La lucha de los indios de México. Liberación de 2010

—    NOTAS DE LA OTRA CAMPAÑA —

“Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia. Conmuévanse,

porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Organícense,

porque necesitaremos toda nuestra fuerza.”  —Gramsci

INTRODUCCIÓN

El camino de la utopía

“La Otra Campaña es otra forma de no hacer nada”, concluyó un estudiante que participó en el foro del Tajín “Váyanse o los sacamos”. No hice gestos, pero a la vuelta de la esquina cualquiera se pregunta ¿qué estamos haciendo mal?

Se comparten aquí éstas reflexiones a los adherentes de este movimiento contra del capitalismo, que busca derrocar al régimen de gobierno pero que no está sirviendo según el parecer de la gente que nos observa: ni cambiamos el sistema ni lo mejoramos y el país sigue en caída libre.

Pero también hay cosas que celebrar. En parte nos referiremos a los compañeros anarquistas, que son quizá la antítesis del capitalismo y nuestro sector más radical. En verdad señalan el domicilio de la utopía donde queremos llegar: una sociedad de justicia y paz donde nadie esté por encima del otro, sin clases ni necesidad de gobiernos, inundados por esa cultura del “hombre nuevo” que nos platicó Felipe Echenique en el Tajín.1

1  Hablamos de cultura en el sentido sociológico del término, como un estilo de vida; no sólo aplicado a las artes, al conocimiento o la educación, sino a las costumbres de los pueblos en su vida económica, política e ideológica. Ver “el volador” 51, www.cedoz.org.  

El hombre nuevo

Ciertamente, llega un momento en que uno se pregunta en qué consiste ese hombre nuevo, y cuántos se precisan para derrocar un régimen. ¿A partir de cuándo se sabe que contamos con un tipo de esos? Porque de seguro no los habrá perfectos, y se observa que brotan a cuenta gotas. ¿Acaso el hombre nuevo y la mujer nueva empiecen digiriendo esa pesada idea de derrocar un régimen con todos los riesgos que implica? Pero precisémoslo más: ¿son los dispuestos a arriesgar su vida por una causa justa? Lo cierto es que esos hombres nuevos, pocos e imperfectos, son los que pueden provocar el cambio revolucionario, echando abajo las estructuras que producen tantas injusticias. En estos términos, ¿usted se considera un “hombre nuevo”?

¿Cambiamos las estructuras o los hombres?

Es que estamos estancados en un círculo vicioso donde no existe una estructura social más justa porque no hay suficientes hombres nuevos que la construyan; ni hay esos hombres por falta de estructuras que lo propicien. Para resolver esta dialéctica surge el movimiento revolucionario, que viene a ser la combinación y negación de ambas tesis en conflicto: significa no esperar mejores estructuras ni mejores hombres, sino construirlas con los hombres y mujeres   que se tengan.

Por ejemplo, no se ha dado una nueva constitución por falta de una asamblea constituyente que realmente funcione desde lo local, ni hay esa constituyente a falta de una constitución que lo permita. Es necesario romper con esa ley y esos legisladores para poder hacer algo nuevo. Y pues el constituyente no es un fin ni un mal en sí mismo, es un instrumento para construir democracia, que ha funcionado equivocadamente; hagamos uno que funcione desde abajo y a la izquierda para obtener la constitución de la sociedad deseada.* La nueva constitución no va a caer del cielo ni nacerá por generación espontánea en medio del desierto.

¿Trabajo de base o movilización espontánea?

También estamos hablando de abrir la mente a toda forma de lucha, como explicó Carlos Fazio en el foro anterior al del Tajín, en Tampico. Porque a veces pensamos que sólo hay un modo de llegar al horizonte. Algunos piensan que se requiere un fuerte trabajo de base en comités de barrio, en sindicatos, círculos de estudio, en la familia, desde uno mismo, y muchos adherentes nos hemos formado de ese modo, lo que nos ha permitido participar en grandes movimientos; incluso las bases del EZLN requirieron de ese paciente trabajo.

Pero otros piensan que dichos movimientos surgen espontáneos y son los que despiertan a la gente en la lucha directa contra el capitalista y el estado burgués. Es verdad, movimientos como la caravana zapatista o el propio levantamiento armado de 1994 aumentaron la consciencia sobre la lucha indígena, lo que no pudo hacerse desde el trabajo de base —aunque no fueron tan espontáneos.

Dos calendarios

En realidad, ambas acciones son necesarias y cada una tiene sus mejores momentos. A veces el trabajo de base debe pasar a la movilización y al enfrentamiento sin postergaciones, ya que las coyunturas lo exigen. Es lo que planteó el documento “Váyanse o los sacamos” en dichos foros: aprovechar la coyuntura histórica del 2010 para avanzar hasta donde se pueda, contra un sistema capitalista que se encuentra débil.

Por su parte, los del poder buscarán aplastar este calendario revolucionario que encuentran tan adverso, para apostarle al suyo, al calendario electoral del 2012, ajustándonos a sus reglas y a sus anchas. Tendrán tiempo de tomar aire y organizarse para controlar e intimidar a la población, para dividirla e infundirle nuevas esperanzas mediante los medios de comunicación y programas asistenciales. Por eso, aquí ponderaremos el análisis coyuntural, como una herramienta de los actores sociales para avanzar en el terreno político.

 

 

ANARQUISMO Y OTRA CAMPAÑA

 

Ruidos en la consciencia

Anarquismo y autonomía guardan una simpatía natural. Quizá por ello muchos anarquistas participan en movimientos autónomos como La Otra Campaña y ven con agrado los municipios rebeldes de Chiapas, que son independientes y no obedecen la autoridad del estado.

Sin embargo, algún anarquista se topa con cosas que no le gustan, por ejemplo, la “nueva constitución” que demanda la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. No le cuadra ninguna autoridad aunque “mande obedeciendo”; y acaso le causen ruido las Juntas de Buen Gobierno pues contemplan lo que aborrece, un gobierno, una autoridad. Diferente, pero gobierno al fin.

Es que a veces se quiere saltar hasta la utopía sin pasos intermedios. Algunos querrán pegar el brinco sin pasar por un gobierno que “mande obedeciendo”, aunque se acerque al ideal anarquista. Otros desearán brincar hasta donde las leyes no se necesiten, sin pasar por una constitución justa; o pensamos en construir nuevas leyes sin constructores, es decir, sin una asamblea constituyente que legisle obedeciendo la voluntad del pueblo.

Otra forma de hacer política

Incluso existen anarquistas que rechazan todo orden y entran automáticamente en conflicto con las culturas indígenas, con “La Otra Campaña”, con el sentido común en general y con el propio anarquismo que propone la libre asociación: “Una sociedad libre en posesión de la herencia común, tendrá que buscar en el libre agrupamiento y en la libre federación de los grupos una organización nueva que convenga a la nueva fase económica de la historia”, concluía Kropotkin, hablando del comunismo anarquista.2

Inclusive, quienes se oponen a todo orden chocan con la “otra forma de hacer política” —si entendemos política como sinónimo de organización en su concepto más simple—. Un modo de ordenar las cosas, eso es la política en pocas palabras. Y “otra forma de hacer política” es otra forma de organizar el mundo: el trabajo, los medios de producción, las relaciones laborales, los recursos naturales y demás riquezas; la educación y la cultura; la participación ciudadana en los asuntos públicos, y todo aquello que los indígenas han organizado de modo contrario al capitalismo en los municipios rebeldes.

2  Cfr. Peter KROPOTKIN, “La conquista del pan”, p. 21.

La necesidad del orden

Es que tarde o temprano el orden brota donde aparece el ser humano. Y no faltará un anarquista que llegue a poner orden, para decirlo escandalosamente. Es que la persona de por sí analiza y separa, clasifica y estructura, valora, jerarquiza… así va comprendiendo y controlando la realidad que le rodea. Porque el orden significa entendimiento y salud mental, tanto que a veces cualquier orden se acepta aunque se trate de un mal orden —por desgracia, claro.

En cambio, el desorden no se comprende y es rechazado de súbito, sobre todo si no se le controla. Por eso, el anarquista más sensato buscará un orden justo de las cosas, contrario al desorden y al caos que generalmente la derecha atribuye al anarquismo para denigrar sus nobles ideales. El anarquismo no es desorden, es otra forma de ordenar las cosas, otra forma de hacer política. Y no es del todo utópico, pues ya existe de manera “subterránea” en las redes ciudadanas que se organizan para diversos fines.3

3  Colin WARD, “Esa anarquía nuestra de de cada día”. Tusquets Editores, España, 1973, pp. 12, 74.

La otra mano invisible vs. estado

Pero hay un problema: como anarquista no quiero que intervenga un gobierno en ese nuevo orden. Buscaré desarrollar la cultura del “hombre nuevo” a partir de “la otra mano invisible”, de izquierda y espontánea, que le guíe a compartir, cooperar y organizarse solidario con los demás; muy contraria a la mano invisible del capitalismo que nos conduce a buscar el propio provecho, según Adam Smith en “La riqueza de las naciones” (1776). Buscaré hacerlo desde abajo y con el pueblo, mediante asociaciones libres a contrapelo del régimen de estado, hasta derrocarlo. Y no querré otro estado en el poder aunque sea más justo, pues consideraré que todo sistema y estado condicionan la libertad y la conducta de la gente. “Rechazamos cualquier tentativa de organización social que no admita la libertad más amplia tanto de los individuos como de las organizaciones, o que requiera la instauración de cualquier régimen de poder”, decía Bakunin (1814-1876), pensador anarquista.4

4  Cfr. Mihail BAKUNIN, “Socialismo sin estado”, G.P. Maximoff (ed.), "The Political Philosophy of Bakunin". The Free Press, NY. 1953.

Condiciones económicas para el hombre nuevo

Sin embargo, se trata precisamente de inducir la formación del hombre nuevo, mediante otras estructuras y distribución de la riqueza. El mismo Bakunin afirmaba: “Los hechos están antes que las ideas; el ideal, como dijo Proudhon, no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica”.5 Pero el anarquista no cree que estas condiciones económicas puedan ser cambiadas por algún estado, ni que esto pueda ser planeado. Piensa que todo será espontáneo desde las bases trabajadoras. Y uno se pregunta dónde empieza la espontaneidad si no es desde el sentido común y la necesidad histórica, porque cualquier propuesta desde abajo suele ser tachada de autoritarismo o de iluminismo intelectual. ¿Cómo va a surgir esa espontaneidad si no es desde las ideas de rebeldía surgidas entre nosotros mismos?

5  Por estas razones, la formación política en La Otra Escuela comienza estudiando las raíces económicas del Árbol Social, como una manera de analizar la estructura de la sociedad. Y termina con el análisis coyuntural para buscar incidir en la política nacional.

La espontaneidad es relativa

Más todavía, tanto el anarquismo como La Otra Campaña contrastan con las comunidades indígenas donde el liderazgo no es espontáneo, sino un cargo que la comunidad encomienda a un individuo. “La espontaneidad pura no se da en la historia (…), en todo movimiento espontáneo hay un elemento primitivo de dirección consciente, de disciplina”, decía Gramsci.6  Por su parte, Eugene Gogol, adherente de La Otra Campaña, nos confirma que esta consciencia es un complemento de la “subjetividad revolucionaria”, no un substituto.7

Es que la espontaneidad surge obligada por la historia, con las conciencias revolucionarias formadas en las luchas sociales, es decir, por sus propios pensadores de “abajo y a la izquierda”. Por eso, en movimientos como La Otra Campaña, que entretejen diversas luchas de muchos años, sus adherentes no necesitan que alguien desde arriba les dicte lo que han de hacer; la conflictividad los ha formado como sujetos revolucionarios y eso los dota de una autoridad natural.

6  Cfr. Antonio Gramsci, “Escritos políticos”, Ed. Siglo XXI, 2ª ed. 1981. P. 327, 330. 

7  Cfr.  Eugene GOGOL, “El concepto del otro en la liberación latinoamericana”, Ed. Casa Juan Pablos, 3ª ed., México, 2008, p. 340. 

El estado zapatista, ¿un nuevo anarquismo?

En la región rebelde de los municipios autónomos han construido una especie de pequeño estado donde el poder reside en el pueblo y es tierra fértil para el hombre nuevo. Una flor en el pantano. Y he aquí que el zapatista sí cree —y lo demuestra— que se puede organizar un estado de otra forma, donde el pueblo mande y el gobierno obedezca. Donde pueblo, autoridad y estado son lo mismo; donde el pueblo no ha sido marginado del estado por un gobierno. ¡Esta posibilidad no la contemplaba Kropotkin!, aunque andaba cerca. Y Bakunin reconocía que “el estado es un mecanismo históricamente temporal, una forma transitoria de sociedad”, aceptando que la utopía del “no gobierno” es un proceso y otra forma de gobernar. Pero algunos queremos llegar de un gran salto sin caminar; sin entender que el anarquismo es un camino, no un horizonte.

Jugar en cancha ajena

Entonces, son dos manos invisibles, en realidad muy visibles y contrarias que guían al mundo: una derecha y otra izquierda, digámoslo así. Dos espíritus, dos culturas, dos ideologías. Pero ninguna logra sus objetivos sin la organización política del estado en determinado momento, y sin la propiedad de la economía —especialmente de los medios de producción—. El capitalista lo ha comprendido bien y se aprovecha de ellos diseñando un sistema social para sus intereses, con gobiernos que le dejan avanzar en el control de la sociedad.

Es por eso que la cultura del anarquismo y del “hombre nuevo” necesita otras estructuras. Pero si no comprendo esta necesidad de crear un sistema y una estructura transitoria de gobierno que propicie el nacimiento de muchos “hombres nuevos”, siempre estaré jugando de visitante en cancha ajena, y no encontraremos más de un “hombre nuevo” entre mil, como hasta ahora.

Quitar lo que estorba

En efecto, las estructuras capitalistas no están diseñadas para que brote la humanidad nueva. Cada hombre nuevo que nace en medio del capitalismo crece entre piedras y espinos, fruto de una dura lucha a contracorriente, a cuenta gotas, y está muy lejos de transformar la sociedad en esas condiciones, sin enfrentarse al enemigo, vulnerable a un sistema que todo lo corrompe. Es decir, la autonomía pronto encuentra un límite; sigue dando pasos pero no avanza.

Es el momento de pasar a otra fase de la lucha, con otras estrategias que quiten lo que nos impide caminar. Acaso esto sucede con los municipios autónomos, donde el estado dificulta su crecimiento y trata de aniquilarlos, dando lugar a la Otra Campaña, que extiende la lucha indígena a todos los sectores sociales para conjuntar fuerzas y derrocar al régimen; un régimen que estorba a las autonomías y al anarquismo en el camino hacia una sociedad más justa. El análisis de coyuntura será muy importante en esta historia.

EL ANÁLISIS DE COYUNTURA

El arte de la coincidencia

Una notable cualidad del ser humano es el arte de provocar coincidencias. Gracias a ello se puede escuchar una bella sinfonía donde se articulan los más complejos instrumentos con los más talentosos músicos y las más adiestradas voces, en el momento más oportuno, el espacio más adecuado y con el público más sensible. Situaciones que jamás sucederían sin la premeditación humana. Y así, la vida cotidiana se basa en hacer coincidir todo tipo de recursos para diversos fines.

No se diga en política, donde el análisis de coyuntura busca esta articulación de cosas para incidir en las estructuras sociales; pero hay que buscarlas, provocarlas y aprovechar lo aprovechable, porque las condiciones óptimas nunca se darán solas. Así, el levantamiento zapatista de 1994 no podía ser el día de san lo que sea, fue fruto de un análisis de fuerzas y tiempos.

Por su parte, las clases dominantes analizan asimismo su entorno para consolidarse y generan las coyunturas que necesitan, como el escándalo de la influenza, por citar un ejemplo conocido.

  La palanca adecuada

El análisis de coyuntura es, pues, una herramienta útil en la lucha social; con ella encontraremos la palanca adecuada para un gran levantamiento con relativamente poca fuerza. Se trata de situaciones coyunturales a la mano: son actores, acciones, escenarios, contextos, historias, recursos, instrumentos ¡y hasta simbolismos!, pero se requiere identificarlos y articularlos para levantar o echar abajo lo que nos proponemos. Un buen juego de poleas puede alzar un pueblo o desestabilizar un pesado régimen. El capitalismo no se va a derrumbar solo.

Son esos “a cuenta gotas” los que pueden aumentar la consciencia social, abatir un régimen e iniciar desde abajo otro orden social que permita la humanidad nueva; que combata de continuo la cultura capitalista, cuyos impulsos mezquinos llegan hasta donde se ve si no los controla un sistema revolucionario. Esos hombres nuevos no transformarán la realidad contemplando las crisis estructurales, deberán prepararse para la acción. Acecharán las debilidades del enemigo; analizarán las propias fuerzas; medirán bien el terreno; calcularán el momento oportuno y las consecuencias; distinguirán lo público de lo secreto y provocarán lo que haga falta. Es decir, harán análisis de coyuntura.

No sólo es un asunto estructural

Ahora bien, existe un vínculo entre coyuntura y estructura: “La acción de los actores sociales generando una situación, no se da en el vacío: tiene una relación con la historia, con las relaciones sociales, económicas y políticas establecidas durante un proceso más largo”.8 Así, el calendario del 2010 supone que la crisis capitalista no sólo es estructural sino que también ha generado una coyuntura que exige acciones.

La crisis estructural manifestada en la ingobernabilidad y la corrupción financiera; en la polarización y degradación social; en 80 millones de pobres; en el desarrollo insostenible, las deudas impagables y la creciente militarización; en un estado fragmentado con instituciones de papel y un sistema electoral desacreditado; en leyes de juguete y justicia inexistente; en la revolución destruida, en una independencia que tampoco existe ya… todo es también una coyuntura donde se une el hartazgo ciudadano, la desobediencia civil y la radicalización popular.

8  Cfr. José DE SOUZA, “Cómo se hace análisis de coyuntura”, ed. Mimeo, Brasil.

  El capitalismo se regenera

Desestimar esta coyuntura es un pecado revolucionario y hasta un acto de contrainsurgencia, pues difícilmente tendremos los mexicanos esa mesa servida. Porque toda coyuntura es temporal y las condiciones pueden cambiar rápidamente. Porque las fuerzas disminuyen en ciertas condiciones y se potencian en otras.

Además, el capitalismo demuestra su capacidad de regenerarse: hace ajustes, desbarata movimientos y se fortalece para seguir engullendo al mundo. Mire usted cómo el no pago a los bancos lo desaniman “perdonando” multas. Y liberando un preso político se renuevan esperanzas en las vías jurídicas. Un proyecto de pensiones baja la irritación social. Aprobar el plebiscito o el referéndum puede revivir a los diputados, aunque de ribete impongan la reelección y otras cosas que les benefician. Y hay quienes se ligan a todo movimiento para desviarlo de sus intenciones revolucionarias, sean marchas, juicios políticos, etc. Sí, las condiciones para la rebeldía pueden ser trastocadas por el poder y, perderse.

La subjetividad revolucionaria

Hay en el 2010 una realidad social que puede ayudar a derrocar el régimen, impulsando al sujeto revolucionario mencionado por Diego Torres en el Tajín. Es la formación de las identidades colectivas y sectoriales frente al problema común de la superviviencia. Es la consciencia de clase entre ricos y pobres, patrones y obreros, entre dueños y empleados. Es la organización ciudadana en comités, frentes y alianzas. El desafío y la desobediencia civil a la autoridad. Es la superación del miedo en el hombre nuevo. La impaciencia de la digna rabia. Las ideas de rebelión.9 Nuevos horizontes y la convicción de que otro mundo es posible.

Todo esto puede subir al escenario del 2010 por la fuerza y astucia de los hombres nuevos. Pero también gracias a la fuerza de los símbolos: la historia objetiva del 2010 se ha vuelto símbolo de cambio y transformación social a favor de las mayorías.

9  Ver Otro Sentido común”, numeral 2. http://zapateando2.wordpress.com/2006/07/24/otro-sentido-comun/

La fuerza de los símbolos

Efectivamente, otra característica humana es la fuerza y vitalidad que adquirimos de los símbolos y sus significados. Estos encierran un potencial poderosamente detonador que vence muchas adversidades.

Según algunos historiadores, Hernán Cortés tuvo la autoridad para incursionar y conquistar el territorio mexicano gracias al símbolo de Quetzalcóatl. Trescientos años después, sin el estandarte de Guadalupe, muchos mexicanos no habrían seguido a Miguel Hidalgo en la guerra de independencia. Agarrados al significado cultural de ciertos números, muchos toman decisiones importantes, incluso sólo por reafirmar tal simbolismo o para que se cumpla la profecía que encierra. Un símbolo nos pone en contacto con un ser querido y nos remonta años atrás. Mediante los símbolos el hombre y la mujer se hacen dueños y señores de la naturaleza, le dan sentido a la vida, así como valor y significación a las cosas. Son fechas, lugares, objetos, los “sacramentos de la vida”.10

10  Ver Leonardo BOFF, “Los sacramentos de la vida”, Ed. Sal Terrae. España.

Fe revolucionaria y contrainsurgencia

De este modo lo simbólico participa en la definición del sujeto, fortaleciendo la identidad de los individuos y de los pueblos. Esta fuerza de lo simbólico forma parte de la realidad social, aunque suele ser desaprovechada.11 Así también, el simbolismo del 2010 puede ayudar a detonar toda la subjetividad mencionada si los hombres nuevos creen en él, pues la fe tiene mucho que ver en el mundo de los símbolos. El “sí se puede” se ha convertido hoy en instrumento de fe para lograr cualquier cosa, y sólo pronunciarlo es símbolo de victoria.

Las fuerzas reaccionarias del gobierno ya se perfilan para enfrentar esa fe en el 2010. Además del aparato represivo, múltiples apoyos y reformas sociales se preparan ya a disuadir cualquier rebelión en ese año, tratando de apresurar los tiempos para que al fin termine esa amenaza, para aplastar de una vez por todas ese simbolismo que considerarán absurdo, y seguir con sus planes de saqueo y explotación. Qué cosa más triste que un 2010 lleno de júbilo y fiestas patrias, rebosante de espectáculos y apoyos a los pobres.

11  Ver Teodoro BUSTAMANTE; “Fuerza y límite de los símbolos”; FLACSO, p. 17-19.  

Inaugurar el 2010

Entonces, analicemos la coyuntura del 2010 para ganar tiempos, espacios y restar oportunidades al enemigo. Ese año puede aprovecharse quizá desde el primer día, incluso meses antes. Y sólo el hombre nuevo sabría neutralizar toda medida de contrainsurgencia, haciendo coincidir objetivos, fuerzas y estrategias, fechas, lugares y desde luego el factor sorpresa. El primero de enero todos los mexicanos conscientes podríamos hacer algo, al menos las fuerzas anticapitalistas, al menos La Otra Campaña. Si no coordinados, aislados aunque sea; si no se puede derrocar el poder, debilitarlo sería un avance. Por lo menos la primera piedra, anunciarlo siquiera. Cualquier cosa que hagamos ese año contra el capitalismo y el estado significará un logro en la lucha contra el régimen, aprobado por el pueblo mexicano y por la historia. No podemos permanecer de brazos cruzados, incrédulos o pesimistas ante el paso de la historia. Ése puede ser el año de los mexicanos.

 

LLAMADO A LA LIBERACIÓN

 

Nuestro objetivo común: derrocar al régimen

El 2010 supone suspender las propias luchas, demandas y proyectos en este momento de la historia, o bien, reorientarlos en contra del régimen. Por ejemplo, si uno trabaja en derechos humanos, a prepararse para no ser detenido, liberar compañeros, trabajar desde la cárcel y en la denuncia pública. En salud seré brigadista de emergencias ante la represión. En educación, proyectaremos el significado histórico de ese año. En la cultura popular presentaremos nuestra historia en tres actos: 1810, 1910, 2010. ¿Trabaja usted en medios alternativos?, a prepararse para darle cobertura a la insurgencia; para manejar radios comunitarias o clandestinas, incluso medios de comunicación tomados por el pueblo. Si trabajo en cooperativas, a proveer alimentos, agua, albergues, impermeables… hasta resorteras. A prepararnos física y anímicamente para pelear, resistir y… pues sí, arriesgar la vida; y es que la vida como un fin en sí mismo, carece de significado. 

La Otra Escuela

La Otra Escuela, siendo un espacio de formación política de La Otra Campaña, puede enfocar sus energías a la planeación de esas acciones. ¿Cómo derrocar el régimen con lo que tenemos?, ése puede ser el tema de estudio en esta coyuntura. Concentremos toda nuestra libertad, memoria y entendimiento en esto, toda nuestra voluntad, todo lo que somos y tenemos, pues en esa medida obtendremos resultados. No se trata de prepararnos mucho intelectualmente, ya no es tiempo para eso en esta coyuntura, se trata de preparar las acciones. La formación principal será en la praxis (acción-reflexión-acción): es “educar para transformar y transformar para educar”, decía el pedagogo mexicano Carlos Nuñez, “la teoría a partir de la práctica”.12 Porque son las acciones y el enfrentamiento lo que forma al hombre nuevo. Eso sí, analicemos las revoluciones de México, de América Latina y del mundo, ¿hay algo que aprender ahora? 13

12  Cfr. Carlos NUÑEZ, “Educar para transformar, transformar para educar”, IMDEC; México, 1985, p. 55

13  Por ejemplo, en enero el año 2000 el pueblo de Ecuador protesta por la dolarización de la economía y toma masivamente los espacios de poder sin derramamiento de sangre, paraliza al país, derroca al presidente, nombra un parlamento alternativo, dicta leyes, neutraliza la fuerza pública, instala un “gobierno de salvación nacional”… pero negocia y cede espacios al ejército, y éste le arrebata el poder al pueblo mediante conspiraciones, donde desde luego intervienen los Estados Unidos, quedando en el poder Gustavo NOVOA, quien siguió con la misma política neoliberal. De todo esto pueden desprenderse muchas reflexiones. Cfr. GOGOL, pp. 253-257.

La esclavitud de las deudas

La insurrección depende mucho de lo que se proclame, de la agitación que se dé. Al igual que hace 100 y 200 años, la libertad sigue siendo un estandarte, una exigencia común de esclavos con deudas impagables. La diferencia es que la finca se ha globalizado y no puede salir de ella... ¡pero tampoco lo quieren en ningún lado! y a cada rato cambia de trabajo, de casa, de ciudad y hasta de país. Y no le piden muchos requisitos para engancharlo, sólo que pague con su trabajo. La diferencia es que ahora deja empeñado lo que tenga… aunque en realidad prefieren que no les pague. La diferencia es que las tiendas de raya son cualquier empresa transnacional que se la encontrará dondequiera que se esconda; y que le cobran intereses. La diferencia es que el patrón está en todos los trabajos, incluso usted mismo lo trae dentro, obligándose a trabajar en subempleos que apenas le darán de comer. Y qué curioso, el banquero y el empresario saben que uno no podrá pagar; y usted también lo sabe, pero endeudarse es la única manera de sobrevivir.

El robo y la competencia por el dinero

Hoy, hace unos instantes nació un niño mexicano. Sólo por nacer ya le tocan unos 20 dólares de la deuda externa. Nació deudor. Ése es, digámoslo así, el “cover” mínimo para ingresar a este mundo. Luego ese niño tendrá otras deudas como las que usted tiene en Coppel, Elektra, Chedraui, Banamex, HSBC, etc.

Pero observe usted que el dinero para pagar no se ha puesto en circulación en el mundo. No existe,14 o no alcanza. Y no alcanza siquiera para pagar en efectivo, por eso acude al crédito. Salen de la tienda las mercancías a crédito, pero el dinero para pagarlas no sale de ningún lado. Y los intereses a su cuenta, es dinero extra que tampoco se emite. Así las deudas aumentan por cualquier cosa en todo el mundo y sigue habiendo el mismo dinero; o bien, las impresoras de billetes no aguantan el acelerado ritmo de tal endeudamiento. Sigue habiendo poco dinero, además acaparado por unos cuantos. ¿Con qué pagaremos tantas deudas? El único camino es la competencia por el dinero, trabajando como esclavos y mediante el robo en todas sus formas: sueldos descomunales arriba, salarios simbólicos abajo; premios inventados; ventas muy arriba de los costos o contra la voluntad del cliente; compras de coyotaje; desplazo de trabajadores; acaparamiento del mercado; impuestos al pobre, rescates al rico; etc.

14  Enric DURAN, “Podemos vivir sin capitalismo”, Colectivo Crisis, Marzo de 2009, España, p. 10s.

Lo hicieron en la independencia

Así es como una minoría arrebata el dinero que no es suyo, mientras la mayoría pierde y se endeuda trabajando a cualquier precio. Esto es el sistema capitalista, la moderna esclavitud, burda y sutil. Tan burda que no la vemos, y tan sutil que se prohíbe en el artículo primero de la Constitución Política. No obstante, con un poco de consciencia se la puede ver; y un poco de fuerza e inteligencia pueden abolirla.

En efecto, el 2010 puede ser ideal para proclamar nuevamente la libertad, aboliendo todas las deudas internas y externas, y liberando a los presos como lo hizo Miguel Hidalgo el 16 de septiembre de 1810, según dicen a las dos de la mañana. Ese año, Hidalgo decretó: “1° Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte. 2° Que cese para lo sucesivo la contribución de tributos respecto de las castas que lo pagaban y toda exacción que a los indios se les exija”.15 Parecía un sueño, ¿quien iba a pensar que se podría acabar con el imperio español?

15  Cfr. Miguel HIDALGO, “Decreto contra la esclavitud, las gabelas y el papel sellado”, Guadalajara, Jal. 6 de diciembre de 1810. Art. 1 y 2.

Lo hicieron en la revolución

Del mismo modo, durante la revolución mexicana, 1914 fue un año de decretos en diversos estados del país, aboliendo la esclavitud de las haciendas porfirianas. En Yucatán, por ejemplo: “Se desconocen y se declaran nulas y de ningún valor todas las carta cuentas o cuentas corrientes, llamadas de sirvientes, que se han girado entre éstos y los propietarios o administradores de fincas de campo”. En Puebla se estipuló: “Quedan abolidas todas las deudas de los peones en todas las haciendas y ranchos de los estados de Puebla y Tlaxcala. (…) también las deudas de los artesanos y mozos y toda clase de empleados en las ciudades, distritos y municipalidades”. En Chiapas: “No hay sirvientes en el estado de Chiapas. Los individuos que trabajen en las fincas de campo, negociaciones industriales o fabriles, percibirán los salarios que fija la presente ley. Las deudas de los sirvientes quedan abolidas desde la fecha; nadie podrá alegar en contrario y, en consecuencia, queda también prohibida la creación de otras deudas”.16 Era lo increíble, el poder de Porfirio Díaz y de los hacendados extranjeros echado abajo.

16  Decretos del 11 de septiembre de 1914 en Yucatán, y del 3 de septiembre en Puebla: ver Herbert NICKEL, “El peonaje en las haciendas mexicanas”, UIA, 1997, pp. 112, 432. “Ley de obreros” del 30 octubre de 1914: ver María Eugenia REYES RAMOS, “El Reparto de tierras y la política agraria en Chiapas”, UNAM; México, p. 42.

La abolición de las deudas no basta

Pero hay un problema, porque Hidalgo liberó las deudas y los esclavos, pero no las tierras y demás medios de producción. Así que el “capitalista” seguía ahí y la esclavitud continuó. Por eso, cien años después, a Emiliano Zapata no le bastó que terminara la explotación en las fincas; la explotación seguía con los salarios, y pues la tierra no se repartió sino después de su muerte, con Álvaro Obregón.

De igual suerte, en el antiguo Israel había liberación de deudas cada 7 años, luego cada 50, y no se pagaban intereses entre los israelitas. Pero era de hacerlo periódicamente pues la explotación continuaba; era para que el sistema económico no condujera a la riqueza excesiva a costa del empobrecimiento de otros; para que no hubiera gente explotada y dependiente; ni acumulación de tierras, ni siervos ni amos, ni deudas, donde a nadie le faltase lo que a otros les sobra. Con el tiempo la iglesia transformó esas deudas concretas en deudas “espirituales”, en pecados del alma… o sea que le perdonan a usted lo que quiera, pero un solo centavo no.17 Y así la justicia se perdió, pero salvaron los negocios.  

17  Cfr. Lv. 25, 8-18, Ex 22, 24, Lv. 25,23-31, Lv. 25, 24-55, Dt. 15, 1-3, Dt.15, 7-9.  Ver Gregorio IRIARTE, OMI, “La deuda externa y el jubileo 2000”, Bolivia.

Llamado al no pago y al no cobro

 

Así también, nuestro llamado en el 2010 debe ser a la abolición inmediata de todas las deudas. No sólo entre los mexicanos, también las deudas externas que cada uno tenemos con las empresas y bancos extranjeros, y las del gobierno con organismos internacionales. Quienes deban tarjetas de crédito en tiendas y bancos, no las pagarán. Quienes deban pagos en abonos o renta de vivienda, ahí queda. Si usted debe luz, agua, teléfono o cualquier servicio, ya no. Las cuentas por cobrar entre particulares, no se cobrarán. El pago del Fobaproa a los banqueros se cancela para toda la vida. Los pagos del país al Banco Mundial o lo que sea, ya no se harán. Y así en todo lo demás. El llamado es a la desobediencia civil y al perdón, a no pagarle al de arriba ni cobrarle al de abajo.

Esta abolición de las deudas es el primer paso para lo que hoy reclamamos: la propiedad de los medios de producción en manos de los trabajadores, y así desbaratar las desigualdades. Pero antes habrá que destituir al régimen y reorganizar toda la sociedad.

El atrevimiento a liberarse

 

Desde luego, la liberación no la hace el llamado, sino aquellos que se liberan. Derrocar el régimen nos exige pensar en el futuro inmediato y dejar la comodidad del largo plazo; entender nuestro derecho a la violencia cuando no hay otro camino que la rebelión; y arriesgar la vida, pero no tontamente. Exige perder el miedo a la responsabilidad de la libertad; exige ser pacientes pero también ágiles. Inteligencia para neutralizar la fuerza del estado y la injerencia extranjera, porque no basta la razón, pero tampoco la fuerza.18 Exige la desobediencia civil a un sistema que no merece ningún respeto; lo que puede ser una manera de neutralizar al enemigo sin enfrentarlo directamente. La toma de los medios de comunicación, especialmente de las televisoras, y de todos los espacios de poder. Exige persecución a los funcionarios; pasar a la ofensiva, al contraataque. En suma, es el atrevimiento a liberarse. Pero no todo puede ser por consenso, ni todo lento, ni todo público o desde lo local, ni todo pacífico ni todo espontáneo ni todo transversal… Los esquemas rígidos, las ideas inflexibles o dogmáticas nos impiden avanzar. ¢

18  Cfr. “Contragolpe”, numeral 24. http://cinoticias.com/2008/08/17/contragolpe/

Juan Castro Soto

Agosto de 2009, México.

COMENTARIOS Y REFERENCIAS

1  Hablamos de cultura en el sentido sociológico del término, como un estilo de vida; no sólo aplicado a las artes, al conocimiento o la educación, sino a las costumbres de los pueblos en su vida económica, política e ideológica. Ver “el volador” 51, www.cedoz.org.  

2  Cfr. Peter KROPOTKIN, “La conquista del pan”, p. 21.

3  Colin WARD, “Esa anarquía nuestra de de cada día”. Tusquets Editores, España, 1973, pp. 12, 74.

4  Cfr. Mihail BAKUNIN, “Socialismo sin estado”, G.P. Maximoff (ed.), "The Political Philosophy of Bakunin". The Free Press, NY. 1953.

5  Por estas razones, la formación política en La Otra Escuela comienza estudiando las raíces económicas del Árbol Social, como una manera de analizar la estructura de la sociedad. Y termina con el análisis coyuntural para buscar incidir en la política nacional.

6  Cfr. Antonio Gramsci, “Escritos políticos”, Ed. Siglo XXI, 2ª ed. 1981. P. 327, 330. 

7  Cfr.  Eugene GOGOL, “El concepto del otro en la liberación latinoamericana”, Ed. Casa Juan Pablos, 3ª ed., México, 2008, p. 340. 

8  Cfr. José DE SOUZA, “Cómo se hace análisis de coyuntura”, ed. Mimeo, Brasil.

9  Ver Otro Sentido común”, numeral 2. http://zapateando2.wordpress.com/2006/07/24/otro-sentido-comun/

10  Ver Leonardo BOFF, “Los sacramentos de la vida”, Ed. Sal Terrae. España.

11  Ver Teodoro BUSTAMANTE; “Fuerza y límite de los símbolos”; FLACSO, p. 17-19.  

12  Cfr. Carlos NUÑEZ, “Educar para transformar, transformar para educar”, IMDEC; México, 1985, p. 55

13  Por ejemplo, en enero el año 2000 el pueblo de Ecuador protesta por la dolarización de la economía y toma masivamente los espacios de poder sin derramamiento de sangre, paraliza al país, derroca al presidente, nombra un parlamento alternativo, dicta leyes, neutraliza la fuerza pública, instala un “gobierno de salvación nacional”… pero negocia y cede espacios al ejército, y éste le arrebata el poder al pueblo mediante conspiraciones, donde desde luego intervienen los Estados Unidos, quedando en el poder Gustavo NOVOA, quien siguió con la misma política neoliberal. De todo esto pueden desprenderse muchas reflexiones. Cfr. GOGOL, pp. 253-257.

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