A.2.14 ¿Por qué el sistema voluntario no es suficiente?

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El sistema voluntario (voluntarismo) quiere decir que la asociación debería ser voluntaria para maximizar la libertad. Los anarquistas son, obviamente, voluntaristas, al creer que solo en la libre asociación, creada por acuerdos libres, pueden desarrollarse y crecer los individuos y expresar su libertad. Es evidente, sin embargo, que bajo el capitalismo el voluntarismo no basta para maximizar la libertad. El sistema voluntario supone la promesa (i.e. la libertad de entrar en contratos) y la promesa supone la capacidad individual de juicio independiente y deliberación racional. También, ello presupone que puedan valorar y alterar sus acciones y relaciones. Bajo el capitalismo los contratos contradicen estas consecuencias del voluntarismo, ya que, aunque técnicamente "voluntarios" (aunque ya veremos en la sección B.4 que no es realmente así) los contratos capitalistas resultan en la negación de la libertad. Es así porque la relación social salario-trabajo supone la promesa de obedecer a cambio de la paga. Sin embargo, como señala Carole Patemen en The Problem of Political Obligation "prometer obediencia es afirmar, que en ciertas áreas, la persona que hace la promesa ya no es libre de ejercer sus capacidades y de decidir sus propias acciones, y deja de ser un/a igual para ser un/a subordinado/a" [p.19].

Efectivamente, bajo el capitalismo eres libre ¡sólo en cuanto a que puedes elegir a quién vas a obedecer! La libertad, sin embargo, debe significar más que el derecho a cambiar de jefe. La servidumbre voluntaria es servidumbre aun. Por lo tanto los anarquistas recalcan la necesidad de democracia directa en las asociaciones voluntarias para así asegurar que el concepto de "libertad" no es una farsa y una justificación de la dominación, como ocurre bajo el capitalismo. Toda relación social basada en el individualismo abstracto estará probablemente basada en la fuerza, el poder, la autoridad, y no en la libertad. Por supuesto esto asume una definición de libertad en la cual los individuos ejercen sus capacidades y deciden sus propias acciones. Por consiguiente, el voluntarismo no es suficiente para crear una sociedad que lleve al máximo la libertad. Por supuesto, podría objetarse que los anarquistas valoran ciertas formas de relación social por encima de otras y que un verdadero libertario debe permitirle al pueblo la libertad de elegir sus propias relaciones sociales. Contestando a la segunda objeción primero, en una sociedad basada en la propiedad privada (y el estadismo) los propietarios tienen más poder, que pueden usar para perpetuar su autoridad. ¿Por qué deberíamos excusar la servidumbre o tolerar a los que desean refrenar la libertad de otros? La "libertad" de mandar es la libertad de esclavizar, y es de hecho una negación de la libertad. Con respecto a la primera objeción, los anarquistas nos declaramos culpables. Tenemos prejuicios en contra del reducir a seres humanos a la categoría de robots. Tenemos prejuicios a favor de la dignidad y la libertad humana. Tenemos prejuicios, abiertamente, a favor de la humanidad y de la individualidad. La sección A.2.11 plantea por qué la democracia directa es el reflejo social necesario del voluntarismo (i.e. el libre acuerdo). La sección B.4 discute por qué el capitalismo no puede basarse en una igualdad de poder negociativo entre los propietarios y los que no lo son.


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