C.7.3 ¿Qué papel juega la inversión en el ciclo económico?

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Otros problemas para el capitalismo se presentan debido al incremento de productividad que ocurre como resultado de la inversión en capital o por nuevos métodos de trabajo que tienen como objetivo el incrementar los beneficios de la empresa en el corto plazo. La necesidad de maximizar los beneficios resulta en más y más inversión para poder mejorar la productividad de los empleados (esto es, incrementar la cantidad de valor excedente producido). Un aumento en la productividad, sin embargo, significa que cualquier beneficio que se produzca será repartido sobre un mayor número de productos. Este beneficio aún necesita realizarse en el mercado, pero esto puede que resulte dificil ya que los capitalistas no producen para el mercado existente, sino para el mercado previsto. Como las empresas individuales no pueden preveer lo que sus competidores harán, es racional para ellos intentar maximizar su cuota de mercado incrementando la producción (incrementando la inversión). Como el mercado no provee la necesaria información para coordinar sus acciones, esto lleva a que la oferta supere la demanda y aparecen las dificultades para poder realizar los beneficios contenidos en los productos. En otras palabras, un periodo de sobre-producción ocurre debido a la sobre acumulación de capital.

Debido al incremento de la inversión en los medios de producción, el capital variable (el trabajo) utiliza cada vez más capital constante (medios de producción). Como el trabajo es la fuente de excedente, esto significa que en el corto plazo, los beneficios se deben aumentar por una nueva inversión, osea, que los trabajadores tienen que producir más, en términos relativos, que antes y así reducir los costes de producción de la empresa para esos productos o servicios que produce. Esto permite incrementar los beneficios a realizar al precio actual del mercado (que refleja los viejos costes de producción). La explotación del trabajador debe aumentar para que los retornos del capital total (constante y variable) se incremente, o, en el peor de los casos, que se mantenga constante.

Sin embargo, mientras esto es racional para una empresa, no es racional cuando todas las empresas lo hacen, y que tienen que hacer para poder sobrevivir en el negocio. Al incrementar las inversiones, el valor excedente que los trabajadores tienen que crear debe aumentar rápidamente. Si la cantidad de beneficio disponible en conjunto en la economía es demasiado bajo comparado con el total del capital invertido entonces cualquier problema al que una empresa se enfrente en hacer beneficios en un mercado específico, debido a un desplome local causado por el mecanismo del precio puede expandirse hasta afectar a toda la economía. En otras palabras, la caida en los ratios de beneficio (el ratio de beneficios con respecto a las inversiones en capital y trabajo) en la economía en conjunto puede resultar en que el valor excedente ya producido, destinado a la expansión del capital, se quede en forma de dinero y por tanto no actúe como capital. No se realizan nuevas invesiones, los productos no se pueden vender, resultando en una reducción general de la producción y por lo tanto un incremento del desempleo ya que las empresas despeden a sus trabajadores o están fuera del negocio. Esto elimina más y más capital constante de la economía, aumentando el desempleo que fuerza a esos sin trabajo a trabajar más duramente, por más tiempo, permitiendo un incremento en la cantidad de beneficio que se produce, resultando (eventualmente) en un incremento en los ratios de beneficios. Una vez que los ratios de beneficios están los suficientemente altos, los capitalistas tienen el incentivo para realizar nuevas inversiones, y el desplome se convierte en un auge.

Se podría argumentar que tal análisis es falso que no ninguna empresa invertiría en maquinaria si esto reduciera su ratio de beneficio. Pero tal objeción es errónea, simplemente porque (como hemos expuesto) tan inversión es perfectamente sensible (de hecho, un necesidad) para una empresa específica. Al invertir consiguen (potencialmente) una ventaja en el mercado y por lo tanto incrementan sus beneficios. Desafortunadamente, mientras esto es individualmente sensible, colectivamente no lo es, ya que el resultado neto de todos estos actos individuales es la sobre-inversión en la economía en conjunto. Al contrario que en el modelo de competencia perfecta, en la economía real, no hay forma de saber el futuro, y por lo tanto, el resultado de sus propias acciones, eso sin tener en cuenta las acciones de sus competidores. Por lo tanto, la sobre-acumulación de capital es el resultado natural de la competencia simplemente porque es individualmente racional y el futuro no es conocible. Ambos factores aseguran que las empresas actúen como lo hacen, inviertiendo en maquinaria, que, al final, resultará en una crisis de sobre-acumulación.

Los ciclos de prosperidad, seguidos por sobre-producción y luego depresión son el resultado natural del capitalismo. La sobre-producción es el resultado de la sobre-acumulación, y la sobre-acumulación se debe a la necesidad de maximizar los beneficios a corto plazo para poder mantenerse en el negocio. Así que, mientras la crisis aparece como una abundancia de productos en el mercado, hay más productos en circulación de los que puede comprar la demanda agregada (usando palabras de Proudhon: -- La Propiedad vende productos a los trabajadores por más de los que les pagó por ellos --), sus raíces son más profundas. Están en la naturaleza de la producción capitalista misma.

Un ejemplo clásico de estas presiones "objetivas" en el capitalismo son los "años locos" de los 20 que precedieron a la gran de presión de la década de los 30. Después del desplome de 1921, hubo un rápido aumento en la inversión en Estados Unidos, duplicando casi la inversión entre 1919 y 1927.

Debido a esta inversión en capital, la producción aumentó en un 8.0% anual entre 1919 y 1929 y la producción laboral aumentó a un ritmo anual del 5.6% (esto incluye el desplome de 1921-1922). Este incremento en la productividad se reflejó en el hecho de que durante el boom post-1922, la porción de los incresos pagados en salarios aumentó del 17% al 18.3% y la porcion al capital aumentó de un 25.5% a un 29.1%. Los salarios de los gerentes aumentaron un 21.9% y los excedentes de las empresas un 62.6% entre 1920 y 1929. Con la caida de costes y la estabilidad de precios, los beneficios se incrementaron lo que llevó a un alto nivel de inversión en capital (la producción de bienes capital aumentó una media del 6.4% anual).

No es de extrañar que, en tales circunstancias, en los años 20, la prosperidad se concentró en la cima, 60% de las familias ganaba menos de $2000 al año, un 42% ganaban menos de $1000. Una décima parte del 1% de la cima de las familia recibía tanto como el 42% más bajo, y sólo un 2.3% de la población disfrutaba de un increso mayor de $10.000. Mientras que el 1% más rico poseía el 40% de la riqueza nacional en 1929 (y el número de personas que afirmaban incresos de medio millón de dólares aumentó de 156 a 1489 en 1929) el 93% más bajo de la población experimentó un descenso del 4% en ingresos reales por cápita entre 1923 y 1929.

Sin embargo, y pese a esto, el capitalimso de los Estados Unidos estaba en pleno auge y el capitalismo de laissez-faire estaba en su apogeo. Pero para 1929 todo esto cambió con el crash de la bolsa -- seguido por una gran depresión. ¿ qué fue lo que lo causó ?. Siguiendo el análisis que hemos expuesto más arriba, se esperaría que hubiera sido producido por la disminución del desempleo debido al auge, haciendo incrementar el poder de la clase trabajadora y llevando a una reducción de los beneficios, pero no fue este el caso.

Este desplome no fue el resultado de la resistencia de la clase trabajadora, sin duda los años 20 estuvieron marcados por una fuerza laboral que se mantuvo continuamente favorable a los patronos. Por dos razones. Primero, los "Palmer Raids" al final de los 1910s en los que se elimaron los elementos más radicales de los movimiento de los trabajadores. Segundo, la depresión del 1920-21 (en la que el desempleo estuvo por encima del 9%) combinado con el uso de argucias legales de la patronal contra las protestas de los trabajadores y por el uso de espías industriales para identificar y despedir a los militantes de los sindicatos, consiguieron debilitar a los trabajadores y éstos se vieron obligados a firmar contratos-basura para mantener su trabajo.

Durante el boom post-1922, esta posición no cambió. La tasa de desempleo del 3.3% nacional escondía el hecho de que el desempleo no-agrícola hizo un promedio de 5.5% entre 1923 y 1929. A través de todas las industrias, el crecimiento de la producción no aumentó la demanda de trabajo. Entre 1912 y 1929, el empleo de los trabajadores de la producción cayó un 1% y el desempleo de no-producción cayó una 6% (durante 1923 a 1929, el empleo de producción sólo se incrementó un 2%, y el empleo de no-producción permaneción constante). Esto esra debido a la introducción de maquinaria que ahorraba puestos de trabajo y al aumento del stock de capital. Además, la alta productividad asociada a la agricultura resultó en un movimiento masivo de los trabajadores rurales al mercado de trabajo urbano.

Al hacer frente al alto desempleo, las ganancias de los trabajadores cayeron debido al miedo a perder sus trabajos (particularmente esos trabajadores con salarios y una estabilidad de empleo relativamente más alta). Esto combinado con la constante caida de los sindicatos y del número muy bajo de huelgas (el más bajo desde los comienzos de 1880s) indica que los trabajadores eran débiles. Los salarios, como precios, eran comparativamente estables. De hecho, la parte del ingreso total de la producción que iba a los salarios cayó del 57.5% en 1923-24 al 52.6% en 1928/29 (entre 1920 y 1929, cayó un 5.7%). Es interesante observar que incluso con un mercado de trabajo favorable a los patrones durante más de 5 años, el desempleo seguía siendo alto. Esto sugiere que el "argumento" neoclásico de que el desempleo dentro del capitalismo es causado por los fuertes sindicatos o por los altos salarios reales, no es correcta (véase la sección C.9).

La llave para entender qué sucedió está en la naturaleza contradictoria de la producción capitalista. Las condiciones del "boom" eran el resultado de la inversión de capital, que aumentó la productividad, de tal modo reduciendo costes y aumentando los beneficios. Esta gran inversión en bienes capital era el medio principal en el que se usaban los beneficios. Además, esos sectores de la economía marcados por la gran empresa (es decir, los oligopolio, un mercado dominado por unas pocas empresas) ejercieron presiones sobre las más competitivas. Mientras que la gran empresa, como de costumbre, recibía una parte más grande de los beneficios debido a su posición del mercado (véase la sección C.5), esto condujo a muchas empresas en los sectores más competitivos de la economía a hacer frente a una crisis de beneficios durante los años 20.

El aumento en la inversión, mientras que directamente exprime beneficios en los sectores más competitivos de la economía, también causó eventualmente que el ratio de beneficio se estancase, y después bajar, sobre la economía en su totalidad. Mientras que la masa de beneficios disponibles en la economía creció, se convirtió eventualmente en una cantidad demasiado pequeña comparada al capital total invertido. Por otra parte, con la caída en porción del ingreso iba al trabajo y la subida de la desigualdad, la demanda agregada para las mercancías no podía ponerse al nivel de la producción, conduciendo a la no venta de las mercancías invendidas (que es otra manera de expresar el proceso de sobreinversión que conduce a la sobreproducción, pues la sobreproducción implica el subconsumo y viceversa). Mientras que los retornos previstos (beneficios) de las inversiones se hacían derrogar, ocurrió una disminución en la demanda de la inversión y así comenzó una depresión (surgida predominantemente de que aumento del capital stock se produjo de una forma más rápida que el aumento de los beneficios). La inversión se aplanó hacia 1928 y decayó en 1929. Con el estancamiento en la inversión, una gran ola especulativa ocurrió en 1928 y 1929 en una tentativa de realzar los beneficios. Esto falló y en octubre 1929 la bolsa se estrelló, pavimentando el camino para la gran depresión de los años 30.

El desplome de 1929 indica los límites "objetivos" del capitalismo. Incluso con una posición muy débil de los trabajadores, la crisis todavía ocurrió y la prosperidad se tornó en "tiempos difíciles". En la contradicción con la teoría económica neoclásica, los acontecimientos de los años 20 indican que incluso si el supuesto de que el trabajo fuera una materia como las demás se aproximara en vida real, el capitalismo todavía está sometido a las crisis (¡irónicamente, un movimiento militante de sindicatos en los años 20 habría pospuesto crisis trasladando ingresos de las manos del capital a las del trabajador, aumentando la demanda agregada, reducciendo la inversión y apoyando a los sectores más competitivos de la economía!). Por lo tanto, cualquier argumento de la teoría neoclásica de "culpemos al trabajador" sobre las crisis (que eran tan populares en los años 30 y los años 70) cuenta solamente mitad de la historia (si eso). Incluso si los trabajadores actúan de una manera servil a la autoridad capitalista, el capitalismo todavía se ve marcado por el auge y el desplome (según lo demostrado por los años 20 y los años 80).

Para tomar otro ejemplo, las 100 empresas más grandes de America, empleando a 5 millones de personas y teniendo activos de $126 mil millones, vieron su cantidad media de activos por trabajador crecer a partir de $12.200 en 1949 a $20.900 en 1959 y a $24.000 en 1962. [ First National City Bank, Economic Letter, Junio de De 1963 ]. Como se puede ver, el porcentaje de incremento en los activos medios por trabajador caen en el tiempo. El período inicial de alta formación de capital fue seguido por un período de recesión entre 1957 y 1961. Estos años fueron marcados por un claro aumento en el desempleo ( desde los 3 millones de 1956 a un máximo de 5 millones en 1961) y un índice de desempleo más alto después que antes de la depresión (un aumento de 1 millón a partir de 1956, hasta alcanzar alrededor 4 millones en 1962). [ T. Brecher y T. Costello, Sentido Común Para los Tiempos Difíciles, Gráfico 2 ]

Nos hemos referido a datos de este período, porque algunos partidarios del capitalismo de - libre mercado - ha utilizado el mismo período para discutir sobre las ventajas de la inversión de capital. Estos datos indican realmente, sin embargo, que la formación de capital ayuda a crear el potencial para la recesión, porque aunque aumenta la productividad (y así que los beneficios) por un período, reduce los ratios de beneficio en el largo plazo porque hay una escasez relativa del valor excedente en la economía (comparada con el capital invertido). Esta caída en los ratios de beneficio está indicada por la disminución en la formación de capital, que es, en primer lugar, el fin de la producción dentro del capitalismo, así como por el aumento del desempleo durante ese período.

Así pues, si el ratio de beneficio baja a un nivel que no permita que la formación de capital continúe, aparece un desplome. Este desplome comienza generalmente por la sobreproducción de un producto específico, posiblemente causado por el proceso descrito en la sección C.7.2. Si hay bastante beneficio en la economía, las depresiones localizadas tienen una tendencia a crecer y a convertirse generales. Una depresión llega a ser solamente general cuando baja el ratio de beneficio sobre la toda la economía. Una depresión local se esparce a través del mercado debido a la carencia de la información que el mercado proporciona a los productores. Cuando una industria sobre-produce, corta la producción, introduce medidas de reducción de costes, despide trabajadores etc. para intentar conseguir más beneficios. Esto reduce la demanda para las industrias que proveen la industria afectada y reducen la demanda general debido al desempleo. Ahora, las industrias relacionadas hacen frente a su sobreproducción y la respuesta natural a la información provista por el mercado está es que las empresas individuales reduzcan la producción, despidan trabajadores etc., que conduce otra vez a la disminución de la demanda. Esto hace más dificil materializar el beneficio en el mercado y conduce a más reducción de costes, profundizando la crisis. Mientras que esto es individualmente racional, colectivamente no lo es, y pronto todas las industrias se enfrentan al mismo problema. Una depresión local se propaga por la economía porque la economía capitalista no comunica suficiente información para que los productores tomen decisiones racionales o coordinen sus actividades.

La sobreproducción, debemos apuntar, sólo existe desde el punto de vista del capital, no de la clase trabajadora:

"Lo que los economistas llaman sobreproducción no es más que la producción que está por encima del poder adquisitivo de los trabajadores ... este tipo de sobreproducción es fatalmente característico de la presente producción capitalista, porque los trabajadores no pueden comprar con sus salarios aquello que han producido y al mismo tiempo alimentan un copioso enjambre de parásitos que viven de su trabajo."

Pedro Kropotkin Op. Cit., pp. 127-128

En otras palabras, la sobreproducción y el subconsumismo se implican recíprocamente. No hay sobreproducción sino en relación a un nivel dado de demanda solvente. No hay deficiencia en demanda excepto en relación a un nivel dado de la producción. Los productos - sobreproducidos - pueden ser necesitados por los consumidores, pero el precio de mercado es demasiado bajo para generar un beneficio y por lo tanto la producción se debe reducida para aumentarlo artificialmente. Así pues, por ejemplo, ver cómo el alimento es destruido mientras que la gente está hambrienta es algo común en los años de depresión.

Así pues, mientras la crisis aparece en el mercado como una - superabundacia de productos - (como una reducción de la demanda efectiva) y se propaga por la economía por el mecanismo del precio, sus raíces están en la producción. Hasta que los niveles de beneficios no se estabilicen en un nivel aceptable, permitiendo la expansión del nuevo capital, el desplome continuará. Los costes sociales de los recortes en gastos son otras - externalidades - de las que preocuparse sólo si amenazan la riqueza y el poder de los capitalista.

Hay medios, por supuesto, por el que los capitalistas pueden posponer (pero no parar) el desarrollo de una crisis general. El imperialismo, por el cual los mercados aumentan y se extraen beneficios de los países menos desarrollados y que son usados para aumentar los beneficios de los países imperialistas es uno de los métodos (- Siendo el trabajador capaz de comprar con su salario aquello que los ricos están produciendo, la industria debe buscar mercados en otra parte - Kropotkin, Op. Cit., p. 55). Otra forma es la manipulación del Estado del crédito y otros factores económicos por (como salarios mínimos, incorporación de los sindicatos al sistema, producción de armas, mantenimiento de un nivel - natural - de desempleo para mantener a los trabajadores controlados etc...). Otra forma es usar el gasto público para incrementar la demanda agregada, que puede hacer aumentar el consumo y por lo tanto rebajar los peligros de la sobreproducción. O el nivel de explotación producido por las nuevas inversiones puedes ser lo suficientemente alto para contrarestar el incremento del capital constante y evitar la caida de la rentabilidad. Sin embargo, estos métodos tienen límites (objetivos y subjetivos), y no pueden conseguir que no se produzca una desplome.

Por lo tanto, el capitalismo sufrirá un cliclo de alzas y desplomes debido a las presiones objetivas sobre la producción de beneficio arriba expuestas, incluso si ignoramos la revuelta subjetiva de los trabajadores contra la autoridad, explicada anteriormente. En otras palabras, incluso si fueran ciertas las suposiciones capitalistas de que los trabajadores no son humanos sino sólo - capital variable -, eso no significaría que el capitalismo fuera un sistema libre de crisis. Sin embargo para la mayoría de los anarquistas, tal discusión es de alguna forma académica pues las personas no son mercancía y el - mercado - laboral no es como el mercado del acero, y las revueltas subjetivas contra la dominación capitalista existirán mientras exista el capitalismo.