Dos décadas de una Constitución sitiada por todos lados
La Constitución del 91 ya forma parte de nuestros mitos fundacionales. Una revisión rigurosa demuestra que ha vivido sitiada por enemigos a la derecha y a la izquierda, y paradójicamente por el propio pueblo que debía redimir. Un contrato social híbrido y parcial que sirvió para aclimatar los excesos del Estado de Opinión, que sigue siendo altamente vulnerable y que frustró las expectativas utópicas que le infundieron vida.
Ese artículo sí que parte de uno de los mitos que sustentan el Estado oligárquico, contrainsurgente y terrorista que se ha fraguado históricamente en Colombia, en su versión socialdemócrata y fácilmente vendible al exterior: la de una democracia frágil asediada por enemigos a la derecha y a la izquierda, desenfocando el origen del conflicto social y armado y el carácter de clase de sus actores, incluido el Estado, presentado como un ente neutral situado entre los fuegos del paramilitarismo, del narcotráfico y de la guerrilla.
El paramilitarismo está íntimamente unido a las estructuras del Estado colombiano, como lo está el narcotráfico, y no lo digo yo ni ningún otro "radical de izquierda": los vínculos entre parlamentarios y servidores públicos con el narcoparamilitarismo han sido suficientemente probados y decenas de ellos han sido condenados judicialmente y se encuentran cumpliendo condena en las cárceles colombianas.
El paramilitarismo no nació como respuesta a la lucha guerrillera, como afirma otro de los mitos alimentados por el bloque en el poder y sus servidores intelectuales. Antes bien, la insurgencia es la que nace como respuesta a la violenta acumulación por desposesión efectuada por la oligarquía colombiana en el medio rural, con la participación activa del Estado en el robo de tierras y el terrorismo contra las comunidades campesinas.
El Estado es un actor más en el conflicto colombiano, y no de carácter neutral, sino operando a favor de la extensión del paramilitarismo allí donde no puede llegar y permeado hasta las cachas por el narcotráfico.
La declaración firmada por organizaciones populares y de derechos humanos que ha traído aquí Turiferario es sólo una muestra. Hechos como el que denuncia, lejos de ser una aberrante excepción, son habituales y cotidianos, no sólo en el estado de Bolívar, sino en todo Colombia.
Tres artículos de José Antonio Gutiérrez ayudan a desentrañar la madeja colombiana y a desnudar esos mitos que tienden a situar la cuestión de la paz en Colombia en el plano de la rendición de las fuerzas insurgentes y no de la solución política y en una mesa de diálogo de las cuestiones de fondo que han dado origen a un conflicto que, repito, no es únicamente armado sino ante todo social:
Parecía que Santos iba a continuar la política de Álvaro Uribe. ¿Por qué no ha sido así?
Santos se ha alejado mucho de la extrema derecha uribista, lo que ha sido una sorpresa para muchos. Pero si uno mira hacia atrás, hay dos o tres cosas que demuestran que no ha sido un cambio tan inesperado. En los noventa, suscribió la tercera vía de Tony Blair; después, como ministro de Defensa, fue el que más duro dio a la guerrilla, pero también destituyó de forma inmediata a 20 militares de alto rango cuando estalló el escándalo de los falsos positivos. Por último, Human RightsWatch ya había señalado que había diferencias en el respeto a los derechos humanos entre Uribe y Santos. De hecho, creo que, como le dije al presidente, como buen militar, obedecía a su superior, pero ahora que ha llegado a general, el que manda es él.
Colombia en el informe de Human Rights Watch: oportunidades para el gobierno de Juan Manuel Santos "El primer acierto de Human Rights Watch radica en que atribuye el mayor peso en violaciones de derechos humanos a grupos irregulares. Sólo por esta circunstancia, puede afirmarse que la organización logró comprender la naturaleza del problema colombiano, pues si bien hay organismos y agentes del Estado cuya conducta merece censura, una inmensa mayoría de las violaciones de derechos humanos se debe a la conducta criminal de las guerrillas, las bandas criminales y los paramilitares."
Colombia es un Estado torturador Entre julio de 2001 y junio de 2009 fueron torturadas al menos 1834 personas de las cuales fueron asesinadas 1.148, sobrevivieron 422 y 264 fueron torturadas sicológicamente. El Estado es responsable del 90,59 por ciento de estos crímenes
Ese artículo sí que parte de uno de los mitos que sustentan el Estado oligárquico, contrainsurgente y terrorista que se ha fraguado históricamente en Colombia, en su versión socialdemócrata y fácilmente vendible al exterior: la de una democracia frágil asediada por enemigos a la derecha y a la izquierda, desenfocando el origen del conflicto social y armado y el carácter de clase de sus actores, incluido el Estado, presentado como un ente neutral situado entre los fuegos del paramilitarismo, del narcotráfico y de la guerrilla.
Cierto. Ni siquiera quienes la firmaron y deberian sostenerla son quienes más la incumplen. Tampoco es que tenga muy claras las fechas pero si la constitución se promulgó en el 91 es, más o menos, fechas cercanas a la creación de la U.P. y su posterior exterminio fisico y político. De eso el artículo no dice nada y, supongo, que será uno de los mótivos, que no el único porque también tendra que ver la dinámica interna, de que la guerrilla nunca respetase la constitución y se cerrase la puerta a la paz.
_________________ Hay muchos problemas y pocas soluciones. Muchas críticas, lo sé, y pocas son constructivas. Kery James - Déséquilibre
¡“Ni un minuto de silencio, toda una vida de combate”! Extractos históricos de la vida de la Unión Patriótica de Colombia en un nuevo libro “Unión Patriótica, expedientes contra el olvido”, por Roberto Romero
Movimiento estudiantil colombiano denuncia que joven muerto en protestas fue asesinado
La víspera miles de estudiantes de las universidades públicas y privadas salieron a las calles de las principales ciudades de Colombia, en protesta por una reforma a la educación que impulsa el Gobierno, dando inicio así a un paro nacional.
Santos: luz verde para la guerra sucia en Colombia
Como parte de una controvertida reforma a la Justicia, el gobierno de Juan Manuel Santos incluyó, a última hora, entre gallos y media noche, un artículo que “establece la presunción de que los delitos cometidos por policías y militares corresponden a actos de servicio y serán conocidos sólo por la justicia penal militar, salvo puntuales excepciones”. Según el Ministro de Defensa Pinzón, es necesario para proporcionar “mayor seguridad jurídica” (¿impunidad?) a la tropa en su guerra contrainsurgente. Aún cuando la impunidad sea altísima en Colombia, sobretodo en lo relativo a crímenes de Estado (los cuales bordean el 98%), este artículo no oculta su pretensión de volverla absoluta, haciendo aún más vulnerable de lo que ya es a la población. Debido a la polémica que esta inclusión ocasionó a última hora, el Ministro del Interior, Vargas Lleras, afirmó el viernes pasado que, finalmente, este artículo no haría parte de la reforma, sino que se presentaría como otro proyecto. Independientemente de si la ampliación del fuero militar haría parte o no de la reforma judicial, lo cierto es que lo que esta propuesta pone en el tapete es la necesidad que siente el gobierno de Santos de profundizar la guerra sucia como una manera de contener los avances de la insurgencia, cuyos ataques crecen de manera sostenida desde el 2005, pero los cuales son más evidentes desde el 2009.
Cuatro hechos despuntan en la actual coyuntura política y social colombiana:
- La reforma de la justicia para blindar aún más al Ejército y garantizar la impunidad de sus violaciones a los Derechos Humanos, colocando sus crímenes bajo la jurisdicción exclusiva del fuero militar (ver el documento enlazado en mi anterior intervención en el hilo)
- El potente movimiento estudiantil en defensa de la Universidad Pública y contra la concepción de la educación como un negocio ha alcanzado unos niveles de unidad nunca vistos entre las fuerzas que lo componen, que han creado la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) para coordinar la lucha. http://identidadestudiantil.blogspot.co ... omite.html
- La huelga indefinida de los 5000 trabajadores petroleros de Puerto Gaitán, en el departamento del Meta, y la militarización de su planta, un auténtico enclave colonial de los tiempos actuales http://www.lahaine.org/index.php?p=26649
El gobierno de Santos sigue con su ofensiva en todos los frentes contra el pueblo, desmintiendo a quienes se esfuerzan por presentarlo como una "paloma" frente al "halcón" Uribe. Pero la resistencia popular colombiana no se arredra ante la carta blanca dada a los militares y al despojo que supone la firma del TLC: sigue adelante con su lucha por una vida digna para tod@s l@s colombian@s.
Ha caído Alfonso Cano, Comandante del Bloque Occidental de las FARC-EP:
Sigue la lucha de los trabajadores petroleros de Campo Rubiales, a pesar de la creación por parte de la empresa de un "sindicato" afín con el que llegar a un acuerdo. La dirección nacional de la USO ha conseguido romper el bloqueo de la planta por fuerzas policiales y militares y hacer llegar a los trabajadores la información de que ese acuerdo no lo han firmado ellos y de que apoyan la continuidad de la lucha hasta conseguir las demandas planteadas en el pliego de peticiones. A continuación un comunicado al respecto:
Citar:
La CUT y la USO rechazan acuerdo patronal en Pacific Rubiales
A raíz de las declaraciones del Ministro de Minas y Energía Mauricio Cárdenas y el Vicepresidente corporativo de Pacific Rubiales Energy, en las que dan por resuelto el Conflicto laboral de los trabajadores de contratistas al servicio de dicha Multinacional, la CUT y la USO se permiten hacer la siguiente precisión:
1. El mencionado acuerdo NO resuelve el pliego de peticiones presentado por la USO, en el cual se recogen las aspiraciones de más de 12.000 trabajadores de contratistas que están al servicio de PACIFIC RUBIALES ENERGY en los campos de Rubiales y Quifa en el departamento del Meta.
2. Que ese supuesto acuerdo no es resultado de la Mesa de Negociación que se pactó oficialmente entre PACIFIC RUBIALES ENERGY y la USO, del cual son garantes el Ministro de Protección Social MAURICIO SANTAMARIA y el Ministro del Interior (e) AURELIO IRAGORRI en representación del Gobierno Nacional y el Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores CUT, TARSICIO MORA. Mesa de Negociación que surgió de los acuerdos con el Vicepresidente de la República, ANGELINO GARZON, en Puerto Gaitán.
3. Aclaramos que UTEN (Unión de Trabajadores de la Industria Energética Nacional y de Servicios Públicos Domiciliarios), filial de la CGT, que afilió el pasado 4, 5 y 6 de octubre a 700 trabajadores directivos de Pacific Rubiales Energy, NO representa los intereses ni ha estado en el Conflicto Laboral de los 12.000 trabajadores de contratistas al servicio de la multinacional Canadiense Pacific Rubiales Energy.
4. Es claro que ninguno de los afiliados a UTEN en Rubiales se beneficia del acuerdo que pactaron con la multinacional, puesto que sus salarios y prestaciones son muy superiores a las de los trabajadores tercerizados que representa la gran mayoría de la mano de obra en este campo y están afiliados a la USO.
5. Esta es una medida unilateral y lo que busca es desviar la opinión pública de la verdadera situación que están pasando los trabajadores en Campo Rubiales.
La CUT y la USO exigen al Gobierno Nacional y a Pacific Rubiales Energy, dar solución al Pliego de Peticiones que presentó la USO, con el fin de resolver la deplorable situación social y laboral en Puerto Gaitán y Campo Rubiales, que aunque es uno de los principales centros de producción de petróleo en el país, tiene alarmantes cifras de inequidad social.
TARSICIO MORA GODOY Presidente CUT Nacional
RODOLFO VECINO ACEVEDO Presidente USO Nacional
Mientras en Colombia el establishment siga "solucionando" a golpe de fusil y motosierra las discrepancias políticas y acallando por esa vía las demandas populares contra los efectos del modelo de acumulación por desposesión, seguirá habiendo conflicto social y armado, por muchos billones (con b) que inviertan en financiar la guerra y por muchos Alfonso Cano que maten.
Después de más de 30 años de lucha guerrillera, el máximo jefe de las FARC-EP ha sido asesinado. Murió combatiendo, como un guerrillero raso más, mientras que quienes lo mandaron a asesinar, la élite dorada, jamás subieron al monte ni han puesto a uno sólo de sus hijos al frente de la batalla. Este era un desenlace que se veía venir, ya que desde el 2008 Cano se enfrentaba a una presión militar impresionante: 6000 tropas de élite contrainsurgentes a su caza, cerco militar en el sur del Tolima y Cauca, bombardeos indiscriminados en toda esa región. Y finalmente lo “cazaron”, no en Tolima como esperaban, sino en Cauca. El procedimiento fue típico: inteligencia militar (con apoyo decisivo de la CIA), bombardeos, desembarcos desde helicópteros y orden de asesinar, no de capturar.
Este procedimiento, en flagrante violación del derecho internacional humanitario, está en plena concordancia con el componente de la guerra sucia del Estado colombiano llamado “Plan Burbuja”, según el cual hay que golpear a los mandos guerrilleros para provocar un proceso doble: por una parte, estimular las deserciones, por otra, producir un fenómeno de “bandolerización” por la pérdida de los mandos político-militares y desestructuración de la cadena de mando (lo último implica que lo que realmente preocupa a la oligarquía no es ni la violencia ni la seguridad de los ciudadanos, sino conservar el poder a toda costa).
La muerte de Cano es un golpe militar indudable a la insurgencia, que por primera vez sufre la baja de su líder máximo. No solamente es un golpe por el enorme aprecio que le tenían los insurgentes, sino por el genio político-militar que demostró en su período al mando. En el 2008 los medios, con su normal ignorancia de los temas del conflicto, especulaban sobre el supuesto conflicto en las FARC-EP entre el ala “militar” supuestamente liderada por el Mono Jojoy, y el ala “política”, supuestamente liderada por Cano, al que se le mostraba como un ideólogo dogmático sin experiencia militar significativa. Sin embargo, la realidad demostró lo espurio de los supuestos en los que se sustentaron estas tesis. Cano demostró una visión militar superior a lo esperado por los opinólogos, logrando una reorientación estratégica de las FARC-EP que las llevaron a recuperar mucho del terreno perdido desde la implementación del Plan Colombia, adoptando una postura de ofensiva estratégica en vastas zonas del país que se aprecia en los contundentes golpes dados por la guerrilla en el período 2009-2011. También en lo organizativo, Cano supo descentralizar la organización para, por una parte, facilitar el trabajo político de masas y por otra, para absorber mejor los golpes del Plan Burbuja sin que se resintiera el conjunto de la organización.
Las FARC-EP con estructuras más descentralizadas y flexibles, asimilarán con toda probabilidad este nuevo golpe y recompondrán las estructuras de mando para llenar este vacío. Es muy probable que el mecanismo de sucesión de mando previamente establecido (Cano estaba bien conciente de que su asesinato ear inminente) ya esté andando y que el sucesor sea Iván Márquez.
Pero lo que está claro es que la resistencia de las FARC-EP a este embate no depende solamente de lo militar sino, fundamentalmente de lo político, y en esto Cano también supo abanderar una orientación política que lo demostraron como algo distinto a ese personaje obscuro y ortodoxo descrito por los medios. Logró controlar los enfrentamientos entre estructuras farianas con estructuras del ELN en diversos puntos del país. No solamente eso: también logró un pacto estratégico con esa organización lo cual ha fortalecido a ambos sectores insurgentes. También supo entender el contexto actual de movilización popular, defendiendo un proceso de negociación política al conflicto que permitiera articular las demandas de los diversos sectores populares subordinados. De una u otra manera, buscó formas de que las propuestas de la insurgencia volvieran a instalarse en la mesa como parte del debate político, más allá de temas como el acuerdo humanitario o el proceso de paz, actualizándolas con nuevas lecturas políticas y nuevos análisis de la realidad nacional e internacional. En este sentido, Cano demostró un liderazgo político-militar que permitió un salto estratégico de la organización guerrillera.
¿Morirá todo este trabajo hecho en el último tiempo con Cano? Aún cuando el asesinato de Cano repercutirá en las filas insurgentes, difícilmente ocurrirá tal cosa. El último informe de la Corporación Nuevo Arco Iris (“La Nueva Realidad de las FARC”), publicado en Agosto, da cuenta de ello, cuando afirma que aún cuando la muerte de Cano sea inminente, ello difícilmente significaría el fin de la insurgencia o aún un escenario de desplome acelerado. Esta afirmación se sustenta en los hechos por varias razones: primero que nada, porque Cano no tomaba decisiones solo sino como parte de un cuerpo colectivo, el Secretariado Mayor. Se equivoca el establecimiento colombiano cuando cree que las FARC-EP son una organización sustentada en liderazgos carismáticos. El asesinato del Mono Jojoy (una figura de un carisma mucho mayor que el de Cano entre los guerrilleros) en el 2010 así lo demostró –no hubo deserciones en masa y el Bloque Oriental mantiene la presión militar. Lo mismo pudo decirse del fundador de las FARC-EP, Manuel Marulanda, cuya muerte también se especuló produciría un desmoronamiento de la organización –cuando ocurrió en realidad todo lo contrario, un restructuramiento de la organización y un fortalecimiento organizativo. Pero tampoco será ese el escenario porque las orientaciones políticas que han enfrentado el intento de “aislamiento político” de la insurgencia, así como las estructuras que han permitido el reacomodo estratégico de las FARC-EP al nuevo escenario de guerra, dominado por el poderío aéreo del Estado y el perfeccionamiento de la inteligencia militar, ya están instaladas y andando. Y han demostrado ser efectivas [1].
Digamos que con la muerte de Cano la insurgencia pierde un valioso dirigente, pero ni pierde la razón de ser ni su norte como organización. La orientación de Cano, ha sido parte de una orientación colectiva que demuestra el dinamismo de la insurgencia de cara a una ofensiva militar sin precedentes por parte del Estado, así como el carácter orgánico de la guerrilla colombiana. Si bien Cano es el máximo dirigente asesinado, varios otros líderes han sido abatidos en el último tiempo gracias al Plan Burbuja y el efecto esperado por parte del Estado (desplome, desmoralización, bandolerización y deserciones masivas) no ha ocurrido. Y no ocurrirá porque las fuerzas que alimentan al conflicto siguen ahí, y la insurgencia conserva fuertes raíces en la Colombia rural pese a la campaña de exterminio y desplazamiento masivo del Estado colombiano, que llaman “consolidación territorial”. Y porque la insurgencia en Colombia es una insurgencia de carácter orgánico, no basada en caudillos carismáticos. Los movimientos insurgentes de carácter orgánico como las FARC-EP han sabido sobrevivir y aún fortalecerse después de la muerte de sus dirigentes, como ocurrió con el PKK tras el arresto de Abdullah Ocalan, o con el FSLN tras el asesinato de Carlos Fonseca, o con las guerrillas africanas PAIGC o Frelimo, tras el asesinato de sus respectivos dirigentes Eduardo Mondlane y Amilcar Cabral. Y su martirio en ocasiones logra fortalecer la moral y redoblar la resolución de lucha de los rebeldes, con lo cual podría haber un efecto boomerang.
Santos, sobre el cadáver del adversario abatido profiere vivas a Colombia, sin dejar en duda su concepción de país donde el poder se reafirma con ofrendas de sangre. Dice que el “crimen” no paga (confundiendo rebelión con crimen), mientras el país se asfixia en la corrupción promovida por familias cuyas fortunas han sido amasadas mediante el asesinato, el desplazamiento, el robo de tierras y la entrega de los recursos naturales mediante pactos fraudulentos. Los medios reproducen partes triunfalistas en que, ahora si, se nos vuelve a decir, que estamos en el fin del fin, no en el fin inmediato, sino que en la recta final, etc. Mientras hasta hace unas semanas se quejaban de una guerrilla envalentonada y un ejército desmoralizado, hoy día afirman que la guerrilla está desmoralizada y que este golpe desmiente la tesis “maliciosa” de la desmoralización castrense. En realidad, esta victoria, por las razones más arriba expuestas es pírrica, y difícilmente alterará el curso del conflicto según se ha delineado en el curso del presente año o mejorará sustantivamente la moral de la tropa cuya baja se encuentra, como hemos afirmado en otra ocasión, en la naturaleza misma de esta guerra sucia tan degrada. Antes bien, este nuevo triunfalismo (mucho menos pronunciado que el triunfalismo tras la muerte de Raúl Reyes) podría jugar en contra de esa moral cuando el fin del fin no llegue.
Pero no sería correcto afirmar que nada cambiará en el nuevo escenario post-Cano; es indudable que este golpe tendrá efectos. El periodista Alfredo Molano advirtió que esta victoria militar puede convertirse en una derrota política. Tal cosa no parece ser descabellada porque quedan claras las intenciones de “paz y diálogo” de Santos, quien ha posado como el presidente de los “derechos humanos”, abierto a la “negociación”. Será mucho más difícil sostener tal cosa para socialdemócratas como Medófilo Medina, Pacho Galán, León Valencia u otros que se han mareado con la “voluntad de paz” del gobierno, después de esta acción, pues ¿cómo hablar de paz mientras se asesina al interlocutor? Pongamos el caso irlandés como ejemplo: el Estado británico estuvo dispuesto a dialogar con la insurgencia (el IRA) y por ello, aunque tenían localizados plenamente a los líderes políticos del movimiento, no los asesinaron para permitir ese espacio de negociación. Tal cosa no ocurre en Colombia, precisamente porque la voluntad de paz o de diálogo no existe. Lo que se busca es el exterminio de los posibles negociadores para lograr la desmovilización. Es decir, la paz de los cementerios, o pacificación sin ninguna transformación política en el país. El resultado de esta política lo conocemos bien en Guatemala o El Salvador. Y eso no es lo que la mayoría del pueblo quiere para Colombia.
El gobierno cierra las puertas al diálogo ¿cómo reaccionará la insurgencia? Es difícil predecirlo, pero sea lo que sea, es posible ver un período de agudización e intensificación del conflicto por delante pues no parece ser una opción cruzarse de brazos o seguir reiterando llamados al diálogo y la paz que caen en oídos sordos. Si el gobierno demuestra su voluntad de profundizar la vía militar, entonces es ella la que se profundizará, y sabemos lo que esa vía tiene para ofrecer a Colombia en el marco de la guerra sucia.
El gobierno no entiende el carácter orgánico de la insurgencia, pero si entiende el carácter social más que militar del conflicto. Por eso es que en estos momentos en que repunta la lucha popular, con los estudiantes, obreros petroleros, trabajadores del transporte, campesinos movilizados, el gobierno se apresta para profundizar la guerra sucia, buscando ampliar el fuero militar, estigmatizando y criminalizando la protesta social, reforzando el aparato paramilitar. Saben ellos que el escenario donde se define el combate no es en el campo de batalla sino que en los campos y calles de Colombia, donde las masas vuelven a desafiar al sistema y a articular su proyecto emancipador. Aunque con los resultados de las últimas elecciones locales, producidas con más de un 50% de abstención, se fortalece de manera superestructural la “Unidad Nacional” y el santismo barre con toda oposición institucional, esa institucionalidad está cada vez más aislada, es cada vez más vulnerable ante un pueblo al que no se le ha dejado más opción que luchar. Santos aprueba TLCs que hambrearán a las muchedumbres y las someterán en una situación aún más desesperada que la actual. Sus “locomotoras del desarrollo” arrollan y destruyen las comunidades que quedan a su paso. El gobierno de Santos responde a las protestas de este pueblo de manera militar, con una represión inusitada, pues no saben responder de otra manera. Y con ello cierra todas las puertas a una solución al conflicto social que no sea la vía revolucionaria (que no guerrerista-militarista).
Que no se engañe Santos con sus pírricas victorias militares: su mundo anacrónico de dogmatismo neoliberal, entreguismo pro-imperialista, de exacerbado conservadurismo, es un mundo en retroceso. Los tiempos actuales son tiempos de lucha, de revoluciones, donde las masas vuelven a adquirir protagonismo. Santos radicaliza el conflicto social y armado, que no es solamente bombardeos contra la insurgencia, sino una estrategia militar contra el conjunto del pueblo –ese es el significado del asesinato de Cano. Pero en la medida en que se radicaliza el conflicto, las masas colombianas pueden dar a la oligarquía una buena sorpresa, precisamente en el momento en que se creen invencibles y precisamente por donde no lo esperan.
José Antonio Gutiérrez D. 5 de Noviembre, 2011
[1] Un balance del conflicto y la apuesta por la guerra sucia de Santos, la he hecho en un artículo previo “Santos: Luz Verde para la Guerra Sucia en Colombia” http://anarkismo.net/article/20768
Los estudiantes siguen con el Paro Nacional Universitario
Hemos escuchado con atención las declaraciones del gobierno y manifestamos, que:
1. La MANE reitera su compromiso con la construcción de una propuesta de educación alternativa, democrática, con gratuidad y al servicio de la inmensa mayoría. Llamamos al conjunto de la comunidad universitaria y al conjunto del pueblo, en general, para rodear el movimiento universitario en la lucha por la defensa del derecho a la educación, lucha que de hecho, le corresponde al conjunto de la sociedad colombiana.
2. El pronunciamiento hecho por Juan Manuel Santos ha demostrado que ha sido acertado adelantar el Paro Nacional Universitario para alcanzar nuestro objetivos. Es preciso reiterar que el mismo nos ha permitido posicionar el debate en torno a la educación como un derecho, poner en evidencia lo lesivo de la propuesta del gobierno y demostrar que la defensa de la educación como un derecho es un asunto de todos y todas las colombianos. Este es un primer paso en el reconocimiento de las demandas del movimiento estudiantil colombiano.
3. Reiteramos nuestra exigencia al gobierno nacional para que retire sin condicionamientos el proyecto de ley N° 112 de 2011 " Por la cual se organiza el sistema de educación superior y se regula la prestación del servicio público de la educación superior ". Manifestamos que el condicionamiento para que levantemos el paro es que el gobierno dé respuesta efectiva a las demandas por nosotros realizadas, esto es: garantías para la construcción amplia, democrática e incluyente de una política pública para la educación superior que responda efectivamente a las demandas del pueblo colombiano.
4. Conscientes de dar solución pronta al conflicto y los anuncios del día hoy, convocamos a una reunión de emergencia de la MANE el día 12 de noviembre en la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, con el objetivo de dar respuesta a la propuesta hecha por el gobierno.
5. La MANE, y solo la MANE, es la encargada de determinar la orden de levantar el paro nacional universitario. En este sentido reiteramos que el movimiento estudiantil universitario ha estado dispuesto y reitera su espíritu de discusión y debate público de cara a la sociedad y el pueblo colombiano. Mantenemos la invitación al gobierno para el debate público del 15 de noviembre.
6. Se exige al gobierno la apertura de los campus cerrados y la desmilitarización de las universidades.
7. La MANE reitera su compromiso con las reivindicaciones sociales y políticas del pueblo colombiano en defensa de sus derechos, de tal suerte nos solidarizamos con las justas luchas por la tierra, por la salud como un derecho, por condiciones laborales dignas, por soberanía y contra el TLC.
8. Ratificamos nuestra invitación a la jornada nacional, social y popular en defensa de la educación como un derecho para el día jueves 10 de noviembre del año en curso y a las diferentes actividades programadas por la MANE.
Los estudiantes, y el conjunto del pueblo colombiano, ha conseguido mediante su movilización la retirada del proyecto de reforma de la Ley de Educación Superior, una reforma privatizadora, elitista y al servicio del gran capital transnacional (un análisis brillante de las implicaciones que hubiera tenido y sobre las políticas educativas en Colombia en http://colarebo.wordpress.com/2011/11/1 ... ignorancia)
L@s compañer@s del Centro de Investigaciones Libertarias y Educación Popular (CILEP) analizan en 8 puntos los aciertos fundamentales de este movimiento que lo han conducido hacia una victoria y acumular hacia la creación de un pueblo fuerte: http://www.cilep.net/opinion1.pdf
La parte final del último de los puntos, el de la coordinación internacional, se refiere a la Jornada Continental en Defensa de la Educación Pública convocada para el próximo jueves 24, una lucha que en Colombia está lejos de haber terminado con esta victoria parcial, y que en otros países de la región, como Chile, sigue siendo el motor de una amplia contestación de masas y abanderando la protesta social contra el modelo económico neoliberal y su blindaje político legados por la dictadura militar.
Una estremecedora entrevista a Javier Orozco, refugiado colombiano en Asturias, sobre la realidad del conflicto social y armado que se vive en Colombia, reflejando la brutalidad del Ejército y su papel en las zonas rurales del país:
Un asomo al terror: impacto del cerco militar sobre las comunidades campesinas en el sur de Tolima
Testimonio sobre el conflicto social y armado en el corregimiento de La Marina, Chaparral
La zona del Sur del Tolima se ha convertido en un escenario central del conflicto social y armado que se vive en Colombia. Hemos visto intensificarse los enfrentamientos entre el ejército, particularmente la sexta brigada, y el Frente 21 de las FARC-EP que opera en la zona del Cañón de las Hermosas. También escuchamos constantemente de ejecuciones extrajudiciales en la zona, de bombardeos indiscriminados, así como de movilizaciones campesinas exigiendo la desmilitarización y el fin a la persecución y a los asesinatos de dirigentes agrarios.
_________________ Privar al anarquismo de su carácter de herramienta al servicio de los de abajo sería condenarlo al amorfismo, vaciarlo de contenido, transformarlo en un pasatiempo filosófico, en una curiosidad para intelectuales, en un objeto de simpatía para gente deseosa de tener un ideal, en un tema para discusión académica
Las marchas nacionales convocadas por el establishment colombiano para galvanizar al pueblo en torno a su propuesta, consistente en profundizar la guerra y todo lo que ella implica, han resultado un completo y rotundo fracaso.
Una derrota política en toda regla para el criminal proyecto político-militar de Santos, ni con toda la maquinaria mediática del régimen funcionando a pleno rendimiento han conseguido sus objetivos, como nos lo explica José Antonio Gutiérrez: http://anarkismo.net/article/21349
El movimiento popular colombiano sigue dando pasos firmes hacia su recomposición y ganando en claridad política, a pesar de todos los golpes recibidos y de los efectos que se dejan notar aún de la avanzada reformista y de los efectos de la cooptación santista en su seno. Los compañeros de la Red Libertaria Mateo Kramer nos ofrecen un sucinto balance de este año que se va: http://anarkismo.net/article/21319
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De lo mejor que he leído en mucho tiempo sobre Colombia...
Hablemos del conflicto social y armado colombiano
La paz es buena y necesaria, independiente del hecho de que por este concepto a veces entendamos cosas radicalmente distintas. Pero lo fundamental, antes de hablar de paz, es hablar del conflicto. Entender el conflicto y sus dinámicas. Saber por qué al menos tres generaciones de campesinos en Colombia vienen alzándose en armas. Saber por qué en Colombia se asesina a los dirigentes populares, se destruye el tejido social de las comunidades, se desaparece a las personas molestas para algunos, por qué se hacen “limpiezas sociales”, por qué la riqueza en Colombia se acumula con fusil y machete.
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Que Colombia lleva décadas como está, mientrás otros países los "Invaden" por nada, demuestra que el negocio de la droga en Colombia conviene tenerlo así, ó al menos por ahora. Entre la venta de armas, la compra de drogas, etc... .es un chollo para estos.
Cuando acaben comprandoles todo el suelo, quizás termine la guerra.
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