros desde un (Primer) Congreso Anarquista en México”, Gustavo Rodríguez sitúa su reflexión “en el espacio insoslayable del debate”. No obstante, a pesar de que promete un debate, no encontramos en sus crónicas un examen fundado, una crítica argumentada al congreso anarquista. Veamos.

El “debate” comienza dándole la razón al “viejo Marx” respecto a su desgastada metáfora, propia de su esquemática concepción de la historia, de que cuando la historia se repite lo hace en forma de comedia. No obstante, el autor no quiere ser injusto y dice que no todos los participantes en el congreso “apostaban a la repetición” y “optaban por la comedia”. Éstos contrastaban con la “visión regresionista” y la “vocación espiritista” que “emergía del ambiente”. ¿Dónde quedó el argumento del debate? Como se ve, decir que un congreso anarquista tiene “vocación espiritista” es un “sólido” argumento que ni al médium Marx se le hubiera ocurrido.

Las relatorías del congreso ya han circulado por la red (http://congresolibertario.blogspot.com/) por lo que los mismos lectores podrán constatar si la historia se repite, si hay “sentimiento nostálgico” o “vocación espiritista”, como afirma Gustavo. Nosotros tenemos otra lectura de las relatorías del congreso: las y los participantes fueron abrumadoramente jóvenes que expresaron las distintas formas en que luchan, se rebelan, piensan, construyen y viven el anarquismo en las escuelas, la pareja, contra el patriarcado, la ecología, las radios, las ocupaciones, los centros laborales, el arte, los barrios, etcétera. Tal vez Gustavo, atrapado por los fantasmas que viven dentro de él, ya no vea lo nuevo de las diversas prácticas de lxs jóvenes anarquistas. No decimos que sean las únicas o mejores prácticas anarquistas ―y hasta donde sabemos lxs participantes tampoco lo formularon de esa forma. Decimos simplemente que las formas de luchar y vivir el anarquismo que se manifestaron en el congreso son diversas, una verdadera polifonía, que no pueden reducirse al estéril monocorde de una corriente por más iluminada que se crea.

Los cientos de participantes en el congreso acompañan las luchas contra las presas, caminan al lado de las luchas indígenas, combaten a los caciques, siguen participando en las rebeldías de los pueblos oaxaqueños, crean sus centros sociales o de información, editan libros, contribuyen a liberar presos, etcétera. Esta nueva generación anarquista no se cree la neta del anarquismo, ni idealiza a los movimientos sociales que acompaña, pero tampoco se cree vanguardia ni cree que el ser anarquista los dota de una jerarquía superior a las luchas de indígenas, campesinos o trabajadores. Se trata de una nueva generación ácrata que está contra todo poder, aunque se llame popular, que está contra toda jerarquía, aunque se denomine informal, y que se rebela contra toda dominación, aunque se reproduzca en los ámbitos anarquistas (como bien dice la mesa de anarcofeminismo).

Regresando al texto de Gustavo. Él dice que “ha llegado la hora de discutir algunas nociones clave y la de ‘anarquismo organizado’ seguramente es la principal”. Acto seguido, se lanza contra esta “moda” ya sea de “síntesis” o “especifista”. No vamos a pronunciarnos sobre lo correcto o incorrecto de sus apreciaciones de lo que él llama “anarquismo organizado”. Simplemente al revisar la dinámica del congreso y las relatorías del mismo no encontramos por ningún lado esa concepción. Gustavo no afirma, en efecto, que estén presentes en el congreso. Luego entonces, Gustavo tiene que discutir esas “nociones clave” con las organizaciones que ―dice― las sostienen, como la Federación Anarco Comunista Argentina y la OPAR (que, por cierto, hasta donde sabemos no estuvo en el congreso). Entonces, en este punto el debate no es con los participantes del congreso.

Utilizando un lenguaje mortuorio, Gustavo sostiene que se pretende echar a “andar al cadáver” y la “resurrección de la FAM (Federación Anarquista de México)”. En el congreso se propuso por diversos participantes, entre ellos la Federación Local Libertaria, la creación de una federación en todo el país que nos permita apoyarnos mutuamente y organizar autónomamente la rebeldía contra el capital y el Estado. No obstante, en el congreso hubo opiniones en contra o que no estaban convencidas de la propuesta por lo que no puede decirse que fue consenso o acuerdo general (obvio, Gustavo no afirma ésto). Al revisar las relatorías, únicamente dos mesas de 16 se pronunciaron por la creación de una federación en todo el país y en otras dos se manifestaron por construir federaciones locales. Luego entonces, del congreso no resultó la propuesta de la “resurrección de la FAM”, como sugiere Gustavo al sostener que “no es accidental” la instalación del quirófano y la espera del “rayo del renacimiento” que “eche andar el cadáver” de la FAM. Por lo que se ve, Gustavo no leyó las relatorías (que se publicaron cuatro días después de su texto), y sí se apresuró a inventar resurrecciones de cadáveres.

Para nosotros, crear una federación es un proceso complejo de construcción y que, por tanto, no surge ni por generación espontánea ni por decreto. No buscamos la “resurrección de la FAM”, cualquiera sea la concepción y el balance histórico que se tenga de ella. Nuestro camino es muy otro y no sabemos aún si lograremos construir una federación en todo el país, pero les aseguramos que lo intentaremos, y para ello no requerimos ni de la aprobación ni del visto bueno de nadie pues nosotros a nadie pedimos permiso para ser autónomos y libres en nuestros proyectos. Del congreso no salió el acuerdo general de crear una federación en todo el país. Esto no nos sorprende, pues simplemente el congreso no se convocó con ese propósito. Y la propuesta de la federación fue sólo una propuesta más discutida y aprobada en algunas mesas (según las relatorías) pero, insistimos, sin tener el carácter de un acuerdo general.

Sobre la metáfora nada original del quirófano, el rayo, el cadáver y su resurrección que utiliza Gustavo. En este país, como sabe Gustavo, no se acostumbra revivir cadáveres, en el mejor de los casos nos los comemos en calaveritas de dulce o los hacemos tzompantli, nada de revivirlos. Consecuentes con esta dulce tradición, nuestro proyecto es muy otro al de revivir el cadáver de la FAM y es casi seguro que ni calaverita le compondremos.
En el último párrafo de su texto Gustavo dice no estar decepcionado, aunque “hemos de confesar un profundo dolor. En lo más hondo”. Más adelante, afirma que cuando “detectamos que el timón estaba amarrado nos lanzamos al agua”. Y sigue: “De no ser así no quedaba más opción que recurrir de nueva cuenta a la nota discordante, al disparo ensordecedor en el concierto. Preferimos hacer mutis”. ¡Órale! Esto más que un argumento para el debate parece la sobreactuación de un guión de “taranovela” que bien podría llamarse “Los insurreccionalistas también lloran” en lo más hondo.

En este párrafo dice que le “causó un enorme pesar ver a compañer@s recurriendo a las mismas prácticas miserables que tanto han criticado en el pasado, echando mano de la tergiversación, de la inducción, del manoseo, para acomodar las relatorías y propuestas a un guión previamente elaborado”. En los dos días del congreso hubo 16 mesas y en ellas participaron más de 600 personas. La dinámica del congreso en mesas se diseñó para que las intervenciones no se centralizaran en unos cuantos, para que el uso de la palabra fuera horizontal y para que de ellas saliera lo que lxs congresistas quisieran y acordaran de acuerdo con las discusiones colectivas. En las relatorías de todas las mesas se puede observar fácilmente que la diversidad de propuestas refleja reflexiones, acuerdos y desacuerdos discutidos en colectivo. Es decir, no hay una tendencia, posición o corriente política dominante ―lo que sería un contrasentido con los objetivos para los que fue convocado el congreso―, situación materialmente imposible porque la asistencia y la dinámica del congreso rebasaron afortunadamente a todos los grupos y tendencias. Los relatores leyeron su relatoría a los integrantes de cada mesa para ratificar, rectificar, incorporar o matizar lo que los participantes propusieron. Hasta donde sabemos, esta dinámica se siguió en todas las mesas.

Lxs relatores de las mesas fueron comapañerxs nacionales e internacionales, incluso no conocíamos personalmente a la mayoría de ellos. Decir que estos compañerxs manosearon, indujeron y tergiversaron las relatorías es acusar falsamente a compas que de buena fe se incorporaron a los trabajos del congreso y, más aún, es faltarle el respeto a la inteligencia y a la autonomía individual de lxs anarquistas de cada mesa al presentarlos como niños manipulables que dejan que trabajos, discusiones y acuerdos colectivos sean inducidos, tergiversados y manoseados. Para nosotros las y los anarquistas son individuos autónomos con la capacidad crítica para opinar, criticar y acordar, y por ningún motivo pensamos que sean niños manipulables que dejan que sus opiniones se ajusten a un “guión previamente elaborado”, como dice Gustavo. En consecuencia, Gustavo miente públicamente al afirmar que se echó “mano de la tergiversación, de la inducción, del manoseo, para acomodar las relatorías y propuestas a un guión previamente elaborado”.
Ahora bien, ¿qué es lo que busca Gustavo con esta flagrante mentira? Difamar el trabajo colectivo de cientos de anarquistas, sembrar la cizaña entre los anarquistas de México y el mundo. Gustavo utiliza el viejo recurso sin ética de “calumnia que algo queda”.

Gustavo dice que prefirió “hacer mutis”. ¿Esta actitud es propia de un anarquista? Desde nuestra óptica, no. Creemos que entre compañeros debe hacerse la crítica franca, abierta, cara a cara. En la plenaria habíamos cientos de personas y estaban la mayoría de relatores, por lo que una acusación tan grave como la que hace Gustavo debió de hacerse frente a todxs para que las cosas pudieran aclararse, si era el caso. Gustavo no tuvo la entereza para hacerlo porque sabe que miente al respecto. Esto lo retrata como es…una persona sin honestidad.

Sobre la metáfora igualmente poco afortunada del timón amarrado. Gustavo no se dio cuenta de que el congreso no era un barco y que no había timón, por lo que no se puede amarrar lo que no existe. En efecto, el resultado del congreso ―como lo demuestran las relatorías― es una construcción colectiva, lo que siga después será también resultado de las voluntades colectivas de los grupos de afinidad. El congreso no fue un barco con timón, sino algo muy otro y más sencillo: una canoa colectiva, de esas que aún existen en el paisaje mesoamericano xochimilca, en la que todxs remamos y al remar construimos el camino. Los grandes barcos con timón nos marean por lo que nos guacareamos en el timón y en los timoneles, sean éstos formales o informales.

Este primer acto está por terminar. Gustavo inicia su “debate” con una idea del “viejo Marx” y lo termina con la “hora de los muertos”, en la que escucha el “eco de un bastón” y voces temblorosas. Sobre los fantasmas y los muertos que moran y dialogan con Gustavo no nos resta sino desearle la mejor de las comunicaciones con ellos en sus sesiones espiritistas. Nosotros, afortunadamente más jóvenes, no tenemos por qué cargar con la carroza de muertos de Gustavo. Que te sea leve mi buen.

El texto de Gustavo no se sitúa en el “espacio insoslayable del debate”, es más bien una diatriba que sustituye el análisis complejo por la injuria. El CAMA es partidario de la crítica y la autocrítica entre compañerxs, pero sabe que la crítica sin fundamento y sin ética sólo abriga intereses sociales de dominación.

 

SEGUNDO ACTO (Segundo en aparecer pero primero en suceder)

EL MADRUGUETE

(Que cuenta cómo al que madruga el oportunismo lo ayuda)

 

La promoción y organización del Primer Congreso Anarquista de México inició desde el 20 de noviembre de 2010, en el contexto de las jornadas “Magonismo: la revolución desconocida”. El inicial llamado a su organización, las sucesivas reuniones, así como la convocatoria del congreso fueron resultado de un trabajo común de 17 grupos y de diversos individuxs anarquistas. Estas actividades se hicieron públicas por los más diversos medios. En estas reuniones se discutieron y acordaron, entre otras cosas, los temas, las actividades, la logística y las responsabilidades. Ahora bien, las mesas temáticas no fueron propuestas exclusivamente por los organizadores. Algunas de ellas (por ejemplo, “Arte y anarquismo”, “Ocupaciones como forma de resistencia”) fueron iniciativas de compañerxs que hicieron llegar sus propuestas y que no se incorporaron a la organización o no firmaron la convocatoria del congreso. La última reunión que tuvimos los promotores y organizadores del congreso fue el sábado 23 de abril de 2011. Habían pasado cinco meses desde el inicio de los trabajos organizativos.

Por lo anterior, nos sorprendió que el 24 de abril, a unos pocos días de iniciar el congreso, un grupo integrante de la Coordinadora Informal Anarquista (CIA) solicitara abrir una nueva mesa con el tema “Anarquismo y Proyecto Insurreccional” (AAA, 24 de abril de 2011). El 28 de abril ―a un día del congreso― la CIA informaba a los organizadores del mismo que “7 colectivos” de esa coordinadora ―no toda la CIA― asistirían y reiteraban la solicitud de abrir una mesa que incluyera el tema “Anarquismo y Proyecto Insurreccional” (CIA, 28 de abril de 2011). Los promotores y organizadores del congreso ya no estuvimos en condiciones de reunirnos anticipadamente para tratar esas solicitudes, pues como dijimos nuestra última reunión fue el 23 de abril. El 29 de abril ―día del inicio del congreso―, los pocos que pudimos reunirnos decidimos responder favorablemente a la solicitud pero manifestando nuestra enérgica crítica al método de solicitar una mesa cinco meses después de iniciados los trabajos. Ese día ―a menos de una hora del comienzo del congreso― de los 7 colectivos de la CIA que dijeron que llegarían únicamente llegó el compañero Gustavo para confirmar la solicitud de apertura de la nueva mesa. Con él ―en un ambiente acelerado por las prisas del inicio del congreso― se habló, discutió y acordó la mesa. Desconocemos si el modo de actuar informal implica nombrar voceros o que alguien en lo personal pueda hablar por los demás o llegar como representante de los grupos solicitantes. Lo desconocemos, además, porque hasta ahora no sabemos en calidad de qué llegó ese compañero, pues los siete grupos no han tenido a bien aclarar esa situación. Lo cierto es que con él, al margen de los otros grupos solicitantes, se acordó la apertura de la mesa.

La crítica del Colectivo Autónomo Magonista (CAMA) a la apertura de la mesa sigue siendo, en lo fundamental, la misma: el método que siguieron los siete grupos de la CIA es cuestionable. Después de cinco meses de trabajo organizativo, envían una solicitud de apertura de una mesa con un día de anticipación (y en el caso de un grupo con escasos cuatro días de anticipo), y el día del inicio del congreso no llegan colectivamente, sino sólo una persona, a acordar la inclusión de la mesa solicitada. Para el CAMA esta forma de proceder de los siete grupos integrantes de la CIA es francamente oportunista, y el oportunismo aunque sea informal no deja de ser oportunismo. En efecto, es una maña de las más viejas de ese espectro que se llama “izquierda” llegar a montarse a un proceso organizativo para sacar agua para el molino político de una corriente. A esta práctica ―por cierto de origen priísta―, en México se le llama “madruguete”. La solicitud de los siete grupos de la CIA era un “madruguete” a los trabajos de organización del congreso.

La creación de la denominada mesa “Anarquismo y Proyecto Insurreccional” introdujo, además, una jerarquía en las temáticas de las mesas. Las 10 mesas inicialmente acordadas vinculaban al anarquismo con algunas problemáticas (pedagogía, medios libres, arte, sindicalismo, etcétera). En cambio, la mesa de “Anarquismo y Proyecto Insurreccional” daba a una tendencia del anarquismo la exclusividad de una mesa que le aseguraba una presencia en el congreso que no tenían otras corrientes anarquistas. El madruguete era claro: llegar a última hora, presionar para imponer una mesa y, desde ahí, catapultar la posición política de una corriente anarquista al conjunto congreso.

Entre los convocantes al congreso hay diferentes corrientes anarquistas, pero todos acordamos que el congreso tendría por objetivo “crear un espacio de encuentro, de diálogo y apoyo mutuo entre los anarquistas” sin homogeneizar ni hegemonizar las diversas tendencias ácratas. Coherentes con estos propósitos, algunos de los convocantes que somos partidarios de construir una federación en todo el país, a pesar de ser parte de los organizadores, no presionamos para crear una mesa sobre “Anarquismo y Proyecto Federativo”. Y no lo hicimos por una razón de método y ética anarquistas: las diversas corrientes anarquistas deberían de concurrir en condiciones de igualdad y algunos de los grupos organizadores no teníamos porque reservarnos una mesa que atendiera a nuestra propuesta de crear una federación. En todo caso, en las mesas del segundo día, en las que entre otros temas se abordaría el de la “Organización de los anarquistas en México”, se podrían plantear esas propuestas, como lo hicimos los integrantes de la Federación Local Libertaria (FLL), en condiciones de igualdad al lado de otras propuestas organizativas.

A pesar de la forma en la que se propuso y acordó la mesa, la CIA ―no los siete grupos (que no han dicho esta boca es mía)― se queja de que en la mesa de Anarquismo y proyecto insurreccional se impuso “un moderador y relator de la Federación Local Libertaria con la clara intención de acomodar a su beneficio lo que allí se produjera” (CIA, 8 de mayo de 2011). En la mesa no se impuso un moderador de la FLL, como afirma la CIA. En esa mesa un compañero del CAMA se propuso para ser moderador y los integrantes de la mesa aceptaron esa propuesta. Es muy diferente proponerse como moderador que imponerse como moderador. Además, por la premura del inicio de los trabajos del congreso y por el madruguete de la mesa, ni el conjunto de organizadores, ni la FLL, ni el CAMA pudimos previamente acordar nada sobre la dinámica de esa mesa. ¿Por qué los siete colectivos insurreccionalistas no propusieron un moderador y relator? No lo sabemos de cierto. No sabemos si ya habían llegado al congreso, si únicamente estaba el compañero que llegó inicialmente, si su condición semiclandestina les impide asumir las actividades públicas de un moderador o si, como hasta ahora, también optaron por hacer mutis y no decir esta boca es mía, prefiriendo algunos reunirse en un cubículo estudiantil como lo manifestaron.

La CIA afirma que el moderador tenía la “la clara intención de acomodar a su beneficio lo que allí se produjera”. Esta idea es similar a la que esgrimió Gustavo en su texto, por lo que retomamos los argumentos arriba anotados sin repetirlos in extenso para no cansar al lector(a). Al igual que en las otras mesas, antes de la plenaria, el relator leyó la relatoría a los más de 30 participantes de la mesa para ratificar, rectificar, incorporar o matizar lo que los participantes propusieron. Decir que el moderador acomodó a su beneficio la relatoría es, también, faltarle el respeto a la inteligencia y a la autonomía individual de las decenas de anarquistas participantes en esa mesa al presentarlos como niños manipulables que dejan que las discusiones y acuerdos colectivos sean acomodados por el relator.

El contenido de la relatoría de esa mesa refleja una diversidad de opiniones, desacuerdos y acuerdos. Según la relatoría se adoptó un método de discusión con base en dos preguntas: “¿Qué es el proyecto Insurreccionalista?; ¿Dónde tenemos pensado el lugar donde el proyecto Insurreccionalista se materialice?” Después de debatir esas preguntas:

“se encontró que la divergencia fundamental es metódico o de método, dado que unos plantean a la Insurrección como un acto que suele ser de lucha en el día a día, y que se enfoca hacia un proceso de lucha donde la difusión, la divulgación, la manifestación, mítines en las calles y con el pueblo; el trabajo en el campo con los campesinos; en las fábricas con los obreros, y se da de manera paulatina; y la otra interpretación o enfoque es la que se orienta a la destrucción total del Estado en el día al día y renunciando a la lucha tradicional. Con ello se reconoce que prevalece ésta divergencia en el método. Pero se reconoce que coincidimos en el objetivo, el comunismo libertario”.

Preguntamos: ¿El resultado de la discusión colectiva incorporado en la relatoría no cubrió las expectativas de los insurrecionalistas? Si de la relatoría no salió lo que esperaban con su madruguete los colectivos insurreccionalistas no se debe al relator, sino a que una parte de los anarquistas que participaron en esa mesa tuvieron concepciones divergentes respecto al “proyecto insurreccional” tal y como lo entienden algunos colectivos de la CIA. Ni modo, así son las discusiones abiertas, fuera del ghetto autocomplaciente, amplias y colectivas de individuos autónomos.

La diatriba de Gustavo y las falsedades de la CIA son parte de un mismo juego: el madruguete insurreccional no fraguó ni dio los resultados que esperaban, luego entonces se han dedicado a denostar, mentir y difamar el trabajo, la discusión y los acuerdos de cientos de compañerxs que participaron en el congreso anarquista. ¡Vaya ética de anarquistas!

El Colectivo Autónomo Magonista coincide con nuestras compañeras anarcofeministas cuando sostienen que hay que rebelarse contra toda dominación, incluida la que se reproduzca en los ámbitos anarquistas, por lo que el CAMA reitera su convicción de que no acepta ni aceptará jamás direcciones, vanguardias, hegemonías o jerarquías, sean éstas formales o informales.

 

Desde el ombligo de la luna (México), planeta Tierra, a 12 de mayo de 2011.

¡Vivir para ser libres o morir para dejar de ser esclavos!

Colectivo Autónomo Magonista

 

Comentarios

 

El fallido intento de una resurrección y otros cuentos de Comala
–La falacia y el discurso panfletario en lugar del debate y la autocrítica
 
(Réplica a algun@s encamad@s que muestra como pretenden, mediante la difamación, silenciar todas las voces que no se alinean con sus objetivos)
 
–¿Has oído alguna vez el quejido de un muerto?
–No, Doña Euduviges.
–Más te vale. […]
Lo que pasa con estos muertos viejos es que cuando les llega la humedad comienzan a removerse. Y despiertan.
Pedro Páramo, Juan Rulfo.
 
Debemos comenzar reconociendo la pulcra elaboración de su respuesta, repleta de creatividad, metáforas y perspicaces ironías –¡felicidades Rubén!–; sin embargo, más allá del desahogo y la retorica marquista, reafirmando las innegables influencias del deshilachado neo-zapatismo, no nos queda claro cuál es la intención de tamaño documento porque, indiscutiblemente, el debate sigue siendo el gran convidado de piedra. Antes bien, nos confiesan que se entregan a la deriva, aclarando orgullosamente que lo hacen en trajinera, incapaces de distinguir que el tamaño, la capacidad y el cabotaje de la embarcación, no es lo que está en discusión sino la ruta emprendida, el periplo interminable, el viaje en círculo hacia ningún lugar sin importar si se marean o guacarean. Una vez más, confunden medios con fines. 
No podemos negar lo divertido que resulta la lectura de este texto. Apreciamos su tono sarcástico y jocoso, el estilo operístico con que está redactado –ya habíamos intuido sus dotes histriónicas y la facilidad para la comedia–, pero volvemos a quedarnos en el principio. Evidentemente se elude el debate. Rehúyen los cuestionamientos puntuales y específicos. Afirman –en el primer acto: El viejo y el mar… de muertos (Qué cuenta como un anarquista de la tercera edad vive entre sus fantasmas del Juarsic Park)– que prometimos un debate ¡NO! Eso no se apega a lo que se lee en la reseña; señalamos que “Simple y llanamente se desea situar nuestra reflexión en el espacio insoslayable del debate”.  Es decir, el debate quedaba en sus manos, dependía única y exclusivamente de las capacidades críticas y autocríticas de quienes organizaron tal evento, de la disposición de diálogo, de la avidez de intercambiar y discutir propuestas. Ese era nuestro deseo cuando intentábamos colocar las reflexiones en “el espacio insoslayable del debate”.
Aseveran, en ese mismo primer acto del sainete, que “[…] Tal vez Gustavo, atrapado por los fantasmas que viven dentro de él, ya no vea lo nuevo de las diversas prácticas de lxs jóvenes anarquistas […]”. Precisamente por eso recurrimos al símil de Jurasic Park: la película en ningún momento nos muestra un viaje al pasado sino el fallido experimento de un grupo de científicos que planearon la recreación de las más temibles criaturas de la prehistoria en el presente. En el Congreso no hubo nada nuevo pese a la asistencia de much@s jóvenes. Como señalamos en la reseña, lo único que percibimos fue “un remedo penoso, esquemático y panfletario que no sabe a dónde ir”. Eso es lo más triste.
Antes de concluir el primer acto de la opereta, logran aterrizar en el meollo del asunto que se intenta debatir: el “anarquismo organizado”. No obstante, vuelven a esquivar la discusión y –para que no nos quede la menor duda de su escape por la tangente– lo dejan bien sentado: “No vamos a pronunciarnos sobre lo correcto o lo incorrecto de sus apreciaciones de lo que él llama «anarquismo organizado»”. Entonces ¿de qué carajos vamos a debatir? Si ese es el tema que, justamente, estamos trayendo a debate. Nadie está planteando otra cosa, ni  la hegemonía de una tendencia ni el método para concretar la insurrección generalizada ni si es oportuno o no emprender, aquí y ahora, el proyecto insurreccional. Lo que está a debate es eso que denominan “anarquismo organizado” y, sobre todo, cómo se concibe el término. Lo que intentamos discutir es la manera de organizarse, lo que nos interesa poner en el tapete son las distintas formas de entender la organización –con los pies en el siglo que vivimos– ante las necesidades que impone la realidad concreta y en absoluta comunión con los principios refractarios y antiautoritarios que decimos comulgar. Y, en ese sentido, señalamos su “visión regresionista”, su “vocación espiritista” y su “apuesta por la repetición” haciendo alusión a sus prácticas copistas y a su trasnochada agenda que aspira imponer caducas estructuras mediante el calcado al carbón de superados paradigmas probadamente demostrados sus límites, su ineficacia y sus contradicciones.    
El tema del debate era entonces la organización rígida y centralizada versus la organización informal y autónoma; la disyuntiva entre la organización ficticia y la organización que surge de las necesidades reales de la lucha concreta; el dilema se plantea frente a la imposición de la organización única y sus posibles derivas dirigentistas –ya sea esta una federación de síntesis o un proto partido especificista. Y esto, desde luego que no hay motivos para discutirlo con la recién resucitada Federación Anarco Comunista Argentina (FACA) ni con la delirante Organización Popular Anarquista Revolucionaria (OPAR) porque tenemos plena consciencia de lo que son y sabemos lo que pretenden estas organizaciones ficticias protoleninistas. Nos interesaba discutirlo con ustedes de manera directa pero ya pudimos comprobar la carencia de autocrítica que presumen y la inamovible postura que les rige. Ante “argumentos” del tipo que esgrimen reafirmando: “no sabemos aún si lograremos construir una federación en todo el país, pero les aseguramos que lo intentaremos” nos parece obvio que no queda mucho por hacer. Insisten en la repetición y nos machacan una y otra vez que “Del congreso no salió el acuerdo general de crear una federación en todo el país. Esto no nos sorprende, pues simplemente el congreso no se convocó con ese propósito. Y la propuesta de la federación fue sólo una propuesta más discutida y aprobada en algunas mesas (según las relatorías) pero, insistimos, sin tener el carácter de un acuerdo general […]”. Como bien dicen –pero presentándolo como nuestro  recurso “sin ética”– calumnia y machaca que “algo queda”, inescrupulosa estrategia maquiavélica (y jesuita), llevada a su máximo exponente por los aparatos de propaganda nazi de la mano de Joseph Goebbels, bajo la premisa ”una mentira repetida mil veces se convierte en verdad irrefutable” –¡perdón! Estamos en una polémica pretendidamente anarquista–. Ahora sí no nos queda la menor duda de las verdaderas intenciones del Congreso
Desde luego, como recalcan, no tienen que pedirle permiso a nadie para resucitar a la Federación Anarquista de México o inventarse cualquier otro jalada ficticia; de haber empezado por ahí ni siquiera nos hubiéramos molestado en asistir a su Congreso, mucho menos nos habríamos dedicado a plasmar nuestras reflexiones e intentar ubicarlas en el espacio del debate. Pensábamos, equivocadamente, que se trataba de profundizar en la discusión crítica para abandonar la confusión que nos asfixia, creíamos que se deseaba destrabar el inmovilismo que padecemos –de manera crónica–, imaginábamos que se llamaba a buscar colectivamente soluciones (que no alternativas) concretas para enfrentar en la realidad el sistema de dominación que nos oprime y nos excluye. Antes bien, como dice quien dice que decía la historieta que dijo alguna vez el viejo Antonio, en efecto, se trataba de algo “muy otro”.
Por eso, en lugar del debate y la autocrítica recurren al panfleto –a manera de verdad irrefutable– y a las deleznables  falacias Ignoratio elenchi (primero) y Ad hominem (después). Viejos trucos sofísticos en “jóvenes” tergiversadores. Comienzan con el antiguo recurso de la “ignorancia de la refutación” –señalada ya por Aristóteles, hace algunos siglos– aportando argumentos y pretendidas premisas para demostrar algo que simple y sencillamente no es lo que está a discusión, es decir, ignorando aquello que en realidad se debe refutar y así desviar el debate hacia un lugar ajeno, ocultando el verdadero trasfondo de la discusión original. Como es obvio, es muy fácil que el adversario saque ventaja con el uso de esta falacia si no tenemos muy claros los puntos específicos que se discuten a cada paso de la argumentación. De esta forma nos acusan de intentar imponer la hegemonía del proyecto insurreccional anárquico eludiendo el debate en torno a las formas de organización y escondiendo sus verdaderas motivaciones: la absoluta imposición de su proyecto organizativo o, nos imputan un pretendido “madruguete” –vocablo nada casual y propio de su lógica oportunista– a todas luces fraguado con premeditación y alevosía desde el 20 de noviembre de 2010 –como ell@s mism@s reconocen–, con mesas de “discusión”, temas, objetivos y además, estrategias de control, predeterminadas (como la imposición de moderadores-relatores en cada una de las mesas o la propuesta de federación “nacional” presentada en todas las mesas –con la excepción de la mesa Anarquismo y Proyecto Insurreccional– y retomada en el pleno del siguiente día con la decidida intención de concretarla). Entonces ¿quiénes pretendían en realidad el “madruguete”? En esta misma lógica, “culpan” a l@s compañer@s que abandonaron la farsa y se reunieron en busca de acuerdos concretos en un cubículo universitario, en vez de recurrir a la autocrítica y preguntarse sinceramente ¿por qué l@s compañer@s que habían decidido participar en el Congreso y solicitado la inclusión de una nueva mesa se vieron obligad@s a abandonarlo? De igual forma, se nos cuestiona haber hecho “mutis” y acto seguido, pasan a los juicios de valor y preguntan: “¿Esa actitud es propia de un anarquista?” Cuando saben, indiscutiblemente, que si nos retiramos fue para no hacerle el juego a aquella treta y/o no caer en la flagrante provocación que no dejaba otra alternativa que la violencia y, entonces, como ya es costumbre, presentar al Proyecto Insurreccional ante tod@s l@s participantes como el reducto final de l@s vehementes e irracionales incapaces de intercambiar propuestas y de “socializar” acuerdos. Innegablemente, se ha aprendido de anteriores experiencias y no, ya no es fácil sucumbir en esas trampas.  
Por último, echan mano de la falacia más recurrente en la propaganda político-religiosa y en los medios masivos de comunicación: atacan a su opositor y no a sus argumentos. La falacia ad hominen presenta tantas variedades como sinónimos de improperios y descalificaciones se encuentren en el diccionario, se reduce a insultar al adversario con todo lo que se pueda ofender y agraviar, lo importante es descalificarle a priori para restarle veracidad y contundencia a todos sus argumentos. Técnica muy utilizada por el sistema de dominación, empleada particularmente por toda clase de totalitarismos –¡Vaya estrategia tan anarquista!, pero ya sabemos que “su camino es muy otro” así que no hay de qué preocuparse– Bajo esta misma premisa de la desacreditación del oponente para descalificar sus argumentos, llegan a la calumnia y, primero, aseveran que se “miente públicamente” para, acto seguido, “probar” nuestra deshonestidad: “Esto lo retrata como es… una persona sin honestidad”.
Es curioso, la última vez que se nos puso en la mira, apuntándonos con nombre y apellido y se nos acuso de “mentir” y de “deshonestidad”, fue hace casi quince años, con ese mismo estilo –a veces poético y otras vernáculo– desde la Otra farsa que ustedes acompañan, hoy severamente deshilachada entre la corrupción de su jerarquía, la recuperación de la Iglesia y la captación y el reclutamiento del EPR. Ahora se repite la historia –¿o la comedia?–, empleando, de nueva cuenta, la difamación para silenciar la disidencia, para ocultar las discrepancias, para disimular las verdaderas intenciones tras difamaciones y distracciones. Otra vez, un viejo truco en manos de “jóvenes” anarquistas. Sin dudas, persisten compromisos, afinidades y –por qué no– casualidades. Como esa otra que los llevó a firmar –como CAMA– la convocatoria al reciente circo contra la violencia y a marchar y aplaudir el discurso de Sicilia y dar vivas “[al] México de Salvador Nava, de Heberto Castillo, de Manuel Clouthier”. ¡Vaya anarquistas!
Afirmar que TOD@S mentimos cuando señalamos la inescrupulosa forma en que recurrieron “a las mismas prácticas miserables que tanto han criticado en el pasado, echando mano de la tergiversación, de la inducción, del manoseo, para acomodar las relatorías y propuestas a un guión previamente elaborado”; sólo demuestra la firme convicción de querer continuar haciéndose pendejos; evidencia la gigantesca carencia autocrítica que padecen; ratifica la tozuda intención regresionista, empeñada en el inmovilismo; nos revela su enorme incapacidad para hallar la salida del atolladero teórico-práctico en que yacen; nos revela una visión ideológica del anarquismo en la que sobreviven empantanados y; nos ofrece las dimensiones exactas de la (auto) trampa que los mantiene maniatados, mudos, ciegos y sordos ante la realidad concreta. Insistir en que “se miente” cuando se describe toda la manipulación perversa que allí cobró presencia es –ahora sí– “faltarle el respeto a la inteligencia y a la autonomía individual de l@s anarquistas de cada mesa”. En efecto, no somos “niñ@s manipulables que dejan que los trabajos, discusiones y acuerdos colectivos sean inducidos, tergiversados y manoseados”. Por eso la sobre reacción ante las múltiples y variadas críticas que, desesperadamente, tratan de acallar. Y bueno, lo de la “deshonestidad” si merece mención aparte.
Que ustedes se atrevan a hablar de “honestidad” y “deshonestidad”, ahí sí, de plano, les coloca en las arenas movedizas del más absoluto cinismo. Claro, la lista es larga pero consideramos que bastaría con enumerar un par de actitudes que dejan mucho que desear, desde luego, nos consta que su adicción a la Ley del número les ha orillado a la concupiscencia y de ahí sus tratos con los más deshonestos personajes, renunciando a priori al menor vestigio ético, sin embargo, su vicio no les exonera y así, vemos como niegan lo que ya es un hecho consumado: la resucitación de la FAM y su apresurada solitud para incorporarse a la IFA (Internacional de Federaciones Libertarias). En esa misma tesitura, vimos como se sumaban a la renacida Federación, individuos y grupos adherentes de la Otra –pese a aquello que acomodan al principio y que subraya un pretendido posicionamiento contra todo poder, “aunque se llame popular”–, en particular, algunos personajes de Tijuana identificados como “voceros” de La Otra en esa ciudad fronteriza, por dos de es@s “invisibles” compañer@s que se retiraron de la mesa Anarquismo y Proyecto Insurreccional. Además, continuando en este tenor, también habría que cuestionarles la poca “honestidad” que les asiste al permitir que se cobije bajo el manto de la Federación Local Libertaria a quien malversara los fondos que se le entregaron para la realización del Congreso Anarquista de Ocotepec , bochornoso hecho, por demás, bien conocido por cada uno de los integrantes del CAMA –y lamentablemente ignorado por l@s más jóvenes que se nuclean en la Federación– . Sí, se trata de B.A., él mismo que, poco después hubo que incorporarle a su currículo la expulsión, policía mediante, de dos profesores que no aceptaban su agandalle como director de la escuela que juntos habían creado en Valle de Chalco. Eso sí, no podemos disputarle sus esfuerzos por resucitar la FAM ni su activa participación en la mesa de pedagogía y su posterior y consecuente organización ficticia del “ramo de la educación” ni su redoblado interés en la farsa “anarco-sindicalista” con el imprescindible reconocimiento de la AIT.  Esperamos que teniendo en cuenta “debilidades” y “tendencias” no le ofrezcan  la tesorería en la próxima repartición de “responsabilidades” burocráticas”.
Bueno, ya casi terminando, no podemos dejar de mencionar lo único en que sí coincidimos, más allá de la mofa y el tono burlón. Efectivamente “los insurreccionalistas también lloran”. Todavía tenemos las lágrimas tibias por la pérdida del Urubú, por la ausencia del Mauri, por la desaparición deLambros y de muchísim@s compañer@s más, muertos de la guerra social que se libra hoy, aquí y ahora –no la que ya es historia y yace entre telarañas y polvo, apilada en el obligatorio librero del anarquista ilustrado–, caíd@s en el anonimato, condenad@s por la prensa mercantil, acusad@s de “delincuentes” y lapidados por presunt@s “compañer@s”. Son l@s muert@s que se lleva el viento. También lloramos por un@ y cada un@ de nuestr@s compañer@s pres@s, secuestrad@s por el sistema de dominación, aquí, en Chile, en U$A, en Italia, en Grecia, en el Estado español y el mundo Pero bueno, ahí lo dejamos, no queremos que se nos acuse ahora de imponer la necrología insurreccional anárquica, tampoco pretendemos disputarles su conocida vocación de mártires ni recrearnos en la auto victimización, eso se lo dejamos, a muy buen recaudo, para el próximo encapsulamiento.
Lamentablemente, en el desmedido afán por desviar el debate, éste se ha situado en el terreno equivocado y puede llegar a ser nefasto de continuar tal como ha venido desarrollándose. Una cosa es debatir públicamente sobre la forma en que entendemos la organización y otra, muy diferente y peligrosa, es hacerlo sobre los métodos y estrategias que rigen la actuación de l@s compañer@s que reivindican el proyecto insurreccional anárquico y su concretización en el presente. Grave sería –como bien señala un preocupado compañero– que l@s que no consideran “oportuno” el proyecto insurreccional anarquista en el actual contexto, comenzaran a señalar a aquell@s que sí lo entienden consecuente y eficaz, como ya se hace con comentarios e insinuaciones perversas como “Esta idea [de la Coordinadora Informal] es similar a la que esgrimió Gustavo en su texto […]”, entre otras con mayor grado de señalamiento. Pero más grave, peligroso e inútil, es que l@s compañer@s que se identifican con dicho proyecto se señalen a sí mism@s dando respuesta a provocaciones del tipo: “[estamos] contra toda jerarquía, aunque se denomine informal […]”; “Desconocemos si el modo de actuar informal implica nombrar voceros o que alguien en lo personal pueda hablar por los demás […] Lo desconocemos, además, porque hasta ahora no sabemos en calidad de qué llegó ese compañero, pues los siete grupos no han tenido a bien aclarar esa situación […] ” o “[…] Para el CAMA esta forma de proceder de los siete grupos integrantes de la CIA es francamente oportunista, y el oportunismo aunque sea informal no deja de ser oportunismo […]” y, “La solicitud de los siete grupos de la CIA era un “madruguete” a los trabajos de organización del congreso […]” , sin percatarse del riesgo que corren al reivindicarse adherentes del proyecto insurreccional y defender públicamente dicha opción.
Pese a todo, consideramos que es hora de apelar a la responsabilidad y, en este sentido, convencernos TOD@S l@s que hemos intervenido en esta polémica que ha llegado el momento de ponerle fin, más aún, si se trata de un diálogo de sordos como oportunamente señalaran algun@s compañer@s. Lo importante era dejar constancia de un profundo desacuerdo en torno a la manera en que se concibe la organización, lo primordial era reflexionar y cuestionarnos la ineficacia y las limitaciones de anacrónicos y caducos paradigmas que hoy se intentan repetir, lo esencial era revalidar y preservar el carácter antiautoritario y refractario del anarquismo, lo modular era ratificar el carácter insoslayable del debate. Y esto, sin cuestionamiento alguno, se ha logrado. Esperamos, si el proceso organizativo se prosigue, que estos puntos básicos sean tomados en cuenta para que el anarquismo en estas legendarias tierras siga gozando de plena autonomía y contando con esa multiplicidad de rostros que le caracterizan y se personan en la concreción cotidiana de la lucha contra toda dominación.
¡Por la Anarquía!
Gustavo Rodríguez
Desde el culo del mundo, planeta Tierra, a mediados de mayo de 2011
Posdata (o recordatorio a propósito de parentescos y afinidades): Por una de esas casualidades –“muy otras”, desde luego– colgaron su respuesta, inmediatamente después de publicarla en su sitio, en anarquismo.net (http://www.anarkismo.net/article/19567), acto seguido y casi simultáneamente, apareció en la página del NEFAC (http://nefac.net/aggregator), en “El Eco de los Pasos” (http://www.elecodelospasos.net/article-la-diatriba-y-el-madruguete-73855796.html)y, algo después se publicó en A-Infos (http://www.ainfos.ca/ainfos336/ainfos47954.html), interesante coincidencia al interior de un mismo circuito. 
Posdata segunda (de muertos y velatorios): Comiencen a redactar su calaverita para el difunto resucitado y acepten de antemano mi más sentido pésame. De momento no podré trasladarme para acompañarlos en su segundo sepelio, extravagante acontecimiento que quedará registrado en los anales de la historia del anarquismo regional pero, me cuentan, que tampoco es para armar tanto aspaviento, dicen que allá en Comala ésto de los segundos y terceros entierros es cosa cotidiana, pan nuestro de cada día –murmura Doña Euduviges.
Posdata tercera (para compañer@s de viaje y otras aproximaciones): Dejo en sus consciencias todo lo que pueda ocurrir a partir de estos ilustrativos balconazos. Para l@s compañer@s náufrag@s: esos que se arrimaron a la maltrecha trajinera, antes o después –es totalmente irrelevante– que hiciera agua; espero que les sea leve la zozobra. Moraleja: No existe embarcación segura. Por eso nuestro hincapié en la necesidad de saber nadar, claro se enfrenta el riesgo de que se nos señale como “individualistas”; salvo el nado sincronizado, el relevo, el polo y el volibol acuático, esta práctica casi nunca se realiza en equipo, eso sí, nos puede salvar la vida y también nos permite “rescatar” a l@s probables ahogad@s.  

Nos llama la atención esta redifusión del "comunicado" del CAMA después de retractarse públicamente o sea, de tragarse sus palabras, parece que continúan con su estrategia de "difama que algo queda" ¿quieren más? Nosotrxs nos quedamos sin darles respuesta pública precisamente por sus disculpas CAMAleonicas:

 A los anarquistas de México y el mundo: El Colectivo Autónomo
Magonista (CAMA) les comunica lo siguiente:  1. Para el CAMA siempre
han sido y son lamentables los desencuentros entre anarquistas pues no
abonan en lo más mínimo al desarrollo de los diversos movimientos
anarquistas mexicanos.  2. EL CAMA informa que no participará más en
la polémica desatada en torno al Primer Congreso Anarquista de México
pues se ha convertido en una discusión de suma negativa para todxs.
3. Queremos remarcar que la información que contiene el escrito del
CAMA “La diatriba y el madruguete. Respuesta del Colectivo Autónomo
Magonista a algunos desencuentros del Primer Congreso Anarquista de
México”, se hizo pública previamente, incluso para sorpresa nuestra,
por los propios protagonistas en la lista de Anarqlat en una discusión
pública que se dio entre el 6 y 9 de mayo.   4. Si al calor de la
polémica en nuestro escrito emitimos algún juicio ofensivo, ofrecemos
disculpas al compañero Gustavo y a los compañeros integrantes de la
Coordinadora Informal Anarquista.   5. Esperamos que todxs tengamos la
madurez de ser compañeros en la lucha contra el Estado y el capital y
superemos como anarquistas esta lamentable situación.

Salud y anarquía
Vivir para ser libres o morir para dejar de ser esclavos.
Colectivo Autónomo Magonista
México, 16 de mayo de 2011
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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
 

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