Paulí Pallàs Latorre

De Ateneo Virtual, la enciclopedia libre.

Paulí Pallàs Latorre nacido en 1862 en Cambrils (Cataluña) y era hijo de un picapedrero de Maella. Tuvo una infancia muy dura y aprendió el oficio de cajista, convirtiéndose en un gran lector y un convencido anarquista.

Viajó mucho por Francia e Italia. En Argentina conoció a Errico Malatesta con quien viajó hasta la Patagonia. Residió en Rosario, donde obtuvo fama de culto e instruido; como anarcocomunista hizo mítines en Argentina y es muy celebrado el del 1 de mayo de 1890 en Rosario.

Según algunos historiadores, el 1 de mayo de 1891 lanzó una bomba en el teatro Alcántara de Rio de Janeiro (Brasil). Perseguido, volvió a Barcelona, donde reencontró a Malatesta que acababa de llegar. Como no encontró trabajo, compró una máquina de coser y hacia faenas para una fábrica textil.

El atentado de la Gran Vía

En aquella época preteneció al grupo anarquista barcelonés «Benvenuto Salud», del que formaban parte Manuel Archs Solanelles y Pere Marbà. El 24 de septiembre de 1893, día de la Mercè, patrona de Barcelona, lanzó dos bombas Orsini al grito de «¡Viva la anarquía!» a los pies del caballo del capitán general de Cataluña Arsenio Martínez de Campos y Antón cuando éste iba a pasar revista a las tropas en un desfile en la Gran Vía esquina con la calle Muntaner de la Ciudad Condal en venganza por las ejecuciones de cuatro militantes obreros en Jerez. Causó la muerte de un guardia civil (Josep Tous) y diversos heridos, entre los cuales el mismo capitán general y tres generales. Con la confusión de los hechos murieron 8 personas más, unos pisoteados por los caballos de los militares y otros como consecuencia de los disparos efectuados por miembros de la guardia civil.

Pallàs no intentó huir. Detenido, fue juzgado por un tribunal militar el 29 de septiembre de aquel mismo año y pocos días después, el 6 de octubre, fue fusilado en el castillo de Montjuïc (Barcelona); sus últimas palabras fueron premonitorias: «La venganza será terrible.» Su acción vindicativa -el «Atentado de la Gran Vía», como fue llamado- tuvo mucho eco y el Congreso Anarquista de Chicago de aquel año justificó su conducta.

Impresionó la entereza con la que soportó la ejecución y los periódicos anarquistas de la época (La Controversia, El Oprimido, La Revancha), se hicieron eco de su figura. Justificó su acción contra Martínez de Campos al considerar que era una ofensa contra la humanidad nombrarlo capitán general de Cataluña. Una carta suya autobiográfica escrita el 3 de octubre de 1893 fue publicada un día después de la su muerte en el periódico El País.

Como hecho paradójico se dió la circunstancia que después de la ejecución de Pallàs, el cruel general Martínez Anido protegió especialmente la familia de Pallàs: puso a su compañera a trabajar de cocinera en su casa y protegió a su hijo durante toda su vida, que acabó siendo un destacado militante del Sindicato Libre.

Como protesta por la ejecución de Pallàs, Santiago Salvador lanzó dos bombas al patio de butacas del Gran Teatro del Liceo, el 7 de noviembre de 1893, empezando así una larga etapa anarcoterrorista en Barcelona.


Aviso Legal  |  Política de Privacidad  |  Contacto  |  Licencias de Programas  |  Ayuda  |  Soporte Económico  |  Nodo50.org