Companys y la república federal catalana

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Marciano Cárdaba
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Re: Companys y la república federal catalana

Mensaje por Marciano Cárdaba » 14 Oct 2017, 14:08

La CNT, como organización confederal y en base a la autonomía de sus órganos, tuvo posiciones diferentes. En Asturias, León y Palencia firmó un acuerdo con la UGT para constituir alianzas obreras. En Madrid, Andalucía, Galicia, Levante y País Vasco, una parte destacada de la militancia de la CNT, en horas flacas, participó en la huelga general del 5 de octubre. En Madrid, a pesar del éxito de la huelga general, la UGT descartó dar armas a los anarcosindicalistas, porque Largo Caballero, que había planificado con Prieto la insurrección al más alto nivel, no quería compromisos con la CNT. En Aragón y Cataluña, la CNT se negó a participar en el movimiento insurreccional de 1934, por considerarlo esencialmente un movimiento político, dirigido por la facción más nacionalista y reaccionaria de ERC. Ni siquiera apoyaron la huelga general declarada por la Alianza Obrera, que en este caso actuó de acuerdo con la Generalitat, la verdadera impulsora de la huelga en Cataluña, con piquetes policiales cerrando fábricas en el cinturón industrial ante la negativa de la CNT a participar en ella. En Gerona, fue el propio comisario de orden público de la Generalitat, Amadeu Oliva, quien organizó la huelga y dio algunos winchester, de los recogidos al somatén, a los militantes del BOC, principales impulsores de la Alianza Obrera, donde estaban también la FSL de Pestaña y los Sindicatos de Oposición de la CNT. Como el resto de las regionales, aunque con algunos titubeos en Centro y Galicia, la regional catalana votó el 6 de octubre en contra de la participación de la CRT en la insurrección. En Asturias, que mantuvo la alianza –deseada por las bases, todo hay que decirlo- el papel de la CNT fue secundario, aunque destacase en la Felguera y el Llano (Gijón). Al margen de las decisiones de los dirigentes, bastantes libertarios catalanes de las pequeñas y medinas ciudades se implicaron y participaron en la revuelta. Palafrugell es el ejemplo más claro y activo en la provincia de Gerona.
La censura que siguió a la insurrección dificulta conocer la opinión de la CNT sobre el encarcelamiento de Companys y demás dirigentes políticos, pero a tenor de lo publicado después de febrero de 1936 por la prensa libertaria, mofándose de la cobardía de los nacionalistas y de su huída por las alcantarillas, agradeciéndoles el abandono de sus armas en la calle, que decían haber recogido ellos, y del asesinato de los hermanos Badia, parece que no debió preocuparles demasiado, ya que, además de acusarlos de haberse ensañado contra los libertarios en las comisarías de Cataluña tras conseguir las competencias de orden público, veían a los políticos de “izquierdas”, catalanes o madrileños, como los responsables de la deriva elitista y estéril de la república. Ahora bien, la represión fue dramática para la clase obrera y los campesinos, no importó si catalanes o murcianos: desempleo, bajada de salarios en el campo, aumento de las rentas agrarias, desahucios, amenazas de juicios militares, aumento de la jornada laboral a 48 horas en la industria…
Libros imprescindibles para comenzar a estudiar el tema con buen pie son el de Enric Ucelay Da Cal: La Catalunya populista, el de Chris Ealham: La lucha por Barcelona, y el de Jose Luis Oyón: La quiebra de la ciudad popular.

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Sancho
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Re: Companys y la república federal catalana

Mensaje por Sancho » 15 Oct 2017, 12:57

Marciano Cárdaba escribió:La CNT, como organización confederal y en base a la autonomía de sus órganos, tuvo posiciones diferentes. En Asturias, León y Palencia firmó un acuerdo con la UGT para constituir alianzas obreras. En Madrid, Andalucía, Galicia, Levante y País Vasco, una parte destacada de la militancia de la CNT, en horas flacas, participó en la huelga general del 5 de octubre. En Madrid, a pesar del éxito de la huelga general, la UGT descartó dar armas a los anarcosindicalistas, porque Largo Caballero, que había planificado con Prieto la insurrección al más alto nivel, no quería compromisos con la CNT. En Aragón y Cataluña, la CNT se negó a participar en el movimiento insurreccional de 1934, por considerarlo esencialmente un movimiento político, dirigido por la facción más nacionalista y reaccionaria de ERC. Ni siquiera apoyaron la huelga general declarada por la Alianza Obrera, que en este caso actuó de acuerdo con la Generalitat, la verdadera impulsora de la huelga en Cataluña, con piquetes policiales cerrando fábricas en el cinturón industrial ante la negativa de la CNT a participar en ella. En Gerona, fue el propio comisario de orden público de la Generalitat, Amadeu Oliva, quien organizó la huelga y dio algunos winchester, de los recogidos al somatén, a los militantes del BOC, principales impulsores de la Alianza Obrera, donde estaban también la FSL de Pestaña y los Sindicatos de Oposición de la CNT. Como el resto de las regionales, aunque con algunos titubeos en Centro y Galicia, la regional catalana votó el 6 de octubre en contra de la participación de la CRT en la insurrección. En Asturias, que mantuvo la alianza –deseada por las bases, todo hay que decirlo- el papel de la CNT fue secundario, aunque destacase en la Felguera y el Llano (Gijón). Al margen de las decisiones de los dirigentes, bastantes libertarios catalanes de las pequeñas y medinas ciudades se implicaron y participaron en la revuelta. Palafrugell es el ejemplo más claro y activo en la provincia de Gerona.
La censura que siguió a la insurrección dificulta conocer la opinión de la CNT sobre el encarcelamiento de Companys y demás dirigentes políticos, pero a tenor de lo publicado después de febrero de 1936 por la prensa libertaria, mofándose de la cobardía de los nacionalistas y de su huída por las alcantarillas, agradeciéndoles el abandono de sus armas en la calle, que decían haber recogido ellos, y del asesinato de los hermanos Badia, parece que no debió preocuparles demasiado, ya que, además de acusarlos de haberse ensañado contra los libertarios en las comisarías de Cataluña tras conseguir las competencias de orden público, veían a los políticos de “izquierdas”, catalanes o madrileños, como los responsables de la deriva elitista y estéril de la república. Ahora bien, la represión fue dramática para la clase obrera y los campesinos, no importó si catalanes o murcianos: desempleo, bajada de salarios en el campo, aumento de las rentas agrarias, desahucios, amenazas de juicios militares, aumento de la jornada laboral a 48 horas en la industria…
Libros imprescindibles para comenzar a estudiar el tema con buen pie son el de Enric Ucelay Da Cal: La Catalunya populista, el de Chris Ealham: La lucha por Barcelona, y el de Jose Luis Oyón: La quiebra de la ciudad popular.
El tema de la censura me parece importante. Cuatro días después de la proclamación hay editorial en la soli que, a mi ver, es equidistante. Es posible llegar más lejos?
Gracias por la bibliografia
Entre tod@s lo sabemos TODO.

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Sancho
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Re: Companys y la república federal catalana

Mensaje por Sancho » 01 Nov 2017, 06:09

Entre tod@s lo sabemos TODO.

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Marciano Cárdaba
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Re: Companys y la república federal catalana

Mensaje por Marciano Cárdaba » 01 Nov 2017, 22:32

Emmanuel Rodríguez sale airoso en su análisis de la transición, como antes lo había hecho Gregorio Morán, pero de este artículo, por lo que al tema toca, convendría precisar algunos datos:
Largo Caballero no fue responsable de Trabajo durante la dictadura de Primo de Rivera. Formó parte del Consejo de Estado como representante obrero del Consejo de Trabajo desde el 25 de octubre de 1924.
En Barcelona la huelga fracasó por la oposición de la CNT. Los tranvías no se retiraron hasta el mediodía del día 5, cuando la empresa comprobó que eran los propios guardias de asalto los que coaccionaban a los conductores. Las estaciones de MZA y del Norte no pudieron cerrarlas hasta casi el mediodía del día 6, y lo tuvieron que hacer, pistola en mano, el somatén controlado por Dencàs y los guardias de asalto.
En la mañana del día 6, grupos armados de 60-70 miembros de la FAI, levantaron los precintos de los sindicatos de la CNT clausurados por los de asalto en Mercaders, Rosal, Guardia, Eures, Servent, sant Pau, Bassols y otros. En la brecha de sant Pau tirotearon a la fuerza pública, prolongándose el tiroteo durante un par de horas por todo el barrio de Atarazanas. A las 5 de la tarde de este día se produce el asalto a “la Soli” y tiros en el sindicato de la Madera cuando los guardias de asalto vuelven para clausurarlo. A partir de aquí, la reacción de la FAI: cacheo de escamots en plena calle, robándoles armas y municiones, vuelven a desprecintar algunas sedes sindicales y asaltan el Casal Català de la plaza Letamendi, llevándose las armas. Todo esto combinado con un paqueo incesante contra los escamots de Dencàs en las calles de Barcelona.
Las operaciones militares contra la revolución de Asturias fueron dirigidas por el general López Ochoa, republicano convencido, con la ayuda posterior de Yagüe. Goded era el general que tenía que hacerse cargo del alzamiento de julio del 36 en Barcelona.
Prieto pudo decir que se arrepentía a toro pasado, pero no es que animase la revolución, es que fue quien proporcionó las armas que se intentaron descargar en san Esteban de Pravia el 10 de septiembre, aunque sólo consiguieron desembarcar una tercera parte del alijo del Turquesa, perdiendo buena parte de la munición, aunque salvando los fusiles.

geronimo355
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Re: Companys y la república federal catalana

Mensaje por geronimo355 » 23 Dic 2017, 11:09

Imagen

Sobre la actuación de Companys en 1937 :

INSURRECCIÓN
LAS SANGRIENTAS JORNADAS DEL 3 AL 7 DE MAYO DE 1937
por Agustín Guillamón

Mayo del 37 fue la derrota del proletariado revolucionario más avanzado, que la contrarrevolución estalinista y el reformismo republicano necesitaban y buscaban para desarmar la amenaza de los comités de defensa sobre las instituciones burguesas y desencadenar una represión selectiva, que integrase a los comités superiores en el aparato estatal y aniquilase a los revolucionarios.

Por primera vez en la historia, se dio el caso de una insurrección iniciada y sostenida contra la voluntad de los líderes a que perteneció la inmensa mayoría de los insurrectos. Pero aunque una insurrección puede improvisarse, una victoria no; y aún menos cuando todas las organizaciones obreras antifascistas se mostraron hostiles al proletariado revolucionario: desde la UGT hasta los comités superiores de la CNT.

Esos comités superiores llegaron a jugar con dos barajas, permitiendo la formación de un Comité Revolucionario de la CNT (Merino, Ruano y Manzana), al mismo tiempo que se formaba una delegación, encabezada por Santillán, para negociar en el Palau de la Generalitat. Pero muy pronto abandonaron la carta insurreccional por los ases del alto al fuego, que aseguraban su futuro de burócratas. Companys y Comorera sólo jugaban con la baraja de la provocación a la CNT para destruirla y conseguir así un gobierno fuerte. El presidente de la Generalitat llegó a ordenar a la aviación el bombardeo de todos los cuarteles y edificios en poder de los cenetistas.

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