A.2.12 ¿El consenso es una alternativa a la democracia directa?
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El consenso, aunque constituya la "mejor" opción al tomar decisiones, ya que todos están de acuerdo, también tiene sus problemas. Como apunta Murray Bookchin al describir sus experiencias del consenso, éste puede tener consecuencias autoritarias, ya que "para (...) crear pleno consenso en una decisión los disidentes minoritarios son a menudo sutilmente presionados o forzados psicológicamente a rehusar su voto en un asunto problemático, ya que su disidencia constituiría el veto por una persona. Esta práctica, llamada quedarse a un lado en el proceso de consenso americano, muy a menudo acarrea la intimidación de los disidentes, hasta el punto de que se substraen por completo al proceso de tomar decisiones, antes que hacer una honrosa y continuada expresión de su desacuerdo con el voto, incluso como minoría, de acuerdo con sus puntos de vista. Habiéndose retirado, sacrifican su entidad política, para que pueda tomarse tal decisión (...). El consenso se obtuvo finalmente sólo después de que los miembros disidentes se hubiesen anulado como participantes en el proceso. A nivel más teórico, el consenso silenció el aspecto más vital del diálogo, la disensión. La disensión en curso, el diálogo apasionado que aún persiste incluso después que la minoría accede temporalmente a la decisión mayoritaria, (...) [puede ser] reemplazado (...) por aburridos monólogos, y el apolémico y soporífero tono del consenso. En la toma de decisiones mayoritarias, la minoría derrotada puede recursar a anular una decisión en la que habían sido derrotados; son libres de articular persistente y abiertamente desacuerdos razonables y potencialmente persuasivos. El consenso, por su parte, no honra ninguna minoría, las enmudece a favor del «uno» metafísico del «grupo consensual»" (What Is Communality: The Democratic Dimension of Anarchism). Bookchin no "niega que el consenso pueda ser una forma apropiada de toma de decisiones en pequeños grupos de personas que están muy familiarizados unos con otros". Aún así nota que en la práctica, su experiencia le ha enseñado que "cuando grupos más grandes tratan de llegar a decisiones a través del consenso, generalmente son forzados a llegar al más bajo denominador común intelectual al tomar decisiones: la menos polémica o incluso la más mediocre de las decisiones que una asamblea de cierto tamaño puede alcanzar es la aceptada, precisamente porque cada uno tiene que estar de acuerdo con ella de lo contrario tiene que abstenerse de votar en el asunto" (Op. Cit.). Por consiguiente, debido a su naturaleza potencialmente autoritaria, los anarquistas por lo general niegan que el consenso es el aspecto político de la libre asociación.
Aunque sea ventajoso tratar de llegar a un consenso, por lo general no es práctico hacerlo, especialmente en grupos grandes, sin mirar a sus otros efectos negativos. A menudo rebaja una sociedad o asociación libre con su tendencia a soliviantar la individualidad en nombre de la comunidad y la disensión en nombre de la solidaridad. Ni la verdadera comunidad ni la solidaridad son avanzadas cuando el desarrollo del individuo y su autoexpresión son abortados por la censura y la presión pública. Puesto que los individuos son únicos, tendrán puntos de vista únicos cuya expresión debería ser alentada ya que así evoluciona la sociedad y es enriquecida por las acciones y las ideas del individuo.



