A.3.2 ¿Hay diferentes clases de anarquistas sociales?

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Si. El anarquismo social abarca tres tendencias principales: colectivismo, comunismo y sindicalismo. Las diferencias no son muy grandes y simplemente son diferencias de estrategia. Los colectivistas y los comunistas comparten un firme compromiso con la propiedad comunitaria de los medios de producción y rechazan la idea de que estos puedan "venderse" por quienes los usan. La razón, como se dijo anteriormente, es que si esto pudiera hacerse, el capitalismo y el estadismo recobrarían un asidero en una sociedad libre.

La diferencia mayor entre los colectivistas y los comunistas es sobre la cuestión del "dinero" después de la revolución. Los anarco-comunistas consideran la abolición del dinero esencial, mientras que los anarco-colectivistas consideran el fin de la propiedad privada de los medios de producción como la clave.

La mayor parte de los anarco-colectivistas opinan que, con el tiempo, según aumenta la producción y el sentimiento comunitario se afinca, el dinero desaparecerá. Ambos estan de acuerdo en que, al final, la sociedad se regirá según la máxima "De cada uno según sus abilidades, a cada uno según sus necesidades". Simplemente no están de acuerdo en lo rápido que pueda llegar esto.

El sindicalismo es la otra forma principal del anarquismo socialista. Los anarco-sindicalistas, como otros sindicalistas, quieren crear un movimiento de uniones industriales basado en las ideas anarquistas. Por lo tanto abogan por uniones decentralizadas, federadas que utilizan la acción directa para conseguir reformas bajo el capitalismo hasta que sean lo suficientemente fuertes para derrocarlo.

Así pues, incluso bajo el capitalismo, los anarco-sindicalistas buscan crear "asociaciones libres de productores libres". Creen que esas asociaciones servirían como "escuelas prácticas del anarquismo" y toman muy en serio el consejo de Bakunin que las organizaciones obreras deben crear "no solo las ideas sino también los hechos del futuro mismo" en el período pre-revolucionario.

Los anarco-sindicalistas, al igual que todos los anarquistas, "están convencidos de que un orden económico socialista no puede ser creado por medio de decretos y estatutos de un gobierno, sino solamente por la colaboración solidaria de los trabajadores manuales e intelectuales en cada rama de la producción; es decir, a través de la toma de la gestión de todas las empresas por los productores mismos de tal forma que los grupos individuales, las plantas, y las ramas de la industria sean miembros independientes del organismo económico general y sistemáticamente emprendan la producción y distribución de los productos en el interés de la comunidad basada en mutuos acuerdos libres" [[[Rudolf Rocker]], Anarcosindicalismo p. 94].

La diferencia entre los sindicalistas y los otros anarquistas sociales es poca y solo ronda el tema de las uniones anarcosindicalistas. Los colectivistas y los comunistas creen que las organizaciones sindicales serán creadas por los trabajadores en la lucha, y por lo tanto consideran el fomento del "espíritu de revuelta" mas importante que el crear uniones sindicalistas y esperar que los trabajadores se unan a ellas. Tampoco dan tanta importancia a los puestos de trabajo, considerando que las luchas dentro de ellos son de igual importancia que otras luchas contra la jerarquía y la dominación fuera del trabajo.

Los anarquistas comunistas y los colectivistas reconocen la necesidad de unirse en organizaciones puramente anarquistas. Creen que es esencial que los anarquistas trabajen juntos como anarquistas para aclarar y diseminar sus ideas a los demás. Los sindicalistas a menudo niegan la importancia de los grupos y federaciones anarquistas, aduciendo que las uniones industriales revolucionarias se bastan en sí mismas. Los sindicalistas creen que los movimientos anarquistas y sindicales pueden fundirse en uno, pero la mayoría de los demás anarquistas no están de acuerdo. Los no-sindicalistas señalan la naturaleza reformista de las uniones y afirman que para mantener las uniones sindicalistas revolucionarias, los anarquistas tienen que trabajar dentro de ellas. La mayoría de los no-sindicalistas consideran la fusión del anarquismo con las uniones una fuente potencial de confusion que llevaría a ambos movimientos a fallar en sus respectivos campos de trabajo.

En la práctica, pocos anarco-sindicalistas rechazan totalmente la necesidad de una federación anarquista, mientras que pocos anarquistas son totalmente anti-sindicalistas. Por ejemplo, Bakunin inspiró ideas anarco-comunistas y anarco-sindicalistas, y anarco-comunistas como Kropotkin, Malatesta, Berkman y Goldman simpatizaron con el movimiento y las ideas anarco-sindicalistas


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