Capitalismo y productividad

 Capitalismo y productividad

 
Cuando el ciclo expansivo del llamado capitalismo salvaje tocaba sus límites ante la creciente toma de conciencia de los obreros por sus derechos, surgió el concepto de productividad.

Este concepto, que se refiere a la capacidad productiva de un obrero en una jornada, servía como criterio de selección de la burguesía a la hora de optar por un trabajador; a la vez que también como pauta para su despido.

En 1848, cuando los restos de la burguesía radical, apoyados por la clase obrera, consigue destronar al liberal Felipe de Orleáns  y proclamar la II República en Francia, se ve obligada a reconocer la jornada de 10 horas y el derecho de todo ciudadano al trabajo y con ello la eliminación del capitalista de su prerrogativa selectiva.
 
La traición de la burguesía, encarnada en Luis Bonaparte, luego Napoleón III, producirá en la clase obrera la posterior magnífica hazaña del primer levantamiento puramente de clase, en 1871, con la Comuna de París. El mismo que señaló Marx como primer ensayo de la revolución proletaria.
 
¿Qué es productividad en el capitalismo actual?
 
La productividad, según los suscritos al capitalismo, vendría a ser una medida de la generación del valor; es decir, en una misma unidad de tiempo se puede generar más o menos valor.

Como ejemplo puede servir que un obrero alemán especializado, en una fábrica automatizada, produce en 8 horas un 100; mientras que otro obrero, en Bolivia, sin especialización y sólo extractivo, produce un 10.
Ya no es el trabajo y el tiempo dedicado, sino la capacidad productiva en ese mismo trabajo y tiempo.

Y todo esto desde el punto de vista de la burguesía, ya que en el capitalismo, a mayor productividad mayor plusvalía que el capitalista se apropia.

La productividad, entonces, sigue sirviendo como criterio para que el capitalista obtenga una mayor ganancia.
Los acólitos rastreros liberales, teóricos de la ahora llamada optimización productiva, sólo disfrazan, con fórmulas burdas y abstractas (la econometría, por ejemplo) el mismo criterio del capitalista para argumentar la necesidad de la liberalización del que llaman factor trabajo. Que no es otra cosa que la libertad del burgués para despedir según su criterio a quien no le sea productivo. 
 
¿Por qué el concepto de productividad capitalista no sirve?
 
El concepto de productividad se basa en la mayor generación de plusvalía para el burgués, que no de valor real como bien social. Por definición: todo tiempo dedicado al trabajo produce una transformación del valor original y con ello un plus valor. El trabajo, en si mismo, es la única medida de generación de valor. En el capitalismo, no se trata de la generación de valor sino, más bien, de mayor plusvalía, de allí que hayan creado un mercado propio de valores, basado en la especulación de los mismos (las bolsas de valores, por ejemplo), que es parte de la actual fase de capitalismo especulativo.
 
¿Y qué es la productividad absoluta?
 
En el capitalismo, el desarrollo de un territorio se mide por el concepto del Producto Interior Bruto, PIB; o sea, la suma de precios, que no de valor, obtenidos en un tiempo determinado en ese mismo territorio.

Para los babosos lamedores del capitalismo, a mayor PIB mayor desarrollo.

Y cuando un territorio como la China actual, dícese todavía maoísta, aunque asociada al capitalismo, genera un PIB superior al 8%, estos tristes lacayos callan.

Saben que se debe a su gran población, y a su menor coste de producción; o sea, de mayor productividad, en términos absolutos.

Con una Población Económicamente Activa, PEA, de 700 millones; a diferencia del Estado español, que apenas llega a 18 millones; en términos absolutos siempre será fácil entender por qué China puede generar mayor PIB.

Y si a esto se suma su propia capacidad de crecimiento de mercado interno; su desarrollo, dentro de los márgenes del capitalismo, tiene todavía mayor capacidad.

China ha aprendido a funcionar en el capitalismo especulativo, sabe de su poder potencial y, para horror de los imbéciles liberales, de su economía planificada.
 
¿Y cuál es la alternativa?
 
En la propia China, como en USA, Europa entera, Grecia incluida, sólo los verdaderos generadores de valor, aquellos con capacidad de transformar y generar un bien de uso; o sea, generar valor real, son los que decidirán el futuro. Es la clase obrera, la única que podrá liberar las mismas fuerzas productivas que han servido para su opresión.
 
Miguel Seguin


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