Deportación de Bisbee

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El 12 de julio de 1917, en Bisbee (Arizona, EUA), 1.167 mineros, la mayoría wooblies --militantes de la central anarcosindicalista Industrial Workers of the World (IWW)-- y extranjeros (sólo 167 eran norte-americanos), en huelga de solidaridad con los compañeros mineros de Butte (Montana, EUA) son detenidos por el shérif ayudado por la milicia. Tres personas morirán en esta operación. Reagrupados en un campo de béisbol, los mineros serán inmediatamente deportados en vagones de ganado hasta el desierto de Nuevo México donde serán internados bajo la vigilancia del ejército.

En el pueblo minero de Bisbee, la IWW reclutaba miembros entre los trabajadores mexicanos y europeos que rutinariamente realizaban tareas a las minas de cobre con unos salarios inferiores a los de los norteamericanos. En julio de 1917, la IWW presentó una lista de reivindicaciones a las compañías mineras de Bisbee, incluida la de acabar con la discriminación en contra de los trabajadores sindicados y extranjeros. Cuando las compañías rechazaron todas las demandas, se convocó una huelga. Entonces la patronal hizo correr el rumor, en plena Gran Guerra, que la IWW estaba llena de infiltrados proalemanes. A las 2 de la mañana, unos 2.000 vigilantes privados armados rodearon los casi 1200 hombres, los obligaron a subir a 24 vagones de ganado de un tren y los enviaron a Nuevo México, abandonándolos en medio de desierto.

Un editorial de Los Angeles Times del 15 de julio de 1917 dejaba muy clara la opinión de las autoridades norteamericanas:

«Sobre nuestra tierra se encuentra el enemigo, exhortando la revolución e invocando la anarquia: la IWW. De Butte a Bisbee, de Seattle a Leadville, esta organización internacional, repleta de extranjeros, llevada por convictos, e intentando vagamente disfrazar el sabotaje trás del título falaz de "Trabajadores Industriales del Mundo", esta franca guerra contra nuestro gobierno.»

Los deportados permanecieron sin amparo durante semanas hasta que las tropas norteamericanas los escoltaron hasta unas instalaciones donde muchos estuvieron detenidos durante meses. Las autoridades de Bisbee controlaron todos los caminos que llevaban a la ciudad para evitar que los obreros, o cualquier indeseable, viniera. Otros trabajadores locales fueron encausados y deportados si se los encontraba culpables de deslealtad a las compañías mineras. Una comisión federal investigó las deportaciones, pero no encontró ninguna ley federral que hubiera sido violada. La cuestión fue remitida al Estado de Arizona, que no tomó niguna acción contra ninguna compañía minera.


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