Análisis


No debería extrañar a nadie que nosotras, que no tenemos un vínculo intrínseco especial con el amor, la paz y la generosidad, seamos capaces de los mayores abusos de poder, tiranía y violencias. No debería sorprendernos, pero sorprende, porque se ve que aún nos creemos que de forma esencialista, nosotras somos las dulces. Cuando una mujer soldado comete una atrocidad, parece que sea todavía más grave, porque le pesa encima el no comportarse como mujer y mostrarnos continuamente que somos tan iguales en valores masculinos si nos lo proponemos: los positivos, y los negativos.

El feminismo de la igualdad, en los albores del feminismo, nos insistió en que podíamos convertirnos en eso, que podíamos ser como hombres. Y es verdad, podemos, para bien y para mal. El de la diferencia nos hizo plantearnos si eso era lo que se pretendía. Si  en realdiad valoramos como positivos todos los atributos que se le asignan al varón. Si en realidad no sería  aconsejable, no sólo para nosotras mismas, sino para una sociedad más justa, revalorizar algunos atributos femeninos.

La flexibilización laboral ha llegado al sector docente, donde l@s trabajador@s soportan la reducción de salarios, el aumento de las horas de trabajo junto con la imposición del neotaylorismo. La precarización laboral en el mundo educativo tiene la misma finalidad que la flexibilización en cualquier sector productivo, esto es, aumentar las ganancias vía el incremento de la productividad de los trabajadores.

 

 

El pasado 18 de junio, Cristina Cifuentes, la Delegada de Gobierno en Madrid, anunció que “está ultimando la puesta en marcha del Plan de Mejora de la Seguridad y la Convivencia en Lavapiés, que no solamente va a englobar un incremento de la actuación policial sino que busca la ‘reinserción’ del barrio madrileño para que no se convierta en un ‘gueto’[1].

Toda persona que decide libremente involucrarse en el desarrollo y fortalecimiento de  una revolución debe tener claro, no solo las condiciones objetivas y subjetivas que subyacen al sistema capitalista, sino también los riesgos  y sacrificios que debemos hacer  en aras de superar las atrocidades de este sistema para poder consolidar el socialismo y la justicia social, desde una perspectiva incluyente, digna y equitativa.

En el último mes, en sólo dos incendios, se han calcinado en Valencia unas 50.000 hectáreas de monte. Desde el primer momento, uno de los objetivos primordiales del Gobierno valenciano ha sido encontrar  responsables a los/as que culpar del desastre.  Así, se han dado prisa en señalar a dos jóvenes trabajadores que al parecer podían haber ocasionado el fuego en Cortes de Pallás, al soltar una chispa la sierra con la que trabajaban y a un agricultor que realizaba quemas de rastrojos en el incendio de Andilla.

Desde los medios de comunicación de masas y las notas oficiales, se suele considerar que las catástrofes naturales responden simplemente a un fenómeno azaroso. Es debido a la mala suerte, a un mal golpe, por el cual una zona se derrumba ante un terremoto, o sufre un incendio, o se inunda. Y si bien el azar es un componente del proceso, en el sentido de aleatoriedad, no es ni mucho menos el factor predominante. De hecho, son los factores socio-económicos y políticos los que van a marcar la diferencia entre un accidente y un desastre, teniendo gran influencia en estos procesos. 

“Neomaltusianismo” es una palabra que molesta al Vaticano y a la izquierda tradicional. Designa, según ellos, un complot para acabar con los pobres, una política de esterilización de mujeres sin aviso previo, una apoteosis del racismo. Tienen alguna razón.

 

Ayer, mientras se celebraba el ingreso de Venezuela al Mercosur, el Departamento de Estado de los gringos arremetió contra el chavismo acusándolo de vínculos con todos los demonios que mantienen en vigilia a la Casa Blanca, es decir, iraníes, sirios, rusos, chinos, FARC, carteles de la droga y demás sujetos del bestiario imperial.

A decir verdad, se trata de una vieja letanía yanqui.

(publicado originalmente en el Periódico Diagonal, Número 179, a mano de Servando Rocha)

 

Páginas

Aviso Legal  |  Política de Privacidad  |  Contacto  |  Licencias de Programas  |  Ayuda  |  Soporte Económico  |  Nodo50.org