Zenzl Muhsam

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Kreszentia Elfinger, conocida como Zenzl Muhsam, (Haslach (Alemania), 28 de julio de 1884 - Berlín, 16 de marzo de 1962) Militante anarquista alemana.

Nacía el 28 de julio de 1884 en Haslach, proviniente de una familia de campesinos bávaros.

En septiembre de 1915, se convierte en la compañera de Erich Muhsam con quien compartirá las vicisitudes de la vida revolucionaria, en particular, al final de la Primera Guerra Mundial, más tarde en 1919, en la República de los Consejos de Baviera. Después del encarcelamiento de Erich (hasta finales de 1924), su detención por los nazis en febrero de 1933 y su horrible asesinato en el campo de Oranienburg (el 10 de julio de 1934), se refugia en Praga.

Invitada por la Unión Soviética, viaja a Moscú donde se le prometió publicar las obras de Erich. En realidad, se publicarán solo algunos poemas. Sin ocultar su decepción, es detenida finalmente en las purgas estalinistas de 1936. Condenada a ocho años de trabajos forzados, es enviada a un gulag en Siberia donde, a pesar de una campaña de movilización internacional, permanecerá internada hasta 1947.

En 1955 obtiene la autorización de volver a entrar en R.D.A (Alemania comunista). Seriamente enferma, comienza a perder la razón. Muere el 16 de marzo de 1962, en Berlín.


El caso de la compañera Muhsam

(Texto aparecido en "Información para el militante CNT-FAI" publicado en 1937, que cuenta parte del calvario de Kreszentia, la compañera de Müsham, que huyó de la barbarie nazi para caer en las garras de la dictadura bolchevique (finalmente pudo escapar en 1956))

Después de que los hitlerianos mataran en la cárcel con torturas al compañero Erich Muhsam, su compañera logró salir al extranjero. Aunque el compañero Erich Muhsam era uno de los revolucionarios más conocidos en Alemania, y aunque era el poeta más reconocido por todo el pueblo sano de aquel país, su compañera, una vez fuera de Alemania, tuvo que pasar muchas privaciones. Los militantes revolucionarios de Alemania hicieron todos los esfuerzos por socorrerla, pero no pudieron conseguirlo. Los bolcheviques, sabedores de que en poder de Kreszentia Muhsam se encontraban muchos manuscritos inéditos del escritor y poeta revolucionario, quisieron apoderarse de ellos y para ello aprovecharon la situación precaria de Kreszentia.

Stasova, presidenta del Socorro Rojo Internacional, le escribió una carta invitándola a ir a la URSS y asegurándole que no sufriría privaciones de ninguna clase, que el proletariado ruso la ayudaría y que también se editarían todas las obras escritas por su compañero.

Aceptando dicha invitación, la compañera Muhsam se trasladó a la URSS, creyendo que allí nadie la perseguiría y que podría pasar tranquilamente el resto de sus días. Ella no era partidaria de los métodos bolcheviques, pero creía que allí habría tolerancia y que nadie la perseguiría por no comulgar con las ideas de los gobernantes de la URSS.

Al llegar a aquel país, fue recibida calurosamente. La misma Stasova le daba un sinfín de facilidades; pero esta amabilidad no duró mucho tiempo. En cuanto Kreszentia Muhsam pudo comprobar por sí misma la realidad rusa y declaró que lo que pasaba por allí no estaba de acuerdo con la moral y táctica revolucionaria, cayó en desgracia. Aunque Kreszentia Muhsam no hacía propaganda de sus convicciones sino que solamente las expuso en la intimidad de las personas que la habían invitado, fue detenida por la GPU y llevada a la cárcel.

Los bolcheviques la acusaron de tener relaciones con gentes desafectas al régimen soviético del momento. Concretamente la acusaron de entrevistarse con algunos trotskistas. Después de tenerla bastante tiempo encarcelada, y después de convencerse de que no había pruebas contra ella, la pusieron en libertad. Cuando la delegación española estuvo en la URSS y sus representantes tomaron parte en una reunión oficial del Socorro Rojo Internacional, uno de los delegados de la CNT le preguntó a Stasova dónde se encontraba la compañera Muhsam. "Se encuentra en el sanatorio Mtsiri -le contestó- Fue detenida porque la Policía Secreta del Estado tenía sospechas de que dicha compañera tenía relaciones con los trotskistas y luego, una vez aclarado el asunto, la han puesto en libertad. Como quiera que la vida en la cárcel quebrantó algo su salud, decidimos enviarla a ese sanatorio". En vista de esto, el delegado de la CNT le rogó que le diera la dirección del sanatario. Stasova se negó a dar la dirección, alegando que ella no la tenía y que, como ya era muy tarde, el secretario no se encontraría en las oficinas. Añadió que la compañera Muhsam estaría muy poco tiempo en aquel sanatorio, puesto que quería trasladarse a Jarkov, donde se encuentra una persona de su familia con la que quería vivir. Pero, cuando se le pidió la dirección de este familiar, tampoco quiso darla, diciendo que no la tenía, afirmando una vez más que la compañera Muhsam se encontraba en el sanatorio de Mtsiri. "Pues ¿cómo podré escribirle una carta?" preguntó el delegado. "Escríbala a mi dirección y yo se la entregaré". Estas son las palabras textuales que contestó Stasova al delegado de la CNT.

Ahora se encuentra en nuestro poder otro documento dirigido al encargado del Comité de Ayuda a los Encarcelados y firmado por Peshkova, que es la encargada de cuidar de los presos políticos de la URSS, que dice lo siguiente: "Por la presente confirmamos haber recibido el día 12 de octubre de 1936 el importe de 750 francos franceses y también hemos recibido el día 30 de noviembre del mismo año 500 francos franceses. Rogamos nos comuniquéis la dirección de Kreszentia Muhsam para poder remitirle este envío. Firma: E. Peshkova".

Resulta que Stasova, que es la presidenta del Socorro Rojo Internacional, nos dice que Muhsam se encuentra en el sanatorio de Mtsiri; pero luego Peshkova, que trabaja con Stasova en la misma casa, atiende los mismos asuntos y se encarga de los presos en la URSS, no sabe dónde está Muhsam. Después de esto, nos parece muy verosímil la idea que ha corrido ya por la prensa europea: que la compañera Muhsam ya no existe. Así lo han afirmado algunos periódicos escandinavos y así lo dicen los compañeros que se carteaban con ella.

Nosotros también tenemos algunos argumentos para creerlo: En primer lugar, la presidente Stasova no quería darnos la dirección; en segundo, Peshkova, que se ocupa de los presos de la URSS, no sabe dónde está la compañera Muhsam.

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