C.7.1 ¿Qué papel juega la lucha de clases en el ciclo económico?

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En su forma más básica, la lucha de clases (la resistencia a la jerarquía en todas sus formas ) es la causa principal del ciclo económico. Como argumentamos en la sección B.1.2 y en la sección C.2, los capitalistas para poder explotar a las trabajadoras, primero los tienen que oprimir. Pero donde hay opresión, hay resistencia; donde hay autoridad, siempre hay deseo de libertad. De esta forma, el capitalismo está marcado por una continua lucha entre los trabajadores y los jefes en el centro de producción y al mismo tiempo lucha fuera de los centros de trabajo contra otras formas de jerarquía.

Esta lucha de clase refleja un conflicto entre los intentos de liberación y de autoempleo de los trabajadores y los intentos del capita de convertir al individuo en un eslabón de una gran máquina. Refleja el intento de los oprimidos a intentar vivir una vida plenamente humana, expresada cuando
"el trabajador reclama su parte de la riqueza que produce; reclama su parte en la gestión de la producción; y reclama no sólo algunas mejoras sino su total derecho en el disfrute de la ciencia y del arte"

Pedro Kropotkin Pamfletos Revolucionarios de Kropotkin, pp. 48-49

Como argumenta Errico Malatesta,

"si los trabajadores consiguieran eso que demandan, estarían mucho mejor: ganarían más, trabajarían menos horas y tendrían más tiempo y energía para usar en cosas que les interesan, y esto crearía inmediatamente más demanda y mayores necesidades ... [N]o existe ninguna ley natura (ley del salario) que determine qué parte del producto del trabajo debería ir para él o ella .... los salarios, las horas y otras condiciones de empleo son resultado de la lucha entre trabajadores y jefes. Éstos últimos intentan y dan a los trabajadores los mínimo posible; los primero intentan, o deberían intentar trabajar lo mínimo posible y cobrar lo máximo posible. Donde los trabajadores aceptan cualquier condición, o incluso estar descontentos, o no saben como establecer una resistencia efectiva a las demandas de los jefes, son prontamente reducidos a condiciones bestiales de vida. Donde, sin embargo, tienen ideas de cómo deben vivir los seres humanos y sáben como unir fuerzas, y a través de la negativa a trabajar y la amenza abierta a la rebelión, para ganarse el respeto de los jefes, entonces, los trabajadores pueden, hasta cierto punto, prevenir un empeoramiento de sus condiciones a la vez que conseguir una mejoría real."

Vida e Ideas pp. 191-2

Es la lucha la que determina los salarios y los ingresos indirectos como la seguridad social, las ayudas a la educación etcétera. Esta lucha también influye en la concentración del capital, al intentar el capital usar la tecnología como herramienta en el control obrero (para poder extraer el máximo beneficio de ellos) y para obtener ventajas sobre sus competidores (ver sección C.2.3). Y, como se discutirá en la sección D.10, el incremento en la inversión de capital también refleja un intento de aumentar el control de los trabajadores por el capital (o de sustituirles con máquinas que no puedan decir 'No') más la transformación del individuo en "trabajador en masa" que puede ser despedido y sustituido como poco o ningún ajetreo. Por ejemplo, Proudhon cita a un Manufacturero Inglés que dice que invierte en maquinaria precisamente para reemplazar a los humanos por máquinas porque las máquinas son más fáciles de controlar.

"La insubordinación de nuestra fuerza de trabajo nos ha dado la idea de prescindir de ellos. Nos hemos hecho la idea y la hemos estimulado con todos los esfuerzos imaginables de la mente para reemplazar el servicio de las personas por herramientas más dóciles, y hemos logrado nuestro objetivo. La maquinaria ha librado al capital de la opresión de los trabajadores."

Sistema de Contradicciones Económicas p.189

(A los que Proudhon responde "Que pena que la maquinaria no pueda también liberar al capital de la opresión de los consumidores!", ya que la sobre-producción y el mercado inadecuado causado por la maquinaria que reemplaza a las personas pronto destruye estas ilusiones de la producción automática por una crisis -- ver sección C.7.3).

Por lo tanto, la lucha de clases influye tanto en los salarios como en la inversiones del capital, y por lo tanto en el precio de los productos en el mercado. También, y más importante, determina el nivel de beneficios y son los niveles de beneficio los que causan el ciclo económico. Esto es porque, bajo el capitalismo, la producción tiene como objetivo incrementar los beneficios de los capitalistas. Y tenemos por lo tanto, la continua fluctuación de la industria, la crisis que viene periódicamente ... " [Kropotkin, Op. Cit., p. 55]

Un mito capitalista muy común, derivado de la teoría subjetiva del Valor, es que el capitalismo de mercado libre resultará en un boom contínuo, ya que las causas de las crisis le son atribuidas al control del estado del crédito y del dinero. Asumamos, por un momento, que este fuera el caso. (De hecho, no es el caso, como veremos en la sección C.8). En el sueño de la economía creciente de los mercados libres, habrá pleno empleo. Pero en un periodo de pleno empleo, mientras que ayuda a aumentar la demanda, su característica fatal desde el punto de vista empresarial es que mantiene la reserva de deseempleados baja, protegiendo de esta forma los niveles de salario y la fuerza de negociación de los y las trabajadoras." [Edward S. Herman, Más Allá de la Hipocresía, p. 93]

En otras palabras, los y las trabajadoras están en una posición muy fuerte cuando se produce el boom, una fuerza que puede minar el sistema. Esto es porque el capitalismo camina por un camino muy estrecho. Si un boom es continuo, los salarios reales se tienen que desarrollar dentro de cierta band. Si su crecimiento es demasiado bajo, entonces los capitalistas se verán en dificultades para vender los productos que sus trabajadores han producido, y , por lo tanto, debido a esto, se enfrentarán a los que se denomina normalmente una "crisis de realización" (el hecho que los capitalistas no puedan hacer un beneficio si no venden sus productos). Si el crecimiento de los salarios reales es demasiado elevado entonces las condiciones para producir beneficios son minadas consiguiendo los trabajadores más del valor que producen. Esto significa que en periodos de boom, cuando el desempleo cae, las condiciones de realización crecen mientras la demanda de productos crece, expandiendo los mercados y alentando la inversión de los capitalistas. Sin embargo, tal incremento en inversión (y por lo tanto en empleo) tiene efectos adversos en las condiciones para obtener un valor excedente al afirmarse los y las trabajadoras en el punto de producción, incrementando su resistencia a las demandas de los gestores y, más importante, haciendo sus propias demandas.

Si una industria o pais experimenta un alto desempleo, los trabajadores tragarán con jornadas más largas, salarios estancados, empeoramiento de las condiciones y nuevas tecnologías para poder mantener el puesto de trabajo. Esto permite al capital extraer unos mayores niveles de beneficios de esos trabajadores, lo que ha su vez hace señales a otros capitalistas para invertir en esas áreas. Al aumentar la inversión, el desempleo decrece. Al acabarse las reservas de desempleados, entonces los salarios subirán ya que los empleadores competirán por los pocos recursos y los trabajadores notarán su poder. Al mejorar la posición de los trabajadores, éstos pasarán de la resistencia a la agenda del capital a proponer la suya propia (demanda para mejores salarios, mejores condiciones laborales e incluso control obrero). Al aumentar el poder de los trabajadores, la parte del ingreso que va al capital desciende, así como los ratios de beneficios, y el capita experiencia una contracción de los beneficios y por lo tanto recorta en la inversión y en la contratación y/o en los salarios. El recorte en la inversión hace aumentar el desempleo lo que a su vez reduce la demanda de productos ya que los desempleados no se pueden permitir comprar tanto como antes. Este proceso se acelera cuando los jefes despiden a los trabajadores o reducen sus salarios y se ahonda en la crisis y por lo tanto el desempleo aumenta, lo que hace comenzar el ciclo otra vez. A esto se le puede denominar presión "subjetiva" sobre los ratios de beneficios.

Este juego de beneficios y salarios se puede ver en la mayoría de los ciclos económicos. Por ejemplo, consideremos la crisis que terminó con la era de posguerra keynesiana a principios de los 70 y que allanó el camino para la "revolución de la oferta" de Thatcher y Reagan. Esta crisis que ocurrión en 1973, tiene sus raices en el boom de los años 60. Si miramos a los Estados Unidos, veremos que experimentó un crecimiento contínuo entre 1961 y 1969 (el más largo de sus historia). A partir de 1961 en adelante, el desempleo cayó de forma contínua, creando efectivamente pleno empleo. Desde 1963, el número de huelgas y el total de horas de trabajo perdidas aumentó de forma constante (desde alrededor de 3000 huelgas en 1963 a casi 6000 en 1970). El número de hulegas salvajes aumentó en un 22% de todas las huelgas en 1960 al 36.5% en 1966. Para 1965 tanto los beneficios empresariales como los raatios de beneficios llegaron a sus máximos. La caida en beneficios y ratios de beneficios continuó hasta 1970 (cuando el desempleo empezó a aumentar), donde aumentó ligeramente hasta que la crisis se presentó en 1973, además, después de 1965, la inflación comenzó a acelerase cuando las empresas capitalistas intentaron mantener sus márgenes de beneficios pasando los incremento de costes a los consumidores (como discutiremos más abajo, la inflación tiene mucho más que ver con los beneficios de los capitalistas que la cantidad de dinero o los salarios). Esto ayudo a reducir los salarios reales y mantener la rentabilidad desde en el periodo de 1968 a 1973 por encima de lo que podía haber sido, lo que ayudó a posponer, pero no a parar la crisis.

Mirando la imagen global, nos encontramos que para los países capitalistas avanzados en conjunto, los salarios producto aumentaron de forma constante entre 1962 y 1971 mientras la productividad cayó. Los salarios producto (el coste real del empleador de contratar a un trabajador) igualó a los productividad en 1965 (alrededor del 4%) -- que también fue el año en el que la porción de beneficios en los ingresos y los ratios de beneficios alcanzaron su máximo. Desde 1965 hasta 1971, la productividad continuó cayendo mientras los salarios continuaron aumentando. Este proceso, el resultado de la disminución del desempleo y la creciente fuerza de los trabajadores (expresado en parte por una explosión en el número de huelgas en Europa y demás sitio), ayudó a asegurar que los salarios reales después de impuestos y la productividad en los paises capitalistas avanzados incrementó más o menos al mismo ritmo desde 1960 a 1968 (4%). Pero entre 1968 y 1973, los salarios reales después de impuestos aumentaron por una media de 4.5% comparado a un aumento de la productividad de sólo el 3.4%. Más aún, debido al aumento de la competencia internacional las empresas no pudieron trasladar el aumento de los salarios de los trabajadores a los clientes en forma de mayores precios (lo que también hubiera posponido pero no parado la crisis). Como resultado de estos factores, la porción de beneficios que fue a las empresas cayó un 15% en ese periodo.

Además, fuera de los centros de trabajo, "una serie de fuertes movimientos de liberación aparecieron entre las mujeres, los y las estudiantes y las minorías étnicas. Una crisis de las instituciones sociales estaba en progreso, y grandes grupos sociales estaban cuestionando la auténtica fundación de la sociedad jerárquica moderna: la familia patriarcal, los colegios y universidades autoritarias y los centros de trabajo y oficinas jerárquicas, los sindicatos burocráticos o los partidos" [Takis Fotopoulos, "La Nación Estado y el mercado", p. 58, La Sociedad y la Naturaleza, Vol. 3, pp. 44-45]

Estas luchas sociales resultaron en una crisis económica ya que el capital no pudo continuar oprimiento y explotando a la clase trabajadora lo suficiente como para mantener un ratio de beneficios adecuado. Esta crisis se usó entonces para disciplinar a la clase trabajadora y restaurar la autoridad del capital tanto dentro como fuera del centro de trabajo (ver Sección C.8.2). Deberíamos también notar que este proceso de revuelta social, a pesar de, o a lo mejor gracias a, el incremento de la riqueza material estaba prevista por Malatesta. En 1922 argumentó que:

"El error fundamental de los reformistas es su sueño de solidaridad, y sincera colaboración, entre amos y sirvientes ..." "Aquellos que visonan una sociedad de cerdos bien cebados que andan felizmente como patos bajo la batuta de un número pequeño de criadores; que no tienen en cuenta la necesidad de libertad y los sentimientos de dignidad humana ... también pueden imaginar y aspirar a una organización técnica de producción que asegure abundancia para todos y al mismo tiempo materialmente ventajosa para jefes y trabajadores. Pero en realidad, la 'paz social' basada en la abundancia para todos seguirá siendo un sueño, mientras la sociedad esté dividida en clases antagonistas: empleadores y empleados... "El antagonismo es más espiritual que material. Nunca habrá un entendimiento real entre los jefes y los trabajadores para una mejor explotación de las fuerzas de la naturaleza en el interés de la humanidad, porque los jefes, por encima de todo, quieren seguir siendo jefes y asegurarse más poder a expensas de los trabajadores y mediante la competencia con otros jefes, donde los trabajadores han tenido ya sufientes jefes y ¡no quieren más!"

Vida e Ideas pp. 78-79

La experiencia del compromiso de la pos-guerra y las reformas social-democráticas indican bien que, ultimament, la cuestión social no es pobreza sino libertad. Sin embargo, volviendo al impacto de la lucha de clases en el capitalismo.

Más recientemente, el pánico en Wall Street que acompañó a la noticia de que el desempleo estaba cayendo en los Estados Unidos refleja este miedo al poder de la clase trabajadora. Sin el temor al desempleo, los trabajadores pueden empezar a pelear por mejoras en sus condiciones, contra la opresión y la explotación del capitalismo y por un mundo más libre y más justo. Cada crisis dentro del capitalismo ha ocurrido cuando los trabajadores han visto el desempleo caer y sus estándares de vida aumentar -- no es una coincidencia.

La curva de Philips, que indica que la inflación aumenta cuando el desempleo cae también es una indicación de esta relación. La inflación es la situación en la que hay un aumento generalizado de precios. La economía neo-clásica (y algunos capitalistas pro libres mercados) argumentan que la inflación es un fenómeno puramente monetario, el resultado de haber más dinero en circulación necesario para la venta de los varios bienes en el mercado. Sin embargo, esto no es cierto. En general, no hay relación entre el suministro de dinero y la inflación. La cantidad de dinero puede aumentar mientras las cifras de inflación bajan, por ejemplo (como fue el caso de Estados Unidos entre 1975 y 1984). La inflación tiene otras raices, mayormente, es una "expresión de los beneficios inadecuados que tienen que tener relación a los precios y las políticas monetarias... Bajo cualquier circunstancia, la inflación crea la necesidad de mayores beneficios ..." [Paul Mattick, Economía, Política y la Era de la Inflation, p. 19] La inflación lleva a mayores beneficios haciendo la mano de obra más barata. Esto es, reduce "los salarios reales de los trabajadores lo que beneficia directamente a los empleadores ... como los precios aumentan más rápidamente que los salarios, los ingresos que irían a los trabajadores van directamente a los empresarios" [J. Brecher and T. Costello, Sentido Común para Tiempos Difíciles, p. 120]

La inflación, en otras palabras, es un síntoma de la contínua lucha sobre la distribución del ingreso entre las clases, y como los trabajadores no tienen ningún control sobre los precios, es causado cuando se reducen los márgenes de beneficios (por cualquier razón, subjetiva u objetiva). Esto significa que estaría mal el concluir que el incremento salaria "causa" la inflación como tal. Hacerlo ignora el hecho de que los trabajadores no ponen los precios, son los capitalistas los que lo hacen. La inflación, a su manera, muestra la hipocresía del capitalismo. Después de todo, los incrementos salariales son debidos a las fuerzas "naturales" de la oferta y la demanda. Son los capitalistas los que van contra el mercado negándose a aceptar menores ganancias debidas a las condiciones del mercado. Obviamente, para usar la propia expresión de Tucker, bajo el capitalismo, las fuerzas del mercado son buenas para la gansa (la mano de obra) pero malas para el ganso (el capital).

Esto no significa que la inflación sirva a todos los capitalistas por igual (tampoco, por supuesto sirve a esas capas sociales que viven con ingresos fijos y que por lo tanto, sufren cuando aumentan los precio, pero tales personas son irrelevantes a los ojos del capital). Lejos de ello - durante los periodos de inflación, los deudores tienden a ganar y los prestamistas tienden a perder. La oposición a los altos índices de inflación por muchos defensores del capitalismo se basa en este hecho y la división que esto indica dentro de la misma clase capitalista. Hay dos grupos principales de capitalistas, los capitalistas financieros y los capitalistas industriales. Éstos últimos pueden y hacen beneficio de la inflación (como se indica arriba) pero los últimos ven la alta inflación como una amenaza. Cuando la inflación está acelerando puede empujar los ratios reales de los intereses a los número rojos y esto es un prospecto horrible para aquellos para quienes el ingreso por interés es fundamental (el capital financiero). Además, los altos niveles de inflación pueden incitar a la lucha social ya que los trabajadores y otras secciones de la sociedad intentan mantener su poder adquisitivo. Como la lucha social tiene un efecto politizador en aquellos que la practican, una condición de gran inflación podría tener un serio impacto en la estabilidad política del capitalismo y por lo tanto causar problemas a las clases gobernantes.

El tratamiento de la inflación por los media y por el gobierno es una expresión de la relativa fuerza de las dos secciones de la clase capitalista y del nivel de lucha de clases dentro de una sociedad. Por ejemplo, en los 70, con el incremento de la mobilidad internacional del capital, el balance de poder recayó sobre el capital financiero y la inflación se convirtió en la causa de todas las maldades. Este cambio de influencia al capital financiero se puede ver del incremento de los ingresos por rentas. La distribución de los beneficios de la industria manufacturera en los Estados Unidos indica este proceso -- comparando los periodos de 1965-73 a 1990-96, encontramos que los pagos de intereses aumentaron del 11% al 24%, el pago de dividendos, aumentó del 26% al 36% mientras que los beneficios retenidos cayeron del 65% al 40% (dado que los beneficios retenidos son la fuente más importante para los fondos de inversión, el auge del capital financiero nos ayuda a entender porqué, contrariamente a lo que afirman la derecha, el crecimiento económico ha ido poco a poco a menos mientras se liberalizaban los mercados -- los fondos que hubieran resultado en inversiones reales, han acabado en la máquina financiera). Además, la ola de huelgas y protestas que la inflación produjo tuvo implicaciones preocupantes para la clase dirigente. Sin embargo, como las razones fundamentales de la inflación (aumentar los beneficios) permanecían , la inflación en sí misma sólo se redujo a niveles aceptables, niveles que aseguraran ratios de intereses reales positivos y unos beneficios aceptables.

La conciencia de que el pleno empleo es malo para los negocios es la baseis del llamado "Ratio de desempleo inflacionista no acelerado (Non-Accelerating Inflation Rate of Unemployment - NAIRU). Este es el ratio de desempleo para una economía bajo el cual la inflación, se dice, comienza a acelerar. Mientras la base para esta "Teoría" es estrecha (el NAIRU es un ratio invisible y en movimiento por lo que esta "teoría" puede explicar cada hecho histórico simplemente porque uno puede probar todo cuando tus datos no pueden verse por simples mortales) es muy util para justificar las políticas cuyos objetivos son atacar a la clase trabajadora, sus organizaciones y sus actividades. El NAIRU se preocupa por la espiral "precio-salario" causado por la caida del desempleo y el auge de los derechos y poder de los trabajadores. Por supuesto, nunca se oye nada la espiral "precio-interés" o la espiral "precio-renta" o la espiral "precio-beneficio" aun siendo éstas también importantes para el establecimiento del precio. Siempre es la espiral "precios-salarios", simplemente porque el interés, la renta y los beneficios son ingresos del capital, y, por definición, por encima de cualquier reproche. Al aceptar la lógina del NAIRU, el sistema capitalista admite implicitamente que el propio sistema y el pleno empleo son incompatibles y con ello la afirmación de que el sistema asigna eficientemente los recursos o que los contratos de trabajo benefician igualmente a las dos partes.

Por estas razones, los anarquistas argumentan que un "boom" económico contínuo es una imposibilidad simplemente porque el capitalismo se mueve por consideraciones de beneficio, que, combinado con una presión subjetiva sobre los beneficios debido a la lucha de clases entre trabajadores y capitalistas, necesariamente produce una contínuo cíclo de auges y crisis. Esto no sorprende ya que "de la necesidad, la abundancia de algunos se basará en la pobreza de otros, y las duras circunstancias de los muchos se tendrá que mantener a toda costa, de que habrá manos para venderse a sí mismas por un parte de lo que son capaz de producir, sin las cuales el acumulación privada del capital es imposible!" [Kropotkin, Op. Cit., p. 128]

Por supuesto, cuando estas presiones "subjetivas" se hacen notar en el sistema, entonces la acumulación privada del capital se ve amenazada por las mejoras en las circunstancias de los muhcos, la clase dirigente acusa a la clase trabajadora de "avaricia" y "egoismo". Cuando esto ocurre, deberíamos recordar lo que Adam Smith tenía que decir sobre esto:

"En realidad, los altos beneficios tienden mucho más a aumentar el precio del trabajo que los altos salarios... Esa parte del precio de los bienes que proviene de los salarios ... aumentaría sólo en una proporción aritmética al aumento de los salarios. Pero si los beneficios de todos los diferentes empleadores de estos trabajadores se tuviera que aumentar en un cinco porciento, el precio de los bienes debido a los beneficios ... aumentaría en una proporción geométrica a este aumento de beneficios... Nuestros mercaderes y dueños de las manufacturas se quejan del grave efecto de los altos salarios al aumentar estos los precios y por lo tanto dañando la venta de los productos tanto en el mercado local como en el exterior. No dicen nada sobre los efectos negativos de los altos beneficios. Se callan sobre los perniciosos efectos de sus propias ganancias. Sólo se quejan de los demás"

La Riqueza de las Naciones pp. 87-88

Como comentario aparte, tenemos que decir que hoy en día tendríamos que añadir a los economistas a los "mercantes y amos de las manufacturas". No es de extrañar dado que la teoría económica ha progresado (o degenerado) desde el análisis desinteresado de Smith a la apología de cualquier acción que lleven a cabo los jefes (un ejemplo clásico, debemos decir, de la oferta y la demanda dentro del mercado de las ideas, respondiendo a la demanda de tales ideas de nuestros "mercaderes y amos de las manufacturas". Cualquier "teoría" que culpe de los problemas del capitalismo a los "avariciosos" trabajadores siempre se verá favorecida sobre aquella otra que, correctamente los coloque en las contradicciones creadas por la esclavitud asalariada. Proudhon resumía la teoría económica cuando afirmaba que "la economía política -- esto es, el despotismo propietario -- nunca puede estar equivocado: tiene que ser el proletariado." [ Sistema de Contradicciones Económicas , p. 187] Y poco ha cambiado desde 1846 (¡ o 1776 !) cuando es la economía la que trata de "explicar" los problemas del capitalismo (como el ciclo económico o el desempleo). En última instancia, la economía capitalista culpa de todos los problemas del capitalismo a los trabajadores que no se someten absolutamente a sus jefes (por ejemplo, el desempleo es causado porque los salarios son demasiado altos más que por que los jefes necesiten el desempleo para mantener su poder y sus beneficios -- ver sección C.9.2 para ver las evidencias empíricas que indican que esta segunda explicación es la más precisa)

Antes de concluir, un último punto. Mientras puede parece que nuestro análisis de las presiones "subjetivas" es similar al realizado por las principales ramas de la economía, no es este el caso. Nuestro análisis reconoce que tales presiones son inherentes al sistema, tienen efectos contradictorios (y por lo tanto no pueden ser fácilmente resueltos sin hacer que las cosas vayan a peor antes de que vayan a mejor) y tienen el potencial para crear una sociedad libre. Nuestro análisis reconoce que el poder y la resistencia de los trabajadores es mala para el capitalismo (como para cualquier sistema jerárquico), pero también indica que no hay nada que el capitalismo pueda hacer con respecto a este poder y resistencia si no es creando régimenes autoritarios (tales como la Alemania Nazi) o creando una cantidad ingente de desempleo (como fue el caso en los primeros años de los años 80 tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido, cuando los gobiernos de derechas, deliberadamente, causaron una profunda recesión) e incluso esto no es una garantía para eliminar la lucha de la clase obrera, como puede verse, por ejemplo, en los años 30 en Estados Unidos o en el Reino Unido en los años 70.

Esto significa que nuestro análisis muestra las limitaciones y contradicciones del sistema así como su necesidad de que los trabajadores tengan una posición debil para que el sistema "funcione" (lo que desmiente el mito de que el capitalismo es una sociedad libre). Más aún, más que poner a los trabajadores en la posición de víctimas del sistema (como es el caso en mucho de los análisis Marxistas sobre el capitalismo) nuestro análisis reconoce que nosotros, tanto individualmente como colectivamente, tenemos el poder para influenciar y cambiar el sistema mediante nuestra actividad. Tendríamos que estar orgullosos del hecho que los trabajadores se niegen a sí mismos, o que subyuguen su interés a los intereses de los otros o que se limiten a ejecutar el rol de mandadados como así les he requerido por el sistema. Tales expresiones del espíritu humano, de la lucha por la libertad, contra la autoridad, no puede ser ignorada o tomada a la ligera, más bien, debería ser celebrado. Que la lucha contra la autoridad le cause al sistema tantos problemas no es un argumento contra la lucha social, es un argumento contra un sistema basado en la jerarquía, la explotación y la negación de la libertad.

Para resumir, la lucha social es, de alguna manera, la dinámica interna del sistema, y su más básica contradicción: mientras el capitalismo trata de convertir a la mayor parte de la gente en productos (básicamente portadores de fuerza laboral), también tiene vérselas con las respuestas humanas a este proceso de objetificación (básicamente, la lucha de clases). Sin embargo, esto no significa que bajar los salarios resuelva una crisis -- lejos de ellos, pues, como se dice en la sección C.9.1, bajar los sueldos agrandará la crisis, volviendo las cosas aún peor antes de que se vuelvan mejoras. No ello tampoco se sigue que, se la lucha de clases fuera eliminada, el capitalismo funcionaría bien. Después de todo, si asumimos que la fuerza laboral es un producto como cualquier otro, su precio subirá con el incremento del demanda relativamente a la oferta (lo que producirá inflación o una reducción de los beneficios, probablemente ambos). Por tanto, incluso sin la lucha de clases que acompaña al hecho de que la fuerza laboral no puede ser separada de los individuos que la venden, el capitalismo aún se vería enfrentado al hecho de que solo el exceso de fuerza laboral (desempleo) asegura la creación de unas cantidades de beneficios adecuados.

Más todavía, incluso asumiendo que los individuos pueden ser totalmente felices en una economía capitalista, queriendo vender su libertad y su creatividad por poco dinero, aceptando, sin cuestionar, cada demanda de sus jefes (y por lo tanto negando su propia personalidad e individualidad en el proceso), el capitalismo tiene presiones "objetivas" que limitan su desarrollo. Así que mientras la lucha social, como se argumenta más arriba, puede tener un efecto decisivo en la salud del sistema económico capitalista, no es el único problema al que el sistema se enfrenta. Esto es porque hay presiones objetivas dentro del sistema por encima y por debajo del sistema autoritario de relaciones sociales que crea (y la resistencia a este sistema). Estas presiones se discuten en la sección C.7.2 y la sección C.7.3