B.1.2 ¿El capitalismo es jerárquico?
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Sí. Bajo el capitalismo los trabajadores no canjean el producto de su labor sino su labor misma por dinero. Se venden por un tiempo determinado, y a cambio de un salario, prometen obedecer a sus patrones. Los que pagan y mandan, los dueños y los gerentes, están en la cima de la jerarquía, los que obedecen están abajo.
Este control jerárquico de la labor asalariada tiene el efecto de enajenar a los trabajadores de su labor, y por lo tanto de sí mismos. Escribe Karl Polyani:
"El trabajo es otro nombre de la actividad humana que la vida misma conlleva, que no se hace para la venta sino por razones completamente diferentes, ni puede esa actividad tampoco ser separada del resto de la vida, almacenada o movilizada."
The Great Transformation p.72
En otras palabras, el trabajo es mucho más que la mercancía a la cual el capitalismo lo reduce. El trabajo creativo, auto-gestionado es una fuente de orgullo y alegría y es parte de lo que significa ser humano. Arrancar el control del trabajo de las manos del trabajador es profundamente dañino a su salud espiritual.
El separar el trabajo de otras actividades de la vida y someterlo a las leyes del mercado significa anihilar su forma de existencia orgánica, natural; una forma que evolucionó con el género humano a través de miles de años de actividad económica cooperativa basada en el compartir y en el apoyo mutuo, reemplazándolo con una visión atomista e individualista basada en el contrato y la competencia.
La relación social de la labor asalariada, que es un desarrollo muy reciente, es reclamada por los capitalistas como la fuente de la "libertad", cuando de hecho es una forma de servidumbre involuntaria (ver sección B.4 y sección A.2.14). Asi pues Polyani:
"El representar este principio (labor asalariada) como no-interferencia (con la libertad), como les gusta a los liberalistas económicos, fue meramente la expresión de prejuicios innatos a favor de una determinada forma de interferencia, es decir, la que destruiría las relaciones no-contractuales entre individuos y prevendría su formación espontánea"
Op. Cit. p.163
El reemplazo de relaciones humanas por relaciones económicas pronto dio lugar al reemplazo de valores humanos por valores económicos, dándonos la "ética" del libro de cuentas, en el que la persona se valora según cuanto gana. Esto también nos lleva, como dice Murray Bookchin, al rebajamiento de los valores humanos:
"Tan arraigada esta la economía de mercado en nuestras mentes que su sucio lenguaje ha ocupado el lugar de nuestras más sagradas expresiones morales y espirituales. Hoy día se 'invierte' en los hijos, el matrimonio, las relaciones personales, un término que se equipara con palabras tales como 'amor' y 'atención'. Vivimos en un mundo de 'comercio' y preguntamos cual es 'la ganancia' de cualquier 'transacción' emocional. Usamos la terminología del contrato en vez de la de la lealtad y las afinidades espirituales"
The Modern Crisis p.79
Al reemplazar los valores humanos con la ética del cálculo, y solamente las leyes del mercado y del estado uniendo a la gente, la descomposición social es inevitable. Como plantea Karl Polyani:
"Al tener a su disposición el potencial laboral del hombre el sistema (de mercado) podría, incidentalmente, disponer de la entidad física, psicológica y moral del 'hombre' adjunto a esa descripción"
Op.Cit. p.73
No sorprende pues que el capitalismo moderno haya contemplado un aumento masivo en el crimen y la deshumanización bajo los mas libres mercados establecidos por los gobiernos "conservadores", tales como los de Thatcher y Reagan y sus amos corporativos transnacionales. Vivimos hoy día en una sociedad donde la gente vive dentro de fortalezas, 'libres' detrás de sus murallas y sus defensas (emocionales y físicas).
Por supuesto que hay gente que les gusta la "ética" de las matemáticas. Esto se debe más que nada a que, como todos los dioses, le da al devoto un libro de reglas fácil de seguir. "Cinco es más que cuatro, por lo tanto cinco es mejor" es fácil de comprender. Así lo notó John Steinbeck cuando escribió:
"Algunos de los (propietarios) odiaban las matemáticas que los conducía [a echar a los campesinos de sus tierras], y algunos tenían miedo, y otros adoraban las matemáticas proque los protegía de pensar y de sentir"
The Grapes of Wrath p.43



