C.2.7 ¿Pero no justificaría el valor en el tiempo del dinero cargar un interés?
De Ateneo Virtual, la enciclopedia libre.
Hace falta decir más sobre el interés, ya que un capitalismo más igualitario (si tal cosa existiera) aún tendría interés, y la mayor igualdad podría incluso usarse como base para justificarlo.
El concepto histórico que los defensores del capitalismo presentan para justificar el interés (o la apropiación del excedente en general) empieza normalmente en una ficticia comunidad de iguales. La teoría de la preferencia temporal del interés se basa en dicha ficción. Nos presentan con el argumento de que los distintos individuos tienen distintas “preferencias temporales”. La mayor parte de los individuos, según dicen, prefieren consumir ahora en vez de después, mientras unos pocos prefieren ahorrar ahora en la condición de que podrán consumir más después. El interés es por lo tanto, el pago que anima a las personas a diferir su consumo y por lo tanto es dependiente de la evaluación subjetiva de los individuos.
Basado en este argumento, muchos defensores del capitalismo afirman que es legítimo para una persona que provee capital el recibir más de lo que han puesto por el “valor del dinero en el tiempo”. Esto es porque la persona que provee de maquinaria, herramientas etc... ha tenido que posponer X cantidad de consumo que podía haber tenido con su dinero. Los proveedores de capital sólo recibirán de vuelta X cantidad de poder de consumo más tarde, después de que hallan pagado por la maquinaria etc.. recibiendo una porción, en el tiempo, del mayor resultado que se se ha producido gracias a esa maquinaria. Como las personas prefieren el consumo ahora al consumo más tarde, sólo pueden ser persuadidos de abandonar el consumo ahora con la promesa de recibir más después. Por ello, los retornos del capital están basado en este “valor del dinero en el tiempo” y el argumento de que las personas tienen distintas “preferencias temporales”
Que la idea de no hacer nada (no consumir) puede ser considerada tan productiva dice mucho acerca de la teoría capitalista. Incluso los defensores del capitalismo reconocen que los ingresos debido a los intereses
“aparece independientemente de ningún acto personal del capitalista. Le llega a pesar de que no ha movido un dedo para crearlo ... y le llega sin ni siquiera extinguir ese capital del que se origina, y por lo tanto sin ningún límite necesario para su continuidad. Es, si uno se puede permitir tal expresión en materias mundanas, capaz de una vida eterna.”
Eugen Bohm-Bawark El Capital y el Interés, vol. 1, p. 1
Ni que decir tiene que Bohm-Bawark después continuó justificando esta situación.
No olvidemos que, debido a la decisión de alguien de no hacer nada (no consumir), una persona (y su descendencia) puede recibir para siempre una recompensa que no está atada a ninguna actividad productiva. Al contrario que la gente que realmente realiza el trabajo (que sólo pueden obtener una recompensa cada vez que “contribuyen” en la creación de un producto), los capitalistas serán recompensado sólo por el acto de abstención. Esto es a penas un arreglo. Como escribe David Schweickart:
"El capitalismo recompensa a ciertos individuos perpetuamente. Esto, si se justifica con el canon de la contribución, se tendrá que defender también que ciertas contribuciones son ciertamente eternas."
Contra el Capitalismo p.17
Además, el receptor de los intereses puede pasar el beneficio de esta única decisión a su familia después de que muera, haciendo más débil todavía el argumento de la “abstención”.
Fue en la debilidad de las teorías de la “abstinencia” o la “espera” que Bohm-Bawark sugirió la teoría de las “preferencias temporales” (básicamente que el excedente se genera por el intercambio de bienes presentes por el de bienes futuros, ya que los bienes futuros se valoran menos que los bienes presentes debido al “valor del dinero en el tiempo”). Por supuesto esta teoría está sujeta exactamente a los mismos puntos que describimos en la sección anterior. La psicología de una persona está condicionada por la situación social en la que se encuentra. Al igual que “abstenerse” o “esperar” es mucho más fácil cuando uno es rico, las “preferencias temporales” también están determinadas por la posición social de cada uno. Si uno tiene dinero suficiente para las necesidades presentes, uno puede más fácilmente “descontar” el futuro (por ejemplo, los trabajadores valorarán el producto futuro de su trabajo menos que su salario actual simplemente porque sin esos salarios no habría futuro). Y si la “preferencia temporal” depende de los factores sociales (tales como los recursos disponibles, la clase a la que uno pertenece etc..) entonces el interés no se puede basar en evaluaciones subjetivas, ya que no son factores independientes. En otras palabras, los ahorros no expresan las “preferencias temporales”, simplemente expresan la extensión de la desigualdad.
Incluso si ignoramos el problema de que la desigualdad influye en la “preferencia temporal” de las personas, esta teoría aún no ofrece una defensa del interés. Vale la pena citar al notable economista post-keynesiano Joan Robinson en porqué esto es así:
“La noción de los que los humanos descuentan el futuro ciertamente parece corresponder con la experiencia subjetiva de cada uno, pero la conclusión que se extrae de esta no es la misma, pues para la mayoría de las personas tiene suficiente sentido querer ser capaz de ejercer poder de consumo por todo el tiempo que el destino permita, y muchas personas están en la situación de tener un mayor ingreso en el presente que el que estiman que tendrán en el futuro (los asalariados se tendrán que retirar, los empresarios pueden estar mejor ahora de lo que parece que será más tarde, etc) y muchos miran más halla de sus propias vidas y desean dejarles poder de consumo a su descendencia. Por lo que son muchos ... los que buscan con ahínco un vehículo para llevar poder de compra al futuro .. Es imposible decir qué precio regiría si hubiera un mercado de poder de compra presente versus poder de compra futuro, no influenciado por nada más que por los deseos de los individuos sobre su patrón-tiempo de consumo. Puede que dicho mercado resulte en una tasa negativa de descuento... La tasa de interés es normalmente positiva por unas razones bien distintas. El poder actual de compra es valorable parcialmente porque, bajo las reglas del juego capitalista, se permite a su dueño ... emplear fuerza laboral y poner en marcha una producción que le reporte un excedente de ingresos sobre los costes. En una economía en la que la tasa de beneficios se espera que sea positiva, la tasa de interés es positiva . . . [ y por lo tanto ] el valor presente de poder de compra es mayor que su valor futuro ... Esto no tiene nada que ver con la tasa de descuento subjetiva del individuo en cuestión ...”
La Acumulación del Capital p. 395
El interés tiene pues, poco que ver con las “preferencias temporales” y mucho más que ver con las desigualdades asociadas al sistema capitalista. En efecto, la teoría de la “preferencia temporal” asume lo que intenta probar. El interés es positivo simplemente porque los capitalistas se pueden apropiar del excedente de los trabajadores por lo que el valor del dinero actual es mayor del dinero en el futuro. En un mundo incierto, el dinero futuro puede ser su propia recompensa (por ejemplo, los trabajadores que se enfrentan al desempleo en el futuro pueden valorar más una cantidad de dinero entonces que la misma cantidad en el presente). El dinero ahora es más valioso sólo porque el dinero provee la autoridad de asignar los recursos y explotar el trabajo asalariado. En otras palabras, el capitalista no provee “tiempo” (como la “teoría del tiempo” argumenta), provee autoridad y poder.
Así pues, ¿la persona que ahorra merece una recompensa por ahorrar? Simplemente no. ¿Por qué? Porque el acto de ahorrar no es más un acto de producción que el comprar un producto. Claramente la recompensa de comprar un producto es el producto mismo. Por analogía, la recompensa de ahorrar no debería ser el interés sino el propio ahorro – la capacidad de consumir más tarde.
Los capitalistas asumen que las personas no ahorrarán a no ser que se les prometa la posibilidad de consumir más más tarde, pero una examen de cerca de este argumento nos muestra su absurdidad. Las personas en muchos sistemas económicos diferentes ahorran para poder consumir más tarde, pero sólo en el capitalismo se asume que necesitan una recompensa para ello más allá de la recompensa de tener esos ahorros disponibles para consumir después. El granjero campesino “pospone el consumo” para poder tener grano que plantar el año que viene, la ardilla “pospone el consumo” de nueces para tener existencias durante todo el invierno. Pero ninguno espera ver sus almacenes crecer con el tiempo. Por lo tanto, ahorrar se recompensa con el ahorro, así como el consumo es recompensado con el consumo. De echo, “la explicación” capitalista del interés tiene todas las características de las apologías. Es sólo un intento de justificar una actividad sin analizarla cuidadosamente.
Para estar seguro, hay una verdad económica que sirve de base a este argumento para justificar el interés, pero la formulación por los defensores del capitalismo es inadecuada y poco afortunada. Hay un sentido en el que “esperar” es una condición para el incremento del capital, pero no para el capital per se. Cualquier sociedad que desea aumentar sus existencias de bienes capitales puede que tenga que posponer alguna gratificación. Las fábricas y recursos utilizados para producir bienes capitales, después de todo, no se pueden utilizar para producir productos de consumo. Así que, como en la mayor parte de la economía capitalista, hay un grano de verdad en ella pero este grano se usa para hacer crecer un bosque de medias verdades y confusión.
Cualquier economía es una red, donde las decisiones afectan a todos. Por lo tanto, si algunas personas no consumen ahora, la producción se mueve fuera de la producción de bienes, y esto tiene un efecto para todos. O, para ponerlo de una manera ligeramente diferente, la demanda agregada – y por lo tanto la oferta agregada – se cambia cuando algunas personas posponen el consumo, y esto afecta a los demás. El decremento en la demanda de bienes de consumo afecta al productor de estos bienes. Bajo el capitalismo, esto puede resultar en que personas tengan que “posponer el consumo” ya que no pueden vender sus productos en el mercado; pero los defensores del capitalismo asumen que sólo los capitalistas se ven afectados por su decisión de posponer el consumo, y por lo tanto deberían ser recompensados por ello. Ciertamente, el porqué una persona debería ser recompensada por una decisión que puede causar que algunas empresas vayan a la quiebra, reduciendo la cantidad de medios de producción a la reducción de la demanda resultar en la pérdida de trabajos y fábricas paradas, ni siquiera se considera con un tema a tratar por los defensores del capitalismo.
Por último, debemos considerar lo que el interés realmente significa. No es lo mismo que otras formas de intercambio. Proudhon señaló las diferencias:
“Comparando un préstamo a una venta, uno dice: Tus argumentos son tan válidos tanto para uno como para otro, pues el sombrero que vende sombreros no se priva de nada. No, pues recibe por sus sobreros – al menos se supone que debe recibir por ellos -- su exacto valor inmediatamente, ni más ni menos. Pero el prestamista capitalista no sólo no se priva de nada, ya que recibe su capital intacto, pero recibe más que su capital, más de lo contribuye al intercambio; recibe además a su capital, un interés que no representa un producto positivo de su parte. Ahora, un servicio que no requiere trabajo para aquel que lo ofrece es un servicio que puede convertirse en gratuito.”
Interés y Principal: La Circulación del Capital, No el Capital Mismo, Da a Luz al Progreso
Así, vender el uso del dinero (pagado por el interés) no es lo mismo que vender un producto. El vendedor de un producto no recibe el producto de vuelta así como su precio. En efecto, como con la renta y los beneficios, el interés es un pago por permiso para usar algo y, por lo tanto, no es un acto productivo que debería ser recompensado. Últimamente, el interés es una expresión de desigualdad, no de intercambio:
“Si hay un malabarismo en decir que 'dinero ahora' es un producto distinto a 'dinero después', no es de ninguna manera inofensivo, pues el efecto intencionado es que los prestamistas se incluyan bajo la rúbrica del intercambio ... [pero] hay diferencias obvias ... [ pues en el intercambio de los productos normales ] las dos partes tiene algo [ mientras que en el préstamo ] él tiene algo que tú no .. [ por lo tanto ] la desigualdad domina la relación. Él tiene más de lo que tú tienes ahora, y él recibirá más de los que él dé.”
Schweickart Op. Cit., p.23
Así, el préstamo de dinero es, para el pobre, no una opción entre consumir ahora/menos después y consumir ahora/más después. Si no hay consumo ahora, no habrá consumo después. Además, incluso en un capitalismo relativamente igualitario, el interés implica que el productor del nuevo capital no está produciendo productos. Los futuros capitalistas han “pospuesto el consumo” y han permitido que una máquina sea creada. Entonces la ofrecen para que otras personas la usen pagando una tasa, pero no venden un producto, están alquilando el uso de algo. Y dar permiso no es un acto productivo (como se describe más arriba).
Es por ellos que proveer capital y cargar un interés no son actos productivos. Como Proudhon argumenta:
“toda la renta recibida (nominalmente como daño, pero realmente como pago por un alquiler) es un acto de propiedad – de robo [hurto].”
¿Qué es la Propiedad? p. 171
En otras palabras, el capitalismo está basado en la usura, pagar por el uso de algo. El dueño de la máquina ha “pospuesto su consumo” y por lo tanto es “recompensado” con trabajadores asalariados a los que mandar y recibe más de lo que ha originalmente puesto. Además, los productores han fabricado los productos los que el dueño de la máquina se cobra y además ¡ aún tiene la máquina! Esto significa que el interés pagado se ha cogido del trabajo de aquellos que usan la máquina, que acaban con nada más al final que sus salario y por lo tanto seguirán siendo siervos asalariados buscando nuevo jefe. No es de extrañar que Proudhon argumentara que “¡La Propiedad es Robo!”
El interés es un contra, puro y simple. No es de extrañar que tanto los anarquistas individualistas como los socialistas se han opuesto a él. Ben Tucker asumía que la banca mutualista, además de reducir el interés a cero, también incrementaría el poder de los trabajadores en la economía, queriendo decir que el trabajador estaría en una posición de rechazar el trabajar para un capitalista a no ser que acordaran un acuerdo de alquiler-compra del capital que estaban usando (ver sección G). Los anarquistas socialistas, se dieron cuenta que los libre acuerdos entre sindicatos y comunas eran capaces de asegurar una inversión adecuada en nuevos medios de producción. También reconocieron la red de influencias comunes en cualquier economía avanzada, y por lo tanto ya que todos están afectados por las decisiones de inversión, todos tendrían algo que decir sobre las mismas (ver sección I).


