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 Asunto: Federici contra Marx
NotaPublicado: 25 Oct 2016, 17:09 
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http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/35549

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Por Gilles Dauvé. Traducido por @aginteahausten

Calibán y la bruja(1) presenta un interés innegable: un análisis de los movimientos sociales y de la crisis de la Europa medieval, una puesta en evidencia de la dimensión sexual y de trato de las mujeres en la formación del capitalismo, y el rol de la maquinización de los cuerpos masculinos y femeninos, principalmente. Pero este libro expone también una visión del pasado y del presente capitalistas tan criticable como la perspectiva política de la que deriva.

Los orígenes del capitalismo según Silvia Federici

Numerosos lectores encuentran en Calibán y la bruja una mejora de El Capital, concretamente de su VIIIª sección. Federici escribe:

“Mi descripción de la acumulación originaria incluye […] una serie de fenómenos que están ausentes en Marx y que, sin embargo, son extremadamente importantes para la acumulación capitalista. Éstos incluyen: i) el desarrollo de una nueva división sexual del trabajo que somete el trabajo femenino y la función reproductiva de las mujeres a la reproducción de la fuerza del trabajo; ii) la construcción de un nuevo orden patriarcal, basado en la exclusión de las mujeres del trabajo asalariado y su subordinación a los hombres; iii) la maquinización del cuerpo proletario y su transformación, en el caso de las mujeres, en una máquina de producción de nuevos trabajadores.” (p.20)

Pero nos equivocaríamos al no ver aquí más que lagunas (graves e insalvables para unos, menores para otros) que la autora se empeñaría en subsanar. Federici hace mucho más: su análisis de la acumulación originaria expresa nada menos que una concepción del capitalismo en definitiva opuesta a la de Marx.

Para explicar el surgimiento del capitalismo, ella privilegia la opresión específica soportada por unos grupos sociales, las mujeres en particular. Ahí está su sujeto de estudio y su aportación, pero la autora no se queda ahí. Ya que da preeminencia a ciertos factores y desprecia otros:

En el siglo XVII, se tasaba el coste del trabajo en las manufacturas de algodón en las Indias a 1/7 del que era en Europa. La Compañía de las Indias Orientales importaba y revendía en Europa tales volúmenes de tejidos indios que los industriales ingleses del textil, incapaces de resistir a esa competencia, reclamaban políticas de aranceles proteccionistas.(2) A mediados del siglo XIX, la mitad de los algodones producidos en el mundo provenían del norte de Inglaterra, y los más atentos se maravillaban o se alarmaban con el apogeo de Manchester, apodada Cotonnopolis, tanto como nuestros contemporáneos lo hacen con la zona de Shenzhen o Shanghai hoy. Durante este tiempo, “los huesos de los tejedores de algodón hacen blanquear las llanuras de la India”.(3)

¿Cómo, en dos siglos los burguesas ingleses habían invertido la correlación de fuerzas? Reduciendo los costes de trabajo en su país. Incluso militarmente, la superioridad europea no se convierte en efectiva hasta el siglo XIX, gracias a la revolución industrial que da a Occidente para mucho tiempo la ventaja de las armas, la cuál supone el advenimiento de la manufactura y del trabajo asalariado modernos. Las causas históricas del proceso son múltiples. Entre ellas, la desposesión -particularmente la relegación de las mujeres al hogar- es una condición necesaria y no suficiente. El hecho decisivo, es el establecimiento del trabajo productivo.

Al contrario, para Federici, sin el trabajo “mitificado” (oculto, invisible) de las mujeres, no hay acumulación posible, no hay capitalismo. Lejos de completar El Capital, la explicación de la acumulación originaria expuesta en Calibán y la bruja está en las antípodas, y se mueve en otra definición del capitalismo.

El capitalismo según Silvia Federici

Calibán y la bruja: bonito título, que resume la tesis: el capitalismo se construiría sobre la esclavitud y la subordinación de las mujeres y desde entonces, bajo otras formas, se perpetuaría. En este marco, el esclavo y la mujer ocupan un lugar más importante que el obrero o la obrera, y la obrera un rol más crucial por su rol en casa que por el que tiene en el taller. Desposesión y disolución de prácticas comunes tendrían prioridad cronológica y lógica sobre el trabajo asalariado propiamente dicho, que no sería más que un efecto. Federici convierte una condición histórica necesaria en la naturaleza profunda del capitalismo. La prioridad otorgada a la esclavitud y a la subordinación de las mujeres no se corresponde a los hechos. La esclavitud comienza a finalizar en el momento en que se desarrolla la industrialización, e Inglaterra, corazón de la revolución industrial, es un país de los más activos en la abolición de la trata de esclavos que, aunque sigue existiendo, se convierte en muy marginal.(4) En cuanto a la desigualdad sexual, sin desaparecer, declina en los países más modernos. Mientras continúa discriminando a las mujeres, el capitalismo las introduce cada vez más en el mundo del trabajo, incluidos los empleos tradicionalmente masculinos, y los puestos dirigentes. Que el capitalismo no emancipa a la mujer, es cierto, pero de los sistemas sociales, es en el que parece haber menos desigualdad entre hombres y mujeres.

El análisis histórico de Federici reposa sobre una presuposición. Necesita situar la emergencia del modo de producción capitalista en la transición entre la Edad Media y el Renacimiento, así que antes de la revolución industrial, ve el nacimiento del capitalismo en la exclusión de las mujeres del trabajo, del trabajo llamado productivo, valorizado, y su relegación a la esfera “reproductiva” alrededor de los siglos XV-XVI, y finalmente al trabajo industrial peor pagado.

La autora pretende comprender el trabajo asalariado no a partir de lo que es, sino de lo que le es exterior y lo haría posible, método justificado por ella por su tratamiento de la reproducción, concepto completamente pertinente pero que pierde su pertinencia cuando se extiende a todo, mezclando reproducción de la población, del capital a través de sus ciclos, de la relación capital/trabajo asalariado, y de la reproducción de toda la sociedad.

“[…] las mujeres han producido y reproducido la mercancía capitalista más esencial: la fuerza de trabajo […] el trabajo no-pagado de las mujeres en el hogar fue el pilar sobre el cual se construyó la explotación de los trabajadores asalariados, “la esclavitud del salario”, así como también ha sido el secreto de su productividad.” (pp. 10-11)

¿Qué es en definitiva para ella el capitalismo? Desposesión y sometimiento. Al igual que el movimiento de los enclosures (cercamientos) privaba a los campesinos de los medios de subsistencia, las mujeres eran desposeidas de sus saberes y destrezas tradicionales. Pero esta condición indispensable no da la definición de capitalismo.

El trabajo según Silvia Federici: la teoría del trabajo “reproductivo”

Calibán y la bruja fue escrito para probar históricamente una tesis. La primera versión (1984) “se esforzaba en repensar el análisis marxiano de la acumulación originaria desde una perspectiva feminista” (p. 12). En la segunda (2004), ya disponible en francés, Silvia Federici explica querer “fundar teóricamente e históricamente la idea de que el trabajo doméstico no es la herencia o el residuo de una era precapitalista, sino una actividad específica en la que las relaciones sociales han sido forjadas por el capital. […] el trabajo de cuidados, el trabajo doméstico y en conjunto las actividades complejas via las cuales la vida se reproduce, constituyen de hecho un trabajo esencial en la organización capitalista de la producción. […] [se trata de] el trabajo más productivo en el seno del capitalismo. Sin este trabajo, ninguna otra forma de producción sería posible. […] Queríamos mostrar que se trataba de un trabajo central […]”(5)

“[…] uno de los mayores aportes de la teoría y de la lucha feminista es redefinir el trabajo, y reconocer el trabajo reproductivo no pagado de las mujeres como una fuente determinante de la acumulación capitalista. Redefiniendo el trabajo de cuidados como TRABAJO […] las feministas han actualizado un nuevo terreno esencial de explotación completamente ignorado por Marx y la teoría marxista.”(6)

Esta posición fundó una de las bases de la Autonomía y del feminismo radical italianos en los años 1960-80, expuesta desde 1970 por Revolta femminile en su Manifiesto:
“Identificamos en el trabajo doméstico no retribuido la prestación que permita al capitalismo, privado o de Estado, subsistir.”(7)

Según esta tesis, el trabajo doméstico hace bajar el coste de la fuerza de trabajo: si el obrero tuviera que cenar en un restaurante o comprar platos preparados, llevar su ropa a la lavandería, etc., gastaría más que si una mujer hiciera en su casa y para él comida, colada, etc. Gracias a la actividad no pagada de esta mujer, el patrón hace realidad la economía. De donde viene la idea de considerar esta actividad como un trabajo del que se beneficia gratuitamente el capital para el cual es una de sus fuentes vitales y permanentes de valorización.

Si esto fuera cierto, el obrero (o la obrera) soltero costaría más caro y el patrón debería pagarle más que al obrero (o la obrera) que viva en pareja. No es el caso. Es odioso que el marido ponga los pies sobre la mesa, pero una familia no es asimilable a un taller de fábrica. Se puede llamar a muchas cosas trabajo, pero el único que reproduce el capital es el trabajo asalariado efectuado por una empresa.

Que las tareas de cuidados sean igualmente compartidas (el caso menos frecuente), o que el marido se “beneficie” de su mujer, no cambia en nada la reproducción del capital, ya que no asistimos aquí a un beneficio empresarial. La pareja no es por lo demás más que una de la diversas formas de existencia del asalariado, hombre o mujer, que puede vivir en familia, solo o sola, en dormitorio compartido, en un inmueble o conviviendo con parejas y solteros, etc. Fueran los hombres o los robots los que hicieran las faenas cotidianas, el beneficio del patrón no se vería modificado. El trabajo doméstico femenino no es una estructura necesaria sin la cual el capitalismo no podría existir.(8)

En el fondo, Federici desdobla la teoría del valor: la plusvalía no resulta solamente del trabajo productivo en la empresa (hecho tratado por Federici como algo adquirido a lo que no otorga más que un rol secundario), sino también (y sobre todo) del trabajo de cuidados.

Todo reside en el cambio de sentido de las palabras, en particular producción y reproducción.

“La producción de plusvalía es de entrada social. No es nunca el producto de una actividad o de una persona en particular. […] la producción de valor nunca es exactamente fruto de una unidad social particular, es un producto social. En otros términos, podemos imaginar como una gran cadena de montaje la escala social, donde todos los eslabones son necesarios para producir plusvalía. Existe una fábrica social que va más allá de la fábrica misma. […] para las mujeres, la casas constituye la fábrica, es ese el lugar de la producción. Por ello queremos que se pague como tal.”(9)

“[…] el cuerpo ha sido para las mujeres en la sociedad capitalista lo que la fábrica ha sido para los trabajadores asalariados […]” (p.28).

Las mujeres produciendo niños sin los cuales no habría ni sociedad ni capitalismo, se ven atribuidas por esta teoría a un rol productivo de igual modo que todo factor de (re)producción social, y de hecho un rol determinante. Reproducción engloba a todos y cada uno, el capital, las clases, la población, la fuerza de trabajo, la burguesía, el y la proletaria… concepto útil pero, contrariamente a lo que cree Federici, toda reproducción no es una “fuente de creación de valor” (p.10). Su razonamiento por analogía funciona por extensión sistemática de conceptos. Ella amplia el plustrabajo (la parte de la jornada de trabajo que va más allá del trabajo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo, por tanto “gratuita” y origen del beneficio patronal) al “trabajo de cuidados no pagado”. Producción, trabajo, explotación, valor, salario, cada vez el concepto se extiende hasta el punto de recibir todos los sentidos posibles: todo es explotación, todo es trabajo, todo crea valor.

Todo, pero primeramente el trabajo “reproductivo” femenino. Esto que quiere demostrar Calibán y la bruja ayudándose de cambiar el sentido de los términos, es que el modo de producción capitalista reposa sobre la subordinación de las mujeres. Federici feminiza el marxismo, lo que sin duda le agrada.

El “salario doméstico”, eslogan político

Si un movimiento social fuera lo suficientemente fuerte para lograr que las mujeres fueran de una manera u otra pagadas por su actividad doméstica, lo celebraríamos como un éxito de toda reivindicación que mejore la condición proletaria, femenina o masculina. Pero los defensores del “Salario para el trabajo doméstico” no se quedan ahí.

Para algunos, el pago del trabajo doméstico es un tipo de posicionamiento radical. Los autónomos italianos lo encontraban como algo que, mejor que las reivindicaciones salariales stricto sensu, unificaría y movilizaría todas las categorías de explotados más allás del “mundo del trabajo”. Militar por el “salario político”, era pedir que fuera pagado el parado, el ama de casa, el estudiante o el enfermo como el trabajador con empleo. Frente a un capitalismo que no da los medios para vivir más que a la minoría a la que paga un salario, esta reivindicación supuestamente revelaría lo absurdo del capitalismo: como este sería incapaz de satisfacer semejante demanda, la presión social para obtenerlo haría estallar al sistema. Inventar la palanca que levantará a las masas es una constante del comportamiento militante… condenada al fracaso. Puesto que si millones se echaran a la calle para exigir ser remunerados, estarían ya más allá de pedir dinero para todos y todas, y empezarían a formular la pregunta: ¿cómo pasar a un mundo sin dinero?

Para otros, asalariar a los/as no asalariadas se inscribiría por encima de todo en una lucha feminista, a veces radical, a veces reformista, como la de Selma James, que desde hace mucho tiempo interviene ante la ONU y los gobiernos con el fin de obtener el reconocimiento oficial y el pago del trabajo doméstico.(10)

Silvia Federici teórica de los “comunes”

Calibán y la bruja expone un programa político. Federici establece explícitamente el vínculo entre su visión de la historia y su aportación a las teorías de los “bienes comunes”. Para ella, la resistencia de los “comunes” contemporáneos contra la mundialización enlaza con la lucha de los “comunes” en otro tiempo vencidos por los enclosures.

Uno de los objetivos de Calibán y la bruja es restaurar el rol de la violencia en la historia, subestimado por Marx según Federici: en la transición al capitalismo, la fuerza y el sometimiento habrían sido más decisivas que la capacidad de la burguesía de organizar las fuerzas productivas: “la violencia misma se convierte en la principal fuerza productiva” (p. 30). (Nosotros diríamos más bien que la violencia estaba al servicio de esta transformación histórica.) Lo que subyace en el libro, es el postulado de que la evolución humana sería antes que nada una cuestión de poder, ya sea con el control de unos sobre otros, o al contrario con la autoorganización colectiva, y por tanto que el cambio social consiste en crear o recrear nuevos espacios y formas de poder. Poco importa la naturaleza profunda del capitalismo: a nada que fueran gestionados colectivamente, el dinero, el trabajo o el valor cambiarían completamente.

Si el capital es sometimiento, basta salir de él y actuar libremente. Si el capital es desposesión, reapropiémonos juntos de lo existente, y esta reposesión común lo transformará.(11)

Cuando Federici habla de clase, la noción es tan elástica que ya no existen proletarios, solamente seis mil millones de comuneros, es decir, de seres humanos oponiendo al capitalismo (¿pero qué sentido le queda a este término?) su solidaridad y necesidades colectivas.

La revolución es sustituida por la alternativa, supuesta ya a lo largo de toda la obra bajo la progresión de viejas prácticas comunitarias todavía no asimiladas por el capitalismo, o que escaparían de él gracias a nuevas formas de trabajo (software libre, mutualización…).

¿Superación del marxismo?

Si el marxismo ha sido la teoría del movimiento obrero que afirma el trabajo en el capitalismo, ya sea en cogestión con la burguesía (versión socialdemócrata), ya se sustituyendo a la burguesía (versión leninista), el marxismo se ha encontrado desarmado en los años 70 bajo la lucha de rechazo al trabajo de los proletarios, o más bien de ciertas minorías definidas. Aún no terminamos de sufrir los efectos de esta crisis teórica. La sacudida social del momento reveló las carencias del pensamiento revolucionario sin tener la fuerza suficiente para superarlo, y no pudo más que hacer brechas en ciertas certidumbres obsoletas.

Silvia Federici forma parte del amplio abanico de semi-críticos que prosperan sobre estas carencias, especialmente sobre lo que inevitablemente falta en Marx. El autor de El Capital insistía en el hecho esencial de la acumulación originaria: la separación del productor respecto a los medios de producción. Ingoraba a la mujer, la sexualidad, la racionalización y mecanización de la naturaleza y de la sociedad, la desposesión del cuerpo, el rol del lenguaje, el trato de los animales…(12)

Hay una crítica por hacer a Marx. No la podemos esperar de Federici, que prolonga una de las expresiones más blandas de la profunda contestación social de los años 70 en Italia. En vez de profundizar lo que este entendía por trabajo, y especialmente de volver al comienzo de El Capital(13), las feministas de la Autonomía han dilatado el concepto para exigir un reconocimiento de la mujer como trabajadora. Es decir, ser un verdadero trabajador, como el obrero (hombre), que está verdaderamente asalariado, verdaderamente explotado, como si fuera un privilegio o un título de nobleza por ser un sujeto revolucionario. En lugar de criticar el trabajo, se generaliza, creyendo sin duda que reivindicar para todos la condición de trabajador acabaría con el trabajo. En vez de críticar la fábrica, se la extiende a la sociedad, y como vemos también al hogar. Era un límite de la época, y la deriva actual de Silvia Federici hace pensar que esta época no ha finalizado.

G.D., octubre de 2015

https://ddt21.noblogs.org

(1) Silvia Federici, Caliban et la Sorcière. Femmes, corps et accumulation primitive, coedición Senonevero-Entremonde, 2014. Los números de página remiten a esta obra.

(2). J. Darwin, After Tamerlan. The Rise & Fall of Global Empire 1400-2000, Bloomsbury Press, 2008, capítulos 3 y 4.

(3) El Capital, Sección IV, capítulo XV, § 5

(4) O. Peté-Grenouilleau, Les Traites négrières. Essai d’histoire globale, Gallimard, 2004.

(5) Aux origines du capitalisme patriarcal: entretien avec Silvia Federici (Contretemps, traduit du podcast Black Sheep, 2013).

(6) Silvia Federici, extraido de Precarious Labor and Reproductive Work, 2006 (caring labor: an archive, 2010). El subtítulo del sitio (Power to the caregivers adn therefore to the class) explica el programa político: la clase es asimilada a ellos, o más bien a ellas que se ocupan del care.

(7) M. Tari, Autonomie! Italie les années 1970, La Fabrique, 2011, p.138 (texto completo en inglés: columbia-edu/itc/architecture/ockman/pdfs/feminism/manifesto.pdf)

(8) Si Engels escribió: “Dans la famille, l’homme est le bourgeois; la femme joue le rôle du prolétariat” (L’Origine de la famille, de la proprieté et de l’État, 1884, capítulo II, § 4), no hay ninguna razón para transformar en teoría lo que no era más que una analogía, reanudación de Flora Tristan: la femme “est le prolétaire du prolétaire” (Les Pérégrinations d’une paria, 1837).

(9) Aux origines du capitalisme patriarcal…, op. Cit.

(10) S. James & Mariarosa Della Costa: The Power of Women & the Subversion of the Community, 1972. S. James: Sex, Race & Class, 1975, disponibles en libcom.org: “género+clase+raza”, fórmula mágica de la radicalidad del siglo 21, ya era expuesta hace cuarenta años. Estas dos autoras son las mayores referencias de Federici (p.10), que no expresa ninguna objeción a las actividades de S. James. Hay que precisar que reformismo no es para nosotros un insulto, sino simplemente una constatación, y una constatación necesaria, salvo para aquellos que consideran la diferencia reforma/revolución como una antigualla.

(11) Federici, Feminism & the Politics of the Commons, 2011 (thecommoner.org).

(12) Sin hablar de Engels, para el que la salarización masiva contendría el germen del fin de la jerarquía sexual.

(13) Como lo hace Bruno Astarian en el primer capítulo de su Feuilleton sur la valeur.

¿Alguien sabe si existe alguna especie de respuesta a este artículo? Contiene puntos que podrían dar lugar a un debate interesante.

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 25 Oct 2016, 18:58 
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Caray, yo llevo diciendo eso mismo desde hace cuarenta años lo menos. ¿Cómo no se me ocurrió escribirlo?

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 25 Oct 2016, 21:08 
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Ya... Quién te interesa menos, Federici o Dauvé?

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 25 Oct 2016, 22:17 
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No lo sé. No he leído a ninguno o ninguna. La cosa vino de lo siguiente, que era en los años setenta que estaba trabajando en un taller de metal (barriendo) y hacía por las tardes un curso de soldadura. Yo que estaba soltero en esa época tenía que hacerme de comer, la compra, fregar, la ropa, limpieza... Los casados llevaban su cestita con la merienda e iban agobiados, pero gastaban menos tiempo en la intendencia, y eso es un dinero. Era evidente que había un trabajo no remunerado que intervenía en la reproducción ampliada del capital, que decíamos entonces. Te hablo del año 76 aproximadamente, y eran habituales discusiones de este tipo entre trabajadores, sobre cuestiones de economía política y qué sé yo. A poco que piense uno, se da cuenta que buena parte de la acumulación primitiva (sea lo que sea la acumulación primitiva), descansaba sobre el trabajo no remunerado de la mujer. Si los costes de mantenimiento hubiesen ido por cuenta del patronariado, la distribución de capitales hubiese tenido otro aspecto. Es capitalismo ha descansado en buena medida, en redes culturales por las que no ha pagado ni un duro. Hablábamos entonces de que nos deberían pagar por tener hijos, que es un medio de producción sin el que no funciona nada. Y que había una explotación de las mujeres, de la que no se hablaba.

No sé si esto que digo es similar a lo que dice Federici.

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 25 Oct 2016, 22:46 
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Mira, por ahí si te hubieses animado, tu libro sería toda una referencia ahora.

Sí, lo que dices suena similar a lo que plantea Federici, que a su vez se basa, como señala el texto, en diversos aportes de las feministas radicales que surgieron en Italia durante los años de la 'autonomia operaia'. Deben haber más referencias, por cierto, pero fueron ellas quienes le dieron harto empuje al asunto. Y es en eso donde se centra también la crítica de Dauvé. No porque niegue ese realidad, sino porque afirma que Federici confunde categorías y conceptos, y termina dándole relevancia exagerada a ciertos aspectos del capitalismo. O derechamente, que Federici, feminista marxista o marxiana, en realidad maneja una concepción distinta (y opuesta) de capitalismo que la que se encuentra en Marx. Dauvé enfatiza que es necesario diferenciar entre el trabajo no remunerado de la "dueña de casa" y el trabajo asalariado, que sería el único que genera valor y, por tanto, el único imprescindible para la existencia del capitalismo. Federici dice que no se puede considerar la producción de plusvalor como un fenómeno particular o aislado, sino que toda la sociedad actúa como una cadena donde cada eslabón sería necesario para este objetivo capitalista. Dauvé refuta esto, diciendo que no se puede construir toda una teoría sobre meras analogías (a propósito de que en la familia, según Engels, en hombre es la burguesía y la mujer el proletariado, o que la mujer es el proletario del proletario), y que Federici retuerce o utiliza antojadizamente, sin rigor, conceptos centrales, como producción y reproducción.

En fin, me parecen críticas interesantes, y siento que me faltan elementos para calificarlas como justas o no. Pero hice una búsqueda rápida hace unos días y no he encontrado una réplica a estas críticas, ni de Federici ni de nadie que trate específicamente sobre estos temas.

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 06:22 
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Se fue a la mierda mi respuesta, y no sé si voy a tener paciencia y memoria para escribir de nuevo ese tocho.

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 12:09 
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Joreg escribió:
Caray, yo llevo diciendo eso mismo desde hace cuarenta años lo menos. ¿Cómo no se me ocurrió escribirlo?
Provablemente no se te pasó por la cabeza porqué estabas demasiado ocupado doblando el lomo, y sabias de sobras que no tendrías tiempo. De todos modos, las cosas que tienen éxito en una época no la tienen porqué tener en otra. Federici no solo ha dado en la tecla correcta, sinó que también lo ha hecho en el momento correcto. Esto lo dice hace unos años y la acusan de romper la unidad de la clase trabajadora.


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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 15:41 
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Provablemente no se te pasó por la cabeza porqué estabas demasiado ocupado doblando el lomo, y sabias de sobras que no tendrías tiempo. De todos modos, las cosas que tienen éxito en una época no la tienen porqué tener en otra. Federici no solo ha dado en la tecla correcta, sinó que también lo ha hecho en el momento correcto. Esto lo dice hace unos años y la acusan de romper la unidad de la clase trabajadora.


Hombre, esto se lleva diciendo desde hace mucho :wink:

A mí este tipo de críticas a Marx me parecen un poco infantiles, en plan "Marx no habló de esto ni de lo otro". Harvey, y me parece convincente, explica que por ejemplo El Capital no es un libro que analice el sistema político-económico, sino su motor (o sea, el capital) y que por lo tanto deja muchos temas de lado, lo que provoca que muchos autodenominados marxistas se vean algo así como desengañados o vean necesidad de "criticarle" o "superarle", cuando en realidad están hablando de otras cosas.

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 17:21 
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Una cosa es dejar cosas de lado y otra cosa es dejar de lado el trabajo realizado por literalmente la mitad de la población y darlo por ceteris paribus. Pero bueno, si lo que queremos es seguir pensando que un autor de entre cientos dijo todo lo que había que decir sobre el capitalismo hace siglo y medio, pues sí, las críticas a Marx son infantiles. También las críticas a Santo Tomás de Aquino son infantiles, joder, si dejó demostrado que Dios existía. En fin


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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 18:45 
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Acabo de decir que Marx no analizó el capitalismo como un todo y que el problema está en quienes lo ven así, así que tu comentario está un poco fuera de lugar.

Me parece que tampoco escribió mucho sobre la ley de la gravedad ni sobre la fotosíntesis, igual tampoco les daba importancia :wink:

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 18:59 
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Perdona por el tono agresivo, es más por Marx que por tí, que me acabo de releer. Creo que le entendí bien; la defensa de Harvey me parece ridícula. Una cosa es dejarte detalles, "despreciar el rozamiento cuando calculas la acelaración gravitatoria", ya que la sacas; y otra cosa es que te dejes la propia ley de la gravedad fuera.

Incluso dando por bueno que el Capital de marx explica ese "motor" detrás del capitalismo, que ya hay que cogerselo con pinzas, y no el "sistema-politico"; creo que parte de ese motor lo conforman las mujeres y el trabajo invisibilizado y esclavizante que han realizado las mujeres siempre en el capitalismo. Así que no me parece que sea comparable a que Marx tampoco hablara de la fotosíntesis. Lo que me parece es que tenemos otro agujero negro más en el pensamiento de Marx y por tanto otro motivo más para no tomarselo en serio, como si el tener 150 años y analizar el capitalismo de hace 150 años no fuera suficiente. Si no hace falta "superar" a Marx, ápaga y vámonos. ¿Qué sentido tiene una crítica como la de Harvey? Lo mismo me equivoco porque no he leido lo que comentas, pero a priori suena a "el profeta nunca se equivoca"? Y tratándose de un gramsciano, pues no se, creo que van por ahí los tiros.


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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 21:07 
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anenecuilco escribió:
Hombre, esto se lleva diciendo desde hace mucho


Buf. Yo es que he tenido siempre la costumbre de retorcerlo todo. En esa época intentábamos comprender qué recarajo era el marxismo, estudiábamos el libro de la Hornecker, cosas venidas de Moscú de la editorial que se llamaba me parece Progreso, o de editoriales que empezaban a sacar libros... Y me ponía a pedir al nota que tenía delante, que era el camarada no sé cuántos de la Joven Guardia Roja, que hiciera el favor de explicarme cómo diablos explotaba el capitalismo a un bombero, y cómo le robaba la plusvalía. Y claro, la cosa se puede complicar tanto como uno quiera, porque había desde quien decía que a un bombero no se le podía explotar, que la explotación era social, que generaba valor pero no plusvalía, que sólo generaba valor cuando apagaba algún fuego... Y entonces preguntaba... ¿Y si salva a un gato que no puede bajar de un pino?, y era una cosa divertidísima ver las pestes que te echaban. Con lo de las mujeres y si generaban valor o plusvalía, pues igual. Yo no se si se lleva diciendo desde hace mucho, pero yo el marxismo que conocí es el prosoviético. Lo otro son pendejadas revisionistas, o incluso peor, maoísmo. Que nunca me enteré cuál era la diferencia.

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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 21:14 
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Sí, lo que dices suena similar a lo que plantea Federici, que a su vez se basa, como señala el texto, en diversos aportes de las feministas radicales que surgieron en Italia durante los años de la 'autonomia operaia'. Deben haber más referencias, por cierto, pero fueron ellas quienes le dieron harto empuje al asunto. Y es en eso donde se centra también la crítica de Dauvé. No porque niegue ese realidad, sino porque afirma que Federici confunde categorías y conceptos, y termina dándole relevancia exagerada a ciertos aspectos del capitalismo. O derechamente, que Federici, feminista marxista o marxiana, en realidad maneja una concepción distinta (y opuesta) de capitalismo que la que se encuentra en Marx. Dauvé enfatiza que es necesario diferenciar entre el trabajo no remunerado de la "dueña de casa" y el trabajo asalariado, que sería el único que genera valor y, por tanto, el único imprescindible para la existencia del capitalismo. Federici dice que no se puede considerar la producción de plusvalor como un fenómeno particular o aislado, sino que toda la sociedad actúa como una cadena donde cada eslabón sería necesario para este objetivo capitalista. Dauvé refuta esto, diciendo que no se puede construir toda una teoría sobre meras analogías (a propósito de que en la familia, según Engels, en hombre es la burguesía y la mujer el proletariado, o que la mujer es el proletario del proletario), y que Federici retuerce o utiliza antojadizamente, sin rigor, conceptos centrales, como producción y reproducción.


No se si es que estoy mal de lo mio, pero de las dos frases resumen que he puesto en negrita, lo segundo me parece muchisimo mas realista que lo primero, que es una barbaridad. Esa red infinita de relaciones humanas, como nuevo conepto de plusvalia es lo que hay que diseccionar, y ver la violencia estructural detrás de las relaciones económicas, no estar hablando de si se interpreta o se deja de interpretar mal al profeta Marx. Que le den por culo a Marx. Es harto evidente que para la existencia del capitalismo hace falta muchísimo más que el trabajo asalariado, otra cosa es que, el trabajo asalariado tiene ya los numeros ahi en los cuadernos de contabilidad y somos alemanes grandilocuentes del siglo XIX con una concepción mecanicista de la historia y decidimos que la unica realidad que existe es la que está contabilizada, porque así me resulta muy facil colar lo de la "plusvalía". Hablar de una plusvalía global fruto de toda la red de relaciones humanas puede que sea algo abstracto, pero se huele y respira. Lo que está claro que una plusvalía como la marxista en la que a igual explotación solo está explotado el o la que tiene un patrón de fábrica con beneficios, no se pa que vale exactamente. A Marx esa búsqueda de alquimista le valio para convertirse en profeta, eso esta claro, que aqui estamos a vueltas con él en octubre de 2016. Pero me refiero para qué coño nos vale al resto.


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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 21:24 
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Registrado: 18 Sep 2014, 22:12
Además es que el rollo "como no es una teoría formal y se basa en meras analogías, vamos a seguir adorando a Marx y seguir ignorando el papel crucial de la mujer y su sumisión en el capitalismo" es un poco WTF. Ya sabéis chicas, hasta que no hagais un sistema filosofico robusto y denso, al estilo de los alemanes del siglo xix, y todos los machos catedráticos se arrodillen ante vosotros, seguís sin salir en la historia. Prosigamos con El Capital, capítulo XVI...


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 Asunto: Re: Federici contra Marx
NotaPublicado: 26 Oct 2016, 23:42 
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Registrado: 19 Abr 2009, 12:30
Que sí boiffard, que no te caen bien los alemanes del XIX, queda claro :lol:

Habrá que superar a Marx en los temas que él trataba, digo yo. Hay miles de libros discutiendo sobre sus teorías, y en algunas de ellas (desde luego no soy experto ni las conozco todas ni me entero de muchas) hay cierto quórum en rechazarlas o matizarlas. Harvey mismo lo hace.

En cuanto a federici, me parece interesante y sugerente. Ahora bien, por debatir de algo útil, tampoco estoy de acuerdo con que el trabajo doméstico no remunerado sea imprescindible para aumentar el capital. Otra cuestión es que ayude a ello. Es cierto que un obrero con la mujer en casa puede ser más funcional para la empresa en el sentido de poder dedicar más tiempo al trabajo y no al hogar, etc. Pero también es cierto que el salario de una persona soltera se puede exprimir más que la de una casada ¿no?

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